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En la actualidad existe un fuerte consenso en la importancia de conocer y aproximarse a la realidad y al corazón del proceso educativo: la experiencia de enseñanza y de aprendizaje que se da al interior de la sala de clases o, dicho de otro modo, la experiencia de encuentro entre el docente y sus estudiantes, en la perspectiva del aprendizaje.

Esta toma de conciencia ha permitido visualizar las diversas aristas que se ponen en juego en el proceso de enseñanza y de aprendizaje. Una de estas aristas dice relación con las prácticas de los docentes. Existe acuerdo que cada día se hace necesario contar con profesionales de la educación más competentes y preparados.

30 Esta cita está tomada del documento “Gestión institucional y pedagógica de las escuelas” Carlos Concha. 2004.

Ya está dicho que los nuevos requerimientos de la sociedad suponen nuevas respuestas. Parte importante de ellas deben ser dadas por los docentes.

A continuación se presentarán algunos puntos de vista, en los que se señalan aquellos elementos que, en la educación de hoy, deben estar a la base de las prácticas de los profesores.

Tal como lo expuso J.A. Alcázar, 32 el educador de hoy necesita poseer la preparación profesional suficiente para:

- Saber dónde va: conocimiento profundo de qué es el hombre y lo que contribuye a su mejoría

- Saber con qué medios se cuenta: conocer muy bien sus materias de enseñanza y el plan de formación y los diferentes medios y técnicas de enseñanza y orientación.

- Saber dónde se puede llegar ahora: conocimiento del alumno, de sus posibilidades y limitaciones.

- Saber cuánto y cómo se debe o se puede actuar: prudencia y tacto, tanto para aprovechar y provocar ocasiones propicias como para atender las situaciones imprevistas.

En la actualidad, el ejercicio de profesionalizar la labor docente ha supuesto que se hagan explícitas las actitudes y las competencias inherentes a la labor de educar. Al ya consabido manejo disciplinar y conceptual, se han ido integrando una larga serie de otras cualidades.

Con la finalidad de sistematizar estas características, se presentará un modelo conocido en las clases del programa del Magíster, denominado “características profesionales del docente”. En él se enuncian las cinco principales competencias que, en la actualidad, deben ser desarrolladas en la práctica de los docentes.

- Profesionalismo. Esto supone que el docente debe ser desafiante y apoyador de sus estudiantes. Seguro, confiable y con un profundo respeto a todos quienes lo rodean.

- Desarrollar sus habilidades intelectuales. El profesor debe ser capaz de desarrollar en grado superior sus habilidades de índole intelectual, en especial las vinculadas al pensamiento analítico y conceptual. Ello, en la perspectiva de hacer modelaje en la relación pedagógica que establece con sus estudiantes.

- Liderazgo. El profesor debe ser flexible, responsable por los resultados de los estudiantes, con dominio de sus estudiantes y con pasión por el aprendizaje.

- Poseer un alto nivel de expectativas. Al respecto, debe buscar la excelencia profesional, tener capacidad de anticipación y de tomar la iniciativa.

- Relaciones interpersonales. Debe desarrollar la capacidad de impactar e influenciar el entorno en el que se desenvuelve. Saber trabajar en equipo y poseer un nivel de comunicación efectiva.

Más allá de los diversos modelos o características requeridas en la labor docente de hoy, hay un elemento que trasciende a todos ellos. Es el desarrollo en grado máximo de la humanidad que habita en él y en las personas que lo rodeen. En la medida que los docentes le asignen centralidad a este aspecto, todo lo demás “se dará por añadidura”.

II. Las fuentes educativas, jesuitas e ignacianas

El Colegio San Ignacio es una institución educativa de la Compañía de Jesús que cuenta con 152 años de existencia.

Al ser una obra de la Compañía de Jesús, intenta encarnar en materia de educación, los principios y valores legados por San Ignacio de Loyola, en cada una de sus obras apostólicas, las que, a su vez, encuentran su principal fuente de inspiración en los ejercicios espirituales.

En palabras del padre Carlos Vásquez, al caracterizar los centros educativos de la Compañía de Jesús, señala que “todo centro educativo de la Compañía de Jesús se

identifica como tal cuando la visión ignaciana se aplica efectivamente en sus principios, en sus objetivos, en sus valores y en su modo de proceder institucional”.

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Una de las aproximaciones más logradas en relación a cómo encuentra su origen la propuesta educativa ignaciana, ya sea por su sencillez así como por su profundidad, es aquella expresada el año 2002 por el propio padre Vásquez sj, quien en su documento “Características de la Educación de la Compañía de Jesús, claves para la renovación ignaciana”, señala que los principales hitos que dan vida y sentido a la propuesta educativa ignaciana son los siguientes:

“La persona de Ignacio de Loyola es la primera y principal fuente de la espiritualidad ignaciana; La espiritualidad ignaciana, es el camino elegido por Ignacio para el seguimiento de Cristo; Los ejercicios espirituales son la escuela para la formación espiritual de jesuitas y seglares en el carisma y la visión de Ignacio; Las constituciones de la Compañía son el código legislativo de esta inspiración aplicada a la vida de los jesuitas; La Ratio Studiorum fue, en su tiempo, la concreción de esa inspiración en estrategias pedagógicas aptas para la formación de los jóvenes. Las características de la Educación de la Compañía de Jesús

son las que recogieron el carisma y la visión de Ignacio junto con la experiencia educativa de los jesuitas. La pedagogía ignaciana y el paradigma pedagógico ignaciano la concreción, en el mundo actual, de la tradición espiritual y educativa de la Compañía de Jesús, llevada al aula de clase”.

33 Características de la educación de la Compañía de Jesús. Claves para la renovación ignaciana. Carlos Vásquez sj. FLACSI. 2002.