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III. Social and employee related matters: 1 Actions taken to ensure gender equality

5. Analysis and discussion

5.3 Summary discussion of results with reference to previous studies

Símbolo de la juventud moderna y único gran mito del cine francés, Brigitte Bardot, la célebre BB, que se convertiría en "el imposible sueño de los hombres casados", nació en 1934, en el hogar de una acomodada familia burguesa de París. A los 17 años posó como modelo en la portada de la revista Elle y su carita de gata infantil y perversa atrajo la atención del director Marc Allegret, quien le hizo una prueba sólo para declarar que la jovencita carecía de todo talento... Fue un ayudante de Allegret, un joven ruso llamado Roger Vadim Plemianikov, quien la lanzaría a la fama: después de algunos años de papeles sin importancia, casada ya con el joven cineasta, que ahora se hacía llamar simplemente Roger Vadim, Brigitte

protagonizaría bajo la dirección de su marido Y Dios creó a la Mujer (1956) y se convertiría de golpe en encarnación de esa "mujer-niña", esa ingenua-perversa, cuyas predecesoras fueron Mary Pickford y Cecile Aubry.

La inmensa popularidad de Brigitte dio categoría de noticia mundial a sus romances con Sachs, Distel, Jean-Louis Trintignant, Sami Frey y otros, así como a sus matrimonios con Jacques Charrier, de quien tuvo un hijo, y el millonario alemán Gunther Sachs. Últimamente ha dado un cariz más intelectual a su labor cinematográfica, sin abandonar por eso la personalidad sexy que la hizo famosa. Gina Lollobrigida, la primera gran estrella del cine italiano, nació en 1927 y se inició en el cine como extra de los estudios Cinecittá, al mismo tiempo que protagonizaba foto-novelas con el seudónimo de Diana Loris. En 1949 se casó con el médico yugoslavo Milko Skofic, y al año siguiente viajó por primera vez a Hollywood, sin lograr más que invitaciones de tipo no-profesional de parte del productor Howard Hughes. Poco después, de regreso en Italia, protagonizaría Fanfan, el Invencible, en que encarnaba a una chica aldeana, cuyo desabrochado blusón permitía admirar sus voluptuosos encantos, "les lollos", como dirían los franceses... Su fama internacional se afianzó con Pan, Amor y Fantasía, en que una vez más interpretó el tipo de muchacha campesina, harapienta, hermosa y salvaje: la mujer que exhala una primitiva seducción, la "vampiresa al natural".

Durante los últimos años, "la Lollo" ha insistido en protagonizar superproducciones producidas por ella misma, y en rodearse de la magnificencia que estima adecuada a su status de estrella internacional.

En materia de popularidad se ha visto desplazada por una compatriota más hermosa, más exuberante y mejor actriz: la verdadera gran vampiresa de nuestro tiempo, Sofía Loren.

Sofía Scicolone vivió su infancia en el popular barrio de Pozzuoli, en las afueras de Nápoles, y, apenas adolescente, ganó un concurso de belleza en el que se presentó luciendo un vestido que su madre le había confeccionado, utilizando un par de viejas cortinas rosadas. Con el dinero del premio, madre e hija viajaron a Roma, donde ambas trabajarían como extras de Cinecittá, su gran período de prosperidad fue la filmación de Quo Vadis?, y Sofía posaría para docenas de fotonovelas, generalmente muy ligera de ropas.

La pobreza quedó definitivamente atrás cuando, en 1952, la ambiciosa e inteligente napolitana conoció al productor Carlo Ponti, en un restaurante romano, donde él hacía de juez en un concurso de belleza. Ponti le contrató profesores de actuación, la hizo perder su acento napolitano y, como un Pigmalión moderno, convirtió la agreste belleza de Sofía Scicolone en la refinada e impresionante presencia de esa gran actriz que es Sofía Loren.

Fue Vittorio de Sica quien, en Oro de Nápoles, creó el "tipo Loren", que seguiría ganando fama de éxito en éxito: a fines de la década del 50, la estrella italiana interpretó varias películas en Hollywood, pero ni su físico ni sus magníficas dotes histriónicas le dieron la consagración definitiva, hasta que en 1962 ganó el Oscar por Dos Mujeres. Hoy Sofía Loren ha dejado de ser únicamente una muchacha de exuberante físico, para convertirse en una mujer esplendorosamente bella y tal vez en la actriz más cotizada y más admirada del cine mundial, a la vez que es esposa de Carlo Ponti, su descubridor y creador de ese mito moderno, que es la encarnación de la "vampiresa-sexy" de nuestros tiempos.

Capítulo 10

“El Jovencito” de la Película

Trayectoria del galán cinematográfico desde el ágil y sonriente Douglas Fairbanks hasta el invencible Sean Connery, en la que destacan figuras inolvidables como John

Barrymore, Gary Cooper, Charles Boyer y Clark Gable.

Los héroes y semidioses mitológicos de otros tiempos han encontrado su versión contemporánea en ciertos seres privilegiados, admirados, idolatrados, imitados. Los gestos de Sean Connery, el modo de hablar de John Wayne o James Dean son copiados por millones, voluntaria o involuntariamente. Estos seres fabulosos, que deciden modas y a veces empujan a sus admiradoras al suicidio, son los astros de cine: seres casi irreales, familiares y a la vez lejanos, cuya presencia ha determinado la popularidad del arte cinematográfico en los cinco continentes.

Y entre estos astros priman los grandes galanes, verdadero encarnación de los sueños de millones de mujeres. Los hubo y los hay románticos, deportivos, frágiles

o atléticos: delicados y bellos efebos, o toscos símbolos de una virilidad indomable. Desde que, a comienzos de siglo, el perfil de Wallace Reid o la sonrisa de Richard Barthelmess iluminaron la pantalla muda, el cine brindó a millones de espectadores de ambos sexos la imagen siempre cambiante del galán atractivo y triunfante, con quien pudiesen identificarse los varones y por quien pudieran suspirar las mujeres: el probo e invicto "jovencito" de la película.