El surrealismo no se conforma con la categoría de “sustitución” del cubismo (el cual con razón encuentra inútil la imitación de un objeto que ya está dado); enton- ces decide colocar el objeto mismo en vez de representarlo. Así, podemos descu- brir que al cubismo le interesa la verdad del objeto en sí mismo. Un paso más y encontramos el collage surrealista. Al surrealismo, además de la “verdad” del ob- jeto mismo, le interesa la capacidad alusiva del objeto, no con referencia a sí mis-
1 6 5 Para este propósito, dice Breton que los pintores tienen a su disposición un campo amplio de posibi- lidades, desde las más puras expresiones de la expresión gráfica (Masson) hasta la fijación efectista de imágenes oníricas (Dalí).
mo, sino en cuanto se carga de subjetividad y, en consecuencia, su capacidad simbólica se amplía.
Un elemento cualquiera tomado de la realidad no representa esa realidad de una manera sustitutiva, sino que, por “desplazamiento”, esa misma realidad se repotencia y adquiere la capacidad de señalar algo fuera de sí. El objeto, en este caso, remite fuera de sí mismo a una realidad diferente, su misma realidad desbordada, floreci- da. El collage, en palabras de Max Ernst, “se sustrae al imperio de las facultades denominadas conscientes en la elaboración de la obra plástica”167 y hace posible
la aplicación de la definición misma del surrealismo en los campos de las artes plásticas, pues desarrolla sistemáticamente aquello que el surrealismo denomina “extrañamiento” como una forma de desarraigo de la realidad determinada y abierta a otras formas de relación, al establecimiento de redes de comunicación, ruptura y discontinuidad.
El mismo Max Ernst nos proporciona una noción de aquello a lo cual ese método de acercamiento se refiere:
Al pretender dar aquí la definición del procedimiento que, en primer lugar, nos sorprendió y nos puso en la senda que debía llevarnos al descubrimiento de muchos otros procedimientos, siento la tentación de decir que consiste en la exploración del encuentro fortuito en un plano adecuado de dos realidades distantes (...) o, para servirnos de una frase más breve, el cultivo de un extrañamiento sistemático168.
El extrañamiento sistemático no es otra cosa que la sistematización y generaliza- ción de la frase de Lautréamont que dice: “Bello como el encuentro fortuito, en una mesa de disección, de una máquina de coser y un paraguas”. Al mismo tiem- po, es la base para la concepción de imagen del surrealismo.
Una máquina de coser y un paraguas, cuyas definiciones los ubican de entrada como objetos fatal y definitivamente destinados a la utilidad, a una función única (de coser y detener el agua), se encuentran en un lugar que no es propiamente su lugar (una mesa de disección); ese no-lugar es precisamente el punto donde el azar habita, donde la determinación no tiene efectividad. Allí, en el lugar donde coinciden dos tiempos diversos, el tiempo de la costura, que no es de ninguna manera el tiempo de la lluvia, se produce el chispazo poético que propicia que la máquina y el paraguas se hagan el amor. El hacer el amor es en este caso un acto
1 6 7 Breton, Situación surrealista del objeto, pág. 303.
puro, producto del desvío de las dos realidades, de su destino, de tal manera que se encuentran y producen la imagen. Ese condicionamiento tiene un componente de azar que es determinante en el caso de la producción de la imagen, pero indeterminante si se trata de apoderarse de sus características aleatorias. Como hemos dicho anteriormente, el azar es indeterminante que indetermina. En conse- cuencia, Breton no niega que, para que el acercamiento se dé, hay ciertas condi- ciones.
La completa transmutación, seguida de un acto puro cual es el de hacer el amor, se producirá inevitablemente, siempre que los propios hechos creen las condiciones favorables para ello, siempre que se dé el emparejamiento de dos realidades que, en apariencia, no se pue- den emparejar, y se dé en un plano que, en apariencia, sea incon- gruente con ellas.
Ese plano del que Breton habla bajo la forma de la mesa de disección de Lautréamont, no es solamente un espacio físico determinado, la mesa como tal, en donde suelen aparecer ciertos objetos “expuestos” en los museos, o el pedestal que pretende elevarlos a cierta categoría estética. No. La mesa de disección es un símbolo general de un plano superior, de inmanencia, en donde tiene cabida la multiplicidad, es un plano neutro que no neutraliza, es un espacio donde lo conti- nuo se fractura y deviene espacio discontinuo, espacio para el discurso de la poe- sía, que es el espacio del lenguaje, que para el surrealismo es tanto el lenguaje hablado como el plástico en general; el espacio donde habita la imaginación poé- tica, atenta a producir los chispazos que iluminan la noche. En otras palabras, es el espacio de la significación, el universo mismo donde todos los objetos tienen al menos el potencial de relacionarse169.
La relación que se establece en el caso del paraguas y la máquina de coser se da a causa del desplazamiento y la posterior unificación de dos realidades contradic- torias en un orden de significación, independientemente de la mera utilidad. A esta forma de relación podríamos considerarla más propia del collage. Una forma análoga, y sin embargo diferente, es la de frotagge. En este caso, también es a Ernst a quien Breton cita para definirlo:
1 6 9 Un mismo objeto, cuando se somete al desplazamiento poético, permite más de una interpretación, pues él mismo desborda todo intento por agotar su sentido. En referencia a la relación que se establece entre la máquina de coser y el paraguas se encuentra la interpretación de Dalí quien, acudiendo al método freudiano, interpreta la máquina de coser como el sexo femenino, el paraguas como sexo masculino y la mesa de disección como la cama. De otro lado, siguiendo el método de interpretación mítico de Carl Jung, se identifica la máquina de coser con el jaguar rojo; el paraguas, con la serpiente cósmica, y la mesa, con el universo. Ver J. E. Cirlot, El mundo del objeto a la luz del surrealismo, op. cit. pág. 71.
En la evolución de mi personalidad, este procedimiento, que no se basa más que en la irritabilidad de las facultades del espíritu, y al que, en su aspecto técnico, me atrevería a denominar frottage, ha tenido una influencia superior a la del collage170.