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Summary and conclusions

En ese apartado observamos las convergencias posibles entre los estudios contrastivos y la LBC. Para ello, aprovechamos algunas reflexiones que se han llevado a cabo desde la metalexicografía y también desde la LC.

Hartmann (2007, p. 20) avaló que la LC es una herramienta útil para refinar la práctica lexicográfica bilingüe porque proporciona varios marcos para unir el léxico entre pares de lenguas, además de permitir el análisis combinado de textos de forma contrastiva y fomentar las estrategias de comunicación bilingüe. Para Hartmann (1991, p. 2856), es posible establecer entre la LC y la Lexicografía interlingüe un importante punto de convergencia que es el criterio de contrastividad que se establece entre las lenguas que involucran en sus metodologías de trabajo y sus productos lexicográficos. Así, la conexión entre esos ámbitos se materializa en la competencia traductora del lingüista o, en su caso, del lexicógrafo bilingüe, quienes, al hacer frente a los problemas planteados por el anisomorfismo lingüístico, logran acercarse a las equivalencias formales o funcionales75 posibles entre las lenguas.

Hartmann (1991, p. 2855) señaló que tradicionalmente el análisis contrastivo puede tener los siguientes objetivos:

a) aclarar la producción de errores que tienen lugar en la adquisición de LE; b) explicar la complejidad del bilingüismo;

c) analizar los procesos de traducción e interpretación;

d) auxiliar en la compilación de gramáticas para la enseñanza y diccionarios bilingües; e) aislar un conjunto de universales lingüísticos comunes a las lenguas que se contrastan.

Por lo tanto, sostenemos que los objetivos del análisis contrastivo que son relevantes para este estudio son principalmente los que atañen a la elaboración de un diccionario bilingüe contrastivo y volcado hacia el aprendizaje de LE. Además, nos interesan también otros aspectos que los análisis contrastivos pueden desvelar, que de acuerdo con el planteamiento de Hartmann (1991, p. 2855), son los errores que se producen en el proceso de aprendizaje de LE, el proceso traductor que el usuario potencial del diccionario lleva a cabo cuando utiliza ese repertorio lexicográfico, así como también la observación contrastiva de universales lingüísticos, como la polisemia verbal, en el caso específico de esta investigación. Desde el ámbito de la LC, el estudio de Garrudo Carabias (1996, p. 08) señaló un nuevo tipo de análisis contrastivo que nos parece que puede servir como supuesto válido para

75 El concepto de equivalencia formal y funcional se remonta a Zgusta (1971, 1984) y se desarrolla en 2.4,

basar la LBC76. De acuerdo con Garrudo Carabias (1996, p. 08), con el paso del tiempo los estudios contrastivos se desplazaron hacia el campo del discurso y de las convenciones textuales, a partir de los cuales tiene inicio la investigación de los fenómenos de interacción funcional. A nuestro juicio, lo que el autor señala acompaña de cierto modo el desarrollo de los procesos de aprendizaje de LE, que como ya se ha dicho, pasa a tener su centro de interés en lo comunicativo, significativo y contextual y no más en estructuras lingüísticas fragmentadas y unidades léxicas descontextualizadas, sino que se interesa por unidades lingüísticas encadenadas de forma significativa para atender a un principio comunicativo.

Asimismo, Garrudo Carabias (1996, p. 09) aseveró que desde esa nueva visión de los estudios contrastivos “se considera que las similaridades interlingüísticas son más importantes que las diferencias. La L1 es tratada primordialmente como una ayuda más que como un lastre a la hora de adquirir una segunda lengua”, planteamiento con el cual estamos de acuerdo, principalmente considerando la cercanía tipológica entre las lenguas portuguesa y española, estamos convencidos de que esa proximidad más favorece que perjudica el aprendizaje. Es decir, entendemos que tener en cuenta aspectos contrastivos entre lenguas cercanas como el español y el portugués implica aceptar que las similitudes que hay entre ellas puede servir de estímulos para potenciar el aprendizaje y solo no como fuente de interferencias perjudiciales al proceso como un todo.

La investigación de Garrudo Carabias (1996) se enmarca en principios generativistas del lenguaje, que no son incompatibles con un análisis contrastivo, sino que inauguran una nueva posibilidad de esos análisis, según la cual una mirada contrastiva no es negativa, sino que le otorga al lingüista la posibilidad de descubrir en la multiforme variedad de las lenguas los principios universales que las hacen un fenómeno unitario. (GARRUDO CARABIAS, 1996, p. 10). Eso tiene una importancia fundamental en la investigación que proponemos, porque partimos de ese supuesto teórico común en el cual contrastar las lenguas es positivo y, además, permite encontrar divergencias y similitudes entre el español y el portugués que puedan reflejarse en una obra lexicográfica con finalidades pedagógica.

76 Garrudo Carabias (1996, p. 12) no hace hincapié específicamente en la Lexicografía como una de las áreas en

la que el AC puede incidir, pero sí ratificó que observar las diferencias y similitudes entre las lenguas basadas en el AC es especialmente útil para los estudios de tipologías de lenguas, de Gramática Universal y de Traductología, aún así tenemos la convicción de que las reflexiones que tienen lugar desde los estudios contrastivos deben basar las propuestas que involucran la LB.

Así, tomando como referencia lo planteado por Garrudo Carabias (1996), partimos de la hipótesis de que la polisemia es un principio lingüístico universal77 que asume diferentes configuraciones en las lenguas española y portuguesa, que el aprendiz de español brasileño no las gestiona competentemente, de ahí que puede traducir los diferentes significados de unidades léxicas verbales de forma equivocada. Por lo tanto, reflejar las divergencias y similitudes acerca de la polisemia verbal de forma explícita, contrastiva entre las dos lenguas en una obra lexicográfica bilingüe con un papel pedagógico puede ser muy relevante para que el usuario de ese diccionario atribuya a las unidades verbales polisémicas los equivalentes de traducción más adecuados en su LM.

Hartmann (1991, p. 2857) señaló que hay dos aspectos principales que dificultan la aplicabilidad directa de la LC en la LB, que son:

(I) el desconocimiento de la interferencia en el progreso de la adquisición del lenguaje; (II) la aparente incapacidad de los diccionarios para captar las complejidades de la

direccionalidad y la multidivergencia.

Hartmann (1991) centra sus consideraciones acerca de las relaciones entre la LC y la lexicografía interlingüe en torno a las cuestiones que atañen al anisomorfismo lingüístico y sus consecuencias. A nuestro parecer, centrarse en las divergencias es un abordaje posible, tal vez el más obvio, porque si hubiera total simetría formal y funcional entre las lenguas no habría interés en establecer contrastes entre ellas, ya sea para estudios lingüísticos o para la descripción lexicográfica. Sin embargo, creemos que centrarse solo en las divergencias es un abordaje parcial, desde el cual solo se observa una de las caras del problema de la descripción lingüística contrastiva de un par de lenguas tipológicamente cercanas como el portugués y el español, desaprovechándose las posibilidades contrastivas que las similitudes formales y significativas permiten. De ahí, defendemos que la LBC debe aprovecharse también de los beneficios de la simetría formal y funcional que hay, por razones históricas, entre el portugués y el español. Nos referimos a los casos en los que el usuario desconoce alguna similitud que hay entre las lenguas porque parte del principio de que son diferentes, pero conocer esa similitud podría ayudar a solucionar alguna cuestión lingüística.

Desde tal perspectiva, el contraste lingüístico aplicado a un diccionario contrastivo no es útil solo para apuntar las diferencias que hay entre las unidades léxicas lematizadas en la LE y la LM del usuario, sino también puede servir para poner de relieve las similitudes lingüísticas que hay entre las unidades. Principalmente cuando esos apuntes desempeñan en el repertorio lexicográfico un rol pedagógico, es decir, cuando son relevantes para que el potencial usuario del diccionario solucione un determinado problema lingüístico.

Además, Hartmann (1991, p. 2857) puso de relieve la dificultad de aplicar los estudios contrastivos directamente a los diccionarios interlingües porque, en teoría, las interferencias lingüísticas consisten en un área de indeterminación de la cual se sabe poco en el proceso de aprendizaje de lenguas. Sin embargo, hay que tener en cuenta los avances que han tenido lugar en los estudios contrastivos desde la publicación del trabajo de Hartmann (1991), que se basa en la premisa de Nemser y Vincez (1972).

Los estudios contrastivos en las últimas décadas se han desarrollado especialmente desde el ámbito del AE y del IL, sobre todo los IL de los aprendices de LE y sus producciones lingüísticas han dado a conocer muchas de las interferencias que tienen lugar durante el desarrollo del proceso de aprendizaje. En ese contexto, defendemos que la LBC utilice como base para la elaboración de diccionarios contrastivos estos estudios que recaban datos importantes que permiten conocer más sobre el proceso de aprendizaje y, más específicamente, sobre los usuarios de los diccionarios que se produzcan78.

Sobre las convergencias y divergencias posibles entre el AC y la LB, Hartmann (1991, p. 2856) también señaló que no son siempre directas o mutuas, pues una comparación descriptiva de un fenómeno de un par de idiomas puede incidir en una codificación mejorada de este fenómeno en una obra lexicográfica interlingüe, aunque eso no es obvio, ya que no todo el trabajo contrastivo afecta la práctica lexicográfica. Por otro lado, el DB puede proporcionar al lingüista los datos comparados en primer lugar. Eso quiere decir que la relación que hay entre los estudios lingüísticos que basan una obra lexicográfica o una obra lexicográfica como apoyo a estudios lingüísticos puede ser una relación de retroalimentación. Por tanto, los avances de la LCB también pueden motivar que se lleven a cabo estudios contrastivos para ayudar a solucionar cuestiones específicas que se quieran tratar en

78 Sobre el aprendizaje de lengua española por aprendices brasileños podemos señalar los estudios de Durão

(2004) y Andrade (2011) que desvelan varias cuestiones sobre los errores e interferencias que tienen lugar en las producciones lingüísticas de esos individuos, ayudan a caracterizar las interlenguas.

los DBC. Un buen ejemplo de ello es la investigación con objetivos lexicográficos que llevamos a cabo, que motiva a hacer un análisis contrastivo de la polisemia verbal para entender cómo ese fenómeno incide en la elección del equivalente en el diccionario y, partiendo de ello, proponer nuevas formas de registro lexicográfico en un DBC hipotético. Es decir, a partir de una necesidad lexicográfica se desarrollan nuevas miradas contrastivas acerca de algunos fenómenos y/o contenidos lingüísticos relevantes para el aprendizaje de lenguas extranjeras sin dejar de tener en cuenta la LM del potencial usuario de la obra lexicográfica.

Como hemos desarrollado, por lo tanto, creemos que es posible una convergencia entre los estudios contrastivos y la práctica lexicográfica de repertorios bilingües contrastivos, aunque ese no sea un trabajo simple ni directo. Igualmente, defendemos que no hay una vía única a partir de la cual debe fluir la convergencia entre estudios contrastivos y lexicografía interlingüe, pues a veces la motivación parte de un estudio contrastivo para encontrar una solución lexicográfica y a veces es un problema lexicográfico que necesita de aportes de estudios contrastivos para respaldarse. Tras reflexionar acerca de las convergencias entre las áreas, en el siguiente apartado nos dedicamos a describir los DBC, partiendo principalmente de experiencias lexicográficas prácticas.

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