A stronger focus on what works
Section 4: Summary of our response to each of the Commission’s recommendations
El análisis de los procesos institucionales de prestación del servicio de atención integral a las mujeres víctimas de violencia sexual en Bogotá, requiere del estudio y comprensión de otros aspectos intrínsecos a él, como el contexto específico que se estudia, el tipo de violencia al que se hace referencia, el tipo de servicio de atención prestado y el reconocimiento de la influencia cultural en la compresión y análisis del tema. Precisamente parte de este estudio es abarcado en el presente documento de investigación, el cual ha acudido a la organización y análisis de la información en ciertos objetivos que permiten arrojar conclusiones como las que a continuación van a ser presentadas.
Es preciso señalar que en este momento el país cuenta con un desarrollo normativo y de política que de alguna manera favorece la situación de las mujeres, el reconocimiento de sus derechos y la búsqueda de igualdad y reconocimiento187. Son acciones que van de la mano con planes de acción contra las violencias, planes de desarrollo municipal y departamental y análisis de problemas de salud pública; sin embargo, se consideran esfuerzos insuficientes ante una problemática culturalmente arraigada, generadora de estigmatización social, desigualdad y discriminación social para las mujeres.
Aún hoy, pese a la aplicación de instrumentos internacionales, las acciones de los movimientos feministas y de mujeres y las iniciativas gubernamentales, los actos de violencias contra las mujeres siguen siendo una constante, no existe una conciencia generalizada frente al tema, no se cuenta con los avances esperados frente a la restitución de derechos y en general no se puede dar cuenta de un avance integral en el trabajo de la eliminación, sanción y prevención de las violencias contra las mujeres.
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Por lo tanto, el desarrollo y/o continuación de planes, programas y políticas se constituye en un reto permanente para los gobiernos, son necesarias acciones de seguimiento, monitoreo y/o evaluación de las acciones de política, se hace necesario el uso de estudios contextuales, de asesorías de especialistas y sobre todo se hace necesaria una mayor vinculación y compromiso de la sociedad civil con estos temas. Es necesario seguir avanzando en una comprensión de la problemática de dimensión integral que apunte a su prevención, sanción y eliminación.
La presente investigación, de manera general da cuenta de los avances y limitaciones que funcionarios, funcionarias y mujeres víctima, han identificado en torno al tema de la atención integral a mujeres víctimas de violencias y reconoce la existencia de procesos de análisis relacionados con la situación de las mujeres en cada sector, para de esta manera emprender acciones que conlleven a una mayor garantía de sus derechos.
Según lo identificado en la investigación, la violencia sexual contra las mujeres es una de las problemáticas que cada día obtiene más atención de parte de funcionarias y funcionarios distritales, es un tipo de acción violenta que reconoce a la mujer como la principal víctima, se hace especial énfasis en la vinculación de este tipo de violencia con otros eventos de violencia física, emocional y económica –en los casos en los que el agresor es un familiar o conocido-, se reconoce que los hechos se hacen especialmente frecuentes entre los 12 y 30 años y que en la mayoría de los casos denunciados, la violencia sexual es cometida por un familiar o conocido, hecho que coincide con lo relatado por las mujeres víctimas entrevistadas y con lo presentado en el capítulo 2, referente a los datos estadísticos de la violencia sexual en el país188. Para las mujeres víctimas de violencia sexual entrevistadas, cada acto de violencia sexual marca y transforma sus vidas, implica un ataque directo a su dignidad e integridad, transforma su actitud hacia los demás, su forma de relacionarse, su forma de actuar cotidianamente. Por lo general, el hecho se asume como vergonzoso, como
188 Según Londoño A (2001) este es un tipo de violencia que atenta contra la dignidad y la libertad de la persona, mediante el uso de la fuerza física, psíquica
o moral con el propósito de imponer una conducta sexual en contra de la voluntad. Se ejerce a través de comportamientos o actitudes temporales o permanentes que buscan lesionar, humillar, degradar, ejercer presión o dominio sobre la persona.
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un evento que no se “debe” comentar y por ello se oculta; la mayoría de ellas hace
referencia explícita al temor y la rabia que les genera el hecho, no sólo por lo que representa en sus vidas de manera inmediata, sino porque a través de ellos se generen cuestionamientos y posiciones críticas frente a su experiencia189.
Un aspecto relevante en los relatos de las mujeres, se relaciona con la fuerte influencia que tiene para ellas el contexto social y la posición de los y las demás frente a este tipo de situaciones, algunas de las mujeres refieren un temor al señalamiento o cuestionamiento por parte de sus familiares o conocidos, asumen que parte de la responsabilidad de los hechos cometidos recae sobre ellas y por ello se generan dudas en cuanto a la posibilidad de presentar una denuncia ante las entidades competentes. Además se hace evidente que cuando el agresor es el compañero o padre de sus hijos/as, existe mayor resistencia a la búsqueda de apoyo u orientación, pues por lo general existe un vínculo caracterizado por la dependencia económica y emocional de la victima hacia el agresor, además de una relación basada en los actos violentos, los cuales generan desesperanza, sentimientos de indefensión y bloqueo generalizado por parte de la mujer.
Por lo general, tener contacto con estas historias, es hacer referencia a largos periodos de violencias, ejercidas en la mayoría de las oportunidades por familiares o conocidos, cada acto violento evidencia años de resistencia a situaciones tormentosas y lesionantes y el sacrificio del propio bienestar para lograr cierto grado de unidad y de
“conservación de la familia”, pues muchas veces las mujeres callan porque además de
ser culpadas por el hecho violento, se les acusa de ser las generadoras de la fragmentación familiar.
Según lo evidenciado en los testimonios obtenidos, compartir la experiencia y saber que este tipo de hechos no recae únicamente sobre ellas, empodera a las mujeres para seguir adelante con sus proyectos y con sus procesos de denuncia. Narrar los hechos es parte de un proceso sanador, narrar implica contar sus sentimientos, evidenciar sus necesidades, sacar a luz todo aquello que se tiene guardado y que no se ha podido
189 Según Londoño A (2001: 41), elementos como la coerción, manipulación, asimetría, desigualdad, vulneración al libre consentimiento,
autonomía, voluntad, libre desarrollo de la personalidad, capacidad de decisión, son sustanciales a una definición de la violencia sexual, bien sea contra adultos/as como contra niños y niñas.
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decir. Para las victimas acudir a las instituciones e interponer una denuncia se podría vincular con la identificación de un lugar de apoyo y escucha oportuna, siempre y cuando existan los recursos, la coordinación de procesos institucionales y la voluntad de cada funcionario/a para hacerlo.
Para dar cuenta de la manera como las disposiciones de los marcos normativos y de políticas vigentes en el Distrito Capital, influyen en la formulación e implementación de estrategias de acción interinstitucional y en la prestación del servicio de atención integral a las mujeres víctimas de violencia sexual en Bogotá D.C., es necesario reconocer una continua mención y consulta de dicha normatividad en el ámbito distrital, existe una influencia de estos marcos en el desarrollo de propuestas, herramientas y documentación relacionada con el tema de las violencias contra las mujeres. Se reconoce la normatividad nacional e internacional y las políticas públicas que se vinculan con los derechos de las mujeres y es públicamente reconocido el compromiso adquirido con la ciudadanía, para la progresiva eliminación de las violencias y de las barreras que limitan la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en Bogotá D.C.
La totalidad de funcionarias/os a los que se les indago por los marcos, manifiestan un conocimiento de los mismos; sin embargo, plantean que la aplicabilidad no es monitoreada en todas las instituciones comprometidas con su cumplimiento, lo que conlleva a que se garantice una implementación a nivel formal, pero no a nivel real -en la atención directa-. En otras palabras, se puede decir que aún no existe una garantía de implementación general de las disposiciones normativas y de política vigentes en la ciudad, pues pasar de lo establecido a nivel central, a la implementación en los diferentes puntos de atención directa para las mujeres, implica una serie de acciones y compromisos que superan la orden institucional, requiere de la capacitación de funcionarios/as, de una evidente comprensión del impacto diferencial que un hecho violento genera en mujeres y hombres, del reconocimiento de los derechos de las mujeres y de la superación de ciertas barreras culturales y administrativas que limitan el efectivo proceso.
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En cuanto al tema de los tipos de atención brindada a las mujeres víctimas de violencia sexual, es necesario reconocer que ahora existe mayor sensibilidad frente al tema, mayor reconocimiento de los hechos violentos que recaen sobre las mujeres, existe una mayor voluntad para trabajar de manera coordinada con las demás instituciones frente a eventos relacionados con violencias y protección de las mujeres, algunas instituciones han puesto en marcha acciones que buscan realizar ajustes y avances relacionados con el tema, para poder brindar una atención diferente y más incluyente con las mujeres víctimas.
Además, existe un reconocimiento importante del trabajo realizado por el equipo de la Política Pública de Mujer y Género, se reconoce el compromiso adquirido con el tema por parte de un gran número de funcionarias/os de las instituciones distritales, se evidencian avances en el suministro de información y en la consolidación de iniciativas para trabajar con el tema en las instituciones, así como también esfuerzos para incluir una referente del tema, en el grupo de trabajo institucional, sin embargo no se debe olvidar que la implementación de acciones que consoliden una real restitución de derechos y una complementariedad con las demás acciones institucionales, es una de las acciones que más influye en los procesos de atención190.
Pese a ello, no se puede desconocer que dentro del proceso de acción distrital, aún se siguen presentando casos en los que se cuestiona a la persona por los hechos de violencia cometidos en su contra, se registran fallas en el proceso de atención, se emiten juicios de carácter personal sobre los casos y sobre las victimas y en general existe una influencia de los constructos culturales dados alrededor del tema, en los procesos de atención fijados en cada institución191. En otras palabras, es necesario reconocer que pese a los avances registrados en torno a la trasformación de acciones para prestar un servicio de atención más cualificado e integral, se siguen presentado importantes limitaciones en el proceso, que obstaculizan el avance en el
190 Las estrategias para abordar los diferentes tipos de violencia, dependen en gran medida del diagnóstico en cada país y región, de la voluntad política del gobierno de turno, del compromiso de las instituciones competentes y de la disponibilidad de recursos para enfrentar la problemática de la violencia sexual. Londoño A (2001).
191 Hechos que coinciden con lo presentado en el capítulo 2, al hacer referencia a la influencia cultural y los juicios personales que recaen sobre las mujeres víctimas.
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restablecimiento de derechos y la atención integral a las mujeres víctimas de delitos sexuales.
Precisamente, una de las limitaciones vinculadas a la prestación del servicio de atención integral, se relaciona con la coordinación e interacción dada entre las instituciones, pues aunque hay claridad frente a las funciones que cada institución debe cumplir dentro del proceso seguido por la víctima, existen algunos desacuerdos relacionados con la falta de coordinación interinstitucional, la falta de conocimiento y uso de algunos de los servicios de los que disponen otras instituciones, es decir, se vinculan a la falta de una comunicación asertiva entre todas las instituciones, pues aunque se pueda trabajar de manera coordinada con algunas de ellas, el proceso de atención integral se garantiza con la adecuada interlocución de todas aquellas instituciones que puedan aportar para el restablecimiento y garantía de derechos de las mujeres víctimas de violencias. No se debe olvidar que el bloqueo en alguno de los servicios que se le deben garantizar a la víctima, puede afectar de manera notable todo el proceso desarrollado previamente por otras entidades.
Otra limitación reconocida por las personas entrevistadas y que se vincula de manera directa con la antes mencionada, es la fragmentación del accionar institucional, cada una de las instituciones relacionadas con el servicio de atención, es diferente, pertenece a sectores diferentes y tiene metas institucionales diferentes, lo cual hace que aquello que está dentro de los marcos de política generales se cumpla parcialmente, pues la prioridad es lo que está contenido en las disposiciones de cada institución, pese a que el compromiso con la transversalización de la perspectiva y la lucha por los derechos de las mujeres, es de todas las instituciones distritales. La mayoría de las funcionarias a las que se les consulto por el tema, reconocen una fragmentación en el sistema de atención, afirman que cada entidad tiene prioridad por sus acciones y que pese a los compromisos interinstitucionales, lo más importante es evidenciar los resultados en la parte del proceso que cada una de ellas debe cumplir. Ello sustenta una vez más, la idea de que el compromiso distrital y la toma de decisiones a nivel central, no garantizan la implementación de dichas herramientas,
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perspectivas o acciones en el nivel de atención directa, situación que genera una divergencia entre lo formalmente establecido y lo realmente implementado192.
Uno de los temas más controversiales dentro de la indagación por el proceso de atención integral a las mujeres víctimas de violencia sexual es el relacionado con la percepción que funcionarios y funcionarias tienen frente a los hechos de violencia sexual cometidos contra las mujeres. Dicha percepción es diversa, no todos los funcionarios y funcionarias asumen que este tipo de violencia puede estar influido por categorías como las de género. No todos/as ven la utilidad de la aplicación del enfoque de género para el trabajo de este tipo de violencias y además la gran mayoría consideran que la prioridad y la atención se debe centrar en niños, niñas y adolescentes, dejando un poco en el vacío la cualificación del tipo de atención y acompañamiento que deben o pueden tener las mujeres mayores de 18 años que son víctimas de delitos sexuales e incluso las mismas niñas y adolescentes a las cuales no se les indaga de manera específica por sus necesidades, inquietudes, e impactos. Al respecto es importante mencionar que aunque todos los casos son importantes y ningún caso de violencia sexual es menos repudiable que otro, es importante reconocer que los delitos cometidos contra las mujeres tienen características diferentes, impactos diferentes, se viven de una manera diferente y representan necesidades e inquietudes diferentes, a las que muchas veces no se responde por evadir o tener resistencias ante enfoques como los de género.
Otro de los aspectos que influyen en la prestación del servicio de atención que prestan funcionarios y funcionarias, se relaciona con la percepción que tienen frente a la perspectiva de género, al respecto se evidencia –aunque no de manera generalizada- cierto nivel resistencia al tema, algunas de las funcionarias entrevistadas conciben esta perspectiva como parte de una apuesta feminista y no de un derecho de toda mujer, no solamente por el hecho de ser ciudadana, sino por el hecho de pertenecer a una comunidad que ha perpetuado por años, ciertas prácticas culturales que naturalizan la violencia contra la mujer y las diferencias entre hombres y mujeres. No existe un evidente proceso de capacitación,
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información y contextualización sobre lo que significa la aplicación de la perspectiva de género, la resistencia hace parte de un bloqueo cultural, y se consolida con los supuestos personales generados en torno al tema.
Parte del reconocimiento de los derechos de las mujeres, implica reconocer que existe una tradición cultural que ha permitido la realización de estos actos violentos contra las mujeres, encontrar que las instituciones empiezan a reconocer la necesidad de analizar críticamente nuestras prácticas sociales y mecanismos de enseñanza, implica el reconocimiento de que la sociedad entera también debe transformar los ideales relacionados con las violencias contra las mujeres.
Aunque algunas funcionarias y funcionarios puedan considerar utópica la atención integral, dadas las condiciones sociales, económicas y culturales de nuestro país, vale la pena apostarle a ello, para que diariamente puedan encaminarse más acciones que mejoren la atención y traten de garantizan los derechos de las mujeres y la cobertura a sus necesidades más urgentes.
La limitación a la que más se hace mención y posiblemente la que es transversal al proceso de atención, es la de la barrera cultural. Según las funcionarias entrevistadas, muchas veces las acciones de las instituciones se ven truncadas por la influencia que ejercen los estereotipos culturales en las decisiones de justicia, el poder de la cultura es muy fuerte sobre los funcionarios y funcionarias encargadas de tomar decisiones dadas en torno a las parejas o a las mujeres y los agresores e incluso sobre las mismas mujeres víctimas de hechos violentos.
Es decir, ante la influencia de ciertas posiciones culturales, las instituciones pueden llegar a retardar los procesos, a cuestionar las versiones de las víctimas y a perder legitimidad frente a la ciudadanía, situación que facilita que las mujeres desistan de sus procesos y se sigan viendo sometidas a continuas violaciones de sus derechos193. Es esta situación la que nos lleva a plantear que evidentemente es necesaria una atención sensible y diferencial para la mujer, pero al mismo tiempo es indispensable una sensibilización social con el tema, una transformación de pensamiento incluso
193 Parte de la descripción de esta influencia cultural y de la funcionalidad que tiene ciertos estereotipos culturalmente mantenidos se encuentra registrado en el capítulo 2.
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desde las mismas victimas, desde las y los funcionarios, desde la sociedad que tolera este tipo de violencia. Es función de toda institución comprometida con el restablecimiento y garantía de los derechos de las víctimas, evitar cualquier tipo de acción que limite, suspenda u omita el disfrute de los derechos de las mismas.
Vale la pena señalar que muchas de las funcionarias entrevistadas mencionan la importancia del trabajo con las mismas mujeres víctimas, pues muchas de las barreras en cuanto al restablecimiento de sus derechos, parten de ellas mismas, por ello se hace necesario cuestionar muchas prácticas que se consideran naturales y que han limitado el ejercicio de sus derechos. Culturalmente existe resistencia al tema, no se promueve, se dificulta su manejo, sin embargo, al ser un tema que refiere directamente a los derechos de las víctimas debe seguir siendo trabajado, desnaturalizado y continuamente cuestionado.
Frente al tema de las herramientas o dispositivos institucionales utilizados en la prestación del servicio de atención integral a las mujeres víctimas de violencia sexual en Bogotá, es preciso mencionar que pese a la claridad que se tiene en cuanto a la situación de las víctimas y los efectos que un hecho de violencia sexual puede generar para ellas, muy pocas instituciones -salvo las que están vinculadas de manera