Chapter 9: CONCLUSION: IMPLICATIONS AND LIMITATIONS
9.2. Summary of the research findings
Como dimensión subjetiva para la medición de la seguridad ciudadana en un determinado lugar, se define a la percepción de inseguridad como una idea o pensamiento del individuo de ser una posible víctima o correr algún riesgo al estar en lugares o situaciones, consideradas por él o ella, peligrosas. Becerra (2005 citado por Álvarez 2013).
Álvarez (2013) menciona que en términos psicológicos, la percepción de inseguridad o miedo al crimen está constituida por factores afectivos, cognitivos y conductuales, generando cierta influencia en la intensidad con la que se percibe este miedo.
El autor hace mención también a las consecuencias a este miedo como son el quiebre del sentido de comunidad, abandono de los espacios públicos y vida comunitaria, y efectos negativos psicológicos como el cambio de hábitos de los individuos para adoptar medidas de seguridad personales como el evitar transitar por ciertas zonas estando siempre alertas, no llevar objetos de valor, no salir de noche, etc.
En complemento a estas ideas, Vilalta (2009 citado por Jasso 2014) nos menciona que la percepción de inseguridad es definida también como la perturbación o angustia del ánimo del individuo que resulta de la diferencia entre el riesgo percibido de ser víctima de un crimen y la victimización, persé.
Sin embargo, la autora indica también que muchas veces, según diversas investigaciones empíricas realizadas, no existe una relación entre la percepción de inseguridad y la realidad delictiva, ya que existe la posibilidad que en un lugar con mayor incidencia delictiva, las personas no necesariamente se sienten más inseguras, como es probable que en un lugar con menor influencia delictiva, las personas se sientan seguras.
En ese sentido, las políticas públicas o planes destinados a reducir la inseguridad en un lugar, puede que no lo logren reducir la incidencia delictiva, pero sí podría reducir la percepción de inseguridad, sin embargo, podría ocurrir lo contrario.
Por otro lado, la autora hace referencia a la falta de civismo como factor que puede causar la sensación de inseguridad en el entorno urbano como barrios deteriorados, equipamiento o instalaciones urbanas en deterioro, falta de iluminación, espacios desiertos, acumulación de basura, etc
Según el Sistema de Índices e Indicadores en Seguridad Pública de México (2010), la medición de la percepción de inseguridad de un determinado lugar o territorio permite conocer el sentir de la población en cuanto a sus expectativas de ser víctimas de algún hecho delictivo en cualquier situación, ya sea en el espacio público, transporte público, casa, trabajo, etc.
Indica además que es muy común que la mayor presencia de inseguridad se encuentre en la vía pública ya sea en la calle o en el transporte público, sin embargo, un factor importante que origina este fenómeno de percepción, independientemente al contexto delictivo real, es la influencia de los medios de comunicación, experiencias previas propias o ajenas y causas diversas.
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (2017) nos menciona en su informe denominado Victimización en el Perú 2010- 2016, que la percepción de inseguridad es la sensación del ser humano habitante de un área urbana, creada por experiencias pasadas, propias o del entorno, tras la falta de seguridad ciudadana en la población. Ésta se hace presente cuando el individuo siente ser víctima de algún evento o hecho delictivo que la conlleva al riesgo o daño físico, afectando de esta manera la calidad de vida de las personas y su vida cotidiana.
Los datos compartidos en el informe del INEI (2017) muestran que la percepción de inseguridad en el Perú, para la población mayor a 15 años, ha ido en aumento en los periodos comprendidos entre el 2010 y 2016, con un 79.2% y 90%, respectivamente.
En la encuesta Lima Como Vamos (2015), se menciona que en Lima Metropolitana, la percepción de inseguridad ha venido aumentando de un 49.7% en el 2010 a un 68.1% en el 2015. Hace referencia además que en la zona de Lima Sur, es donde la mayor cantidad de sus habitantes de sientes inseguros con un 91.7% al 2015.
La más reciente edición del informe de percepción sobre la calidad de vida en Lima y Callao, desarrollado por el observatorio urbano Lima Como Vamos (2017), revela que la inseguridad en la ciudad es el principal problema que aqueja a los limeños y que no está siendo atendido por parte de las autoridades. El 76.6% de limeños se encuentra insatisfecho con la seguridad en su ciudad, teniendo a casi 6 de cada 10 limeños sintiéndose inseguros en las calles.
En ese contexto, Ruiz y Turcios (2009) manifiestan en su artículo de investigación que los niveles altos de miedo al delito en una sociedad tienden a afectar la conducta social en el espacio público y pueden llevar a consecuencias amenazadoras de la democracia por encima de alternativas que promuevan la seguridad personal de sus habitantes, ya sea a través de sistemas privados de justicia, sobre todo si se tiene la ausencia de políticas y autoridades públicas.
En el artículo se hace referencia a la relación que existe entre el miedo al crimen, también considerada como temor emocional o miedo difuso, y la probabilidad de ser víctima de un delito, considerada como la estimación futura de victimización o miedo concreto; y como ambas generan el sentimiento de ansiedad ante el peligro de ser victimizados en un determinado lugar, principalmente en el espacio público.
En ese sentido, los autores mencionan la necesidad de considerar la percepción de inseguridad como un problema social que merece atención específica, independientemente de la criminalidad real que puede ser abordada con políticas anti criminales o con leyes por parte del sistema judicial.
De esta manera, la percepción de inseguridad puede ser un tema abordado desde la cultura ciudadana. Mientras más se haga uso de un espacio público o lugar en la ciudad o barrio, llegando a ser mejor conocido, menor será el temor de andar por allí.
Bajo este pensamiento, es importante reconocer entonces la importancia de la planificación urbana o de ciudades como herramienta fundamental para atacar esta problemática de percepción de inseguridad y así la mejora de la salud física y mental de la sociedad.
II.5 URBANISMO TÁCTICO: LA NUEVA GENERACIÓN DE DESARROLLO