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Table of PPP Models and Financing Schemes, India Case Study

Población refugiada:

150.000

Actores armados:

(Frente POLISARIO)

Facilitaciones:

Naciones Unidas

Contexto del conflicto

Análisis por países | SÁHARA OCCIDENTAL |

80 El Rey Mohamed VI consultó con los grupos políticos del país sobre el contenido del plan. Aunque el contenido de dicho plan no fue desvelado hasta muy posteriormente, el Frente POLISARIO envió una carta al Secretario General de la ONU rechazando cualquier propuesta de autonomía, advirtiendo además del riesgo de que se reiniciaran las hostilidades si el pueblo Sáharaui no podía ejercer su de- recho a la libre determinación a través de un referéndum. En marzo, el Rey de Marruecos visitó el Sáhara Occiden- tal para impulsar su proyecto de autonomía. En abril el Secretario General de la ONU, K. Annan, se pronunció a favor de negociaciones directas entre Marruecos y el Fren- te POLISARIO, con la participación de Argelia y Mauri- tania, para buscar una solución política al conflicto del Sáhara. De esta forma, Naciones Unidas aparcaba defi- nitivamente el Plan Baker, aprobado por unanimidad por el Consejo de Seguridad en 2003, y recogía así las ideas del nuevo Representante del Secretario General para el Sáhara, el holandés Peter van Walsum. Según indicaron fuentes diplomáticas, en un enfoque radicalmente diferen- te al de su predecesor, Peter van Walsum opinaba que el Plan Baker fue un error, que la opción de la independen- cia debería ser descartada y que Argelia debería sentarse a negociar, hecho al que éste país siempre se ha negado porque considera que Marruecos no representa al pueblo Sáharaui. Según K. Annan, un nuevo plan elaborado por la ONU estaría condenado al fracaso porque Marruecos lo rechazaría, excepto si no contemplara la opción de un referéndum que considere la independencia. El Frente POLISARO rechazó entonces la propuesta de la ONU de entablar negociaciones directas con Marruecos sobre el Sáhara Occidental. EL Rey, por su parte, creó el Consejo Real Consultivo para el Sáhara (CORCAS), integrado por algunos jefes de tribus Saharauis, cargos locales electos y ONG. Dicho organismo se manifestó a favor de una au- tonomía amplia en el marco de la soberanía marroquí. A principios de septiembre de 2006 es de destacar que el Gobierno marroquí aprobó, a instancias del Rey, un decreto-ley que suprimía el servicio militar, obligato- rio hasta entonces para los jóvenes varones durante un año. Los hechos se produjeron días después de que se desmantelara una trama dentro del cuerpo militar y de la gendarmería de unas diez personas acusadas de ser terroristas islamistas. En octubre, un informe del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos pi- dió la puesta en práctica inmediata del derecho de auto- determinación del pueblo del Sáhara Occidental. En el mismo mes, el Secretario General de la ONU, K. Annan, presentó su último informe sobre la situación del Sáhara donde, tras constatar el estancamiento del conflicto, ins- tó a las partes a negociar directamente sin condiciones previas. El documento recogió las recomendaciones de su enviado personal en la zona, Peter van Walsum, quién de hecho no fue recibido ni por el Rey Mohamed VI ni por el líder del POLISARIO, M. Abdelaziz. El informe recomendaba al Consejo de Seguridad realizar un llama- miento a ambas partes para que entablaran negociacio- nes para lograr una solución política que conduzca a la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental. De hecho, se especificaba que en el mandato de las negocia- ciones no habría cabida para la exigencia de un referén-

dum por parte del POLISARIO o del reconocimiento de su soberanía por parte de Marruecos, si bien ambos po- drían plantear estas opciones durante las negociaciones. En diciembre, el Consejo Consultivo sobre el Sáhara (CORCAS) adoptó por unanimidad el plan de autonomía sobre el Sáhara y lo sometió al monarca para su aproba- ción. Según indicó el Presidente del CORCAS, K. Ould Errachid, el documento proponía para el Sáhara un Go- bierno, un parlamento y un poder judicial autónomos, he- cho que requerirá una reforma constitucional. Según K. Ould Errachid la propuesta se había inspirado de las au- tonomías vigentes en Europa, principalmente la española. De hecho, el español sería el segundo idioma de la co- munidad autónoma después del árabe. K. Ould Errachid, Sáharaui promarroquí, reiteró que no era posible otorgar la independencia al Sáhara ya que no había acuerdo en el censo de votantes. Además, precisó que la proposición salvaguardaba totalmente la soberanía nacional de las provincias Saharauis. El portavoz del Gobierno marro- quí, N. Benabdalá, dio a entender que el proyecto de au- tonomía no sería sometido a referéndum.

E

l portavoz de la República Árabe Sáharaui Democrá- tica (RASD) denunció en febrero la decisión del Go- bierno español de rearmar a las fuerzas marroquíes. Un grupo de colaboradores del rey Mohamed VI de Marrue- cos se reunió en Madrid con el Presidente español, J. L. Rodríguez Zapatero, y con el Ministro de Exteriores, M. A. Moratinos, para dar a conocer y pedir apoyo para el plan de autonomía para el Sáhara Occidental que acababa de elaborar Marruecos. El Secretario General de la ONU, por su parte, nombró al diplomático británico J. Harston como nuevo Representante Especial para el Sáhara Occi- dental y como Jefe de la Misión de las Naciones Unidas para la organización de un referéndum (MINURSO). En marzo, el Presidente de Argelia, A. Bouteflika, declaró que la cuestión del Sáhara no constituiría un causus belli entre Argelia y Marruecos y que se inclinaba por una so- lución pacífica del conflicto mediante un referéndum de autodeterminación. No obstante, dos atentados cometidos el 11 de marzo en Casablanca y el 11 de abril en Argel, reivindicados por la Organización al-Qaeda en el Magreb Islámico, podrían haber sido los detonantes de un cambio de las posiciones de Marruecos y Argelia en relación al Sáhara Occidental, al tener que reforzar sus relaciones para combatir el terrorismo. Marruecos presentó al Se- cretario General de la ONU, Ban Ki-moon, su propuesta de autonomía regional para el Sáhara Occidental, por el que este territorio dispondría de autonomía en los ám- bitos administrativo, económico, fiscal, infraestructuras, cultural y medioambiental. Por su parte, el Estado ma- rroquí se reservaría jurisdicción exclusiva en materia de soberanía (la bandera o la moneda nacional), de explora- ción y explotación de los recursos naturales, cuestiones religiosas, constitucionales y aquellas relacionadas con la figura del rey, la seguridad nacional, defensa, integri- dad territorial, relaciones exteriores y el poder judicial del reino. Por otro lado, el Frente POLISARIO también presentó una propuesta al Secretario General, la cual

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preveía establecer una relación económica y comercial con Marruecos en el marco de una posible independencia conseguida a través del derecho a la autodeterminación. A mediados de abril, el Secretario General de la ONU entregó al Consejo de Seguridad de la ONU su informe sobre la situación en el Sáhara Occidental, en el que ins- tó a Marruecos y el Frente POLISARIO a dialogar para buscar una solución política al contencioso. Ambas partes mostraron su disposición a encontrarse, lo que permitió celebrar durante el mes de junio una primera reunión de dos días en un edificio de Naciones cercano a Nueva York.

En agosto finalizó en Manhasset, cerca de Nueva York, la segunda ronda de negociaciones, de dos días de dura- ción y mediante consultas por separado, entre Marrue- cos y el Frente POLISARIO para encontrar una solu- ción al Sáhara Occidental, con un acuerdo para reunirse nuevamente antes de finales de año, probablemente en Ginebra. Ambas partes escucharon varias exposiciones

de expertos sobre temas específicos, como los recursos naturales y la administración local. Las negociaciones, realizadas bajo los auspicios de la ONU en base a la resolución 1754 del Consejo de Seguridad, fueron cali- ficadas de útiles por Mahfoud Ali Beiba, el jefe de la de- legación del Frente POLISARIO, quien al mismo tiem- po emplazó a Marruecos a detener lo que consideraba maniobras dilatorias y a comprometerse de buena fe en la aplicación de la resolución 1754. Según algunos ana- listas, la nueva ronda de negociación no ofreció resulta- dos positivos, por lo que el proceso seguía estancado en medio de acusaciones mutuas de inflexibilidad. Por su parte, el Enviado Personal del Secretario General para el Sáhara Occidental, Peter Van Walsum, comunicó tras la reunión que las partes reconocían que el actual statu quo era inaceptable y que se habían comprometido a continuar con las negociaciones de buena fe, así como a desarrollar medidas de confianza (facilitar visitas fa-

El “impasse” del Sáhara Occidental según el informe del Secretario General de 19 de octubre de 2007 (S/2007/619)

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