• No results found

CHAPTER 2 : LITERATURE REVIEW

2.3.3 Surface modification

2.3.1 Ética y sociedad

2.3.1.1 Personas, grupo y sociedad

Todas las personas o individuos nacen y crecen en una sociedad humana organizada, o sea en un medio socio-cultural. En el proceso de crecimiento dentro de este ambiente se aprende a adoptar los usos y costumbres de otros individuos. El contenido de este proceso varía enormemente según la persona y sus características psicológicas o sea su personalidad y las circunstancias con las que establece contacto.

El resto de los individuos con quienes se mantiene contacto forman parte de la sociedad, de esta interacción surge la "cultura", que está representada en la pautas de vida, valores, creencias, normas, hábitos, prácticas trasmitidas de generación en generación; así como las formas de organización de las instituciones. El lenguaje, la familia y el tipo de la propiedad representan pautas culturales ilustrativas.

Los seres humanos están necesariamente orientados hacia otros seres humanos dentro de su medio, y la influencia social se manifiesta cada vez que el individuo responde a la presencia real o implícita de otros.

La mayoría de nuestras características, incluso la personalidad, son de un modo u otro influidas por la interacción social. Las relaciones de influencia que existe entre un grupo y un individuo son:

- La conformidad. - El liderazgo.

- La moral colectiva.

- Los prejuicios y estereotipos.

En la conformidad y el liderazgo, el individuo constituye la fuente o el agente de influencia, capaz de dirigir y modificar los comportamientos y las actitudes de los otros. El prejuicio y los estereotipos son un fenómeno intergrupal cuyo origen se halla en los efectos de la identificación de grupo y la moral colectiva

es una actitud compartida por el grupo que influye sobre los resultados individuales.

La influencia social está vinculada también con la relación que existe entre dos o más grupos, que pueden definirse en su sentido más restringido de camarillas internas dentro de una fraternidad, o en su sentido más amplio en las relaciones internacionales.

La conducta social depende de la influencia de otros individuos y la interacción social es una de las claves de este proceso. Si la conducta es una respuesta al estímulo social producido por otros, incluidos los símbolos que ellos producen, la interacción social puede ser concebida como la secuencia de esas relaciones estímulo - respuesta. La interacción social produce efectos sobre la percepción, la motivación y especialmente sobre los aprendizajes y la adaptación del individuo.

En resumen, la influencia social se produce sólo y a través de un proceso de interacción social entre los individuos en el que se intercambia un inagotable cúmulo de conocimientos, sentimientos, experiencias, creencias, valores y comportamientos en general, que garantizan la creación y recreación de nuevas formas de expresión humana.

2.3.1.2 Deberes y derechos

La importancia que los derechos y deberes tienen en la regulación del comportamiento humano, y en el desempeño del hombre en la sociedad en cada uno de sus ámbitos resulta de vital importancia. La declaración universal de los derechos del hombre como documento regulador a nivel mundial, fue firmada el 10 de diciembre de 1948, en París, en el marco de la asamblea general de la Naciones Unidas; y en su texto recoge los derechos y deberes fundamentales, entre los que podemos destacar:

- El derecho a la vida.

- El derecho a libertad. - El derecho a la seguridad.

- El derecho a la dignidad e igualdad. - Derecho a la nacionalidad.

- Derecho a la propiedad.

- Derecho a libertad de reunión y asociación pacífica. - Derecho al trabajo, salud y educación, etc.

2.3.2 El carácter ordenador de la ética en la

sociedad

Kliksberg1, resalta que la opinión pública reclama en las encuestas, y por todos los canales posibles, comportamientos éticos en los líderes de todas las áreas, y que temas cruciales como el diseño de las políticas económicas y sociales y la asignación de recursos sean orientados por criterios éticos. Contrariamente a ese sentir, las visiones económicas predominantes en la región2 tienden a desvincular ética y economía.

Sugieren que son dos mundos diferentes con sus propias leyes, y que la ética es un tema para el reino del espíritu. Este tipo de concepción que margina los valores morales parece haber sido una de las causas centrales del "vacío ético" en el que se han precipitado algunas sociedades. La idea de que los valores no importan mayormente en la vía económica, ha facilitado la instalación de prácticas corruptas que han causado enormes daños. El Papa Juan Pablo II encabezó el cuestionamiento de la supuesta dicotomía entre ética y economía. Ha señalado repetidamente que es imprescindible volver a reanalizar la relación entre ambas, y que la ética no solo no es ajena a la economía, sino que debería orientarla y regularla. Así entre otros aspectos el Papa exigió un "código ético para la globalización".

La ética empresarial atañe a las normas fundamentales del desempeño individual, en la empresa y en la sociedad. En última instancia, siempre son las personas quienes toman las decisiones. En todos los casos el comportamiento y las decisiones de unos afectan o inciden sobre los demás, en cualquiera de los tres planos, el individual, el empresarial y el social.

El mundo empresarial no puede esquivar sus responsabilidades ante una sociedad en plena transformación. Hay una obligación directa en la gestión de los asuntos públicos, que cabe exigir a los gobiernos, a las empresas y sus directivos, y a las organizaciones políticas y sociales.

Se trata, indudablemente, de un tema muy polémico, en el que se disputan diferentes enfoques y criterios. Hasta hace apenas unos años, los empresarios consideraban a sus empresas como hechos consumados, institucionalizados, con un prestigio y una vida propia, fuera de toda consideración ética. La moral de los individuos, la ética, los valores, en tanto que elementos reguladores, subyacentes en el condicionamiento de su conducta, tenían vigencia para las personas singularmente tomadas, pero su campo de acción terminaba a la puerta de la empresa.

La ética de empresa, o ética de los negocios, significa algo nuevo, que debía surgir con originalidad, pues trata de unir dos mundos totalmente distantes. Ciertamente, la ética de los negocios, los grandes planteamientos éticos que se presentan hoy en el mundo de las empresas, son insolubles si no se recurre a las magnas concepciones éticas que la humanidad ha tenido presente, de

manera expresa permanente, a lo largo de su historia: "la ética de los negocios no puede entenderse más que como una lógica y natural continuación de las profundas soluciones éticas que se han venido acumulando en el devenir de la humanidad"

En realidad siempre ha habido planteamientos y cuestionamientos éticos en el mundo de los negocios; el hombre siempre ha medido el alcance de sus decisiones en su actividad económica y ha reconocido como válidos un bloque variadísimo de principios morales que han guiado su conducta. Sin embargo, esto ha sido valorado como actuaciones individuales, separadas de la vigencia de esos mismos principios en la vida empresarial y social. Se pasaba por alto el hecho de que todos los aspectos de la vida económica y social de los individuos están influidos por la moral, reglas de vida y conducta en la sociedad, que determinan sus deberes entre sí, y hacia la sociedad, la patria, el estado y la familia.

Ante la pregunta de si las normas o preceptos de la ética son una limitante a las oportunidades de negocios, puede haber diferentes respuestas. El enfoque que más se aviene a las realidades y a las necesidades de desarrollo de la sociedad es el que plantea la armonización entre los principios morales y el desarrollo económico, incluido el ámbito empresarial y el público. Los principios de la ética, más que a evitar algunos males, se orientan a buscar los mejores comportamientos. "La laboriosidad, el orden, la confianza, la disciplina, la sintonía para trabajar en equipo, son valores que no representan sino ventajas competitivas".

A la inversa sucede igual; muchas veces importantes decisiones en el ámbito de la economía, los negocios y la vida social, también se encuentran condicionadas por juicios de valor de alcance moral. Por esto, puede afirmarse que son cada vez más abarcadores los puntos de contacto entre los razonamientos económicos - políticos y los éticos, entre otras razones, porque en definitiva el sujeto que actúa y decide en la sociedad - el hombre- es el mismo.

Al abordar este tema debe hacerse desde la perspectiva de una ética de empresa que tiene como punto de partida la concepción moral de la naturaleza del hombre, con el convencimiento de que la ética misma parte y desarrolla a la naturaleza humana, en tanto, debe considerarse como elevadora de sus capacidades personales e integración a la sociedad en que vive. Si coincidimos en que la cultura organizacional conformada por los valores compartidos son activos de la organización, entonces, no deben olvidarse conceptos tales como la naturaleza humana, los principios de acción que de ella brotan, los principios sociales, el valor del hombre como persona y el propio valor de la empresa por ser una comunidad de personas.

Como forma de la conciencia social, la ética actúa independientemente de nuestras conciencias e interviene en cada uno de nuestros actos. Ella tiene sus propios términos, entre los que están: valores, derechos, obligaciones y relaciones.

Stoner3, sugiere una batería de preguntas para evaluar la actuación ética de una decisión de negocios. Estas son:

1. ¿Ha definido el problema con precisión?

2. ¿De qué manera definiría el problema si estuviera del otro lado de la barrera?

3. ¿Cómo surgió esta situación?

4. ¿A quién y a qué debe ser leal como persona y como integrante de una empresa?

5. ¿Qué es lo que pretende al tomar esta decisión?

6. ¿De qué manera se compara esta decisión con los resultados probables? 7. ¿A quién perjudicará?

8. ¿Puede analizar el problema con las partes afectadas antes de tomar la decisión?

9. ¿Será válida esta decisión con el transcurrir del tiempo?

10. ¿Se puede justificar sin reservas esta decisión ante su colectivo, su jefe, su familia, la sociedad?

11. ¿Cuál es el potencial simbólico de su acción si es comprendida? Y si se malinterpreta?

12. ¿Bajo qué circunstancias aceptaría hacer modificaciones en su posición? Tanto la ética empresarial como la pública conforman un conjunto de normas o patrones de actuación que permiten la convivencia civilizada de grupos y personas.

La ética empresarial, por su parte, es el código interno de cada compañía o grupo, por el que se establece de manera escrita o tácita, ley que modula o regula las actuaciones y conductas. Es la expresión concentrada de los valores compartidos en una organización, que existen y actúan independientemente de que se reconozcan o no como tales, de que estén escritos o sobreentendidos.

La ética empresarial no es sólo el conocimiento de lo ético, sino su práctica. Quienes se dediquen al estudio de estos temas han de saber que los comportamientos éticamente positivos - las virtudes - no se dan sin la constancia y la perseverancia en la repetición de los actos. La ética no es sólo para las ocasiones principales y para los conflictos de conciencia; su campo es

el común, el de la actuación diaria. La ética de la empresa no puede, por tanto, verse como algo distinto, separado, divorciado, de la ética del hombre. No hay fronteras infranqueables entre la moral individual y la moral social.

De manera práctica podemos plantearnos que el establecimiento de un código interno o de valores compartidos en cualquier organización es un complemento necesario de las leyes, que cubre una esfera en la que aquellas no actúan, en tanto que se refiere a los mecanismos internos que moldean las ideas, las acciones, las actuaciones de individuos, empresas, sociedades.

Hay autores que consideran que si la finalidad de la ética es ayudar a los individuos y a las empresas a definir como deben actuar no sólo a fin de lograr un objetivo u objetivos dados, sino más bien enmarcando todos los aspectos que pueden incidir en una determinada forma de actuación, en realidad lo que la mayoría de las personas entienden como actuar éticamente se define de dos formas: actuar con inteligencia y tomar en cuenta los intereses de los demás. El actuar de acuerdo a la ética exige que tengamos en cuenta no sólo la eficacia o justificación de los medios que empleamos para una decisión, sino también el valor de los fines, la justificación ética del objetivo que se persigue de acuerdo a los valores que compartimos.

1

Fuente: Kliksberg (2003) 2

El autor hace referencia a América Latina. 3

Fuente: Stoner (1998)

2.4 La Ética Empresarial. La ética y

Related documents