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2 Material and Methods

2.5 Surgical procedures

A pesar de que la idea de tipo inspiró gran parte de la producción de vivienda moderna junto con la idea de standard, este concepto tenía en la disciplina larga data.

La necesidad de sistematización requerida por la aparición de la vivienda como mercancía reproducible encontró respuesta en los manuales y tratados de arquitectura. En ellos la exposición de obras ejemplares aseguraba cierta calidad, aunque los mismos eran propuestos como ejemplos y no como objetos a imitar.

Para el caso especifico de la producción de vivienda mercancía esta idea cobra un doble valor pues permite la repetición de un esquema sin caer en la uniformidad de los conjuntos edilicios.

En 1832 Quatremère de Quincy establecía claramente la diferenciación entre tipo y modelo: “El modelo, entendido dentro de la ejecución práctica del arte, es un objeto que se debe retomar tal cual es; el tipo es, al contrario, un objeto a partir del cual cada uno puede concebir obras que no se parezcan entre sí. Todo es preciso y dado en el modelo; todo es más o menos vago en el tipo.”34

La definición dada por Quatremère de Quincy tendía a valorizar al tipo en detrimento del modelo, del que sugería había que desconfiar ya que coartaría la posibilidad de innovación. “El tipo es un principio elemental y suerte de núcleo alrededor del cual se agregan los 33

Alemania (9%) e incluso a las argentinas (20%). Las publicaciones de Estados Unidos se igualaban a las germanas (9%) y el resto, en pequeñas proporciones se repartían entre algunos países latinoamericanos y europeos. Esta proporción que superaba a las publicaciones locales se mantenía tanto para revistas, libros y láminas de origen francés. El minucioso relevamiento del Arq. Victor Jaeschke se encuentra publicado en una publicación oficial de la SCA del año 1930: Manual del Arquitecto de la S C de A, Buenos Aires, 1930, pp43 a 61. La clasificación de las publicaciones según el país de procedencia se encuentra publicado en Cirvini, Silvia Augusta. Nosotros los arquitectos..op.cit. pp.326-328.

34

desarrollos y las variaciones de forma a las que el objeto es susceptible”.35 Esta idea de tipo en tanto matriz generadora abstracta contribuyó a valorizar la posibilidad de variación estética. A través del tipo se podría sistematizar el esquema distributivo y formal pero evitando la repetición exacta de una estructura idéntica. Y en este sentido, el tipo asume en sí mismo la dialéctica repetición –diferenciación necesaria a las viviendas mercancías. También para Quatremère la idea de tipo suponía la asociación con los usos del edificio y su consecuente resultado formal: “Cada una de esas cosas tiene verdaderamente, no su modelo, sino su tipo en las necesidades de la naturaleza”.36 Esta idea llegaría a nuestros arquitectos a través de los planteos de Blondel, vía Guadet anticipando la existencia de una forma óptima para cada actividad.

La segunda noción que aportó el saber arquitectónico a esta redefinición de las viviendas para el mercado fue la idea de distribución que como veremos, a diferencia de la de tipo y modelo, incluía una cierta sistematicidad de procedimientos, aunque tampoco resignaba la variedad.

La “Distribución, llamada en Griego economía”37, tema ya abordado por Vitruvio, y desde entonces una de las partes constituyentes de la arquitectura (junto con la Euritmia, la Ordenación, la Disposición, la Simetría y el Decoro), adquirió a través de Blondel (1738- 1756) una prioridad que la colocaría casi como una disciplina en si misma (como la construcción o la decoración). Blondel había adoptado el discurso que Louis Savot (médico) utilizara en su libro L’architecture Française des batiments particuliers. A partir de allí la distribución se convierte en un arte nuevo, objeto principal de la arquitectura que consistirá en regular la disposición de las habitaciones de un edificio incorporando un sentido práctico. Blondel presenta a la distribución como el arte de administrar recursos en planta. En su definición de distribución coexistían principios estéticos y reglas de uso, alternando la noción de comodidad con la idea de decoro regida por la convenance.

Evidentemente estas nuevas preocupaciones estaban ligadas a una ampliación de la actuación de los arquitectos hacia programas para usuarios de distintos sectores sociales. En este momento la necesidad es la única razón que permite pasar por delante de las reglas del arte posibilitando pensar que incluso la fachada debía ser expresión de la distribución interior.

De todos modos esta cuestión no era nueva, recordemos que Vitruvio decía:

“…débese atender en los edificios privados a las reglas que se han de seguir en hacer las viviendas apropiadas a los dueños, y los lugares comunes a todos; pues en aquellas nadie entra sin ser llamado, como en las alcobas, triclinios, baños y otros de usos semejantes. Los lugares comunes son en los que puede entrar cualquiera del pueblo aunque no fuera llamado... los vestíbulos, atrios, peristilos, y otros de este uso. Las personas ordinarias no necesitan vestíbulos magníficos, ni tablinos, ni atrios, pues estas suelen ir a cortejar a otros que los desean.

35

Ibidem. pp. 629-630. 36

Ibidem. p.19. 37

En las casas de servicio rústico estarán en los vestíbulos los establos y tiendas. Dentro de casa las bodegas, graneros, almacenes y otros repuestos de frutos antes que cosas de vista y belleza.” 38

Esta distribución que la tradición ubicaba como un saber específico del arquitecto, que lo relacionaba directamente con el comitente y con el usuario involucrándolo en sus discusiones para convencerlo y hacerlo sentir participe, fue sumamente atrayente al mercado de viviendas.

Este nuevo brazo de la arquitectura que intentaba fundar una science de batir, tuvo gran influencia en la formación universitaria de los arquitectos argentinos de principios de siglo XX. El arte de la distribución conformó una de las principales armas en las propuestas de renovación de las viviendas mercancía posibilitando trasladar al general de las viviendas una problemática proyectual que hasta entonces sólo resolvía la habitación de los sectores burgueses más acomodados. Son los arquitectos a través del arte de la distribución quienes terminaran con la polivalencia espacial de los esquemas propios del conventillo incorporando la sectorización por usos y funciones, la separación entre espacios de estancia y de circulación.

La idea de distribución y su asociación a la convenance había sido desarrollada a comienzos del siglo XIX por Durand:

“Sin duda que la grandeza, la magnificencia, la variedad, el efecto y el carácter que uno remarca en los edificios, son tanto por belleza, tanto por causas de placer que afectamos su aspecto. Cuestión que debería ocurrir luego si uno dispone un edificio de una manera conveniente al uso al cual se lo destina. Es pues sólo de la disposición que debe ocuparse el arquitecto”.39

Sin embargo, el procedimiento que él proponía basado en la regularidad, la simetría y la grilla (marche à suivre) restringía la libertad de disposición y debería esperar ser rebatido por Choisy y Guadet al privilegiar la idea de variedad (carácter) como resultado de la distribución.

/iPLQDVH[SOLFDQGROD)yUPXODJUiILFD\ODMarche à suivrePpWRGRHQODFRPSRVLFLyQ-1/'XUDQG Précis des leçons d’architecture données à l’École Polytechnique3DULVFKH]O¶DXWHXU

38

Ibidem p.152. 39

A fines de 1800, otro texto que resultó sumamente influyente en la formación de los arquitectos locales reivindicando los aprendizajes de la arquitectura francesa fue el de Choisy. Apuntando para cada época las características de “distribución”, destacaba las ventajas del renacimiento francés frente al italiano, afirmando que:

“En Francia se observan servicios netamente distintos, cada uno de ellos agrupados en un cuerpo de edificio aparte, con salidas excusadas, y escaleras dispuestas sin la menor preocupación por la simetría o la alineación, sin obedecer a otra regla que las exigencias a satisfacer, lo cual supone un desorden razonado.”

“En Italia hemos visto palacios con fachadas rectas y uniformes, casi sin salientes, con ventanas iguales y donde las distribuciones se hallan englobadas y disimulan bajo una cubierta única…En Francia, al contrario, toda la distribución se acusa en el exterior: cada cuerpo del edificio muestra su propia estructura… Las ventanas distribuidas sin más ley que la que atiende a necesidades de distribución, por lo cual no ofrecen espaciamientos regulares , ni uniformidad de tamaño, reinando por doquier la mayor despreocupación por las ideas de simetría que rigen la arquitectura allende los Alpes.”40 Estos dichos, que apuntalaban la idea de una variedad fundada en la distribución, serían repetidos casi de manera textual por arquitectos locales como De Lorenzi en sus apuntes para estudiantes.

Choisy ubicaba en los palacios y hoteles del s. XVII compilados por Blondel un programa que se adaptaba a la disposición por crujías donde se verificaba una misma intensión:

“La numeración [apuntada en la planta para los distintos locales] indica los rodeos calculados y los ambientes intermedios que se deben franquear entre el vestíbulo de entrada y el gabinete de audiencia”41

Entendía que en el s. XVIII esas distribuciones cortesanas se habían modificado dando un lugar prioritario al “bienestar”, ya que:

“…la representación se ha vuelto accesoria. Se construye con economía y sobre todo se tiende a satisfacer las exigencias del bienestar. Se comienza entonces a agrupar los servicios en apartamentos duplicados en profundidad, que proporcionan, con igual costo de fachada, doble espacio utilizable. Mientras la época anterior alineaba las habitaciones, la nueva arquitectura se esfuerza por independizarlas”42

Si bien de este modo Choisy daba los argumentos teóricos contra las enfilades de las casas chorizo, algo de esas viejas distribuciones fue rescatado en las viviendas que nos ocupan. El interior burgués de nuestro medio hizo de la propia distribución un medio de representación social y en este sentido no renunció a la marche43 como potenciador de los nuevos planteos distributivos.

Siguiendo estas recomendaciones, sólo dos años después, Guadet plantea la idea de programa y composición desde una mirada distributiva. El hecho de pensar la composición como un principio y no como una regla fija plantea una valoración de la variedad de resoluciones. A la vez que estas teorizaciones ponen como centro de la discusión el tema del uso a través de la idea de programa asociado a la planta.

40

Choisy, Auguste. Historia de la Arquitectura. (1899) Lerú, Buenos Aires, 1963 (4º edición). p.675. 41

Ibidem p.707. 42

Ibidem. p.707. 43

A diferencia de las enfilades de origen italiano, la arquitectura francesa a partir del s. XVI, incluye una serie de recorridos de ejes quebrados guiados por el reposicionamiento del caminante en cada local que se presentaba de manera sorpresiva y autónoma respecto de las habitaciones previas. Este recurso se denominó marche y fue muy utilizado en los palacios y hoteles franceses.

El arte de la distribución era hasta aquí patrimonio de las casas de los sectores acomodados y, al abrir su campo de acción en los primeros años ’20, los arquitectos colaboraron en su proyección a distintas franjas de mercado. Esta ampliación formaba parte de los debates profesionales y también tenían un referente en Guadet quien esgrimía que:

“…es bien entendido que los cuartos de los que Blondel habla son los de los grandes señores: la arquitectura entonces tenía poco interés por los simples burgueses, todavía menos por los artesanos. Hoy por el contrario... las habitaciones que nos ocupan son las de todo el mundo”.44

Si la obra de Blondel marca el comienzo de la vivienda moderna, donde aparece como primordial la necesidad de separar las circulaciones de las habitaciones generando mayor libertad en ellas. La independencia e importancia de la recepción a través del arte de la distribución, de la organización en departamentos, la separación de los servicios para proteger la privacidad, que surgieran con el hôtel francés; los arquitectos locales, en su salida al mercado, utilizaron estos mismos recursos para renovar la vivienda.

La teoría de la arquitectura que consumían nuestros arquitectos, no hacía otra cosa que hablar de necesidades, de disposición, de relaciones de vecindad, de higiene. Claro que sin olvidar hacer estos cuartos agradables y artísticos.45

“… después de alrededor de 50 años, los arquitectos franceses han al respecto inventado un nuevo arte… Antes de eso nuestros edificios en Francia, imitando a aquellos de Italia, ofrecían una decoración exterior donde se veía dominar una bella arquitectura, pero, en la cual los interiores eran poco prácticos, y parecía que se los hubiera afectado para suprimir la luz; y donde era incluso difícil encontrar espacio para una cama y los principales muebles, las chimeneas ocupaban gran parte de las habitaciones, y la pequeñez de las puertas daba una débil idea de los lugares a los que daban entrada…” Por otra parte “La distribución debe ser el primer objeto del arquitecto; la decoración misma depende absolutamente de una planta determinada: es la distribución la que establece los anchos, largos y alturas de un edificio.”46

Con eje en la cuestión de la distribución, la renovación de la vivienda moderna incluía algunos puntos centrales: separación de circulaciones y espacios útiles, la importancia del interior, la disposición del mobiliario, las ventilaciones e iluminaciones, la idea de departamento… en definitiva la disposición de la planta en función del confort.

Al respecto tres cuestiones fueron retomadas en la intervención de nuestros arquitectos sobre las viviendas para el mercado:

Una de las principales estrategias del arte de la distribución que utilizaron los arquitectos para diferenciarse de ingenieros y constructores fue la diferenciación entre espacios públicos y privados (introduciendo la idea de privacidad e intimidad), y la incorporación de los esquemas en departamento. Esta operación de desglose y especialización fue uno de los mayores aportes de la profesión.

En este sentido no sólo se produjo una caracterización de cada local sino también la separación en habitaciones diferenciadas de actividades que hasta entonces se desarrollaban en un único cuarto, siguiendo la idea de departamento donde las actividades íntimas o sociales se agrupaban en una serie de recintos diferenciados.

44

Guadet, Julien. Éléments et théorie...op.cit. p.44. 45

Ibidem p.51. 46

Esta especialización espacial mostraba en Guadet gran variedad de matices al punto que recuerda las seis clases de dormitorios que distinguiera Blondel de acuerdo a su forma y disposición del mobiliario (chambre à coucher, chambre de parade, chambre à àlcôve, chambre en estrade, chambre en niche) o incluso por sus usuarios y ubicación en la vivienda (las chambres en galetas correspondían a las ubicadas en las mansardas o remates y se dedican a los principales domésticos).47

“Comodidad e intimidad” se erigían en los valores principales de la vivienda moderna y encontraban en la mencionada variedad y el esquema de departamento una de las principales estrategias distributivas aportadas por los arquitectos.

“Desde el punto de vista de la disposición general, debemos considerar un departamento con varias habitaciones, a veces bastante numerosas. Algunas principales y otras secundarias, pero en todo caso la unión de esas habitaciones forma en el departamento – o en el hotel, la casa, la villa – la vivienda íntima, la vida de familia. Es bueno entonces que esas habitaciones estén agrupadas, que se comuniquen fácilmente entre sí... no se dispondrá bien el plano de una vivienda si uno no recuerda constantemente aquel que fuera siempre el principio necesario de la vivienda (...): separación e independencia recíproca de la parte pública y de la parte íntima de la vivienda.”48

Posibilitada por el departamento, la independencia de locales se convertía en la maestra de una buena distribución en la vivienda.

La especificidad funcional de cada local, además contribuyó a la idea de confort asociada al arte de la distribución más que a la incorporación de nuevas tecnologías. De esta manera Guadet complejizaba el aporte de Durand respecto de la economía (en tanto belleza) y la utilidad.

Lo que para Durad era Utilidad (solidez, salubridad, comodidad) asociado a lo distributivo permitía resolver el confort sin necesidad de innovaciones tecnológicas. En este aspecto la problemática que mejor ejemplifica la relevancia de la distribución respecto del confort era su vinculación con la idea de Utilidad por salubridad e higiene que suponía incorporar nuevos conceptos de ventilación e iluminación.49

También la importancia otorgada a la disposición del mobiliario, herencia de Blondel, resultaba potenciadora de la comodidad en tanto facilitaba los usos.50

Otro punto a favor del confort resultó el tratamiento especial que estos teóricos apuntaban para los baños y la aparición de recintos como los gabinetes y dependencias que complementaban las habitaciones. No sólo se hacen específicos los distintos cuartos sino que dentro de los mismos usos se desglosan en minuciosas especificidades cada cuarto: los ‘ante’, los gabinetes, las toilettes (como cuarto diferenciado del baño), el fumoir, el

47 Ibidem p.40. 48 Ibidem p.45. 49 Ibidem p.136. 50 Ibidem p.44.

parloir, etc. Estos espacios que oficiaban de poché51 de las habitaciones centrales confirmaban que si la distribución era el arte de conectar, el poché era el alma del confort.

En el sentido de lo expuesto hasta aquí, a través de Guadet se pudo interpretar la idea de economía de Durand dándole mayor énfasis a cuestiones que para el mercado de viviendas resultaban determinantes. Además de la relación con los ejes y la simetría, la idea de economía de medios para la percepción, heredada de Durand (que refería a la belleza), redundaba en la importancia otorgada a las circulaciones en la composición como potenciadora de las superficies útiles.

“Pero la composición no ha sólo puesto en obra esos elementos exigidos por el programa; hay además elementos de reunión, de acceso, todo eso que se puede llamar de modo general: las circulaciones… Un programa en efecto no prescribe los vestíbulos, los pasadizos (dégagements), las escaleras, etc. Son allí necesarios sin embargo, y la combinación de las circulaciones es generalmente el alma misma de la composición.”52 Nuestros arquitectos heredaron de Guadet una idea de economía que daba mayor importancia a las circulaciones, en tanto unía los conceptos de economía y utilidad de Durand en uno derivándolos a ambos de la idea de distribución de Blondel. Lo interesante de Guadet para estos arquitectos fue que retomaba el tema de la economía desde una mirada útil de la distribución. Esta visión de la economía fue muy productiva a los debates disciplinares sobre la especulación en tanto esgrimió mejores respuestas para la clientela. Decía Guadet respecto de las grandes reglas de la composición:

“…en todo programa hay dos partes distinguibles: las superficies útiles y las circulaciones. Las primeras son todas las piezas que uno habita, aquellas que uno goza, las que demanda el habitante: salas, comedor, dormitorios, cocinas, etc. Pero para comunicar todo eso, para permitir el acceso se necesitaran comunicaciones: horizontales (mediante galerías, corredores, antecámaras) y verticales (mediante escaleras). Estas son superficies necesarias pero que el habitante no goza… es necesario reducir al máximo las superficies destinadas a circulación.”53

En esta división hallaba una economía que según él no significaba hacer espacios mezquinos o estrechos. Y que cómo vemos tampoco refería como en Durand a lo bello, sino a lo útil, aunque tampoco descartaba lo primero. El sentido común y la respuesta al conocimiento de las necesidades se convertían así en la regla que llevaría a una disposición juiciosa, económica, útil, pero sin descartar lo bello.54

Al deslindar la idea de economía de la de una belleza condicionada por la regularidad y la simetría; se abre la posibilidad de pensar esta economía sin caer en la monotonía, y en este sentido fue enriquecedora de este mercado que los arquitectos querían conquistar apelando a una “simplicidad, pero con variedad!”.

51

En la arquitectura francesa a partir del s. XVI se utilizó la idea de poché (del francés bolsillo o