Este sistema es de una complejidad extrema, recibe información del exterior y del interior: la sensibilidad de los tegumentos, ligamentos y músculos a la presión, a la tensión, etc., se combina con las informaciones ópticas y de los canales semicirculares. Estas informaciones se integran en un tiempo estrechamente corto y el sistema de equilibrio envía órdenes motoras filtradas y coordinadas a todos los músculos del organismo y más especialmente a los que funcionan sobre todo por reflejos: músculos rojos.
De este modo, el más pequeño transverso espinoso es un agente de información y de ejecución.
Todas estas informaciones no son esenciales: un amputado de miembros inferiores puede sentarse bien equili- brado, incluso con los ojos cerrados. Con un poco de entrenamiento podrá mantenerse de pie sobre sus prótesis, proporcionándole sus muñones informaciones complementarias a las de los canales semicirculares. Un ciego no tiene ningún problema para equilibrar sus raquis.
Por el contrario, las afecciones de ciertos cableados comprometen los automatismos del equilibrio. La afección de los cordones espino—cereblosos por degeneración, tipo Friedrich compromete el equilibrio: la visión simple, pero con los ojos cerrados o en la oscuridad, el individuo cae
<signo de Romberg).
Para que estos trastornos puedan actuar sobre la morfología vertebral, hace falta que sean suficientemente precoces. Así, la enfermedad de Friedreich, desarrolla frecuentemente escoliosis; las secuelas de encefalopatía perinatales, también engendran curvas.
Yamada y cols.25’ (1969), investigan sobre etilologia de la escoliosis desde dos puntos de vista: uno clínico y otro experimental.
A través de sus investigaciones clínicas, encuentran aspectos soportados por argumentos basados en resultados de investigaciones experimentales y opinan que la posibilidad de un desorden orgánico y funcional en el tallo cerebral, podría ser un primer factor etiológico. El desplazamiento lateral de las vértebras requiere un tono postural alterado para mantener el balance del cuerpo, el cual está regulado por un mecanismo reflejo postural, que se origina en los propiorreceptores, el vestíbulo del oído interno y órganos ópticos y termina en el centro del equilibrio del tallo cerebral. Opinan que si la alteración ocurre a cualquier nivel del circulo del reflejo postural en la estabilidad del equilibrio axial, en la columna vertebral existe riesgo de fallo postural y escoliosis; por lo que opinan que el primer paso es analizar el equilibrio postural a toda investigación de la etiología de la escoliosis idiopática.
Tezuko 227(1971) vió que la incidencia de las disfunciones del equilibrio en 150 pacientes con escoliosis, era del 79% y después del cese del crecimiento vertebral, disminuía gradualmente ésta, desapareciendo casi totalmente cuando el enfermo tenía 20 años. Es decir, que pacientes con escoliosis idiopática presentaban una disfunción del equilibrio en el sistema reflejo propioceptivo y ocular, durante los años de crecimiento. El grado de disfunción del equilibrio en estos pacientes era mejorado por la corrección activa de la curva escoliótica. Creen estos autores, que el desorden del equilibrio puede ser de naturaleza funcional en el sistema reflejo postural, el cual opera entre órganos propioceptivos, periféricos y tallo cerebral.
Shalstrand y Nachemson~”202 <1977) investigaron el sistema propioceptivo, visual y vestibular1 por medio de estabilometria, encefalografía, electronistaguograf la y demostraron que niños con escoliosis idiopática tienen una inclinación postural más grande, un movimiento ocular anormal y una asimetría en el sistema vestibular. Concluyeron en que una valoración del sistema de regulación neuromuscular puede ser utilizado como una medida clínica, para predecir más exactamente el futuro de una curva idiopática inicial, además de tener en cuenta el factor de crecimiento e información radiográfica.
Shalstrand20’ (1977), estudiando la función del reflejo espinal vestibular y función laberíntica, vió que la estimulación laberíntica en el lado convexo tendía a producir una indicación aumentada en relación al lado cóncavo. El estimulo vestibular producía una rotación del tronco similar a la vista en escoliosis idiopática y, además, en los niños con escoliosis idiopática había un aumento del nistagmus espontáneo y nistagmus posicional.
Hermann y Mc Ewen’0’ (1980), usando un equipo muy sofis- ticado, detectaron una disfunción del tallo cerebral con diferencia significativa entre niños con escoliosis idiopá— tica y el grupo control.
Hermann’00 (1984) en un estudio realizado en que reacciones posturales anormales notadas en escoliosis idiopática son atribuidos a deficits asimétricos en el sistema nervioso central en relación con interacciones visuales—vestibulares. Observaciones de anormalidades en la orientación espacial, implica que la escoliosis idiopática es el resultado de una maduración asimétrica de niveles en centros corticales más altos.
pero sin localizarlo en enfermos escolióticos. Investigando la función propioceptiva de la extremidad superior en 23 pacientes con escoliosis progresiva con una curva media de
340 y edad media 16.1, comparándola con 18 sujetos sanos de 20.8 años de edad media, vieron que en sujetos escolioticos había una asimetría significativa entre el miembro del lado derecho y el del izquierdo en un umbral para la detección de la movilidad articular y en la posibilidad de reproducir ángulos con el codo posicionado previamente. Propusieron como causa de escoliosis idiopática una debilidad asimétri- ca de la musculatura paravertebral y al ver la alteración comentada en la extremidad superior por encima de la curva, sugieren que el déficit ocurre a nivel superior a la curva, es decir, que el deficit precede a la deformidad.
Wyatt y colsY8 (1986) han comparado el umbral de sensación vibratoria en 20 jóvenes con escoliosis idiopáti— ca con otros 20 jóvenes normales, encontrando una reducción significativa del umbral de detección de la vibración en el grupo escoliótico, comparándolo con el grupo de control. La magnitud de la curva no se correlacionaba con este umbral para miembros superiores e inferiores. Había una asimetría significativa en el umbral de vibración en enfermos esco— lióticos en los lados izquierdo y derecho. Concluyen en que una aberración en la función de la vía posterior de la médula, puede ser de importancia primaria en la etiología de la escoliosis idiopática
111.2.2.7 FACTORES NETABOLICOS
Ponseti y Baird’3 (1958) produjeron una intoxicación en ratas jóvenes con una alimentación basada en semillas de lathyrus odoratus (guisantes de olor). Sus consecuencias fueron múltiples: hernias, eventraciones, desprendimiento
epifisarios, aneurismas disecantes de aorta, eliminación de nitrógeno muy alta y cifoescoliosis. Identificaron el cuerpo tóxico: es un amino—nitrilo lo que perturba el funcionamiento del condroitinsulfato, interfiriendo con la producción de colágeno. El síndrome experimental reproduce más bien la forma 5 del síndrome de Ehlers—Danlos. Se ha identificado en éste, la alteración metabólica que recae sobre la lisina—oxidasa; el agente tóxico aminoproprinitri— lo produce la misma alteración metabc5lica. Como máximo, se puede imaginar que una alteración menor de la asimilación de los prótidos puede favorecer una deformación raquídea idiopática. Numerosas investigaciones no han permitido identificar el defecto químico o enzimático de las escolio- sis idiopáticas. Cuando se sabe que no se tiene aún la clave para el síndrome de Marfan, es probable que la alteración más sutil de las escoliosis idiopáticas sea aún más difícil de identificar.
Una sola anotación de una pista en las escoliosis idiopáticas: Hall refiere el trabajo de Conen, que observa modificaciones cualitativas y cuantitativas de la metacro— masia de los fibroblastos en los individuos escolióticos, pudiendo encontrarse esta anomalía en otros hermanos no escolióticos-
Finalmente, el estudio estadístico de l4unsinguer y Scheir’65 (1978), mostró que las escoliosis idiopáticas podrían distribuirse en dos categorías tomando como criterio la laxitud articular. Existen dos tipos de escoliosis claramente separadas, sin casos intermedios: las hiperlaxas y las normolaxas. Los hiperlaxos pueden evocar una afección menor del tejido elástico, que es mucho más evidente en el síndrome de Ehíer—Danlos.