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TABLE 19 – HONG TEST OF CAUSALITY IN VARIANCE FROM SMALL TRADERS TO SPOT RETURNS (Daniell Kernel)

Los niños y las niñas con apegos seguros suelen tener progenitores que responden a las preguntas de la Entrevista del apego adulto o al cuestionario EVa de tal manera que su estado mental con respec- to al apego corresponde al modo seguro/ autónomo.

El siguiente relato ilustra lo señalado:

Éramos cuatro hermanos, yo era la mayor y una de las dos niñas. Mi madre nos cuidaba mucho y recuerdo que me sentía muy próxima a ella. Mi madre al regresar de la escuela solía preguntarnos cómo nos había ido durante el día, mientras nos preparaba la merienda. recuerdo un día en el que estaba muy triste porque una profesora me había acusado in- justamente de algo que yo no había hecho y no quiso escuchar mis expli- caciones. Mi madre lo notó enseguida y aunque era una madre muy ocu- pada porque tenía que ocuparse de las cosas de la casa y de nuestros deberes, vino a mi habitación para preguntarme qué me pasaba, por qué me sentía triste y me invitó a que le contara lo sucedido. No recuerdo exactamente lo que me dijo, pero sí cómo me hizo sentir aliviada.

Este trozo de relato de una Entrevista del apego adulto (EVa) revela que esta madre tiene una visión equilibrada, pero no idealiza- da, de la relación con su madre. su relato comunica que ella tiene ac- ceso a un conocimiento autobiográfico general, por ejemplo, que su madre era atenta, sensible y próxima a sus hijos y a ella en particular, pero, al mismo tiempo, entrega detalles específicos que prueban lo que afirma. La narración es altamente coherente y satisface las máxi- mas Grice, descritas unos párrafos más arriba. Una narración de este tipo revela que esta adulta dispone de la capacidad para participar en una comunicación colaboradora y coherente con la persona que la entrevista, al mismo tiempo que puede rastrear en su memoria re- cuerdos de experiencias relacionadas con el apego (hesse, 1996).

otro aspecto que se observa en este corto relato es la habilidad para reflexionar sobre lo que Daniel siegel llama «procesos menta- les» (1999), al mismo tiempo que relata sus experiencias de infancia: «no recuerdo exactamente lo que me dijo, pero sí cómo me hizo sen- tir aliviada».

Por otra parte, esta madre posee lo que Fonagy (1991) y sus cola- boradores llaman una capacidad «mentalizadora», es decir, posee una mente que es capaz de representarse otras mentes. Esto es esen- cial para que una madre pueda entender qué está pasando por la mente de su bebé para así responder a sus necesidades. En efecto,

esta madre mostraba en la observación de su relación con su hija de veinte meses una gran sensibilidad para calmarla. Ella podía imagi- nar la causa del llanto de su hija y comunicarle su hipótesis con fra- ses como éstas: «mi niña tiene hambre» o «tienes miedo de que mamá no vuelva a buscarte», al mismo tiempo, hacía lo necesario para que se calmara informándola o proponiéndole una respuesta para calmarla o satisfacer sus necesidades: «esto durará sólo un mo- mento, te quedarás con esta señora y podrás jugar con los juguetes que están en la sala...». El contenido de las respuestas de su EVa y sus conductas con su hija eran armónicas y coherentes, como en todo los casos de madres competentes.

El que los relatos de una madre o de un padre contengan descrip- ciones menos positivas de las relaciones con sus progenitores no es sinónimo de que la persona tenga respuestas a EVa que correspon- dan a apegos inseguros o desorganizados. La coherencia mental de los adultos con apegos parentales seguros se refleja por la fluidez de la narración, es decir, la facilidad para hablar objetivamente so- bre el pasado y la habilidad para considerar a sus propios progeni- tores como influyentes en su desarrollo.

La madre de nuestro caso se refiere de esta manera a su padre:

Mi padre tuvo una infancia dura y pasó por momentos difíciles. Durante años creo que estaba deprimido. No era divertido estar con él. De repen- te nos gritaba y nos exigía más de lo que podíamos. Mientras era joven me preocupaba verlo sufrir, en ocasiones lo vi llorar, pero no me sentía muy cercana a él. Durante mi adolescencia sentí mucha rabia contra él, no sabía por qué me sentía culpable; poco a poco pude superar mi ira hacia él; no fue fácil, pero eso me ayudó a la buena relación que tenemos hoy. creo que esto me da fuerza para enfrentar las dificultades actuales: el haberlo superado en conjunto con mis padres. a medida que crecí mi madre me fue contando la historia de la infancia de mi padre, lo que me ayudó a comprender cuán dolorosa era la situación para él y para mí.

cuando una madre o un padre hace un relato parecido está reve- lando su habilidad para referirse no sólo a los aspectos positivos de la experiencia, sino también a los negativos, así como su capacidad para

reflexionar sobre el modo en que estas experiencias los afectaron en su infancia y adolescencia. El hecho de que, además, pueda estable- cer una relación, cómo estas experiencias le están afectando en su vida adulta y su papel como padre o madre, son indicadores de un vínculo de apego sano y suficientemente seguro ofrecido a sus hijos.

En resumen, una parentalidad suficientemente sana y competen- te es ejercida por padres y madres con un modelo de apego seguro/ autónomo.

En EVa sus relatos expresan: 1) Fluidez en sus narraciones.

2) capacidad para reflexionar sobre sí mismos, es decir, capacidad de autorreflexión.

3) acceso a la memoria, incluyendo recuerdos emocionalmente do- lorosos.

4) En palabras de Mary Main (1995), sus estados atencionales y re- presentaciones no requieren una estrategia minimizadora para conversar sobre aspectos relacionados con el apego (Main, 1995).

2. Características de los padres con estilo de apego

temeroso (TS) y de sus hijos e hijas con apego evitativo

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