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4 Professional interview findings

5.5 Summary

De esa interacción supra-regional estaban muy conscientes los actores polí- ticos que lideraron la Revolución de Caracas, lo que se reflejó en el historicismo que desarrollaron en relación a ese proceso político de ruptura con la metró- poli española. De aquí que la propuesta republicana de la conspiración de La Guaira de 1797 tuviera un significado especial dentro de las bases ideológi- cas de los revolucionarios caraqueños que en 1811 instauraron una república. Muchos de ellos vieron en aquel movimiento la génesis del proceso que estaban viviendo, lo que manifestaron de diversas maneras: en celebraciones de tipo

19 M. Lasso, «Los grupos afro-descendientes y la independencia».

20 A. Helg, Liberty and Equality in Caribbean Colombia; M. Lasso, Myths of Harmony. Véase

republicano, en homenajes a Gual y España, y a través de la liberación simbó- lica de prisioneros. La filiación ideológica con aquella conspiración es aún más elocuente en una obra histórica escrita en 1811 atribuida al líder patriota Juan Germán Roscio, la cual establece una filiación genésica con la conspiración madrileña de San Blas de 179521.

Esta referencia, lejos de encaminarnos a un evento iniciador del proceso de independencia venezolano, nos remite a España. Esto no debería sorprender, ya que la misma se ajusta a la aspiración que tenían muchos liberales españoles de acabar con el absolutismo de antiguo régimen, por lo que no es de extrañar que más adelante les veamos actuando junto a revolucionarios hispano-americanos en Inglaterra y Estados Unidos, organizando expediciones hacia Nueva España a través de Haití. Todo esto, considerado desde el punto de vista de la historicidad de los actores, y siguiendo el mismo criterio analítico que usara Carrera Damas para periodizar la historiografía venezolana (basado en una concientización de una identidad común de nacionalidad), muestra un panorama menos localista y —si se quiere— más atlántico del surgimiento de los imaginarios sobre esta- dos-naciones en la Costa de Caracas.

Como se puede apreciar, más allá de la mitología historicista venezolana existen elementos de juicio que permiten establecer vínculos entre el proceso independentista caraqueño iniciado en 1811 y los eventos previos, en particu- lar la conspiración de La Guaira de 1797. Esos vínculos se pueden observar en: la presencia física de algunos de los comprometidos en la ciudad de Caracas a partir de 1811 (como Picornell y Cortés); en la evocación que hiciera a ese evento y a la conspiración madrileña de San Blas uno de ellos, presumible- mente Roscio; y en algunos actos públicos reivindicativos de corte republicano (como la liberación de prisioneros). Desde el punto de vista de la historicidad de los revolucionarios caraqueños, esa vinculación denota su convicción de mostrar el proceso de cambios sociopolíticos que estaban liderando como un proceso de ruptura con la metrópoli que habría comenzado al menos una década antes.

También se hizo referencia a la rebelión contra el monopolio de la Compañía Guipuzcoana suscitada en 1749, aunque aparentemente sólo de forma simbó- lica para representar el yugo del pacto colonial eliminando la placa condenatoria que desde hacía medio siglo pendía sobre el emplazamiento donde antiguamente había estado la casa del líder, Juan Francisco de León22. Por el contrario, nada se

dijo sobre la insurrección en Coro de 1795, ni de la supuesta conspiración de corsarios franceses en Maracaibo de 1799, lo cual podría estar debido al perfil afro-descendiente de sus líderes o, simplemente, a que esos eventos no habían hecho ninguna propuesta republicana o independiente, ni tampoco habían tenido un éxito temporal como sí lo había tenido aquella rebelión.

21 «La historia de la revolución de Venezuela empieza en España…». 22 R. J. Ferry, The Colonial Elite of Early Caracas, p. 174.

A pesar de estas ausencias, todos los eventos de lesa majestad que tuvieron como escenario la Costa de Caracas desde la última de década del siglo xviii tie- nen en común una filiación con lo que ocurría en aquella convulsionada época en el Caribe, sobre todo en las Antillas francesas. Esto no sólo por la cercanía o la intensidad de los contactos, sino por tener estructuras poblacionales de «tres niveles» que las hacían más susceptibles de verse afectadas por lo que allí ocurría. De aquí que dicho territorio hispano hubiese sido terreno fértil para los valores e ideas que fomentaron la igualdad para los libres de color y, al menos inicialmente (antes de la independencia haitiana), también para la abolición de la esclavitud, como se viera fugazmente en el ideario de la conspiración de La Guaira de 1797.

FUENTES

Baralt, Rafael María, Díaz, Ramón, Resúmen de La Historia de Venezuela, Desde el año de 1797 hasta el de 1830, París, H. Fournier & Cie, 1841, t. I. «Expediente contra Francisco Xavier Pirela, por haber encontrado muerta a su

esposa Francisca Carvajal en un pozo situado en el solar de su casa», 24 de diciembre de 1799, Archivo del Libertador [disponible en Internet: http:// libertador.bolivarium.usb.ve/documento.php?id=11116f38].

«La historia de la revolución de Venezuela empieza en España. Los aluviones que barrían de la Península las semillas de la libertad, lanzaron su precioso grano más allá de los mares… Extracto de una noticia de la Revolución que sirve de introducción a la historia de los padecimientos del doctor Roscio, escrita por él mismo», 31 de diciembre de 1818, en Arturo Uslar Pietri (ed.), Testimonios de la época emancipadora, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1961, pp. 145-146.

Véronique Hébrard y Geneviève Verdo (eds.), Las independencias hispanoamericanas, Collection de la Casa de Velázquez (137), Madrid, 2013, pp. 49-64.

(1809-1812)