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Sin duda alguna la información es parte vital de las relaciones que se establecen en el ámbito social entre los individuos, esta permite tener un conocimiento mejor o nuevo de los distintos fenómenos y hechos que les rodea para luego tomar acción frente a ellos. Por otra parte, es necesario reconocer que la información es un elemento indispensable para la posterior existencia de una comunicación e intercambio de sentidos que conllevan, generalmente, al mejoramiento de la calidad de vida; por tanto, debe considerársele como un instrumento necesario para el desarrollo de las culturas.

Algunos teóricos como Iriarte han estimado una relación importante entre información y comunidad al afirmar que:

“(…) Las personas ansiamos noticias por puro instinto, por un deseo al que podríamos llamar «instinto de estar informado». Deseamos saber lo que está ocurriendo al otro lado de la colonia, estar al corriente de hechos no circunscritos únicamente a nuestra propia experiencia. Conocer lo que

no conocemos nos proporciona seguridad, nos permite planificar nuestra vida. Desde este punto de vista el intercambio de información se convierte en la base a partir de la cual se crea comunidad, se conforman las relaciones humanas”. (Kovach & Rosenstiel; 2004, 29).

Poco a poco la información ha ido ocupando un lugar significativo en la vida de los hombres y a través de la historia ha ido evolucionando a la par con él y los avances tecnológicos. Históricamente podemos decir que el punto de partida que le ha permitido a la información conformar la hoy llamada sociedad de la información e influir considerablemente en el sistema social actual comprende por lo menos dos momentos: La industrialización que dio paso a la revolución del sistema social y el área de trabajo, en donde se pasa de la agricultura a la manipulación de máquinas, en donde se amplía el conocimiento y se impulsa a la tecnológica, en donde el manejo de las máquinas prima por encima de cualquier otro trabajo, la cual finalmente le da paso a la era actual que bien puede llamarse “sociedad informacional”, en donde la información es la materia prima de las actividades humanas. Prueba de ello es que:

“Todo aquel que esté familiarizado con la moderna administración industrial, en cualquier nivel, sabe que la mayor parte del día de trabajo es utilizado en «hablar», en dar información a los subalternos, en recibir información de la administración superior y transmitirla a estos; (…) A medida que se vaya desarrollando la automatización, hasta el mismo operario habrá de emplear más tiempo manipulando símbolos que manejando maquinas.” (Berlo; 2000, 6).

Con lo que se infiere la unión de una era industrial y tecnológica en una informacional, puesto que esta nueva sociedad sigue siendo industrial y tecnológica sólo que orientada a fines informativos, puesto que: “El nuevo sistema social emergente, más que promover el desarrollo industrial, busca como actividad prioritaria el acceso a la información y su posterior procesamiento, ya que ésta es la actividad que mayor nivel de beneficios económicos genera”. (Marí; 2002, 37)

Aún así, es importante tener presente que ya no se trata de cubrir la necesidad de adquirir información sino de saber cómo manejarla y seleccionarla de forma aprovechable.

5.3.3 “Tecnologías de la información”

Las tecnologías de la información son la herramienta básica para la existencia de la llamada sociedad de la información ya que a partir de la avanzada tecnología de procesamiento la información interviene de manera contundente en la vida del hombre, de modo tal que llega a comprenderse como el elemento primo de la vida actual. Las tecnologías de la información le permiten a la información extenderse a todas las esferas humanas, controlarlas y dirigirlas a conveniencia de sus propios propósitos, que por supuesto responden a intereses económicos capitalistas.

Con todo lo dicho, conviene definir lo que queremos transmitir al hablar de

tecnologías de la información, es así, como entenderemos que “Cuando se habla de nuevas tecnologías de la información se esta aludiendo a un conjunto de artefactos que, ensamblados configuran un sistema técnico (compuesto de telefonía, satélites, redes e informática), y la materia con la que operan es fundamentalmente la información”. (Ibíd., 23)

Concepto a partir del cual incluiré mi propia percepción. En primera instancia, es preciso reconocer que las nuevas tecnologías han sido un instrumento

necesario para la transformación de las comunidades y por lo tanto de los medios, permitiéndoles transformar su estilo de vivir, informarse y comunicarse. Aunque evidentemente y hasta cierto punto, las tecnologías de la información han servido a los poderes elitistas para ejercer el poder social, (si tenemos en cuenta que están presentes en todos los ámbitos sociales), lo cierto es que en la sociedad contemporánea las tecnologías son parte vital del desarrollo de las comunidades y constituyen un instrumento de gran valor en tanto la necesidad de información y comunicación que demanda el ciudadano actual.

Pero esa introducción de las tecnologías de la información en las distintas esferas humanas no sería posible sin la intervención de un factor tan determinante como el sistema económico, pues en un mundo globalizado como el nuestro, una de las características que lo definen es que lo económico condiciona el desarrollo del resto de las esferas (política, social, cultural). La influencia del sector económico en la estructura social no es una novedad, lo novedoso en la sociedad contemporánea está relacionado con los procesos de producción, pues están dirigidos a la explotación informativa como producto base de la economía. Ahora el poder de las elites se centra en la producción de información usando como instrumento difusivo a las llamadas tecnologías de la información.

Por lo tanto, habrá de entenderse que el sistema social actual, afectado por las tecnologías de la información, no responde a un nuevo sistema económico, pues tal como lo afirma Marí “Las «nuevas» tecnologías de la información no nos conducen a un sistema económico y social distinto. Al contrario sirven para afianzar la implementación de una nueva etapa, la globalización del mismo sistema económico, el capitalismo” (Ibíd., 22). La actual estructura social está orientada por el mismo sistema económico capitalista, lo único que varía es la materia prima, pues ya no se trata de productos materiales sino de procesos guiados por la información.

El concepto sociedad de la información suele desprenderse de los diversos procesos sociales que emergen en la vida actual, procesos que están en su mayoría relacionados con la producción de información. Sin embargo, algunos autores como López Bernat han afirmado que:

“El concepto de sociedad de la información amenaza con devenir una verdad inminente que convierte buena parte de la investigación sobre estructuras y políticas de comunicación en poco más que propaganda de estrategias industriales expansionistas y de los discursos políticos euforizantes que las acompañan y las legitiman, en lugar de actuar como un autentico instrumento al servicio de una mejor ordenación y planificación colectiva de las comunicaciones”. (López; 1996, 60)

Es decir, que de acuerdo con la apreciación de López la denominación

sociedad de la información no es más que una etiqueta mercantil de una industria que manipula las concepciones sociales, con el fin de justificar su proceder desmedido y asfixiante que va en contravía de una mejor comunicación social.

A este calificativo debe además reprochársele el mal uso de la palabra “novedad”, pues aunque pareciera significar el componente primo que establece las relaciones actuales de los individuos: todo cuanto nos circunda es informativo; si observamos con detenimiento vemos que no nos demuestra una situación “nueva”, sino que por el contrario nos remite a nuestros antepasados pues como lo afirma López Bernat: “Desde los orígenes del trabajo humano, entendido como actividad del hombre dirigida a transformar la naturaleza en beneficio propio, siempre ha intervenido la información (el conocimiento, las destrezas) como un elemento más de los procesos productivos, junto con las materias primas, la energía la tecnología y el capital” (Ibíd., 61). Así que no podemos dejarnos llevar por etiquetas impresionistas que pretenden vendernos la información y la tecnología como novedad. Aceptar esa aparente “novedad” sería como desconocer la simultaneidad que han tenido información y tecnología con la evolución y desarrollo del hombre.

Lo que si debe reconocerse en esta sociedad de la información es la excesiva utilización de la tecnología para el desempeño de sus actividades laborales y

sociales; siendo en últimas la tecnología la que le permite a la información extenderse y tener acceso sin restricciones a las diversas esferas de la vida humana. En fin, no puede ignorarse que “La sociedad de la información en el fondo se encuentra signada por dos elementos: la globalización de la cultura y la modificación de los sistemas de acceso a la información a través de la Internet”. (Añorve & Ramírez; 2002, 41) Comprendiendo que esta globalización “(…) tiene como eje la economía y utiliza la tecnología como elemento determinante de sus posibilidades”. (Ibíd., 41, 42).

No obstante, es pertinente tener en cuenta las diferentes características que deben acompañar a la expresión sociedad de la información, pues debe entenderse como un proceso que conduce al mejoramiento de las condiciones de vida humana desde un buen manejo y uso de la información. Entendiendo que:

“Cuando se llega al estadio de una sociedad de la información se quiere decir: a) que un porcentaje muy importante del ingreso y la riqueza proviene del sector de la información (industria, productos, servicios, usos); b) que a partir del uso de la información se enfatiza el desarrollo como crecimiento de riqueza material, crecimiento personal y aumento de la calidad de vida, y c) que los niveles de educación se han cuidado y elevado, que la gente sabe leer, pero no sólo para estar alfabetizada sino, que usa la información, la entiende y reflexiona sobre lo leído. Por lo tanto la sociedad de la información implica la formación de una cultura que usa la información para todas las acciones de la vida”. (Marí; 2002, 1).

Características que son en su mayoría ignoradas por la industria propagandística que pretende vendernos el nuevo concepto de la información como un simple producto y no como un servicio social de bien común.

Pero a esta denominada sociedad de la información se le agrega un problema más, pues no sólo requiere la existencia de las características ya mencionadas sino que además debe considerarse que:

“Para que haya un uso real de la información a partir de leerla y usarla adecuadamente, el gobierno y las organizaciones privadas deberán haber

invertido con anterioridad en una buena infraestructura social de la información, así como la existencia de buenas bibliotecas de todo tipo, de un prospera industria editorial y de información electrónica; también será necesario que las telecomunicaciones y la industria computacional sean accesibles en todos los sectores sociales, ya sea por inversión directa o como un servicio de las esferas gubernamentales”. (Ibíd., 1,2).

Con todo lo dicho, se puede concluir que el apelativo sociedad de la información pareciera quedarse en el plano comercial y no trascender a la realidad con todas las caracterizaciones que dicha expresión debiera representar. Es necesario entonces orientar las concepciones teóricas hacia la praxis, teniendo en cuenta que: “Una sociedad del conocimiento será aquella que, a partir de alcanzar el nivel de una sociedad educada, pueda recuperar la información para enriquecer su conocimiento y tomar las decisiones pertinentes para su propio desarrollo personal y colectivo”. (Añorve & Ramírez; 2002, 23). Siguiendo a López, entonces, podemos decir que la sociedad de la información es un eslogan propagandístico que fortalece y justifica la desmedida utilización de las llamadas tecnologías de la información para ejercer poder sobre la estructura social imponiendo sus propios modelos de comportamiento a través de la influencia y persuasión mental de los individuos.

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