Las políticas sobre educación social empezaron a existir realmente en la Europa del último tercio del siglo XIX así como en España a lo largo de la
Restauración borbónica (1874). En Europa, como en Estados Unidos, se produjo un gran despegue industrial en esas fechas, acompañado de un gran desarrollo tecnológico (bombilla eléctrica, acero…) telégrafo, teléfono, crecimiento del capitalismo, etc. lo que transformó la situación social previa, generando paros descomunales y un incremento muy grande de niños abandonados y que a veces trabajaban en condiciones infrahumanas.
Pero los primeros pasos intervencionistas del Estado habían comenzado antes, en las décadas de los setenta y los ochenta del siglo XIX, en un momento en que el perfil laboral, político y social de España no la hacía previsible. El reformismo tuvo tres tendencias ideológicas claves en la Restauración: la liberal, la del catolicismo social y la del regeneracionismo. Corrientes que incidieron sobre algunos sectores punteros, que presionaron al Estado para que dejara de abstenerse en cuestiones de asistencia social e iniciara una labor del compromiso. (Grandes políticos como Antonio Cánovas, seguían estimando aun a la caridad cristiana para “mediar entre ricos y pobres”).
2.1.- Protección de la infancia.
Una consecuencia de los desajustes económicos, sociales y políticos fue el notable incremento del número de adultos marginados, así como de las injusticias y simas morales a que fueron abocados muchos de ellos.
Como se leía en la revista Pro-infantia, “mal se pueden invocar los derechos del hombre procurando su perfeccionamiento físico y moral, mientras se abandona a la mujer y al niño, sin los cuales la prosperidad social de un pueblo no puede realizarse”. Sin olvidar que el abandono de las madres repercutía a su vez y de modo directo sobre ese niño. Niños que en vez de en barrios vivían en guetos, en chabolas o cuevas, harapientos, sin higiene, presos de enfermedades, trabajadores sin protección legal, no escolarizados o asistentes a escuelas en locales inmundos y con maestros ignorantes.
Poco a poco las naciones adelantadas fueron tomando medidas para mejorar la situación física de las madres y de los niños, decretando normas de protección a la infancia, inspeccionando los locales en los que se acogía a niños, denunciando los delitos ante los tribunales de justicia, educando de modo especializado a abandonados, rebeldes y delincuentes, instruyendo y amparando a discapacitados en general, o vigilando y haciendo cumplir las leyes y reglamentos a patronos y a autoridades.
En nuestro país, a finales del siglo XIX pero con más energía a principios del XX, tuvo lugar una importante campaña de sensibilización social, se pusieron en marcha varias iniciativas privadas, se crearon algunos establecimientos modernos, dictó el Estado algunas leyes…
Algunas aportaciones destacadas afectaban a aspectos médico- sanitarios tendentes a la protección de la madre en general. Instituciones como:
- Aspectos médico-sanitarios:
o Las Gotas de Leche (protección materna) y los consultorios de niños de pecho.
o Casas Cuna (hijos y madres trabajadoras) o asilos de niños que acogían a los hijos de las mujeres trabajadoras.
- Para el amparo del menor se dictaron normas a fin de impedirles la mendicidad como la
o Ley 1903 , y que amenazaba a los padres implicados con la retirada de la guarda y custodia del hijo.
o Leyes restringiendo el trabajo infantil (Ley 1900) en fábricas, talleres, minas pudiendo en otros lugares hasta un máximo de cinco horas incluso por la noche.
En 1900 se reguló el trabajo de mujeres y niños, prohibiendo todo trabajo a los menores de diez años.
En cuanto al control y dirección de la Beneficencia pública (Ley de 1849) fue matizada de nuevo al final del XIX estableciéndose un Protectorado estatal sobre la beneficencia particular, insistiendo en la necesidad de que ésta ayudara a la pública para poder alcanzar mayores metas con los mismos presupuestos.
Un cambio positivo fue cuando pasó a encargarse de este protectorado el Ministerio de Instrucción Pública en 1911, matizando su estructura por disposiciones inmediatas. Pero la asistencia benéfica en España era caótica. Intentando rectificar la situación, el Ministerio de Trabajo, Sanidad y Previsión dio un decreto (1934) creando la Oficina central de información y unificación de la asistencia pública, pero la incapacidad de las Juntas provinciales de Beneficencia, dados sus escasos recursos para una tarea ímproba, impidió alcanzar los fines previstos, y hasta en plena Guerra Civil, en 1938, se dio otro decreto con la pretensión de unificar la Beneficencia.
2.2.- Corrección, reeducación y Tribunales de Menores. En la infancia se distinguían tres tipos:
- Abandonados: sometidos a corrección paternal, niños huérfanos y abandonados por sus padres
- Los viciosos. - Los delincuentes.
Para los abandonados había muchas instituciones. Los huérfanos eran recogidos en instituciones, unas veces oficiales (a cargo del Estado, provincias o ayuntamientos) y otras de carácter particular.
Los padres de hijos rebeldes estaban amparados por el Código civil para corregirlos, por ellos mismos o con el auxilio de las autoridades. Los rebeldes sin familia deberían ingresar en establecimientos de beneficencia para su reeducación, pero la práctica muestra que ingresaban en la cárcel.
En el Reglamento de régimen interior de presidios de 1844 se hace por primera vez, la distinción para los menores de 18 años al apartarlos de los adultos; asistirían a la escuela de primera instrucción, se aplicarían en los talleres y al cumplir los 21 pasarían al penal de adultos. En 1901se mandó abrir la Escuela Central de Reforma de Alcalá de Henares que pronto se diferenciaría de los otros penales; con una Escuela industrial y una colonia agrícola y destinada para menores de 23 años.
Paralelamente a esas disposiciones fue desarrollándose la “jurisdicción de menores” .Surgió en EEUU (1899). En España la Ley de Organización y Atribuciones de los Tribunales para Niños (1918) es la base legal al respecto durante la primera mitad del XX. Esos tribunales estarían constituidos por un juez de primera instancia y dos vocales que pos sus prácticas pedagógicas o
conocimientos profesionales estuvieran capacitados para desempeñar tal misión.
La jurisdicción de los mismos alcanzaba a menores de 15 años y sus objetivos eran la reeducación de jóvenes desviados, adaptación a la vida social, reinserción en la familia, escuela y trabajo mediante Casas de Familia, escuelas profesionales, colonias agrícolas o reformatorios especiales. Los dos primeros tribunales fueron los de Bilbao y Tarragona en 1920.
En 1929 se cambió la denominación; de allí en adelante fue la de Tribunales Tutelares de Menores. La República asumió la ley como suya, tras algunas enmiendas, y procedió al ensayo de una presidencia única en vez de colegiado en el tribunal de Madrid; un juez único. Este cambio se aprobó en 1936 par toda España.
Aunque esos tribunales de menores y las estrategias consiguientes para la reeducación de los mismos significaban un cambio radical respecto a la condena y redención penal del menor en España, la práctica del personal en ejercicio y las denuncias de la Institución Libre de Enseñanza consiguieron que se legislara sobre la formación pedagógica pertinente de los encargados en las diversas instituciones de las tareas educadoras.
En 1928 se crea el Centro de Estudios Psicopedagógicos en Madrid con el deseo de una formación sistemática de aquel personal. Iniciada la República, Matilde Huici, especialista en delincuencia de menores, propuso la transformación del Centro psicopedagógico en un Instituto de Estudios penales. El triunfo de la CEDA cerró este ensayo en 1935, pero al año siguiente Huici propuso un plan de capacitación de maestros, tendente a que fuera personal laico el dedicado a la actividad de reeducación de menores.
TEMA 6:
EL MODELO EDUCATIVO DEL MOVIMIENTO SOCIAL CATÓLICO. INTRODUCCIÓN
En el último tercio del siglo XIX y la primera mitad del XX tuvieron lugar un conjunto de iniciativas de educación social. Algunos sectores católicos renovaron su modo tradicional de actuación social, dando lugar a lo que se conoció como catolicismo social o movimiento social católico. Por otra, el movimiento obrero realizó diversas propuestas formativas para las clases populares y por último, algunos sectores de la burguesía liberal adoptaron posiciones reformistas, promoviendo una intervención del Estado en materia