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Table B17: Financing requirement forecast

- he nacido desnudo para que sepas despojarte de ti mismo… - he nacido pobre, para que puedas tenerme como única riqueza…

- he nacido en un pesebre, para que aprendas a santificar todo ambiente… - he nacido débil, para que nunca tengas miedo de mí…

- he nacido por amor, para que nunca dudes de mi amor…

- he nacido en la noche, para que creas que puedo iluminar cualquier lugar… - he nacido persona, para que nunca te avergüences de ser quién eres… - he nacido “humano”, para que tú puedas ser “divino”…

- he nacido perseguido, para que puedas aceptar las dificultades… - he nacido en la simplicidad, para que dejes de ser complicado…

- he nacido en una gruta, expuesto a la mirada de todos, para que todos tengan acceso a mí… - he nacido pequeño, para que no busques dominar a otros…

DÍA 13. CONOCER Y AMAR A JESÚS QUE CRECE.

Objetivo del día:

o Como en todos estos días, se trata de conocer a Jesús para amarlo y seguirlo. Dentro de este objetivo general, cada día tiene un matiz propio: el primer día era el de amar y seguir a Jesús en su manera de mirar al mundo; el segundo, conocer y amar a Jesús en el nacer; y ahora es conocer-amar-seguir a Jesús que crece, que se va haciendo hombre.

o El telón de fondo es la etapa de la juventud. Desde niño, Jesús atraviesa por la pubertad, la adolescencia, hasta la madurez humana. Y aquí hay que poner todas las inseguridades, rebeldías y conflictos que conlleva ser joven. A veces tenemos en la cabeza esas ideas románticas de "Juventud, divino tesoro", cuando en realidad dentro de la juventud se viven dramas profundos: la libertad frente a la pertenencia, la inseguridad frente a la necesidad de afirmarse, la conquista de la identidad sexual, la necesidad de relacionarse y la experiencia del rechazo, las eternas preguntas sobre si soy querido y si soy capaz de querer, el paso de la libertad “de” a la libertad “para”, la necesidad de aclarar y decidir mi personalidad... Y la constante pregunta que se hace el joven inquieto: ¿Qué haré de mi vida? ¿Cómo soy fiel a lo que recibí? ¿Cómo optar personalmente ante la vida con libertad y responsabilidad?

o En ese sentido la composición de lugar de este día será todo lo que yo he vivido o estoy viviendo en mi juventud, en ese misterioso y complejo proceso de llegar a ser persona. Utilicemos el atajo de la contemplación poniendo nuestros propios procesos.

o Y desde ahí acerquémonos a Jesús joven. Fue en todo semejante a nosotros menos en el pecado. Pero ser joven no es ningún pecado, es un momento de hondas crisis hasta la afirmación de uno mismo. Desde ahí ver a Jesús. Jesús vivió ese proceso y por largos años, 30 ó 33 según la exégesis actual. Como todo joven atravesó tiempos tranquilos y tiempos de crisis.

o Me puede ayudar ver a Jesús desde lo mejor de la juventud de nuestro continente. Es verdad que hay mucho de consumismo y conformismo, de alienación de valores y de pérdida de identidad. Pero también es verdad que entre los jóvenes de nuestro continente hay una gran dosis de generosidad: ellos son los que entregaron las vidas y muertes en la guerra de Malvinas, los que luchan palmo a palmo por salir adelante en sus estudios, los que son rebeldes ante una sociedad injusta donde no tienen espacio, y los que ocupan un papel cada vez más importante en la Iglesia.

o También me puede ayudar acercarme desde el contexto del hogar. La juventud se va forjando en hogares. Y hogar viene de fuego: al calor del fuego del amor de la familia, de los hermanos, de los amigos y amigas de la clase, del Colegio, del grupo de actividades al que pertenecí... todo eso es mi Nazaret. Ahí aprendí a jugar, a amar, a ser amigo y dejarme amar, a crecer en conocimientos y pensar. Es posible que Dios me traiga imágenes y recuerdos de “mi Nazaret” para poder vivirlas con honda alegría o para purificarlas. Recordemos...

 El esquema de la contemplación ignaciana: - 1. Oración preparatoria.

- 2. Tres preámbulos:

a) Traer la historia: leo el texto bíblico.

b) Composición de lugar: la imaginación construye la escena. c) La petición: Conocer-amar-seguir.

- 3. Los puntos: Ver, Oír, Mirar... y después reflectir.

 La importancia del examen de oración (cfr anexo “Qué es Contemplar”). Las preguntas no hay que hacérselas a la cabeza sino a las imágenes. Me puede parecer que yo selecciono las imágenes. Pero es Dios quien me lleva a detenerme en ésta o aquella imagen de la escena. Y desde ahí me pregunto: ¿Cómo es esta imagen? ¿De qué está construida? ¿Qué hay y qué no hay en la imagen? ¿Qué es lo que la imaginación se resiste a construir? Dios sería como el guía del Museo: ¿qué explica que Dios quiera llevarme de esta manera o de otra? ¿Cuál es la lógica suya? Es ahí donde trabaja el reflectir ignaciano y no desde la pura elucubración.

1ª CONTEMPLACIÓN: LA CIRCUNCISIÓN Y LA PRESENTACIÓN.

1. Traer la historia: Lc 2, 21-41. EE 268

2. Petición: Que yo ame y siga al Jesús sencillo, uno de tantos. 3. Puntos:

- El nombre de Jesús, el Salvador, el Liberador, Dios que salva. Jesús hace verdad su nombre en su vida.

- La ley indicaba que había que presentar al niño a los 40 días. Si era el primogénito, había que ofrecerlo a Dios. José y María cumplen lo que la ley pedía. Uno de tantos. Sin excepciones, sin privilegios, en la cola, en la ventanilla.

- Y hacen la ofrenda, pero la barata, la de los pobres: dos tórtolas (pichones de paloma). Era el impuesto de los pobres.

- Simeón y Ana eran personas que esperaban ver a Jesús. Son como prototipos de la segunda semana. Como Simeón, lugar de paso y no de destino final de Jesús. Ser paso para que otros lo conozcan y lo amen.

- Levantar a Jesús, ponerlo en alto, como en las procesiones de los iconos (donde las imágenes van delante y mirando para atrás), para que otros lo vean. Todo eso y sólo eso será nuestra vida. Después ya podremos vivir. Para poder dejar ver a los demás, hay que ver antes a Jesús, como Simeón.

- Esta fiesta en la liturgia occidental latina se llama de la Purificación de María, de las candelas. En la liturgia oriental es la fiesta de la Presentación de Jesús: Jesús se hace presente a su pueblo y asume como suyas las esperanzas y promesas de toda la historia de Israel, según expresa Simeón. Por primera vez se presenta ante los demás y establece un diálogo con el pueblo desde la sencillez.

- Para los religiosos es la fiesta de nuestra consagración, como la de Jesús. Consagración es ruptura y vuelta a la historia pero ya con el signo imborrable de Dios.

- Y los vaticinios de Ana: “este hijo te traerá problemas, María”. Jesús entra en la vida de un pueblo lleno de problemas y él será un signo profético para ese pueblo. 4. Coloquio: que mi vida se consagre al Reino.

2ª CONTEMPLACIÓN: CONOCER, AMAR Y SEGUIR A JESÚS EN NAZARETH.

1. Oración preparatoria. Que mi vida asuma que la construcción del Reino pasa por "operaciones y acciones en lo diario".

3. La composición de lugar: la casa sencilla, el pueblo campesino de Nazaret, solamente de 40 casas. El oficio "mil usos” de José, la vida de la juventud, los amigos, la escuela, la

sinagoga, la "barra" de Jesús. Las relaciones de Jesús. Lo que Jesús pensaría a lo largo de su crecimiento... El desarrollo de su cuerpo, de su identidad de varón, de judío, de

galileo... “Será llamado Nazareno” (Mt 2, 23). El pueblo de Nazaret no existe en el Antiguo Testamento, solo tiene mención en el NT. Es un poblado compuesto por dos o tres familias patriarcales, pertenecientes a la etnia de los anawin, gente muy pobre, muy creyente, y algo cerrada a la mezcla de religiones que pululaban en la Galilea… ¿Cómo era la Galilea del tiempo de Jesús? Estaba compuesta por tres clases sociales: en un 90% eran obreros rurales al servicio de los terratenientes, trabajando para comer y pagar impuestos, viviendo con lo justo. El otro 10% eran artesanos y marginales. El artesano no tiene trabajo fijo, hace changas aquí y allá, en itinerancia. Son carpinteros, basureros, pastores, etc. Por último están los marginales: mendigos, viudas, huérfanos… ¡todos los que luego rodean a Jesús en su vida pública!

4. La petición: que yo asuma seguir a Jesús en la vida oculta de mi vida. Que yo sepa ocultarme para poder construir el Reino.

5. Puntos:

- Y aquí la historia, los datos… ¡es que no hay datos! Un versículo por aquí y otro por allá, que Lucas resume en ese triple crecimiento de Jesús: Jesús crecía en estatura (crecimiento físico), en sabiduría (no griega, sino el ir tomando decisiones, es decir, discernir) y en gracia (es decir en su fe), y añade: delante de Dios y de los hombres. Dios veía crecer a Jesús. Eso es todo lo que se nos dice…

- También se nos dice que Jesús era hijo de un carpintero, téknon (Mc 6, 23) probablemente más un albañil multiuso de pueblo, esos que saben hacer de todo para levantar una casa, desde los cimientos hasta los muebles. Y se dice que vivió treinta años en esa aldea.

- ¿Por qué no hay datos? ¿Cómo pueden haberse olvidado los evangelistas de treinta años de la vida de Jesús? Es que en realidad nada había que contar. Se hizo uno de tantos, uno más en la fila del colectivo, en la cola del supermercado, en la puerta de los bancos, uno más... El hijo del carpintero. Por eso la teología siempre ha suavizado esta parte de la vida de Jesús llamándola "vida oculta".

- Podemos imaginar algunos datos más desde las palabras posteriores de Jesús. Cuando Jesús hablaba de las parábolas del sembrador es porque había sembrado. Cuando Jesús hablaba del Buen Pastor es porque había pastoreado. O cuando hablaba del banquete, es porque había asistido a las fiestas. Podemos ir desde Galilea hasta imaginarnos Nazaret. Probablemente Jesús compartió la vida de campesino, de pastor... De otro modo no se podría entender cómo después hablaba de las semillas, del campo, del Buen Pastor... Todo eso debieron ser experiencias de su infancia. Esas vivencias no se borran. Podemos recorrer lo que decía Jesús de adulto para imaginar lo que vivió en los 30 años de su vida oculta.

- Reflectir: En Nazaret no hay nada espectacular. Es la vida diaria, pero vivida con generosidad heroica. Lo importante no es lo que hacemos sino las motivaciones con que las hacemos. Y saber vivir eso frente a las grandes urgencias del Reino. Y desde ahí reflectir sobre mis impaciencias que tal vez no son cristianas. Como decía Bertold Brecht, “hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles”. En la vida oculta, Jesús vive la cita de Heb 11,1: la fe es garantía de lo que no se ve. No vieron la tierra prometida. Vivieron como si vieran el invisible...

- ¿Qué encontramos al final de su vida oculta? Una persona que ha crecido “en sabiduría, en estatura y en gracia” (Lc 2, 52).

 Sabiduría: experto en humanidad. Una psicología riquísima, con gran sintonía para las relaciones humanas. Inteligente y con libertad interior. Una

extraordinaria madurez sexual y afectiva, aprendida de la armónica relación que existía entre José y María, y que se muestra en su trato con las mujeres, dejándose tocar (Lc 7, 36), recibiéndolas como discípulas (Lc 8, 1).

 Estatura: un hombre muy saludable, de unos 34 años, resistente al clima y los trabajos.

 Gracia: la exclusiva relación con el Padre que había empezado a intuir en el Templo (Lc 2, 49), llega a la madurez de una intimidad “en lo secreto” (Mt 6, 5-15), en la confianza y abandono (Mt 6, 25-34), y en la transparencia del mutuo conocimiento (Mt 11, 25-27).

6. Coloquio:

Que yo acepte las mediaciones de la vida oculta. Que sepa dejarme forjar por lo diario, lo rutinario, cuando nada pasa. Que no busque a Dios sólo en lo extraordinario y maravilloso, sino en el día a día.