• No results found

Not Suitable To some extent suitable Suitable Perfectly Suitable

No toda lectura es solitaria, no toda escritura es un solitario machacar de ideas…Los usuarios de la cultura escrita (…) aprenden sus lecciones en compañía. Margaret Meek.

En la cotidianidad escolar el uso del lenguaje es un recurso y herramienta fundamental para el desarrollo cognitivo y social de los estudiantes, pues en las diversas dinámicas escolares, se habla, se escucha, se lee y se escribe. Según Guzmán, Varela y Arce (2010, p.p. 16) gracias al

Liliana Turriago – Carolina González – 2015 39 lenguaje podemos representar el mundo, construir realidades, comunicar ideas y sentimientos, hacer parte de una cultura y aportar al progreso de la humanidad. Al desarrollar el lenguaje en los espacios educativos, se abre la puerta al aprendizaje y a una sana convivencia y se fortalecen procesos de interacción para que los estudiantes desarrollen las diversas competencias entre ellas las ciudadanas.

En las prácticas de aula, se evidencian momentos que favorecen o perjudican un grupo social; este debe ser un espacio donde se vivencien experiencias significativas de aprendizaje y de relación con el otro, lo cual se puede lograr con el adecuado uso del lenguaje.

“El lenguaje, es el que hace posible la construcción de acuerdos que permiten la consolidación de grupos sociales y, en general de una determinada cultura, el uso adecuado del lenguaje genera interacciones significativas donde se pone en práctica los criterios y elementos necesarios para la convivencia pacífica dentro de los diferentes grupos sociales” (Guzmán, Varela & Arce, 2010, p.25).

Lo anterior se relaciona con la formación del ciudadano propuesta por Toro (2010), quien plantea que ser ciudadano, es ser una persona que es capaz en cooperación con otros, de crear, modificar o conservar el orden social (p. 24). Lo cual está relacionado con la mirada de Chaux (2004), quien propone que la ciudadanía apunta a vivir en sociedad y en especial en una sociedad que busca ser democrática, pacífica, equitativa e incluyente la cual representa varios retos como: convivir pacíficamente, la construcción de acuerdos y consensos sobre normas y decisiones que rigen a todos y que deben favorecer al bien común y la construcción de la sociedad a partir de la diferencia (Citado por Chaux, Lleras y Velázquez, 2013. p.19).

En este orden de ideas, es importante reconocer que el lenguaje es una ruta segura para generar espacios de concertación e intercambio de ideas y expresión de emociones. Gracias al lenguaje, el ser humano está en una continua interacción con sus pares. Esta interacción es el paso obligado para el ejercicio ciudadano, en el que se hace necesario identificar el conflicto como un elemento subyacente, que si bien no es visible en todo momento, si hace parte de la cotidianidad. Una vez más se confirma que el uso del lenguaje con relación a la ciudadanía, es

Liliana Turriago – Carolina González – 2015 40 tomado como “una herramienta para aprender que posibilita el ingreso a lo social, propicia las interacciones y faculta para crear el mundo” (Guzmán, Varela & Arce, 2010, p.29).

Dicho lo anterior se puede concluir que el buen uso del lenguaje, reflejado en el desarrollo de procesos adecuados de comunicación, garantiza la canalización y manejo del conflicto, incide en el desarrollo y desenvolvimiento social, genera espacios para la formación en ciudadanía que propician una convivencia pacífica, crea condiciones y ambientes para el respeto de los derechos de quienes integran un grupo.

Las grandes metas de formación en lenguaje

De acuerdo a lo establecido en los estándares Básicos de competencias, el Ministerio de Educación Nacional ha establecido seis (6) grandes metas de formación en lenguaje. Estas son: La comunicación, la trasmisión de información, la representación de la realidad, la expresión de sentimientos y potencialidades estéticas, el ejercicio de una ciudadanía responsable, y el sentido de la propia existencia.

Lenguaje y comunicación

Aunque que todas las metas se deben alcanzar, este apartado hace especial énfasis en la comunicación, pues es a partir de este, el ser humano se reconoce como un ser social, capaz de establecer relaciones con sus pares.

Al respecto los estándares Básicos de competencia establecen que:

Formar en lenguaje para la comunicación supone formar individuos capaces de interactuar con sus congéneres, esto es, relacionarse con ellos y reconocerse (a la vez que reconocerlos) como interlocutor capaz de producir y comprender significados de forma solidaria atendiendo a las exigencias y particularidades de la situación comunicativa. (2006, p.21 y 22).

Liliana Turriago – Carolina González – 2015 41 Con esto en mente, se puede afirmar que la comunicación incide en las prácticas sociales como herramienta fundamental en el desenvolvimiento de las personas, ya que gracias a ella es posible desarrollo personal y colectivo, que favorece de manera significativa las relaciones que se establecen entre sí. Así lo plantea Guzmán, Varela & Arce (2010, p. 22) al definirla como “un proceso en el que a través del significado que encierran las palabras, los gestos, los movimientos, las expresiones gráficas y los enunciados, logramos establecer relaciones con los demás, aprendemos sobre diferentes aspectos sociales y escolares”

Para la investigación que aquí se presenta, abordar esta meta es vital, pues es a partir de los procesos comunicativos que los niños pueden explorar su realidad, hallar significados y reconocer en ella lo que implica el establecimiento de relaciones con el semejante, relaciones que no están exentas de conflictos, los cuales deben ser resueltos por las vías del diálogo, la reflexión y los acuerdos; sin necesidad de acudir a comportamientos agresivos que afecten la convivencia con sus pares.

El lenguaje y el ejercicio de la ciudadanía responsable

Pensar en el ejercicio de una ciudadanía responsable, implica pensar en un uso adecuado del lenguaje que requiere de una formación consiente, basada en prácticas contextualizadas, en las que se haga visibles los procesos comunicativos y lleven al ser humano desarrollar competencias que le permitan interactuar en la sociedad de forma armoniosa y pacífica.

Los estándares Básicos de convivencia confirman lo dicho en el párrafo anterior, al afirmar que:

El ejercicio de una ciudadanía responsable es viable a través del lenguaje, porque con el los seres humanos expresan la visión que han construido del mundo, del entorno, de su forma de relacionarse con este y sus congéneres, lo cual supone usos del lenguaje en los que una ética de la comunicación propicia la diversidad, el encuentro y dialogo entre culturas a la vez que se constituye en el cimiento para la conveniencia y el respeto, pilares de la formación ciudadana (2006, p.23).

Liliana Turriago – Carolina González – 2015 42 Para llegar a este punto, se hace necesario desarrollar desde los diferentes espacios sociales, acciones que materialicen las prácticas ciudadanas representadas en el ejercicio de la expresión, libre de la opinión, la construcción de acuerdos, y la aceptación de las diferencias.

Uno de estos espacios sociales es la escuela, en ella el ser humano entra en contacto con personas que no le son familiares. Es a partir de ese contacto en donde con mayor frecuencia el hombre comienza a identificar en el otro a un ser que piensa diferente, con el que se puede entrar en conflicto porque no se comporta igual, pero con el cual es posible convivir. Ahora bien, para que la escuela sea un verdadero espacio de socialización y se haga visible el ejercicio de la ciudadanía, se requiere poner en marcha propuestas busquen la sana convivencia.