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2.4 Uncertainty and Systems Reliability

2.4.2 Systems Reliability

La gran ca ntidad de prod u ctos químicos utilizados en los cultivos mo- d i f i cados genética m e nte han agravado la co ntaminación ambiental en Arg e nt i n a . Debido a esto han emergido nuevos pat ó g e n o s, la co m u n i- dad de microo rganismos del suelo ha sufrido mod i f i caciones y se han re g i s t rado cambios en las comunidades de malez a s. Las va riedades de s oya to l e ra ntes a herbicida tienen un re n d i m i e nto promedio de un 2,4 % menos que las va riedades co nve n c i o n a l e s.

Benbrook (2003) hace un análisis comparativo sobre el uso de glifo- sato en Argentina y Estados Unidos cuando se usa siembra directa y siembra sin arado, y concluye que el modelo que más glifosato utili- za es cuando se aplica la siembra directa con semillas de soya RR en Argentina. Un resumen se presenta en la Tabla V.

Tabla V

Uso de glifosato en soya Ha plantadas % ha plant a d a s con soya RR Nº de aplicaciones glifosato kg/ha

Fuente: CONAB (Avaliação Safra Agrícola 2003/04). Kg aplicados glifosato Con arado Argentina 3 096 000 75 % 1,9 4 852 980 EE UU 19 732 029 52 % 1,1 7 585 638 Siembra directa Argentina 7 224 000 96 % 1,2 20 805 120 EE UU 9 718 761 64 % 0,78 9 754 207 Siembra directa Argentina 7 224 000 96 % 1,2 20 805 120 EE UU 9 718 761 64 % 0,78 9 754 207

Como pro m e d i o, los prod u cto res arg e ntinos hacen 2,3 aplicaciones de g l i fo s ato por zafra . En un típico modelo de siembra dire ct a , se pone gli- fo s ato al momento de la siembra o un poco ante s, y dura nte la estación de siembra se hacen una o dos nuevas aplicaciones adicionales. Además de aumentar las aplicaciones y la cantidad de glifosato por hectárea, se incrementa el uso de insecticidas y fungicidas, de otros herbicidas como el 2,4 D y 2,4 DB. En la zafra 2003/2004, se aplicaron 4,13 millones de kilogramos de otros herbicidas distintos al glifosa- to en las plantaciones de soya, bajo el modelo siembra directa + so- ya RR. El incremento del herbicida 2,4 D aumentó en un 10 % desde el año 2001, el herbicida Dicamba en un 157 % y el Imazethapyr en un 50 %.

El uso de un solo tipo de herbicida y, en grandes cantidades, está provocando cambios en las comunidades de malezas, no solo en el número sino principalmente con la aparición de ciertas especies no comunes en estos sistemas. Se ha detectado además el desarrollo de varias especies de malezas con tolerancia al glifosato, lo que obliga al agricultor a usar herbicidas cada vez más fuertes.

Tabla VI

Malezas que han desarrollado resistencia al glifosato

Commelia erecta Flor de Santa Lucía

Convulvulus arvensis Correhuela

Ipomoea purpurea Bejuco

Iresine difusa Iresine

Hybanthus parviflorus, Violetilla

Parietaria debilis Yerba Fresca

Viola arvensis Violeta Silvestre

Petunia axillaris Petunia

Verbena litoralis Verbena

Nombre científico Nombre común

Inclusive durante el barbecho, la soya que rebrota es considerada co- mo una maleza y es controlada con herbicidas más fuertes que el gli- fosato. En mayo de 2003 en un conocido suplemento rural argenti- no, apareció un anuncio a todo color y muy destacado que decía “La soya es una maleza” (La Nación / Sección 5 / página 13).

En realidad hace referencia a la soya que, a consecuencia de los gra- nos que caen durante la cosecha y favorecidos por condiciones de clima benigno y alta humedad, germina profusamente. Estas plantas de soya “guacha” —o voluntaria—, según postula el anuncio comer- cial de Syngenta, al igual que “las malezas tolerantes al glifosato to- ma la humedad y nutrientes de su suelo perjudicando su próximo cultivo. Por eso, en barbecho químico la salida es gramoxone”. Una práctica como la siembra directa, considerada sustentable, ha experimentado la proliferación de nuevas plagas, enfermedades y malezas, y su consecuencia es mayor aplicación de insumos depen- dientes de la energía fósil.

En Argentina, gracias a la fertilidad de la pampa húmeda y la rota- ción agrícola-ganadera, se aplicaban 6 kilos/ha de fertilizante (en comparación con 100 kilos en EE UU y 250 en Francia).

En la actualidad, con la ruptura del modelo de producción tradicio- nal, el uso de fertilizantes ha aumentado, constituyendo un nuevo foco de contaminación ambiental y otro limitante para el pequeño productor.

Existe también mucha preocupación por los cambios que se dan en las comunidades de microorganismos del suelo. En el año 2000 se advirtió que el sistema productivo a partir de soya RR afectaba las raíces de las plantas de soya y su capacidad de fijar nitrógeno. En los últimos 2 años, se han registrado algunos casos del Síndrome de Muerte Súbita en los cultivos de soya. Los científicos que investigan este síndrome tienen la hipótesis que la transformación genética en la soya, para que sean resistentes al herbicida Roundup —cuyo prin- cipio activo es el glifosato—, también ocasiona un deterioro en la

habilidad de la planta para responder a ciertas enfermedades, por lo menos bajo ciertas condiciones ambientales.

Por otro lado, se ha identificado que el sobreuso de glifosato eleva la posibilidad de que los cultivos sean infectados por el patógeno

Fusarium, un hongo que ha producido pérdidas millonarias en varios cultivos. La preocupación en el caso de Argentina es que se usa un modelo de rotación soya RR-trigo-maíz, y que tanto los cultivos de maíz como los de trigo sean atacados por Fusarium.

Otro peligro para la soya es la presencia de la roya de la soya que ha afectado ya a plantaciones en las provincias de El Chaco y Misiones.