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4. Role of the EIF / EIF contribution

4.3. Support to first-time teams

El primer período de la transición en cuatro actos tiene uno de sus “motores” decisivos en la promoción del turismo. Más específicamente el Plan del Buen Vivir dice:

49 Algo que saben todos los agraristas ecuatorianos es que la mayor parte de la redistribución de la tenencia de la tierra en el período reformista (1964-1994) se hizo por medio del mer- cado de tierras. También es perfectamente conocido que la razón por la cual ese mercado operó en el sentido de una mayor redistribución, es la existencia de las leyes de reforma agraria. Para uno de los pocos estudios publicados sobre el funcionamiento del mercado de tierras cuando todavía funcionaba la legislación de reforma agraria, (Ibarra, Ospina, 1994, cap.5).

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A través de un proceso de sustitución selectiva de importaciones [que privilegiará la petroquímica; bioenergía y biocombustibles; metalmecánica; biomedicina, farmacéu- tica y genéricos; bio-química; hardware y software ; y servicios ambientales], impul-

so al sector turístico y de inversión pública estratégica que fomente la productividad sistémica, se sienta las bases para construir la industria nacional y producir cambios sustanciales en la matriz energética, motores de generación de riqueza en este período (República del Ecuador, SENPLADES, 2009: 96)

Por razones de espacio, dejaremos de lado la consideración de las políticas de susti- tución selectiva de importaciones y el cambio en la matriz energética para concentrarnos en las políticas turísticas, de tanta importancia no sólo en la transición sino en el mismo objetivo final de la “biópolis eco-turística”. Digamos, de paso, que la sustitución de impor- taciones está francamente amenazada en la estrategia gubernamental por un crecimiento exponencial de las importaciones. En efecto, la balanza comercial del país pasó de un su- perávit de 1.414 millones de dólares en 2007, a un déficit de 1.460 millones hasta noviembre

de 2010.50 Esto tiene que ver con el progresivo abaratamiento de las importaciones debido

al tipo de cambio fijo: “la debilidad del sucre era un freno para las importaciones” (Vela y Salcedo, 2011: 25). Esto hace que el aumento de la demanda se traduzca en aumento de las importaciones. Este problema estructural de la dolarización (desincentivo a exportaciones e incentivo a importaciones) tiende a profundizarse con el tiempo, aunque en la primera década del siglo XXI existieron dos contra-tendencias que moderaron sus efectos: la deva- luación global del dólar y el aumento de los precios de las commodities.51

Entremos entonces en las políticas turísticas. Las metas del Plan de Turismo elaborado por el Ministerio del ramo en 2007 son, incluso, más modestas y no parecen compatibles con el rol que se otorga a este sector en el Plan del Buen Vivir.52 El plan sectorial preveía

una inversión de 197 millones de dólares a lo largo de 13 años, con una inversión prome- dio anual de 15 millones (Ministerio de Turismo, 2007: 31). La inversión pública real entre 2008 y 2010 en el sector de turismo, descendió de 17 millones de dólares el primer año, a 13 millones en el año 2010, lo que representó, en porcentaje de la inversión total del go- bierno pasar de 0,8% a 0,4 por ciento.53 Con tal nivel de prioridad, reflejado en las cifras 50 “Discretos resultados con grandes recursos”, Comercio 15.1.2011, “Especial, 4 años des-

pués”, p.16.

51 En la segunda mitad de la década de 1990, sin dichas contra-tendencias, las economías con tipo de cambio fijo, atado al dólar, sufrieron agudas crisis: Argentina, Brasil y los países del sureste asiático.

52 Una cita entre muchas para recalcar el peso del turismo en la estrategia global del Plan del Buen Vivir: “En suma, debemos sentar las bases para la transformación de las antiguas for- mas de producción que orientaban nuestro comercio a la exportación de bienes primarios por una economía terciario exportadora del bio-conocimiento y el turismo” (República del Ecuador, SENPLADES, 2009, p. 254).

53 Información obtenida del análisis de gasto público realizado por SENPLADES en mayo de 2011, no publicado.

de la inversión pública, no se entiende cómo podría este sector convertirse en un “motor” de le economía nacional y su transición hacia un modelo diferente al primario exportador. Se puede argüir que la inversión en vialidad, que ha sido realmente importante, como vimos antes, es una inversión indirectamente turística. La verdad es que esa inversión afec- ta la competitividad sistémica y puede apoyar a ampliar, tanto al sector primario exporta- dor como a cualquier otro. La prueba de que no hubo una “simbiosis” entre la inversión en vialidad y la inversión en promoción y desarrollo turístico es que las metas económicas sectoriales tampoco se han conseguido.

En efecto, la principal meta económicamente cuantificable del Plan del Buen Vivir es pasar de entre 10 y 11% a 15,1% de participación del turismo en las exportaciones de bienes y servicios no petroleros para el año 2013 (República de Ecuador, SENPLADES, 2009: 340). Es un incremento importante, pero difícilmente puede decirse que sea sufi- ciente en el primer período de cuatro años de la transición, para ser un “motor” económi- co del cambio. De todas maneras, como muestra el Cuadro 1, este objetivo tampoco se está logrando porque la participación del turismo se ha mantenido estancada o, incluso, decrece en relación a los primeros años de la década. Esto tiene que ver posiblemente, también, con el tipo de cambio fijo que vuelve menos atractivo al país como destino turístico al en- carecer sus servicios. En los primeros años de la dolarización, por el contrario, la inflación interna no había compensado todavía la devaluación mediante la cual se adoptó el dólar como moneda oficial a inicios del año 2000.

Cuadro 1. Participación de los ingresos por concepto de turismo respecto a exportaciones de bienes y servicios no petroleros

Año PorcentajeMedición

2002 15,07 2003 11,29 2004 13,20 2005 11,53 2006 9,49 2007 10,45 2008 10,90 2009 9,87 2010 10,02

Fuente: Banco Central del Ecuador, tomado de “Sistema de seguimiento al Plan del Buen Vivir”, http://www.senplades.gob.ec

Podemos resumir las conclusiones de este rápido recorrido en tres puntos. Primero, los planes y la inversión gubernamentales destinadas al desarrollo turístico no están a la altura del peso que se otorga al sector en la estrategia de transición en el régimen de acumulación.

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Segundo, incluso considerando que puede haber otras acciones inadecuadamente refleja- das en los planes y montos de inversión, tal como los clasifica el Ministerio de Finanzas, los resultados económicos agregados muestran que no se está logrando convertir al turismo en un motor decisivo de la economía post-primario-exportadora. Tercero, como corolario, o los planes están mal diseñados o hay una aguda incapacidad para aplicarlos.54

Mientras tanto, la dependencia respecto a los productos primarios, no se ha reducido: el petróleo pasó de representar 34% de las exportaciones totales en 1994 a representar 55% en 2010 y se mantuvo, en el mismo período, en 30% del presupuesto del sector público no financiero (Castellanos, 2011: 32).55 El propio Plan del Buen Vivir señala que en la pri-

mera fase de transformación esta dependencia se mantendría. Pero es de esperar que no aumente y que los sectores clave del nuevo modelo tengan, al menos, un cierto despegue. Ninguna de las dos cosas ha ocurrido.

Conclusiones

El gobierno de la revolución ciudadana ha hecho algunas reformas económicas mode- radas. Aumentó el gasto público, aumentó la inversión productiva del Estado y aumentó la recaudación de impuestos directos y progresivos. Incluso, llegó a plantearse en docu- mentos oficiales el objetivo de cambiar el patrón de acumulación de la economía. Pero ni siquiera las condiciones esenciales para el inicio de ese cambio más radical están en camino. La redistribución del ingreso y la reducción de la pobreza se han estancado. La redistribu- ción de factores de producción en el sector agrario nunca empezó.

Los anuncios revolucionarios están lamentablemente muy por encima de las realiza- ciones. No se trata de esperar cambios inmediatos sobre problemas centenarios, pero es perfectamente lícito preguntarse si la distancia existente entre lo que dicen los planes y lo que hace el gobierno refleja algo más que una diferencia de ritmo en el proceso de trans-

formación. Para decirlo claramente, no se trata tanto de que el gobierno va más lento de lo esperado, sino que el proyecto, la orientación y el sentido de los cambios es otro.

Tal vez el objetivo económico es, como sugiere Pablo Andrade, asemejarnos a Corea o a Taiwan. Para ello, se dice, hay que aumentar la extracción petrolera y desarrollar am- pliamente la extracción minera. Así se financiará el cambio de la matriz económica. Pero, ¿cómo se puede cambiar la matriz primario exportadora, fortaleciéndola? La minería es altamente incompatible con el turismo y la conservación de la biodiversidad. El Presidente Correa (2007) la justifica así:

54 Es muy probable que sea, por supuesto, una combinación de ambos. En todo caso la in- formación que compara el presupuesto asignado con el devengado entre 2009 y 2010 es notable: pasó de 94% de cumplimiento de gasto a 44% con el nuevo Ministro Freddy Elhers, nombrado el 10 de mayo de 2010.

En cuanto a los impactos ambientales de la explotación de recursos no renovables, todos estamos profundamente comprometidos con el medio ambiente, incluso cree- mos que los seres de la creación tienen derechos intrínsecos, rompiendo la visión antropocéntrica de la economía y de la sociedad, visión que incluso también puede incorporarse en la nueva constitución. Sabemos que hay principios fundamentales, éticos y morales, de respeto a la naturaleza, y nos adherimos totalmente a ellos, pero tampoco podemos caer en la ingenuidad de obviar el análisis costo-beneficio. ¿Quién puede estar a favor, por sí misma, de la minería a cielo abierto? ¿Quién ética y estéti- camente puede estar de acuerdo que allí donde había bosque primario, haya ahora un pozo petrolero? Pero si esa mina tiene un valor presente de cien mil millones de dóla- res, si ese pozo tiene un potencial de veinte mil millones de dólares, tal vez lo inmoral sería lo contrario, perder, por visiones fundamentalistas, esa gran oportunidad para el desarrollo del país. No podemos darnos el lujo de ser tan ingenuos. Cabe indicar que los ejemplos mineros y petroleros que les acabo de dar, son reales.56

Es el propósito que han anunciado todos los gobiernos extractivistas en todas las épo- cas: “sembrar el petróleo para crear desarrollo”. ¿Por qué les resultó tan difícil llegar a la siembra después de haber cosechado tantos dólares? Por la sencilla razón de que estas actividades económicas no solamente dejan dinero en los bolsillos sino que tejen estruc- turas de poder. Las opciones tomadas hoy, acotan el margen de maniobra de quienes vendrán mañana. Sedimentan el piso de la sociedad con algo más duro que simple arcilla maleable en las hábiles manos de gobernantes bien (o mal) intencionados. Crean cimientos económicos casi inexpugnables de poderosos intereses y de enmarañados lazos políticos. Al final del día, si hoy vemos que la “biópolis ecoturística” parece abandonada a favor de una estrategia convencional de desarrollo industrial asiático, precisamente, porque no se pueden afectar los intereses estratégicos del sector primario-exportador, basado en la con- centración de la propiedad del agua y de la tierra; es perfectamente plausible que mañana debamos abandonar también el sueño sustituto de emular la industrialización coreana por

no poder afectar tampoco, los intereses creados por las viejas o nuevas empresas extractivas.

El camino luminoso a un futuro en el sudeste asiático puede terminar convertido en un desvío retorcido hacia las penumbras largamente erradas del Potosí colonial.

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56 Discurso Presidente de la República, Rafael Correa, en la ceremonia de inauguración de la Asamblea Nacional Constituyente, Montecristi 30/11/07.

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Elementos de economía política

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