5.2 Discussion
5.2.3 Summary
El Calvario al ser un espacio articulado al centro comercial de la ciudad, establece facilidades económicas, en cuanto a la generación de ingresos y el bajo costo de vida a las personas que habitan esta área, pues difícilmente se podrían encontrar en otros espacios urbanos (Rojas, 2004). El contexto económico y social de la población que se aborda en esta investigación, gira en torno a los espacios urbanos céntricos. Así lo expresa Iván Ramiro López, Inquilino y reciclador del barrio El Calvario: “A mí me gusta vivir por aquí porque se vive bueno, trabajando uno se consigue la plática en el centro”.
Las dinámicas económicas en esta área del centro urbano, presentan diversas variaciones en cuanto a las actividades comerciales y de servicios que en El Calvario se ofrecen. A su vez, existen elementos importantes y comunes que se vuelven irrelevantes en la existencia de estas actividades. Uno de esos elementos es la dependencia al lugar, en segundo lugar, se puede situar la informalidad.
Los locales comerciales establecidos en El Calvario son en su mayoría antiguos. En el censo de la EMRU a comerciantes de este barrio, con 227 encuestas y la caracterización de las unidades de negocio informal existente, fue posible identificar datos sobre los niveles de estabilidad de las unidades productivas informales. Se encuentra entonces que el 69% de los establecimientos comerciales en local lleva más de cinco (5) años consecutivos funcionando en este sector, mientras que, el 56% de los negocios se encuentran establecidos en una vivienda. En total, el 26% de los establecimientos comerciales, ya sea en local o vivienda, tienen más de 20 años funcionando en este espacio céntrico y deteriorado. La estabilidad de estos negocios no se debe precisamente a fortalecimientos de carácter estructural o administrativo, si no a las condiciones que ofrece este espacio urbano para que la informalidad se mantenga. Así sucede con personas como doña Carmen Rosa Moreno de 78 años, para quien la subsistencia económica depende del alquiler de carretas:
Yo alquilo esas carreticas, tengo 10 carreticas y con eso me gano, ¿qué? Como 30.000 mil pesos, a 2500 alquilo el día cada una (…) yo trabajo en esto desde hace muchos años, porque aquí me rebusco, vea, “pa” la comidita, para el arriendo y mi nieta… el hijo mío también trabaja aquí, porque él es soldador. (Carmen Rosa Moreno, 68 años residentes y comerciante de El Calvario).
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En este contexto, la informalidad laboral se presenta como salida y sustento económico. Esto sucede porque las condiciones socio espaciales y comerciales del contexto permiten generar ingresos desde su propia vivienda para el caso de las personas que tienen sus negocios comerciales en su casa; o muy cerca de ella. No obstante, la informalidad laboral no resulta ser garantía de estabilidad económica ni social.
Pues al mes o la semana yo me gasto qué, puede ser gastarme 100 mil pesitos, 70 mil pesitos. Porque si desayuno no almuerzo, y si almuerzo no como ¿entiende? Porque no gano con qué comerme los tres golpes al día, no gano porque imagínese ganándome 100 pesos por un guacal, ¿cómo hago para desayunar o almorzar bien almorzado? ¿Cómo hago? Si eso no me da. Entonces me gastaré 6 mil pesos, 5 mil porque yo no me gano aquí más de 10 o 15 mil pesos diarios (…) la señora mía se va a rebuscar esas cajitas y yo las arreglo, las compongo y reúno 100, 200 cajitas al mes y voy y las vendo. Pero cuando yo ya las vendo ya me he comido la plática, porque con eso solo me gano 100 pesitos (Raúl Rodríguez, 75 años, reciclador e inquilino de El Calvario).
El reciclaje es una de las actividades económicas más importantes en El Calvario. A partir de esta actividad económica que se centra alrededor de las bodegas de reciclaje (muchas de ellas formalizadas institucionalmente), derivan otros oficios informales, los cuales son fundamentales para su buen funcionamiento. Recolectores de material reciclable, alquiler de carretas de madera, pequeñas bodegas informales que se especializan en recolectar algún material en particular, esto presenta un panorama de oportunidades para “ganarse la vida” como en los casos anteriormente mencionados de Ramón Salgado, que retomó el negocio de su ex jefe y alquila carretas al igual que Carmen Rosa, Raúl Rodríguez que se centra en la recolección de cajas de madera, permitiendo a estos jefes/as de hogar junto a sus familias sobrevivir décadas.
Figura 16. Centro de reciclaje de grandes dimensiones en el barrio El Calvario Fuente: Juan David Ocampo (2015)
Yo laboro cuidando carros y motos trabajo tres días, ya el cansancio y los años, ya no me dan trasnocho, viernes sábados y festivos ahí en la avenida sexta, entonces yo en la noche me puedo ganar 100, me puedo ganar 70, me puedo ganar 80; entonces en los tres días que trabajo, yo puedo sacarme mis 300, mis 200 y pico, pero de doscientos no bajo (…) pago estudio, pago arriendo, tengo 3 hijas estudiando, y una que tengo en la universidad Antonio de Nariño, tengo que pagar trecientos mil pesos casi… cada seis meses (…) de arriendo pago semanal, pago 70 mil, y con 200… con 230 casi vivo, gracias a dios la esposa mía está metida en familias en acción, yo estoy en lo de los viejitos; ahí ella coge unos cientos y pico, y yo 150, y otra hija que tengo por allá (extranjero), como le digo casada, cada dos meses, cada tres meses, vea me manda una buena remesa… no me da plata, porque yo mismo me la hice quitar, porque en ese tiempo que ella estaba trabajando allá, porque ella es diseñadora industrial… allá cerca de Berlín, entonces en el tiempo de ella yo estaba metido en el… (drogadicción) como le digo, estuve cuatro años, y ella me decía “ayy papá” y yo me hice quitar esa ayuda, ahora de por hoy ella sabe que más la necesito, ella me dijo, “vamos a ver si compramos un ranchito en estos días”, ella sabe que yo tengo otros cuatro hijos y ya estoy viejito, vea, pa pararme hago fuerza. (Ismael Truques, cuidador de carros, 81 años, Inquilino, cabeza de hogar de El Calvario).
Ismael Truques, desde la inestabilidad de la informalidad, a partir de cuidar carros en las concurridas calles del centro, su margen de ganancia, por lo que manifiesta, es algo mayor al de Ramón, Carmen o Raúl que se dedican a oficios complementarios a las bodegas de reciclaje, a esto se le suma que él y su pareja están afiliados a ayudas estatales como Familias en acción y Ayuda adulto mayor y recibe remesa desde el extranjero, habitar en El Calvario significa poder vivir con 230 mil pesos al mes (menos de la mitad del salario mínimo) y permitirse pagar la escolaridad y los estudios superiores de sus hijas.
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La facilidad que ofrece el espacio urbano a la informalidad, y el dinamismo comercial cercano, da la posibilidad a los jefes/as de hogar de buscar el sustento no solo en las actividades relacionadas al reciclaje; el sector permite otras opciones laborales informales, unas mejor remuneradas que otras, lo cual en algunos casos permite resolver necesidades alimenticias, vivienda y demás gastos básicos necesarios para la subsistencia humana en el contexto urbano.