Quality in Swedish and Austrian VET and VET Teacher Education A Com parative Study
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Los Due trattati de Benvenuto Cellini, siempre un tanto postergados en relación a su sugerente, dinámica y verdaderamente novelesca autobiogra- fía, publicados en Florencia en 1568, justo el año de la edición giuntina de las Vite de Vasari, conviene que sean valorados, también, en dialéctica y en paralelo con el aretino y la versión definitiva de su obra, y en el preciso marco de la Florencia de esos años, artísticamente “dominada” por la Acca-
demia del Disegno y por el propio Vasari, bajo el mecenazgo del aún duque
Cosimo I de’Medici, y de este modo precisar otra alternativa no exacta- mente oficial, que entonces era casi sinónimo de legitimidad y coherencia artísticas, pero sí como la obra, “memoria que la imprenta nos propone”, de un artista consagrado, muy favorecido y apreciado por la corte medi- cea desde su vuelta de Francia en 1545, de gran prestigio en todos los cír- culos culturales de la ciudad del Arno, e incluso más, casi diríamos a nivel urbano-popular, tras la colocación de su monumental Perseo (1554) en la plaza de la Signoria, “resistiendo” la vecindad del David (1501-1504) del divino Miguel Ángel, y considerado tras la muerte de éste en 1564 como
Ángel Segundo, ahora el primero en la tierra. Así queda propuesto en la pre-
sente exposición, al menos como tema a debate.
La publicación, y entendemos que en aras de una mayor viabilidad de la misma, está dedicada a un entonces jovencísimo cardenal Ferdinando de’Medici (nacido en 1549), ya en estos años segundogénito de Cosimo I
83Al respecto, vid. V.V.A.A.: L’Idea del Bello. Viaggi per Roma nel Sei- cento con Giovanni Pietro Bellori, 2 vols. Roma, Edizioni De Luca, 2000. 84Desde 1582-1583 la institución histórico-lingüística italiana por ex- celencia con sede en Florencia, hoy en la villa medicea de Castello; al respecto, vid. L’Accademia della Crus- ca, a cura di Giovanni Grazzini, Ti- pografía E. Ariani e L’Ar te della stampa, 1952, reed. Florencia, Ac- cademia della Crusca, 1991 y NEN- CIONI, Giovanni: L’Accademia della Crusca. Florencia, Le lettere stam- peria, 2002. Arquitectur a y ciudad. T eorías, biogr afías, modelos, lugares 59
y Eleonora de Toledo; y ello tras cumplimentar un obligado escalón previo respecto a su hermano mayor, cuestión explicitada en la dedicatoria: già
furono uedutte scritte in penna dall’Illustriss. S. Principe di Fiorenza suo Fratello,
es decir, contar con el visto bueno de Francesco de’Medici que, como he- redero, ejercía ya labores de gobierno, por un cierto retiro voluntario del duque Cosimo, padre de ambos; tal acercamiento al Cardenal Medici, es- taría asimismo en función de su traslado e instalación en Roma en la Villa Medici, donde quedó conformada por su voluntad una auténtica cor te cultural, desplegando un cualificado mecenazgo y logrando reunir una es- pléndida colección de obras de arte que, casi al completo, revirtió luego en Florencia85.
Sólo lo expuesto evidencia, por otro lado, la importancia y excepcio- nalidad de esta publicación del siglo XVIde los fondos de la BH, toda vez que la traducción española al uso, está efectuada sobre una edición deci- monónica realizada, a su vez, sobre un manuscrito cinquecentesco de la Bi- blioteca Nazionale Marciana de Venecia, dedicado a Francesco I de’Medici, donde nada se dice de su hermano el Cardenal, acaso los tratados scritte
in penna aludidos86.
El texto está dedicado prácticamente en su totalidad a la orfebrería y a la escultura, por este orden, y al final un capítulo (fols. 60 recto-61 vuel- to), en principio de mayor interés para nosotros aquí: Breue discorso intor-
no all’Arte del Disegno, doue si conclude che la Scultura preuaglia alla Pittura, & che migliori Architetti diueranno quegli che più perfetti Scultori saranno. La
primera par te del mismo es el topos del parangón escultura-pintura de- cantado hacia la primera; en efecto, al calor de Miguel Ángel, su obra y fa- ma, así como su autoconsideración de escultor ante todo, la escultura, en efecto, ya desde la célebre “encuesta” de Benedetto Varchi (1547) y las car tas respuestas de los demandados que éste publicara dos años des- pués87, primaba sobre la pintura, invirtiendo el estatus hasta entonces do-
minante, justo el contrario, desde los argumentos de Leonardo. Como ve- mos la arquitectura queda un tanto al margen, también en la citada encuesta-Varchi, y como intocable, aunque se insiste en que los mejores arquitectos serán siempre los que al tiempo sean perfetti scultori.
En un amplio excursus sobre el diseño como base de todas las artes y su absoluta primacía que, como buen florentino Benvenuto defiende a ul- tranza, resulta un tanto sorprendente el elogioso juicio de Alberto Duro (sic; Durero), huomo veramente marauiglioso en las estampas grabadas en cobre y entre todos il più eccellente en razón della fineza del intaglio, come
per la viuacità & fiereza del disegno (fol. 60 recto).
En relación con los arquitectos, alega Cellini que la conuenenza que han de tener gl’edifici con quello del corpo humano, tanto en la proporción y medida de columnas y otros ornamentos, como el adquirir las reglas precisas intorno alle fabbriche, serán mejor adquiridas por el que sea eserci-
tatiss. (sic) nella Scultura, che chi non è valente Scultore non possa essere buono Architetto. Así Bramante, Raffello (sic) et molt’altri che Pittori furono, se
ve que han obrado con gran juicio y admirables resultados in dett’arte, ma
non per questo sono arriuati (Dell’Architettura parlando) a quell’eccellenza che si vede essere peruenuto il nostro Buonarroti; Miguel Ángel, pues, mejor
85Todo ello queda magníficamen- te expuesto y estudiado en V.V.A.A.: Villa Medici. Il sogno di un cardinale. Collezioni e artisti di Ferdinando de’- Medici, a cura di Michel Hochmann. Roma, Accademia di Francia a Ro- ma/ Edizioni De Luca, 1999. 86CELLINI, Benvenuto: Tratados de orfebrería, escultura, dibujo y arqui- tectura, prólogo de Fernando Che- ca Cremades y traducción de Juan Calatrava Escobar. Madrid, Akal, 1989, sobre edición de Florencia, 1857, como I trattati...
87VARCHI, Benedetto: Lezione ne- lla quale si disputa della maggioran- za delle arti e qual sia più nobile, la scultura o la pittura. Florencia, 1549, con las cartas de Vasari, Pontormo, Bronzino, maestro Tasso, Francesco da Sangallo, il Tribolo, Miguel Ángel y el propio Cellini [vid. Trattati d’arte del Cinquecento, a cura di Paola Ba- rocchi. Bari, Laterza, 1960, pp. 3-91].
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Arquitectur
a y ciudad.
Memor
que nadie ha inteso il modo di fare vna statua perfettamente, por lo cual sus obras de arquitectura poseen tanta gentileza & grazia, que nuestros ojos no se sacian nunca al contemplarlas (fols. 61 recto-61 vuelto).
Pero no es sólo esto; una atenta lectura de todo el discurso desde la orfebrería (primera) hasta la escultura (segunda), pone en evidencia, y de modo absolutamente tendencioso si se quiere, el entender y pretender una unión indisoluble entre ambas, la escultura como arte mayor imbrica- da a –y concebida como– orfebrería88, lo cual la eleva de rango, pero asi-
mismo y al tiempo la orfebrería no “renuncia” ni mucho menos a una di- mensión escultórica, en la escala conveniente, calificable de monumental, y todo ello con base en una muy cuidada y refinadísima técnica; valga sólo recordar el conjunto de su Perseo (escultura, pedestal y placa con el epi- sodio de Andrómeda) de la Loggia dei Lanzi. Orfebrería que, teniendo en cuenta lo comentado y desde su óptica sobre diseño y arquitectura, tam- bién “usa” de esta última, en el sentido apuntado, con una monumentali- dad conveniente y proporcionada de manera precisa al conjunto, es asi- mismo arte mayor que dignifica la labor del orfebre; baste ahora recordar solamente la celebérrima Saliera, 1540-1545, de Francisco I de Francia, hoy en el Kunsthistorisches Museum de Viena, de virtuosismo técnico lin- dando con lo imposible, para convencernos de ello. Todo se inscribe, por otro lado, en un prurito de “florentinidad”, en el sentido de seguir y rei- vindicar lo que era tradición de los prestigiosos talleres de la ciudad del Arno desde fines del Trecento, a saber que la primera formación del apren- diz bajo la experta vigilancia del maestro, se iniciaba con el diseño (dibujar y dibujar) y prácticas de orfebrería, en pro de lograr ese acabado final de las obras, fuera cual fuera a la postre la disciplina a seguir, algo tan propio del ar te florentino del Renacimiento, cuyo mejor ejemplo acaso sea Lo- renzo Ghiberti, su obra y taller.
Estos Due trattati cellinianos, también con tendenciosidad y bajo un punto de vista sesgado, proponen y trazan una suerte de secuencia, con conclusión y referente último en Miguel Ángel y su arte, exactamente co- mo Vasari en sus Vite, 1550, mediante una secuencia menos amplia y am- biciosa que la del aretino, y obviamente sólo con breves reseñas y apun- tes, y no biografías, pero priorizando lo florentino desde inicios del
Quattrocento, glosando ar tistas, obras, mecenas y con elucubraciones al
respecto. Destacamos las reseñas siguientes, ante todo en relación a una
Fiorenza ripiena d’Artefici eccellenti: Filippo di ser Brunelesco Architetto; Dona- tello Scultore; Andrea del Verrocchio; Antonio del Pollaiuolo; Antonio da S. Gallo Architettore; Lorenzo Ghiberti fece le porte si s. Giovanni; Maso Finiguerra; Lio- nardo da Vinci hauer composto vn Discorso della prospetiua; Pulidoro & Matu- rino risuscitatori del dipingere di chiaro. & scuro. Cier to es que asimismo
destaca a Durero, como hemos puntualizado, y también a Bramante Archi-
tettore Eccellente y a Baldassarre (sic) Petruci (sic) Architettore, siendo Al-
ber ti el gran ausente, lo cual no puede ser casualidad sino voluntad. Mi- guel Ángel en varias ocasiones y pasajes: Conuersatione tenuta dall’Autore
con Michelagnolo Buonarroti; Michelagnolo Buonarroti hauer visitato l’Autore; Modo vsato da Michelagnolo Buonarroti nel cominciare a scolpire i marmi. Y,
desde luego sin falsas modestias varias alusiones a sí mismo y su propia
88Concepción e intención contra- rias justamente a la mantenida por Juan de Arfe y Villafañe, platero, es- cultor y arquitecto, y nunca orfe- bre, como comentaremos.
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obra: Caso aduenuto all’Autore nel dare al Re Francesco Primo la saliera d’oro
da lui fatta; Crocifisso di marmo dall’Autore (hoy en El Escorial); Due meda- glie fatte dall’Autore a Papa Clemente VII; Impedimenti aduenuti all’Autore nel gittare il suo Perseo, & come egli vi rimediasi & conducesse l’opera a felice fi- ne; La Pittura non essere obligata a tante vedute quanto la Scultura (un argu-
mento más en la prioridad de la última y con la referencia a su propio Perseo). Finalmente, reseña: La cagione che ha mosso l’Autore a comporre
quest’opera y Hernando (sic; Ferdinando) de Medici Cardinale per fauorire l’arti, è stato cagione, che l’Autore habbia messo in luce i presenti trattati89.