Europa (España, Flandes, Italia) como en América.
Al morir Carlos II en 1700, su testamento no sería aceptado por algunas potencias europeas, con lo que se inició la Guerra de
Sucesión Española. Con la muerte de Carlos II se extinguía la
dinastía Habsburgo en su rama española.
3.4. LA AMÉRICA ESPAÑOLA DESDE LOS REYES
CATÓLICOS HASTA EL FIN DE LOS AUSTRIAS
A. EL DESCUBRIMIENTO Y LA PRIMERA COLONIZACIÓN
El llamado descubrimiento de América con su ulterior colonización y explotación supuso uno de los procesos históricos más importantes de toda la historia de la Humanidad y, sin lugar a dudas, constituyó un hecho absolutamente decisivo en la de España, que se vio marcada indefectiblemente por su relación con el contiente americano.
A lo largo del siglo XV, una serie de factores y condicionamientos de todo tipo impulsaron e hicieron posible que Portugal, por un lado, y más tarde el reino de Castilla por otro, se lanzaran a través del Atlántico en busca de nuevas rutas. El objetivo final era enlazar por vía marítima con el sudeste asiático, con las Indias, dado que la ruta terrestre tradicional a través de Asia había quedado interrumpida por el Imperio turco. Se buscaban las especias de la zona y también metales preciosos necesarios para la acuñación de moneda. Una serie de mejoras técnicas en las embarcaciones y la navegación permitieron que las naves portuguesas y castellanas se adentraran en un mar, el oceáno Atlántico, prácticamente desconocido hasta entonces.
Los portugueses pusieron todo su empeño en buscar una ruta que rodeara África (cuyo contorno y mitad sur eran completamente desconocidos e Europa), cosa que consiguieron en 1498 (Vasco de Gama), después de décadas de sucesivas expediciones que lenta y progresivamente fueron avanzando en el conocimiento de la costa atlántica africana.. Mientras tanto, Castilla, en época de los Reyes Católicos, decidió apoyar, sin gran convencimiento, el proyecto de Cristóbal Colón de llegar hasta China y la India atravesando un océano Atlántico igualmente desconocido en dirección oeste. El resto de esta historia es sobradamente conocido: Colón alcanzó en 1492 ciertos archipiélagos de la zona exterior del mar Caribe y del Golfo de Méjico, creyendo haber alcanzado la antesala de la China del Gran Jan: había descubierto accidentalmente lo que más tarde se supo que era un inmenso continente desconocido en el Viejo Mundo. La Bula papal Inter Caetera primero y el
11 Miembro, como nieto que era del rey francés Luis XIV, de la dinastía reinante
en su país, los Borbones e iniciador de dicha dinastía, aún reinante en nuestro país.
Tratado de Tordesillas con Portugal después, por los que se asignaba a Castilla las tierras más allá de cierto meridiano atlántico, supusieron el reconocimiento internacional para los planes de conquista y colonización de las tierra recién descubiertas.
Las décadas siguientes, aún durante el reinado de los Reyes Católicos, son de nuevas expediciones en busca de la Tierra Firme (con las que se llegó al convencimiento de que se trataba efectivamente de unas tierras desconocidas, especialmente desde el descubrimiento del Mar del Sur, esto es, de océano Pacífico, en Panamá), de asentamiento en las Antillas y del inicio de la explotación en beneficio de Castilla.
B. LAS GRANDES CONQUISTAS DEL SIGLO XVI
Ya en el reinado de Carlos I se producen, por un lado, la primera expedición de circunnavegación de la Tierra, inicialmente al mando del portugués Fernando de Magallanes y tras la muerte de éste, del vizcaíno Juan Sebastián Elcano (1519-1522). Por otro, las grandes conquistas, las de los dos grandes imperios que existían en el Nuevo Mundo. Hernán Cortés toma posesión de
Méjico (1522) conquistando el Imperio azteca. Junto con este
territorio, los españoles también conquistan el Perú, es decir, el imperio andino de los incas, hecho protagonizado por Francisco
Pizarro (1531).
Ambos territorios se organizaron política y administrativamente como sendos virreinatos12, el de Nueva España (desde 1535,
con capital en Méjico), que abarcó toda América central hasta el territorio del actual Panamá, y el Virreinato del Perú (desde 1542, con capital en Lima), donde se pusieron en explotación minas de oro y plata que servirían para financiar las campañas militares europeas.
Además, en este momento se va a intentar justificar teóricamente el “derecho de conquista”, promulgando las Leyes
Nuevas de Indias (1542) en las que, al menos sobre el papel, se
concedía a los indios americanos la condición de súbditos de la Corona, con los mismos derechos que los españoles de origen. La realidad fue muy distinta, ya que, dejando aparte ciertas corrientes historiográficas que hablan de un auténtico genocidio entre los indios —lo que supondría un intento deliberado para acabar con los indios, que no se dio— lo cierto es que los españoles se dedicaron a explotar el territorio americano con ayuda de mano de obra indígena explotada en un régimen a veces cercano a la esclavitud.
Hacia 1540 se puede dar por concluida la conquista de la columna dorsal de nuestro imperio americano, la que abarcaba desde el sur de los actuales EE.UU. hasta la cordillera de los Andes. Más tarde llegaría el control de las llanuras argentinas,
12
Un virreinato era una circunscripción administrativa de grandes dimensiones, que, por la lejanía respecto del centro de la Monarquía, se dotaba de una administración política propia a imagen y semejanza de la de Castilla y que estaba encabezada por un virrey, delegado del monarca que actuaba en la práctica como un alter ego del mismo.
en dirección al océano Atlántico, mientras que las densas e inhóspitas selvas de la cuenca del Amazonas no llegaron a ocuparse y finalmente pasarían a manos portuguesas.
C. LA ORGANIZACIÓN DE LAS CONQUISTAS
La explotación económica en beneficio de Castilla fue siempre el
objetivo fundamental de la colonización de América, aunque
quisiera revestirse de un interés por la evangelización de aquellos pueblos. En consecuencia, no se escatimaron medios para asegurar los beneficios. Por lo pronto, a la población indígena se la sometió a duras condiciones de trabajo. En la zona del Caribe parece que ello fue una de las causas fundamentales de la extinción total de dicha población indígena. Para sustituirla —o complementar a los indígenas cuando no desaparecieron del todo—, los españoles no dudaron en recurrir a la compra de esclavos procedentes del Golfo de Guinea (África ecuatorial), origen de la población negra en América.
Dos son las modalidades de explotación de la población que debemos destacar:
a) La encomienda.— Los encomenderos (españoles) recibían, junto con los lotes de tierra, grupos de indios de los que tenía encomendada la protección y evangelización a cambio de su trabajo —que huelga decir que era el fin principal de esta institución. Los indios estaban, pues, adscritos a la tierra (no podían abandonarla, como los siervos semilibres de la Europa feudal).
b) La mita.— Se dio en la zona del antiguo imperio inca y sirvió para poner en explotación las minas de plata de la zona. Consistía en el trabajo forzado, aunque remunerado, de cierta cantidad de indios. Supuestamente regulado, en realidad los abusos eran frecuentes y la dureza del trabajo, extrema.
Los vínculos comerciales entre España y América se basaron en el típico esquema de explotación colonial, aunque con matices: materias primas a cambio de productos manufacturados de mayor valor añadido. Desde España se enviaban las manufacturas que reclamaban tanto los conquistadores como los indígenas. Las flotas volvían cargadas de materias primas, pero dado que su valor era menor, la diferencia se cubría con remesas de metales preciosos, especialmente plata, que durante el siglo XVI llegó en ingentes cantidades a España, en especial desde el descubrimiento de las minas de Potosí (Perú) y Zacatecas (Méjico).
Este tráfico comercial se organizó en forma de monopolio