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Supervision: He kept checking on them and used their experiences to instruct them further (Mark 6:30) This was “on-the-job training” at its best They were given

Los tres componentes de la actitud forman un sistema. Recordemos que, según la teoría de sistemas, el sistema es un conjunto de elementos rela- cionados entre sí cuyo resultado es superior a la suma de sus partes. Todo

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sistema tiende al equilibrio. Los sistemas cerrados, incapaces de integrar elementos del exterior, tienden a desaparecer o a patologizarse, mientras que los sistemas abiertos los integran, generando un cierto nivel de crisis, para restablecer un equilibrio superior. Son, por tanto, susceptibles al cre- cimiento.

Cuanta mayor coherencia exista entre los componentes, más firme será la actitud, y tanto más difícil su cambio. La tendencia será a rechazar los elementos contradictorios con dicha estructura.

Cuando observamos las actitudes de las personas ante las cosas, ense- guida advertimos que existen algunas firmes que son el reflejo del conjunto de valores, personales o grupales, ante uno mismo, los demás y las cosas, en general positivos, como la solidaridad, la empatía, el ecologismo, la ero- tofilia, etc., que deberían ser potenciadas. otras polémicas, como el nacio- nalismo, el liberalismo, el conservadurismo, el socialismo, etc., que de- berían ser respetadas y cuya aproximación a ellas debe efectuarse a través de otra actitud: la tolerancia. Por fin existen actitudes que evidentemente deben ser modificadas o prevenidas, como el racismo, la homofobia, la in- tolerancia, la xenofobia, el machismo, el sexismo, etc. Por tanto, en térmi- nos de intervención psicológica, se deben plantear dos cuestiones: ¿Cómo generar actitudes positivas? ¿Cómo cambiar actitudes que el sentido común pueda determinar como negativas?

3.1 Génesis de las actitudes

Como hemos visto las actitudes están basadas en ideas, sentimientos y tendencias comportamentales. La intervención psicológica y la educa- ción, en sus distintos ámbitos, debe tener como objetivo la formación de actitudes positivas, tolerantes y democráticas. Para la génesis de actitudes positivas hacia la sexualidad es necesario transmitir los conocimientos necesarios en cada edad, inequívocos, exentos de mitos y falacias, cientí- ficos, es decir, veraces y suficientemente contrastados. Es preciso asociar dichos contenidos a sentimientos positivos hacia la sexualidad a través de la naturalidad, espontaneidad, emanados a partir de sentimientos de segu- ridad.

3.2 El cambio de las actitudes

Se deben plantear estrategias de cambio una vez cristalizadas las actitudes que el sentido común puede catalogarlas como negativas respecto a sí mis- mo, los demás o las cosas. El conocimiento de la naturaleza de la acti-

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tud  explicado anteriormente nos permite perfilar las estrategias de cam- bio que explicamos a continuación.

Considerando que la actitud puede ser analizada desde la teoría de los sistemas, podemos aplicar sus reglas. Cuando un elemento nuevo se intro- duce en el sistema, todo el sistema cambia. Si se modifica alguno de los elementos de la estructura de la actitud, esta tenderá a cambiar. El cambio de actitud puede producirse fundamentalmente si se modifica la base cogni- tiva que la sustenta, o bien si cambian las reacciones emocionales, los sen- timientos, que emanan del objeto de la actitud. Si desde el punto de vista del crecimiento personal nos proponemos modificar aquellas actitudes que consideramos que perjudican un desarrollo psicosexual armónico, necesita- remos analizar en primer lugar la estructura que mantiene esa actitud. Como ya se ha indicado, esta se basará en unas ideas concretas y unas reac- ciones emocionales específicas. Conocidas estas, podemos contrarrestar es- tas ideas con una información veraz suficientemente contrastada, desde el punto de vista cognitivo. La componente emocional podrá cambiar en la medida que se produzca algún tipo de confrontación de los sentimientos propios con los de otras personas en las mismas situaciones. El componen- te emocional tenderá a cambiar si se producen «impactos» emocionales ca- paces de modificar reacciones emocionales previas.

El cambio de actitudes no es fácil. Cuanto mayor sea la cohesión de su estructura, tanto más difícil será su cambio. Como bien indica la teoría de sistemas (Brofenbrenner, 1979), todo sistema tiende al equilibrio y se resis- te al cambio. La introducción de un elemento nuevo en el sistema puede romper el equilibrio, generar una crisis y estructurar un equilibrio superior. Esto ocurre en sistemas abiertos que tienen la capacidad de crecer. Hay sis- temas en los cuales la resistencia al cambio es tan firme que impide la inte- gración de elementos nuevos, se «esclerosa».

En el ámbito de las relaciones humanas este fenómeno explicaría la gé- nesis de determinadas patologías, tal y como lo explican los teóricos sisté- micos de la terapia familiar. Por otro lado, la modificación de uno solo de los componentes no siempre es suficiente para el cambio. Por ejemplo, la modificación de las ideas que mantienen una actitud negativa colabora con el cambio de esta. Sin embargo, la mera transformación de los contenidos cognitivos no es suficiente para que se produzca el cambio si no se modifi- can al mismo tiempo los anclajes emocionales que sustentan y mantienen esa actitud.

Pongamos algún ejemplo: un hombre que se haya preocupado por las relaciones personales y sociales, que sea sensible a las cuestiones relacio- nadas con la igualdad entre mujeres y hombres, que haya estudiado el tema y tenga incluso razones para defenderla hasta el punto en que él pueda con- siderarse a sí mismo como ideológicamente «feminista», puede verse trai-

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cionado por un comportamiento claramente machista en situaciones con- cretas.

otro ejemplo, una persona podría considerarse abierta y progresista respecto a la sexualidad, preocupada por el tema, podría estar muy docu- mentada sobre cuestiones sexuales; sin embargo, de una manera un tanto incomprensible para él o ella, podría tener importantes sentimientos ne- gativos respecto a vivencias sexuales como la masturbación, la expresión de sus deseos eróticos, etc., cuando parecía que intelectualmente las cosas estaban claras.

vemos en ambos ejemplos que los contenidos cognitivos son necesarios pero, en ocasiones, no suficientes para el cambio de actitudes. Solo con- frontaciones emocionales de determinada intensidad pueden producir cam- bios. En relación con lo que acabamos de exponer, cuando un elemento nuevo, bien sea cognitivo, o bien emocional, trata de introducirse en la es- tructura de la actitud, pueden producirse las siguientes reacciones que mos- traremos a través del siguiente ejemplo: se trata de un hombre que tiene una fuerte actitud homofóbica. Analizaremos los componentes propios de la actitud. La firmeza y cohesión entre los componentes la mantienen ina- movible. Este hombre cognitivamente pensará: «Todas las personas homo- sexuales son peligrosas y poco fiables». Emocionalmente sentirá malestar, ansiedad, inquietud ante la presencia a solas con una persona homosexual. Desde el punto de vista comportamental, mostraría una fuerte tendencia a evitar tal situación.

Imaginemos que tiene una experiencia positiva con un hombre homo- sexual. Las circunstancias hacen que ambos tengan que realizar una tarea en la empresa en la que trabajan que les obliga a estar juntos. El hombre homófobo se siente muy intranquilo, ansioso, pero puede realizar el trabajo con su compañero. La experiencia laboral ha sido positiva.

El proceso de cambio de actitud suele producirse a través de fases suce- sivas.

•   La primera fase que analizaremos consiste en el «rechazo» de la inte-

gración del elemento nuevo surgido de su experiencia. La situación sería la siguiente: parecía que una experiencia directa con la persona homosexual podía haber modificado la actitud. Ha podido comprobar que la orientación sexual de su compañero no afecta en absoluto a la tarea en común. Además, no se confirman sus prejuicios acerca de las personas homosexuales. La experiencia directa entre los dos es el ele- mento nuevo que se introduce en la estructura de la actitud. En este caso, y desde el punto de vista sistémico, la resistencia al cambio es superior a la necesidad del mismo y se produce el rechazo de ese ele- mento, manteniéndose firme la actitud homófoba.

2. Las actitudes hacia la sexualidad

La estructura actitudinal sería la siguiente: desde el punto de vista cognitivo él piensa: «Todos los homosexuales son poco fiables. Este parece que no, pero en el fondo lo es». Mantendría un malestar de fondo ante la presencia a solas con un hombre homosexual. Seguiría manteniendo una intensa tendencia a evitar tal situación.

•   La siguiente fase consiste en la «escisión» de la estructura. Suponga-

mos que él llega a estar francamente cómodo en otra situación similar. El tiempo laboral pasado juntos hace que se cree confianza y bienestar entre ellos. Ello le supone un cierto impacto emocional positivo dada la intensidad de lo vivido. La evidencia de la experiencia vivida gene- ra una cierta disonancia cognitiva, es decir, sus creencias no se corres- ponden con la realidad, y no se cumple la expectativa de la reacción emocional. Sin embargo, en este caso domina la resistencia al cambio y la tendencia a mantener el equilibrio anterior. El resultado puede ser de la siguiente manera. La persona del ejemplo pensaría: «Todos los homosexuales son poco fiables, este es una excepción». Desde el pun- to de vista emocional, tendería al bienestar con esa persona en concre- to. Desde el punto de vista comportamental, mostraría una tendencia moderada a evitar situaciones similares. vemos cómo la actitud co- mienza a debilitarse al aparecer fisuras en su estructura, pero se tiende a la situación anterior.

finalmente, los elementos introducidos en el sistema ponen en crisis la estructura, se rompe la cohesión entre sus elementos y el propio sistema se ve obligado a estructurar un equilibrio nuevo y superior. La circunstancia laboral ha logrado que la persona homófoba haya podido comprobar que no se cumplen sus expectativas acerca del peligro de los homosexuales. La experiencia le ha permitido apreciar a su compañero homosexual, compro- bar la insensatez de sus prejuicios. Le ha permitido percibir la valía de su compañero, su calidad personal, sus cualidades, sus valores. La experien- cia laboral le ha despertado sentimientos positivos hacia él, de hecho se han hecho amigos, su amistad le ha permitido conocer a otras personas, hombres y mujeres homosexuales. Desde su heterosexualidad ha podido comprobar que la orientación sexual es otro modo de ser y afrontar la vida. vemos cómo ha tenido que modificar sus ideas acerca de la homose- xualidad, y la relación con él le ha creado una fuerte confrontación emo- cional que ha provocado el cambio de actitud. El resultado puede ser el si- guiente: «Los homosexuales no son peligrosos, puede que haya alguno que lo sea, como en cualquier otro ámbito de la vida». Desde el punto de vista emocional vemos cómo, en esta fase, la persona del ejemplo desarro- lla sentimientos positivos de seguridad y satisfacción ante personas homo- sexuales. Desde el punto de vista comportamental, ha desaparecido su ten-

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dencia comportamental a evitar situaciones compartidas con personas homosexuales.