las principales variables
reales. 1990 - 2004
Fuente: Alvarez Peralta (2007) , quien lo toma de :BIS, OMC, FMI (World Economic Outlook Database, September 2006), UNCTAD.
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Capitulo 4de la liberalización financiera en México y el consecuente incremento de la migración femenina hacia EEUU en busca de nuevas estrategias de supervivencia.
Por otro lado, se ha instaurado un amplio consenso en cuanto al impacto positivo de las remesas en el alivio de la pobreza y, de forma correlacionada, en la desigualdad. Dar por supuesta esta correlación positiva implica que haya dejado de ser sometida a cuestionamiento o comprobación (Binford, 2002). Sin embargo, en los casos en que se sigue testando, la evidencia es más contradictoria, en tanto los efectos ma- cro sobre la desigualdad parecen estar mediados por diversos factores, como son la ubicación y el nivel de ingreso de los hogares, entre otros. Hay varias vías por las que las remesas pueden contribuir a aumentar la desigualdad. De forma directa, en la medida en que reciban porcentajes desproporcionados los hogares de mayores ingresos. Y de forma indirecta, por motivos varios en los que profundizaremos en el siguiente apartado: la desviación del denominado efecto multiplicador; la generación de procesos inflacionarios y/o especulativos en mercados especialmente sensibles (de forma clave, en bienes y servicios básicos, en la vivienda y en la tierra); y la posible degradación de servicios públicos en caso de producirse una pérdida del rol redistributivo del estado. En general, hay que evaluar si las remesas (y sus impactos indirectos) se reparten equitativamente entre distintos grupos sociales o no y, de forma clave, abrir la posibilidad de proponer distintas políticas para distintos flujos de remesas, en función de a qué grupos sociales lleguen.
En conjunto, las remesas pueden tener impactos diversos en la desigualdad; de hecho, las investigaciones no son concluyentes y a menudo arrojan resultados con- tradictorios. Además, es de esperar resultados muy distintos según la composición del flujo migratorio. Como afirman desde el Development Research Centre on Migra- tion, Globalisation and Poverty: “Dado el abanico de diversos tipos de migración y los variados contextos en los que tiene lugar, toda conclusión generalizable sobre los impactos en la desigualdad es poco probable que sea robusta a nivel global o incluso regional” (DRC, 2006). Por todo ello, el impacto de las remesas sobre la pobreza y la desigualdad debe convertirse de nuevo en un asunto de interés, y esto exige enfrentarse a problemas metodológicos. A menudo se ofrece el dato del alto porcen- taje de hogares pobres sobre el total de hogares receptores de remesas, sin ofrecer, en cambio, el dato del porcentaje del volumen total de remesas que reciben estos hogares48. Las remesas tienden a repartirse de forma desigual, si bien a menudo la
desigualdad no es tan pronunciada como en el reparto de ingresos provenientes de otras fuentes. En el caso latinoamericano, por ejemplo, aunque la mayor proporción de hogares receptores pertenece al quintil con menores ingresos, el quintil con mayores ingresos tiende a recibir un mayor monto per capita de dinero. En algunos casos, como México y Ecuador, el monto promedio recibido por el quintil más rico puede duplicar el monto recibido por los quintiles más pobres (CEPAL, 2006). El estudio de caso de Colombia realizado de forma conjunta entre UN-INSTRAW y OIM Colombia muestra que, en la región estudiada, el quintil más rico recibe el 48% de los ingresos por remesas.
La revisión de estudios de caso de Centroamérica, Europa del este, África Occidental y el Sureste asiático realizada por el Migration DCR de la Universidad de Sussex49
determinó que el impacto de la migración en la desigualdad (a nivel global y también
48 Esta diferenciación es similar a la que Gammeltoft (2002) propone hacer al evaluar si las remesas con-
tribuyen a paliar las desigualdades entre países. Este autor afirma que datos como el gran peso de las remesas en el total de flujos externos que reciben los países de bajos ingresos pueden llevar a conclusiones excesivamente optimistas y mucho más positivas que las conclusiones que obtendríamos si atendiéramos a otros datos tales como el porcentaje de remesas que reciben los países de ingresos bajos-medios sobre el volumen mundial de
remesas.
Cruzando Fronteras II
local) depende de quiénes puedan migrar y qué oportunidades encuentren. Cuanto más compuestos estén los flujos por personas de los quintiles más pobres, mayor será la incidencia en la reducción de la desigualdad. Es decir, acceso y oportunidad son dos áreas de intervención política sobre las que actuar, aumentando el abanico de oportunidades legales de migración, para fomentar un impacto positivo en la reducción de desigualdades. A su vez, este abanico puede ampliarse para la pobla- ción más pobre de los países de origen mediante acciones como la defensa de los derechos laborales, la regulación de los procedimientos de contratación, el apoyo a las asociaciones locales de migrantes y la promoción de medios de transporte más seguros.
Una atención renovada al impacto de las remesas sobre la desigualdad, debería cru- zar las variables de género y clase social, viendo si las mujeres como beneficiarias prioritarias están presentes de igual forma en todas las clases sociales, para poder dilucidar si la recepción de remesas contribuye a disminuir la desigualdad entre mujeres y hombres en la disponibilidad de ingresos. Esta última cuestión, hasta donde UN-INSTRAW tiene conocimiento, no ha sido evaluado nunca.
Diferentes niveles de análisis pueden conducir a resultados contradictorios, al tiem- po que diversos factores contextuales o específicos al país pueden producir efectos dispares. Más aún, el uso de diferentes marcos conceptuales, modelos explicativos y metodologías empíricas puede conducir a evaluaciones diferentes y hasta contra- dictorias de los mismos hechos, sobretodo en lo que al impacto en la desigualdad y pobreza se refiere.
Al nivel más básico, esto queda ilustrado por los estimados muy dispares del monto total de remesas recibidas en los países de origen. Una primera distinción funda- mental es la que diferencia remesas brutas y netas. A menudo, son los datos de remesas brutas (es decir, el volumen total de remesas que ingresan en un país) los que se utilizan para dar cuenta del impresionante flujo de recursos financieros que reciben los países de origen de la migración comparado con otros flujos tales como la cooperación internacional o la inversión extranjera directa. Sin embargo, esto:
“Resulta engañoso porque las cifras brutas no toman en cuenta las transferencias hechas por los migrantes hacia los países ricos, ni tampoco las transferencias que ocurren entre
-80
-60
-40
-20
0
20
40
60
1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005
US$ miles millones
Transferencia de renta Transferencias corrientes Remesas netas
Gráfico 5:
Comparación entre
transferencias de rentas,
transferencias corrientes
y remesas
Fuente: elaboración propia con datos de http://www.bc.gov.cu/RevistaBCC/Revist a3del2006/paradoja.htm
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Capitulo 4países en desarrollo. Cuando estos ‘flujos contrarios’ se toman en cuenta, el monto neto recibido por los países en desarrollo es mucho menor…” (IOM, 2005)50.
Más allá, el hecho de que en la balanza de pagos las rentas procedentes del trabajo y del capital se contabilicen en acápites distintos, entendiéndose como remesas únicamente las segundas, impide entender las dinámicas financieras entre países en el marco de relaciones desiguales a nivel global. Los países de origen obtienen sus rentas prioritariamente del empleo de la mano de obra migrante y los países de destino las obtienen del capital; lo cual, en última instancia, muestra la desigual distribución internacional de los medios de producción. En ese sentido, si en lugar de atender únicamente al intercambio de rentas procedentes del trabajo (compuestas sobretodo por las denominadas remesas familiares y contabilizadas como transfe- rencias corrientes), atendiéramos también al intercambio de rentas procedentes del capital (compuestas por la salida y entrada de intereses y dividendos pagados, es decir, las remesas de utilidades e intereses) el panorama sería menos halagüeño porque, si bien las primeras tienden a crecer, son las segundas las que están en claro descenso, como puede verse en el gráfico anterior. Es decir, si incorporamos un análisis que atienda a la distinta relación con los medios de producción, veríamos que los flujos monetarios internacionales son claramente ventajosos para los países de destino, que suelen obtener sus beneficios de la propiedad de los medios más que de la venta de su fuerza de trabajo (que es la principal fuente de ingresos de los países emisores de migración).
En última instancia, la voluntad de atender únicamente a las remesas familiares (y, dado el crecimiento sostenido de estas en los últimos años, extraer una visión neta- mente optimista) o poner estos flujos en comparación con otros con respecto a los cuales las conclusiones son menos positivas, responde a distintos posicionamientos analíticos y políticos51. Hay múltiples lugares desde los que observar el impacto de
las remesas en el desarrollo que nos ofrecen panoramas muy diversos. El primer requisito, por tanto, es especificar desde dónde hablamos. En lo que sigue del docu- mento vamos a considerar únicamente las remesas procedentes del trabajo, sabien- do que esto limita seriamente nuestra comprensión de los procesos de desarrollo en una economía globalizada, donde la obtención de recursos procedentes del capital y del trabajo está muy desigualmente repartida.