Chapter 4. Linux Virtual File System (VFS)
4.2. Linux Extended Attributes
4.2.2. SYSTEM Attributes:
Aunque se predice en el pasaje que la tierra de Judá sería un lugar devastado, debería notarse que esta “devastación” no se iguala, ni tiene relación con el período de los setenta años. Lo único que se dice con claridad y de modo inequívoco en los textos es que: “estas naciones tendrán que
servir al rey de Babilonia setenta años.” La frase “estas naciones” se refiere a las mencionadas en
el versículo 9, en el cual se predice que Nabucodonosor vendría “contra esta tierra [es decir, Judá] y contra sus habitantes, y contra todas estas naciones en derredor”.
Los setenta años, deben entenderse entonces que significan, años de servidumbre para estas naciones. Esta conclusión es tan obvia que la misma Sociedad Watchtower, en su encabezamiento de la página 826 de su Biblia edición en inglés, tamaño grande de la Traducción de Nuevo Mundo (edición del 1971), describe claramente los setenta años como: “70 years’ sevitude due” [“70 años de servidumbre cumplidos”].9
Sin embargo, cuando consideran este texto, los escritores de La Atalaya nunca señalan que Jeremías habló de setenta años de servidumbre, o que esta servidumbre se refirió también a las naciones circundantes a Judá. Siempre intentan dar la impresión de que los setenta años se aplicaron exclusivamente a Judá; además siempre describen los setenta años como un período en el cual Judá sufrió una desolación completa, “sin habitantes”. 10 Esto lo empiezan a calcular
desde la destrucción de Jerusalén y su templo. Pero su aplicación está en conflicto directo con la redacción exacta de la predicción dicha en Jeremías, y de la única manera que se puede sustentar es ignorando lo que realmente el texto dice.
Esta “servidumbre” no se debería entender como que significa lo mismo que desolación y destierro. Para las naciones circundantes a Judá, la servidumbre en primer lugar significó
vasallaje.11 Aunque Judá, también fue subyugada por Babilonia, con el tiempo de nuevo se
sublevó, e intentó deshacerse del yugo Babilónico, lo que trajo olas y olas de devastador saqueo militar, así como deportaciones hasta que al final, el país quedó desolado y despoblado tras la destrucción de Jerusalén en el 587 a. E.C. Tal castigo no era un equivalente de una servidumbre, sino era el castigo que vendría sobre cualquier nación que rehusaba servir al rey de Babilonia, tal y como se había predicho claramente por Jeremías en el capítulo 27, versículos 7, 8, y 11:
“Y todas las naciones tienen que servirle, sí, a él y a su hijo y a su nieto hasta que llegue el tiempo de aun su propio país, y muchas naciones y reyes grandes tendrán que explotarlo como siervo.”
“Y tiene que suceder que la nación y el reino que no quiera servirle, aun a Nabucodonosor el rey de Babilonia; y el que no quiera poner su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, con la espada y con el hambre y con la peste dirigiré yo mi atención a esa nación —es la expresión de Jehová— hasta que los haya acabado por mano de él.”
“Y en cuanto a la nación que ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia y realmente le sirva, yo también ciertamente la dejaré descansar sobre su suelo —es la expresión de Jehová— y ciertamente lo cultivará y morará en él.” (TNM)
Por estos versículos se ve muy claramente lo que significaba para una nación servir al rey de Babilonia. Significaba aceptar el yugo de Babilonia y ser un vasallo y con eso se libraban de la desolación y de la deportación. Por consiguiente, la servidumbre era justamente lo opuesto a
revuelta, desolación, deportación, y destierro. 12 Por eso Jeremías le advirtió al pueblo en contra
intentar deshacerse del yugo babilónico y los amonestó entonces a que: “Sirvan al rey de Babilonia y sigan viviendo. ¿Por qué debe llegar a ser esta ciudad un lugar devastado? ” — Jeremías 27:17 TNM.
Por consiguiente, las naciones que aceptaron el yugo babilónico le servirían setenta años al rey de Babilonia. Pero las naciones que rehusaran servir al rey babilónico serían devastadas. Al final, ese fue el destino de Judá después de aproximadamente dieciocho años de servidumbre, interrumpida por repetidas rebeliones. Por lo tanto, los setenta años de servidumbre predichos por Jeremías, no aplicaron a Judá como nación, sino sólo a las naciones que se sometieron al rey de Babilonia. Debido a que Judá se negó a someterse, tenía que recibir el castigo debido — desolación y destierro— exactamente como se había predicho en Jeremías 25: 11. Por supuesto, los judíos cautivos también tendrían que realizar varios tipos de “servicios” en Babilonia. Sin embargo, este no era el servicio de un estado vasallo, sino el de esclavos capturados y
deportados. 13
9. Cuando la atención se atrajo de este título en la versión original del trabajo presente (se envió a las oficinas de la sede principal de la Watch Tower en 1977), no fue ninguna sorpresa encontrar que en la edición inglesa de tamaño grande de TNM publicada en el 1983, se había cambiado la edición de la impresión. El encabezamiento (en la pág. 965) ahora lee: “70 years of exile due” (“70 años de exilio cumplido”)[en las versiones en español dice: “Destierro de setenta años predichos”]
10. La palabra hebrea para “desolación,” es chorbáh (“devastación, desolación, ruina”), también se usa en los versos 18 en este capítulo (Jeremías 25), dónde se declara que Jerusalén y las ciudades de Judá habrían de volverse “un lugar devastado (chorbáh), un objeto de pasmo, algo qué silbar y una invocación de mal, así como a este día.” Como el Dr. J. A. Thompson comenta, “La frase
como se sugiere hoy que en el momento cuando se escribieron algunos aspectos de este juicio, por lo menos, fueron aparentes”. (The Book of Jeremiah [“ El Libro de Jeremías”],Grand Rapids: Eerdmans, 1980, pág. 516) La profecía fue proferida y anotada “en el
Jehoiaquim algunos meses después, en el noveno mes de su quinto año (36: 9-25), otro pergamino tuvo que ser escrito. (36: 32) En ese momento los ejércitos de Nabucodonosor ya habían invadido y habían asolado la tierra de Judá y también habían traído a algunos cautivo judíos a Babilonia, incluyendo a Daniel y sus tres compañeros. Al momento de escribir, por consiguiente, la frase: “Tal como sucede este día”, fue probablemente agregada para dar énfasis a que la devastación en un cierto grado ya había comenzado.
Que la palabra chorbáh necesariamente no implica un estado de desolación total “sin un habitante” puede verse por el uso de esta palabra, por ejemplo en Ezequiel 33: 24, 27 (“ los habitantes de estos lugares devastados”) y en Nehemías 2:17. Durante el tiempo de Nehemías Jerusalén estaba habitada, aunque se dice que la ciudad estaba “devastada (chorbáh)”. La frase “un yermo desolado, sin
habitante” que se encuentra en Jeremías 9: 11 y 34: 22. Aunque se refiere a Jerusalén y las ciudades de Judá no se asemeja en
ninguna parte con el período de setenta años. Como fuera señalado por el Profesor Author Jeffrey en el Interpreter's Bible, (Vol. 6 pág. 485), chorbáh “frecuentemente se emplea para describir el estado de una tierra devastada después de que los ejércitos de un enemigo han pasado (Levítico 26: 31, 33; Isaías 49: 19; Jeremías 44: 22; Ezequiel 36: 34; Malaquías 1: 4; 1ª Macabeos 1: 39).” Por consiguiente, no sería inexacto hablar de Judá como chorbáh con dieciocho años anticipadamente a su despoblación, si la tierra
hubiera sido saqueada por el ejército de un enemigo en ese momento. Las inscripciones de Asiría y de Babilonia muestran que, para
lograr romper rápidamente el poder y la moral de los rebeldes, el ejército imperial intentaría estropear el potencial económico, “mediante el destruir los establecimientos no fortificados, reduciendo las plantaciones y devastando los campos”. —Israel Eph‘al, “On Warfare and Military Control in the Ancient Near Eastern Empires”, en, H. Tadmor & M Windfield (eds.), History,
Historiography and Interpretation [“En la Guerra y el Control del Ejército de los Imperios del Antiguo Cercano Oriente en, La
Historia, Historiografía e Interpretación”] (Jerusalén: The Magnes Press, 1984), pág. 97.
11. Como se puede encontrar en cualquier diccionario Hebreo, el verbo Hebreo ‘abad, que es “trabajo, servir”, también puede significar el servir como un súbdito o vasallo, por ejemplo mediante el pagar tributos. El sustantivo correspondiente ‘ebed, “esclavo, sirviente”, se usa a menudo sobre el estado del vasallo o las naciones tributarias. De hecho, el término técnico para el vasallo en hebreo precisamente era el ‘ebed.—Vea del Dr. Jonas C. Greenfield, “Some aspects of Treaty Terminology in the Bible. Fourth
World Congress of Jewish Studies: Papers. [“Algunos Aspectos de Terminología del Tratado en la Biblia. Cuarto Congreso Mundial
de Estudios Judíos: Los Papeles”] Vol. I, 1967, pp. 117 – 119; También él “The Use of ‘ebed as a Diplomatic Term in Jeremiah.”
Journal of Biblical Literature [“ “El Uso de ‘ebed como un Término Diplomático en Jeremías”. Periódico de Literatura Bíblica”] Vol.
88, 1969, pp. 74 – 77.
12. En esta observación el Dr. Christopher R. Seitz es enfático en su artículo: “The crisis of interpretation over the meaning and purpose of the exile” (“La crisis de interpretación sobre el significado y propósito del destierro”). En Vetus Testamentum, Vol. XXXV (1985), pp. 78 – 97. Señalando que fue por el consejo de los falsos profetas para que no sirvieran al rey de Babilonia (Jeremías 27: 9) que los llevarían al destierro, él declara que “este capítulo [Jeremías 27] hace claro que se debe llegar a una distinción entre lo que es la sumisión a Babilonia y deportación a Babilonia.” Era sólo mediante el someterse al rey de Babilonia y sirviéndole que los judíos podían evitar el destierro. (Ibid. , pp. 84 – 85, 89).
13. También, otras naciones, quiénes se negaron a aceptar el yugo babilónico, se les desoló, y se trajeron cautivas a Babilonia. Por ejemplo, una de las ciudades del estado Filisteo, probablemente Asquelón (el nombre es en parte legible), fue “hurtada y saqueada”, y “se volvió... en un montón de ruina,” según la Crónica Babilónica (B.M. 21946). Esta destrucción, que fue predicha por Jeremías en Jeremías 47: 5 – 7, tuvo lugar en el mes de Kislimu (mes 9) del primer año de Nabucodonosor según la crónica, eso es, en diciembre o en noviembre, del 604 a. E.C. (A. K Grayson, Assyrian and Babylonian Chronicle [“La Crónica Asiría y Babilónica”], Locust Valley, N.Y.: J. J. Augustin Publisher, 1975, pág. 100.) El que Asquelón fuera arruinada es ahora confirmado por las excavaciones. En el 1992, Lawrence E. Stager descubrió en Asquelón la evidencia arqueológica para esta destrucción babilónica. —Vea de L. E. Stager, “The Fury of Babylon: Ashkelon and the Archaeology of Destruction,” Biblical Archaeology Review [“La Furia de Babilonia: Asquelón y la Arqueología de Destrucción, la Revisión de La Arqueología Bíblica”]. Vol. 22: 1 (1996), pp. 56 – 69, 76 – 77.