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Summary of numerical simulations of propellers C and D

Después de verificar que Perú reunía todas las características para ser considerado un país representativo de la problemática habitacional del Tercer Mundo, el PNUD aprobó el proyecto en Junio de 1967. No es una casualidad que el concurso PREVI se pusiera en marcha cuando el presidente de Perú era un hombre formado como arquitecto. La idea de la realización de este concurso se planteó en 1966, se aprobó al año siguiente, se

construyó entre los años 1972-76 y comenzó a habitarse entre los años 1977-78 (Bonilla di Tolla 2009, 437).

El 24 de mayo de 1968 Fernando Belaúnde Terry y Pablo Carriquiry Maurer9 firman en Lima el decreto sobre la «ejecución del proyecto experimental sobre la vivienda económica en la República». En el texto oficial se habla de la necesidad de abordar el problema de la vivienda y de «buscar nuevas soluciones para la construcción masiva de casas». Ante la situación socio-económica se estima que «el Gobierno debe dar preferencia absoluta a la solución del problema de las familias de bajos ingresos y menores recursos económicos». Ya desde el texto oficial se hace hincapié en la necesidad de innovación tipológica a la hora de abordar el proyecto de vivienda, debido a la «aparición constante de nuevos patrones sociales en las familias y en las comunidades» que hace necesarios «mejores y más modernos diseños de vivienda y urbanizaciones, racionalizando los métodos de construcción tradicionales, introduciendo nuevas plantas, maquinarias, equipos y materiales de construcción que abaraten el costo y mejores la calidad de las obras».

El hecho de que el presidente de la República fuera también arquitecto introdujo en el texto legal algunos de los planteamientos con los que posteriormente se convocará el concurso. La experiencia internacional de Belaúnde10 también se deja ver cuando el texto habla sobre la necesidad de abrir el proyecto a la participación de actores extranjeros: «resulta de especial importancia contar con la experiencia de otros países a través de la colaboración de las Naciones Unidas y dentro de los programas de Banco de la Vivienda del Perú».

En cuanto a la financiación del proyecto se habla de la colaboración del «Banco de la Vivienda del Perú y el sistema de asociaciones mutuales de crédito». El gobierno peruano intentó captar ayudas desde el exterior e involucrar al mayor número de actores posibles para asegurarse la viabilidad económica de la propuesta. «Decreta de preferencia e interés nacional la ejecución del Proyecto Experimental de Vivienda (PREVI) a realizarse por el Supremo Gobierno por intermedio del Banco de la Vivienda del Perú, con la cooperación de las Naciones Unidas y con la contribución de US$ 1.018.381 del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (Fondo Especial) (donación)».

9 Ministro peruano de Fomento y Obras Públicas en 1968

10 Frente al gobierno de Beláunde, más abierto a las influencias internacionales, el gobierno de Velasco, surgido tras el golpe de Estado, se presenta como una vuelta al nacionalismo peruano.

Se establece una doble vía de financiación, por una parte nacional, a través del Banco de la Vivienda, que «podrá promover y financiar la ejecución de los proyectos pilotos que conforman el programa experimental». «Amplíase la Comisión creada por el Decreto Supremo Nº 3-F de 7 de enero de 1965 con dos representantes adicionales del Banco de la Vivienda» (Chuquillanqui Changra 1988, 360). Y por otra parte internacional, a través de los fondos de Naciones Unidas. Los compromisos alcanzados con el PNUD por parte del gobierno peruano fueron un elemento clave para asegurar la realización de la propuesta tras el cambio de gobierno, pues los nuevos poderes se vieron obligados a cumplir lo establecido en los acuerdos firmados por Belaúnde.

La formación como arquitecto del presidente se deja entrever también en otros textos legales referidos a PREVI. En el artículo 153 de la ley 16960 se habla de la necesidad de buscar personal para realizar estudios previstos tanto de tipo socio-económico como técnico y se habla del «establecimiento de normas y patrones de áreas, volúmenes, alturas, iluminación, ventilación, distribución, etc.» Se menciona también la necesidad de una «preparación de las bases del concurso interviniendo para los diseños y sistemas de construcción de vivienda que se llevará a efecto en colaboración con el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas» (Chuquillanqui Changra 1988, 360).

Además del carácter técnico del gobierno peruano, también se observa en PREVI su apertura a las influencias internacionales. Belaúnde formó parte del grupo social peruano con capacidad para formarse y trabajar en el extranjero11 y las influencias de su etapa europea son visibles en el planteamiento de PREVI. Fernando Belaúnde Terry reunió en Lima a buena parte de las figuras internacionales más importantes del panorama arquitectónico del momento, ya que conocía de primera mano las experiencias sobre vivienda social que se estaban gestando en Europa en los años sesenta. Su nombre, inevitablemente, aparece ligado al intento de llevar hasta Perú las ideas arquitectónicas del movimiento moderno. Un propósito que compartía también con el arquitecto Luis Miró Quesada, de la Agrupación Espacio fundada en 1947, y que también firmó también uno de los tipos de vivienda progresiva del PP1.

Al interés por la arquitectura, se suma también la evidencia del importante proceso de cambio urbano que se está gestando en Lima de aquellos años. Los efectos derivados de la migración campo-ciudad presentaban en ambos continentes características y 11 Como arquitecto, Fernando Beláunde participó en España en el Cemco (Curso de Estudios Mayores de la Construcción) vinculado al Instituto Torroja del CSIC. Este curso, que comenzó a organizarse en 1956, estaba fundamentalmente destinado a profesionales iberoamericanos, especialmente a aquellos procedentes del ámbito académico.

condiciones propias. Sin embargo, Belaúnde Terry parece concebir la idea de intervenir en la política habitacional limeña de una manera parecida a como se estaba haciendo en Europa. Es decir, plantear programas ambiciosos de vivienda pública que ofrecieran un alojamiento formal de características mínimas pero suficientes para evitar los asentamientos espontáneos.

El 27 de Junio de 1968 se suscribió un Plan de Operaciones entre el gobierno Peruano y el PNUD, previendo la realización simultánea de tres proyectos pilotos en Lima Metropolitana que encaran los tres principales procesos según los cuales se desarrollan las condiciones habitacionales en la actualidad (Alzamora y Olano 1988, 19).

La realidad actual de Lima, cuyo crecimiento periférico se ha generado más a través de acciones espontáneas que de una planificación global, nos hace ver claramente que la opción que finalmente se desarrolló en la ciudad no fue esta. Las grandes cantidades de vivienda social que se previeron para generar una periferia limeña similar a la de los cinturones residenciales europeos no llegaron a construirse. En su lugar aparecieron los asentamientos informales12 y los pueblos jóvenes. La dura situación política y económica que se vivió en los países latinoamericanos en los años setenta explica en buena medida este hecho.

Para contar con medios suficientes para la realización del proyecto, el gobierno peruano buscó desde el primer momento la ayuda del PNUD y las Naciones Unidas y ya desde estos acuerdos políticos iniciales se planteo la posibilidad de hacer del PREVI un estudio que englobara no solo la vivienda de nueva planta, sino también la rehabilitación de tejidos urbanos ya existentes y el planteamiento de programas de sitios y servicios.

Una de las intenciones del concurso era llevar hasta Lima algunas de las experiencias de vivienda social y promoción pública que se habían realizado en Europa. Este hecho se plasma en la propia organización del concurso. En la sección dedicada a la construcción de viviendas de nueva planta se establecieron dos categorías. Por una parte se abrió una 12 La dicotomía formal-informal es una realidad típicamente latinoamericana. Se entienden por formales aquellas acciones cívicas o económicas que están dentro del marco legal vigente. Lo informal está constituido por todos aquellos intercambios, proyectos o emprendimientos espontáneos que quedan al margen. El estrecho marco legal y la situación de exclusión en la que han vivido amplios sectores sociales han llevado a un amplísimo desarrollo de los sectores informales. Buena parte de los barrios que conforman hoy las periferias limeñas empezaron como asentamientos informales. No deja de ser encomiable la capacidad de organización de las asociaciones populares que, sin ayuda institucional, fueron capaces de generar tejido urbano. Sin embargo, este tipo de procesos hacen mucho más complejo el acceso pleno a los derechos de ciudadanía, especialmente complicadas son en este caso todas las cuestiones que tienen que ver con los títulos de propiedad de las viviendas.

sección en la que trece equipos extranjeros fueron directamente invitados a participar y presentar sus propuestas para Lima. Se trataba en todos los casos de equipos con realizaciones o propuestas destacadas en el campo de la vivienda social. Por otra se planteó una sección en régimen de concurso abierto para la participación de los equipos peruanos.

Para este evento se invitó a trece equipos de arquitectos de prestigio internacional, de destacada actuación en el campo de la vivienda de interés social, quienes visitaron Lima, previo al concurso, para tomar conocimiento de las condiciones locales. A nivel nacional participaron veintiocho grupos de arquitectos peruanos en un concurso abierto (Alzamora y Olano 1988, 20).

El concurso se planteaba con la ambiciosa intención de obtener propuestas para planificar desde las administraciones públicas el crecimiento de la ciudad a largo plazo, intentando adaptar a la realidad limeña las experiencias arquitectónicas internacionales más avanzadas. La nómina de arquitectos seleccionados da buena muestra de ello. Sin embargo, no se buscó una importación directa de todas las soluciones habitacionales europeas, como se ve en la definición del tipo de vivienda propuesto para las realizaciones de nueva planta: «De otro lado, se puntualizó que se adoptara el criterio de “Vivienda Unifamiliar de Baja Altura y Alta Densidad” en lotes comparativamente pequeños: así como el diseño de viviendas de diferentes costos para cada tamaño de familia» (Alzamora y Olano 1988, 20).

Frente a las soluciones en altura o a los bloques de vivienda colectiva, el PP1 del concurso PREVI opta por la vivienda unifamiliar como unidad base para el crecimiento progresivo. Por otra parte, y como ya señalábamos antes, el planteamiento de diversos programas piloto (PP2, PP3 y PP4) intenta buscar respuestas, más allá de la construcción de viviendas nuevas, para la compleja situación habitacional limeña.

Estrategias generales para la progresividad de la vivienda La vivienda en proceso

La presión demográfica que la migración desde el campo estaba ejerciendo sobre la ciudad y la aparición de asentamientos espontáneos en los que predominaba la autoconstrucción, hacían pensar que los usuarios de las viviendas podían completarlas y ampliarlas con el tiempo. Los habitantes de las nuevas viviendas habían probado ya, en el sector informal, su capacidad de acción edificatoria. Por ello se plantea a los equipos participantes en el concurso no tanto la realización de un producto acabado, como la construcción de un proceso estructurado desde el que seguir creciendo: «Las viviendas

serán diseñadas para familias con dos a seis niños, y con posibilidades de expansión para acomodar en el futuro hasta diez personas aproximadamente» (ININVI y Min. Vivienda 1971, V1-15). Desde las bases del concurso se hace hincapié en la necesidad de que las viviendas sean flexibles, crecederas y adaptables a las necesidades cambiantes de los usuarios, se contaba con que las propuestas iniciales iban a ser modificadas y completadas por la acción popular. Este planteamiento, ya en la temprana fecha de 1968, vendría a cuestionar el entendimiento de la vivienda como producto acabado. La propia necesidad y la atención al entorno local habrían llevado a las propuestas a plantearse la vivienda como un proceso constructivo diferido en el tiempo, capaz de adaptarse a las distintas configuraciones familiares de los que, a la vez que habitan la casa, la van transformando.

A este hecho contribuyó también la estructura familiar local, que presenta diferencias con respecto a la familiar nuclear tipo para la que suelen proyectarse las promociones de vivienda pública europea. Este tipo de agrupaciones se vería favorecido por la organización económica del sector informal o contestatario en palabras de Matos Mar: «Las empresas del sector contestatario tienen carácter predominantemente familiar, lo que les da una identidad muy particular. En ellas participan no solo la familia nuclear sino también la extensa (hermanos, tíos, cuñados, primos)» (Matos Mar 2004, 60). La organización familiar extendida, que se podía apreciar entre los destinatarios de las viviendas, habría dado origen a un nuevo tipo de casa, que no respondería ni al esquema de vivienda individual y unifamiliar, ni al de vivienda colectiva sustentada en la idea de propiedad horizontal, es decir del piso.

García-Huidobro denomina multifamiliares a estas viviendas de apariencia individual, pero que albergan a distintos núcleos familiares, generalmente con relaciones de parentesco entre ellos. «La vivienda multifamiliar responde a organizaciones familiares diversas, con una complejidad creciente […] Sin sacrificar la independencia y la calidad de vida, las familias se benefician del ahorro y la eficiencia de la economía de la gran familiar» (García-Huidobro, Torres Torriti, y Tugas 2008, 137).

Se pensó también que era en estas familias ampliadas en las que parecía más probable que se produjeran actividades de autoconstrucción que hicieran de la vivienda un sistema crecedero. No en vano, la vigencia de esta realidad social ha sido origen de algunas de las propuestas actuales más destacadas dentro del ámbito de la vivienda latinoamericana. En las viviendas galpón13 mexicanas (Lobo 1999), en el proyecto de la

13 El arquitecto mexicano González Lobo plantea la vivienda progresiva como un cascarón dentro del cual los habitantes realizan las ampliaciones mediante la creación de nuevas plantas.

Quinta Monroy (2004) del chileno Alejando Aravena o en las realizaciones del CEVE14 argentino, es posible detectar, con distintos matices, esa misma idea de la vivienda

semilla, ampliable, mejorable o crecedera en el tiempo que ya aparecía sembrada en el

planteamiento del PREVI.

Baja altura y alta densidad progresiva

Para hacer posible esta progresividad en la vivienda, una de las decisiones clave fue la de optar por tipos unifamiliares. En Europa se habían realizado experiencias de alojamiento social con bloques de vivienda colectiva que, a priori, resultan más eficientes ante grandes demandas habitacionales. Sin embargo, de cara a hacer posible una cierta progresividad en la vivienda, se decide que el PP1 del PREVI se construya a partir de vivienda unifamiliar.

La elección se justificó por una parte en la tradición local; los usuarios que iban a recibir estas viviendas eran gentes que, en su mayoría, no habitaban en bloques comunitarios. Y por otra, en la necesidad que cada familiar pudiera decidir de manera flexible en qué momento hacer crecer su vivienda, algo que parecía más fácil si las unidades funcionaban con cierta independencia.

PREVI, sin embargo, no se plantea como un desarrollo del tipo de los suburbios norteamericanos de baja densidad. El equipo que lanza el concurso es consciente de que la densidad urbana optimiza los gastos de urbanización y hace viables las propuestas públicas de transporte y equipamientos. El planteamiento de las bases del concurso se mueve entre dos condicionantes. Por una parte, la necesidad de establecer tipos unifamiliares para hacer posible el crecimiento, y por otra, la evidencia de que la ciudad densa optimiza los consumos.

Finalmente se opta por lo que se denomina como baja altura y alta densidad. Un lema que aparece repetido en varias ocasiones en las bases y promociones del concurso. La

baja altura, alude al hecho de que PREVI se desliga de las realizaciones masivas de

viviendas en bloques, y la alta densidad, intenta alejar el programa de la imagen del suburbio o la urbanización privada y acercarlo al ámbito de las realizaciones sociales.

14 El CEVE (Centro Experimental de la Vivienda Económica) es un instituto de investigación en tecnologías para vivienda social ligado al CONICET argentino (Consejo nacional de investigaciones científicas y técnicas). Su propuesta de vivienda semilla consiste en un núcleo básico que, ubicado en una posición central de la parcela, permite ir ampliando la vivienda mediante crecimientos y nuevas construcciones en los espacios libres del lote.

Racionalización constructiva y crecimiento en el tiempo

Las bases del concurso instaban también a la presentación de propuestas que, a través de la racionalización y la adecuación técnica del diseño, mejorasen los costes y tiempos de obra que proporcionaban las técnicas tradicionales. La apuesta por la innovación estaba clara, pero a la vez había que adecuarla a la realidad limeña de la época, marcada por la migración campo-ciudad y la efervescencia de la construcción suburbial espontánea de los pueblos jóvenes.

Era necesario contar con que los usuarios, al recibir las viviendas, iban a emprender actividades constructivas de transformación y mejora. De la conjunción entre el deseo de innovación y la realidad local, surgieron las que quizás son dos de las líneas de trabajo más claras dentro del concurso PREVI: la apuesta por la racionalización constructiva y el crecimiento en el tiempo. De la misma manera que las bases del concurso instaban a la flexibilidad en el diseño, incentivaban también el empleo de tecnologías con capacidad de adaptación a las transformaciones y cambios.

Todos los diseños de las viviendas, así como la tecnología de la construcción, deberán estar basados en el concepto de flexibilidad y de crecimiento progresivos (horizontal y/o vertical), para satisfacer el carácter dinámico y cambiante de las familias que integran la comunidad en sus aspectos social, cultural y económico (ININVI y Min. Vivienda 1971, v1-15).

Se buscaban, por tanto, propuestas flexibles y a la vez innovadoras, capaces de reducir costes y tiempos de obra. La intención de mejorar el proceso constructivo dejaba la puerta abierta a las técnicas industrializadas que en ese momento se estaban utilizando en Europa. Pero a la vez, la pretendida flexibilidad y la adaptación a la realidad técnica peruana del momento, hacían necesarias las matizaciones.

Proyectos premiados y seleccionados

En septiembre de 1969 se reunió el jurado que tenía que seleccionar al ganador del PP1 del PREVI (Tabla 2). De la idea de un único premiado se pasó a la de seleccionar seis proyectos, que con el tiempo evolucionó a la de experimentar con un número más alto de propuestas (Bonilla di Tolla 2009, 437). En principio iban a seleccionarse tres proyectos de entre los trece equipos internacionales invitados y otros tres entre las cuarenta y siete propuestas peruanas recibidas. En la composición del jurado se intentó recoger también la orientación internacional del concurso así como dar voz a las instituciones internacionales implicadas en su lanzamiento, especialmente a las Naciones Unidas (ININVI y Min. Vivienda 1971, v1-15). Se trató de un jurado internacional

compuesto por nueve miembros y dos asesores, la mayor parte de sus miembros eran arquitectos y figuras de relevancia en el campo de la vivienda.

MIEMBROS INTERNACIONALES DEL JURADO MIEMBROS PERUANOS DEL JURADO Nombre Representa a: Nombre Representan a:

José Antonio Coderch España Manuel Valega Banco de Vivienda del Perú Unión Internacional de Arquitectos

Participantes en el concurso

Halldor Gunnlogsson Dinamarca Ricardo

Malachowski Peter Land Naciones Unidas Alfredo Pérez Ernest Weissmann Naciones Unidas Eduardo Barclay

Carl Koch EEUU ASESORES

Darío Gonzáles Perú Álvaro Ortega Naciones Unidas Tabla 2: Miembros del jurado del PP1 del PREVI

Como estaba estipulado en las bases, el jurado seleccionó como ganadoras tres de las propuestas internacionales y tres peruanas (Tabla 3). Siguiendo las bases del concurso, cada uno de los equipos había planteado una propuesta urbana así como un

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