intención de proponer una nueva visión que podría introducir una manera efectiva de considerar los problemas de la naturaleza, los cuales podrían trascender las limitaciones del reduccionismo. De esta manera, un sistema es identificado como un grupo de dos o más elementos donde cada parte puede afectar la conducta del todo; la manera en la cual cada parte afecta el todo depende al menos en lo que la otra parte está haciendo, y cada subconjunto de elementos satisface las propiedades previas. Así, un sistema no puede ser un elemento final, y éste no puede dividirse dentro de partes independientes y ninguna de las partes del sistema tiene un efecto independiente sobre el todo (Ackoff, 1974:13). Dentro del diseño de sistemas, el modelado está implícito. Desde una perspectiva de la teoría de sistemas, un modelo puede ser visto como una estructura abstracta de relación análoga con un cierto aspecto de un sistema o una situación empíricamente observada. En este sentido los modelos son “metáforas científicas” significativamente similares al sistema que intentan representar (Reyes, 2005:73).
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3.4 Un Prototipo Cibercartográfico
En la cibercartografía, la comunicación toma un lugar preponderante en cuanto al empleo de diversos recursos incluyendo lenguajes cartográficos, lingüísticos, matemáticos, estadísticos, musicales y visuales, entre otros. Los mapas virtuales, geo-texto, videos, fotografías, espacio-mapas, imágenes de satélite, simulaciones en computadora, gráficos, sonido y diagramas por mencionar sólo algunos, han sido utilizados en la construcción de atlas cibercartográficos. Con ellos, la interacción del usuario con la cibercartografía emplea sólo la vista y el oído (Reyes, 2005:75). Otros sentidos, tales como el olfato, el tacto y el gusto como elementos del proceso de comunicación, están siendo explorados dentro del desarrollo de los atlas cibercartográficos (Taylor, 2003).
F. Taylor describe la cibercartografía como un nuevo concepto que responde al impacto del avance de las tecnologías y las comunicaciones. Desde que se propuso este concepto por primera vez en 1997, la comunidad y los procesos organizacionales donde la cibercartografía ha tenido un impacto, ha estado acompañada por productos de alta tecnología [artefactos] que han sido llamados
atlas cibercartográficos (Reyes, 2005:76).
Los primeros prototipos cibercartográficos fueron Atlas, con un fuerte enfoque hacia el uso de mapas para comunicar información geoespacial. Los atlas, han sido parte fundamental de la cartografía por muchos siglos y han incluido dibujos, fotografías y geo-texto, y en la cartografía multimedia otros elementos tales como videos y simulaciones. El concepto del atlas dentro de la cibercartografía, permite la incorporación natural de diferentes lenguajes y recursos, tales como la cartografía multimedia. En otras palabras, la selección del atlas como un punto conceptual de partida, para generar productos en cibercartografía no es una casualidad (Reyes, 2005:76).
Los atlas cibercartográficos, son sistemas multidimensionales compuestos de tres ejes: modelos, representación del conocimiento y comunicación. De esta manera, un atlas cibercartográfico puede ser visto como un modelo de modelos, o un meta-modelo geoespacial. Alternativamente, el proceso de comunicación se está logrando a través de mensajes y de información organizada en subsistemas utilizando múltiples lenguajes. Donde el conocimiento está incorporado a través de modelos implícitos derivados del suprasistema, el cual refleja los intereses específicos de los usuarios. Es así como el suprasistema, se puede ver como el contexto donde los resultados de las demandas de la sociedad podrían tener impacto (Reyes, 2005:77).
63 La comunicación dentro de los atlas cibercartográficos consiste de una combinación sistemática de lenguajes. La multimedia por sí misma tiene su propia estructura que incorpora video, fotografía, texto, sonido y música. Como se mencionó antes, la cartografía ha desarrollado sus propios marcos teóricos de lenguaje. En cibercartografía, los mensajes geoespaciales que son expresados a través de mapas, gráficos, imágenes, diagramas, videos, fotografías, textos, sonidos y música [y potencialmente, el tacto y el olfato] han sido diseñados, integrados y presentados de tal forma, que el usuario recibe información geoespacial (Reyes, 2005:78).
Desde un punto de vista metodológico, el uso de múltiples lenguajes plantea un importante cambio. Sin embargo, la combinación arbitraria de mensajes geoespaciales no necesariamente produce un prototipo de atlas cibercartográfico. Un prototipo, emerge de la selección de la información relevante para comunicar cualquier cosa que sea necesario, con el fin de alcanzar el objetivo de la investigación del modelado. Es así, como este proceso de selección y modelado, da lugar a un producto holístico que articula diferentes lenguajes y medios en mensajes geoespaciales. Similarmente como en la cartografía tradicional, el proceso de producción implica junto con el uso del marco metodológico formal “talento artístico”, que se suma a la eficacia de los procesos de comunicación (Reyes, 2005:78-79).
Los prototipos de atlas cibercartográficos pueden incluir: modelos digitales cartográficos, mapas virtuales, modelos digitales del terreno, espacio-mapas, bases de datos relacionales, estructuras de datos topológicas, geo-texto, representaciones gráficas [fotos, video, imágenes] y música (Lluis- Puebla, 2004; Mazzola et al., 2002). Donde cada elemento incorporado dentro del atlas juega un papel distinto y complementario. El factor clave es que el universo de entidades geoespaciales, relaciones y procesos representados han sido integrados de manera que “ellos hacen que tenga sentido el conjunto” (Reyes, 2005:79-80). En donde las posibilidades de comunicación están acompañadas, entre otros, de las posibilidades de significación del conjunto de cada una de los múltiples elementos [signos] incorporados, abriendo con ello, oportunidad a la semiótica de orientar el curso de la significación como un proceso de comunicación, y no sólo, como una regla establecida del significado de las cosas.
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