• No results found

CHAPTER 4: SYSTEMATIC HEDGING STRATEGY EVALUATION

4.2 Systematic Strategy Analysis

Inmediatamente después de las contribuciones de Marx, resulta difícil encontrar investigaciones sobre las transformaciones de la fuerza de trabajo que profundicen el enfoque de este autor. Los estudios sobre el trabajo realizados a principios del Siglo XX estuvieron fuertemente influenciados por una visión tecnicista y empresarial del proceso de trabajo. En este marco se entiende el gran impacto de los trabajos clásicos de Frederick Taylor1 y Henri Fayol2, que fueron los más influyentes

dentro de la naciente ‘sociología industrial’. En una línea similar, la escuela de las ‘relaciones humanas’, con Elton Mayo3 como su máximo exponente, desarrolló recomendaciones dirigidas

hacia gerentes para resolver problemas de desmotivación en los empleados y mejorar la organización del trabajo. Estos enfoques compartían una concepción del proceso de trabajo como un ámbito libre de contradicciones y pensaban que la realización de cambios en los puestos de trabajo podría satisfacer simultáneamente las necesidades de empleados y empleadores. La mayor debilidad de estos enfoques era la abstracción del individuo de la estructura social de relaciones que rigen la producción bajo el capitalismo4.

El debate sobre el proceso de trabajo en el pensamiento marxista recién tomó impulso en el último cuarto del siglo XX, casi cien años más tarde de la publicación de El Capital. La publicación en 1974 de Trabajo y Capital Monopolista de Harry Braverman significó el resurgimiento del legado de Marx en cuanto al análisis del proceso de trabajo. Como afirma John Bellamy Foster, el libro de Braverman “sobresalió entre los estudios del Siglo XX en la medida que penetró en la ‘morada escondida’ del lugar de trabajo, proveyendo el primer claro entendimiento en más de un siglo sobre el proceso de trabajo como un todo en la sociedad capitalista”5.

Braverman estudió las transformaciones del proceso productivo, retomando los desarrollos de Marx y la teoría del capital monopolista de Paul Sweezy. Según su visión, la fase monopolista del capitalismo, que se constituyó a principios del Siglo XX, significó un quiebre en cuanto la organización del proceso de trabajo, ya que se establecieron las grandes corporaciones modernas, en el marco de un acentuado proceso de centralización de capital. La centralización hizo que las

1 Taylor, F.; Principles of Scientific Management, McGraw-Hill, Nueva York, 2011. 2 Fayol, H.; General and Industrial Management, Pitman, Londres, 1949.

3 Mayo, E.; The social problem of an industrial civilization, Routledge and Kegan Paul, Londres, 1949.

4 Para una revisión crítica de estos enfoques ver Knights, D., Willmott, H., & Collinson, D. L.; Job redesign: Critical

perspectives on the labour process, Gower Publishing Company, Aldershot, 1985.

5 Foster, J.B.; “Introduction to the New Edition”, en Braverman, H.; Labor and Monopoly Capital: The Degradation of Work

54

empresas ya no estén limitadas por la riqueza individual de un capitalista, puesto que las corporaciones modernas son instituciones que reúnen a varios capitalistas individuales, fondos de accionistas y bancos para formar emprendimientos de mayor escala. Esto significó una ‘institucionalización del capital’ que dio lugar a una reorganización compleja de los procesos de trabajo a través de la ampliación de las tareas de la gerencia. Así, las empresas fueron organizadas gradualmente en distintos departamentos, entre ellos los departamentos de planificación de la producción, de investigación y desarrollo, e ingeniería industrial.

En su libro Trabajo y capital monopolista, Braverman detalló cómo se dieron las transformaciones en el proceso de trabajo a partir de la llamada ‘administración científica del trabajo’ taylorista, que tomó forma en aquellos departamentos dedicados al rediseño productivo durante principios del Siglo XX. El primer referente empírico para sus reflexiones fue su propia experiencia como obrero en la industria estadounidense. El autor trabajó varios años en un astillero durante la Gran Depresión de 1930 y, una vez que su oficio como trabajador del cobre había quedado obsoleto, se desempeñó en diversas ramas relacionadas con el trabajo del metal6. En ese contexto observó la

plena expresión de la industria capitalista en la época de mayor avance en la mecanización de los procesos productivos, cuando el taylorismo ya se había consolidado y difundido. Su libro, de una gran capacidad descriptiva, es un estudio detallado del proceso de descalificación del trabajo en varias actividades económicas.

Si bien la obra de Braverman aborda diversos temas, presentaremos a continuación una reseña de cuatro elementos importantes que atraviesan a la cuestión de la descalificación: la aplicación de los métodos tayloristas, la visión sobre el control del proceso de trabajo, su idea de ‘polarización’ de los conocimientos, y su concepción sobre las tendencias generales del capitalismo. En primer lugar, se podría decir que el principal foco de análisis de Trabajo y capital monopolista es la implementación del método taylorista, que puede describirse muy sintéticamente como un proceso guiado por los siguientes principios: la disociación del proceso del trabajo de la pericia de los obreros, la separación entre concepción y ejecución del trabajo, y el uso del monopolio del conocimiento para controlar cada paso del proceso de trabajo7.

Los métodos tayloristas están basados en lo que Braverman denominó el ‘principio de Babbage’8,

refiriéndose a Charles Babbage, un ingeniero inglés que estudió la división del trabajo a mediados del Siglo XIX. Según Babbage, los trabajadores realizan una gran variedad de actividades en la

6 Braverman, H.; Labour and Monopoly Capital: The Degradation of Work in the Twentieth Century, Monthly Review Press,

Nueva York, p. 4, 1988.

7 Braverman, H.; Trabajo y capital monopolista, Editorial Nuestro Tiempo, D.F., México, 1974: p. 139 a 147. 8 Ibid., p. 100.

55

jornada laboral. Algunas de esas actividades requieren poca o ninguna calificación, mientras otras requieren mayores conocimientos para ser llevadas a cabo. El ingeniero inglés afirmaba que los trabajadores de mayor calificación no sólo realizan tareas complejas durante su jornada laboral, sino que también suelen realizar tareas que necesitan menos conocimientos. Como los trabajadores más calificados reciben salarios más altos, parte de la mano de obra relativamente más cara es malgastada en la realización de tareas simples. Por lo tanto, Babbage recomendaba rediseñar los puestos de trabajo entre los empleados de forma tal que aquellos trabajadores con mayores calificaciones lleven a cabo sólo tareas complejas y los empleados menos calificados realicen las tareas relativamente más simples. De esta manera, los costos laborales son minimizados a través de una eficiente asignación de tareas según la calificación de la mano de obra.

El taylorismo retoma este principio, basándose en la parcialización y simplificación de las tareas para llevarlo a cabo. Taylor recomendaba a la gerencia realizar una ‘administración científica’ de la empresa y de los puestos de trabajo, que buscara parcializar las actividades y medir el tiempo necesario para llevarlas a cabo. Si existiese una tarea compleja que es posible dividir en partes simples, la gerencia debería estudiar esa tarea, codificar los conocimientos necesarios para llevarlos a cabo en un conjunto de actividades simples, y luego enseñárselas a los trabajadores como tareas sencillas cada una separada de las otras.

La gerencia debería luchar siempre contra la ‘holgazanería’, que es considerada como una tendencia innata de los trabajadores a no rendir al máximo en el puesto de trabajo. El ‘saber hacer’ manual del obrero era visto por Taylor como una amenaza para la empresa si éste no se encontraba en manos de la gerencia. Según su visión, cuando los empleados conocen algo de sus actividades que la gerencia no conoce, se da espacio a los trabajadores para que lentifiquen su ritmo de trabajo y se forme así un obstáculo al funcionamiento eficiente de la empresa.

En Trabajo y capital monopolista, Braverman realizó un pormenorizado estudio sobre la aplicación de este dogma en las empresas. Su libro es una crítica al Taylorismo como un proceso a través del cual la gerencia apropia los conocimientos del trabajador sobre el proceso productivo. Con estos métodos, afirmaba el autor, se fue generando una progresiva degradación en los atributos del trabajador, que disminuyó los conocimientos y capacidades que tenía con respecto a su actividad. Si bien el autor no utilizó ese término en su libro, luego se denominó como deskilling a este proceso histórico en el cual el obrero fue perdiendo sus calificaciones. Según su estudio, el proceso de descalificación de la fuerza de trabajo no tenía otro objetivo más que adaptar la fuerza de trabajo a las necesidades del capital. La búsqueda de la ‘única y mejor manera de hacer un trabajo’ representaba la necesidad de la gerencia de absorber el ‘saber hacer’ obrero, para intentar que la

56

empresa no incurra en tiempos muertos y llegar a una jornada laboral ‘justa’, en los términos de Taylor. Esta jornada ‘justa’ se debía establecer según el ‘máximo fisiológico’ de los empleados, es decir según todo el trabajo que un obrero puede hacer sin dañar su salud durante toda una vida laboral.

El segundo elemento relevante de la obra de Braverman es el gran énfasis que su obra tiene en la temática del control. El autor afirmaba que el Taylorismo dio lugar a un control más estricto sobre el ritmo de trabajo, la aplicación de reglas en contra de la distracción y una supervisión más fuerte dentro de la fábrica. John Kelly remarca la centralidad del control en Braverman al afirmar que “En las raíces del proceso de deskilling se encuentra la necesidad predominante de asegurar el control sobre el proceso de trabajo e inaugurar la subsunción real del trabajo, en términos de Marx”9. Los

puestos de trabajo eran rediseñados de manera tal que los trabajadores deban realizar una tarea repetitiva y fácil de controlar, mientras que los empleados no deberían tomar ninguna decisión en el trabajo. Una ‘buena gerencia’ en la visión taylorista es aquella que estudie detalladamente los puestos de trabajo y le pueda decir al trabajador precisamente lo que debe hacer y a qué ritmo10.

Este estudio ‘científico’ de las tareas permitiría un mejor control y una más alta performance del empleado.

El tercer elemento que queremos remarcar es la idea que tenía el autor sobre las transformaciones generales de la clase trabajadora. Si bien la literatura especializada se refiere a la teoría de Braverman como las ‘tesis del deskilling’, sería impreciso afirmar que para el autor el capitalismo tiende a la pérdida de conocimientos de todos los integrantes del proceso productivo. En varios pasajes de su libro, Braverman se refiere a un proceso de ‘polarización’ dentro del proceso de trabajo, donde la mayoría de asalariados sufre la pérdida de conocimientos, mientras la gerencia gana saber y control sobre la empresa. Según su explicación, el proceso de trabajo como un todo tiende a complejizarse en el capitalismo, pero cuanta más ciencia es aplicada a la producción, mayor es la ignorancia sobre dicho proceso que la mayoría de los trabajadores poseen.

En este sentido, Braverman afirmaba que la disminución del control por parte de los operarios es más que compensada por el aumento del control por parte de los ingenieros y gerentes, es decir que el conocimiento perdido por los obreros se potencia una vez que pasa a manos de la gerencia.

9 Kelly, J.; “Management’s redesing of work: labour process, labour markets, and product markets”, en Knights, D.,

Willmott, H., & Collinson, D. L. (eds.). Job redesign: Critical perspectives on the labour process, Gower Publishing Company, Aldershot, 1985.

10 “Pero Taylor elevó el concepto de control a un plano enteramente nuevo cuando afirmó como una necesidad

absoluta para una adecuada administración la imposición al obrero de la manera precisa en que debe ser ejecutado el trabajo (…). La administración, insistió él, será tan solo un malentendido frustrante mientras que deje al obrero cualquier decisión respecto al trabajo”, Braverman, H.; 1974, op. cit., p. 112.

57

“La cuestión es precisamente”, sostenía el autor, “si el contenido científico del trabajo tiende a promediar o a polarizar los conocimientos” 11. Así, Braverman concluyó que no sólo los

conocimientos de los trabajadores disminuyen en términos absolutos con el avance de la técnica, sino que éstos caen incluso más en términos relativos con respecto a quienes controlan la producción. Puede decirse entonces que el autor compartió la visión de Marx acerca de los efectos de la gran industria en la clase trabajadora: los trabajadores con conocimientos científicos o con aptitudes productivas más desarrolladas son concebidos como numérica y cualitativamente insignificantes, en contraposición con la gran masa de trabajadores que se descalifican. Esto produciría una igualación de las calificaciones necesarias para la realización de tareas simples y una homogenización de la clase trabajadora en general. En este sentido, Braverman siguió ciertos aspectos del análisis sobre la gran industria presentes en El Capital.

El último punto que nos interesa analizar es la visión de Braverman sobre las tendencias del capitalismo en cuanto a la transformación del proceso de trabajo. Según su visión, el capitalismo progresivamente avanza en la alienación de la clase trabajadora, entendida ésta como el conocimiento acerca del proceso productivo. Para el autor, el devenir del capitalismo es la historia de cómo los trabajadores, que en un momento inicial tenían el conocimiento de todo el proceso laboral, pierden progresivamente estos conocimientos y se ven enajenados de todo el proceso de producción. Es decir, la enajenación o alienación del asalariado es entendida como la pérdida de conocimientos sobre el trabajo con respecto al estado de conocimiento que alguna vez los asalariados tuvieron en el pasado. En este sentido, la alienación según Braverman es un proceso gradual y constante del capitalismo que toma su forma plena en el Taylorismo. Esta tendencia estaría presente en los últimos 300 años de historia y sería “un proceso de degradación del trabajo que no depende en modo alguno de la tecnología”12. De esta manera, el autor concibió al taylorismo

como la forma acabada de la subsunción real del trabajo al capital en un proceso general de degradación de la fuerza de trabajo, que encontraba su expresión completa bajo el período del ‘capital monopolista’.

§

Resumiendo los cuatro elementos analizados en esta sección, podemos decir que la forma de realizar la alienación bajo el taylorismo según Braverman es la conversión de los empleos en tareas elementales, que luego se le enseñan al asalariado como tareas simples, aisladas del proceso general de producción. La estrategia de la gerencia se basa en poder controlar acabadamente la ejecución

11 Braverman, H.; 1998, op. cit., p. 295. 12 Ibid., p.3.

58

de las tareas simplificadas sin dar lugar para la toma de decisiones por parte de los asalariados. Esto llevaría a una polarización entre la clase trabajadora, que pierde sus conocimientos sobre el proceso de trabajo, y la clase capitalista, que monopoliza el saber en manos de la gerencia. Este proceso, que se realiza plenamente bajo el taylorismo, sería la expresión histórica más pura de la subsunción real del trabajo al capital.

Related documents