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de lado el que fuera la primera preocupación central de los estudios sobre narcotráfico, el análisis del mercado de producción. Entre otras consecuencias este enfoque implica una mirada esencialmente urbana y europeizante del narcotráfico, en desmedro del enfoque rural e indigenista.El vuelco del decisor político sobre el mercado de producción implica la adopción de perspectivas geopolíticas nacionales de mayor alcance al mero “problema de drogas”. El territorio a recuperar es distante, difícil, aislado, con una históricamente baja penetración del Estado y generalmente militarizado. El Alto Huallaga, el Putumayo, la Amazonía, las Yungas, el Chapare, el Darién, el Petén, Sucumbíos, etc. son geografías dificultosas que, ante la escasa e intermitente penetración del Estado, fueron viabilizadas por el narcotráfico y otras economías legales e ilegales que lo acompañan. Si el Estado no planifica una incorporación geopolítica de esos territorios a la economía nacional, toda política sobre narcotráfico está condenada al fracaso.
Las actuales condiciones de inserción del mercado de producción son:
1. Alejado de la mirada de los especialistas y enajenado de la actuación de la policía nacional, el mercado de producción queda bajo la órbita de la política exterior estadounidense y suele ser de incumbencia militar.
2. La visualización del componente étnicamente indígena, actor central del mercado de producción y la centralidad que el mismo tiene para la geopolítica mundial, es dificultosa. 3. La producción de drogas ilegales es una actividad que se da en territorios confinados55 con
baja integración poblacional, dificultades de comunicación vial, una geografía agresiva y exuberante, altos niveles de pobreza y una baja penetración del Estado.
4. Esos territorios sufren el proceso de colonización bajo el régimen hacendatario de tenencia de la tierra o son sometidos a fuerte asedio cuando se trata de ejidos comunitarios. 5. En las situaciones de asedio sobre las poblaciones indígenas el narcotráfico actúa en el
mismo escenario, y muchas veces conjuntamente, con la tala ilegal de árboles, la explotación minera y petrolífera, el turismo y la militarización del territorio.56
55 El término confinados hace referencia al concepto de frontera y la característica de labilidad o lejanía del Estado en los
“confines” del territorio nacional.
56 “… los recursos naturales legales en Colombia –específicamente el banano, el café, las esmeraldas, el ferroníquel, las flores,
el oro, el petróleo y el aceite de palma- están asociados con el conflicto armado en varias regiones colombianas”. Para
desvincular los recursos naturales del conflicto armado en Colombia. Recomendaciones para formuladores de política y activistas, Ralf
6. En esta conjunción de actores, el narcotráfico actúa como fuerza paramilitar al servicio tanto de los empresarios como del Estado nacional, en un juego que es de extorsión y apoyo al mismo tiempo.
7. Los desplazamientos masivos de población son una consecuencia de las políticas de acumulación primitiva de capital impulsadas por el sistema social y toleradas por el régimen político.
8. La combinación de servidumbre social, explotación económica y aislamiento político convirtió a los indígenas en actores nacionales (Ecuador, Bolivia, Argentina, Perú, Chile, Brasil).
Esta descripción del rol del narcotráfico en las políticas de acumulación primitiva de capital ubica a los pueblos indígenas como víctimas de una penetración que viene desde afuera. A esta “invasión” de territorios, se suman las políticas de servidumbre que el narcotráfico ejerce sobre la mano de obra indígena en la producción de droga en la selva.
La territorialidad, los recursos naturales y la integridad (física y cultural) de los pueblos indígenas son sitiados sistemáticamente por las corporaciones capitalistas, entre ellas el narcotráfico. Los TLC firmados con Estados Unidos provocaron una debacle del mundo rural y un desempleo generalizado. Muchas comunidades encuentran en el crimen organizado una alternativa autoritaria que los fuerza al cultivo de la amapola o la mariguana. Los jóvenes indígenas son reclutados por los carteles.
Al mismo tiempo, con el pretexto del combate contra el narcotráfico, en extensas zonas indí- genas se impone un proceso de militarización que da lugar a todo tipo de abusos y violaciones de sus derechos humanos y comunitarios. Esta guerra contrainsurgente agrega dos actores armados más en las regiones: los grupos paramilitares y los guerrilleros. Los indígenas se encuentran entre tres fuegos cruzados: los militares, los narcoparamilitares y los guerrilleros.
Características principales de los mercados de producción
- Control militar del territorio (en manos guerrilleras o por gobiernos militares) que evita la disminución significativa de los cultivos.
- Una población indígena aislada de la actividad económica y de la política nacional.
- Un Estado que carece de formas permanentes de integración y penetración del territorio. Suele carecer de altos niveles de legitimidad y en general son débiles. La marginación de los actuales productores de coca tiene carácter histórico.
- Una geografía que divide a las poblaciones, fragmentando los procesos políticos nacionales y permitiendo un largo desinterés de las burguesías nacionales. Hay amplias regiones con autonomía geográfica, fuera del alcance del poder central del gobierno. El control social de estas regiones no está en manos del gobierno.
- Un producto agrícola de fácil producción y alta productividad (4 ó 5 cosechas anuales) que se produce con carácter histórico, incluso antes de la conformación del complejo coca/ cocaína.
- La producción de cocaína emplea una gran cantidad de mano de obra en países con altos niveles de desocupación y subocupación, particularmente en las áreas rurales.
- El mercado de producción de cocaína produce una baja tasa de riqueza para el país productor. La mayoría de las ganancias son invertidas en otros países (a través de depósitos bancarios o a través de IED).
- Economías nacionales con crisis económicas crónicas (hiperinflación en Bolivia, crisis en Perú, reconversión en Colombia). Colombia es un caso particular de crecimiento constante y alta violencia. Son países con bajo nivel de inserción en la economía mundial (globalización negativa). Sus economías se basan en materias primas.
- Constante presión internacional (sobretodo de USA) por intervenir militarmente en los distintos países. El plan más avanzado de intervención es el Plan Colombia, que utiliza a Colombia como instrumento de penetración en América Latina.
- Inutilidad de los programas de sustitución de cultivos por la carencia de obras de infraestructura comercial (rutas, puertos, cadenas de comercialización) o por diferencia de precios.
A pesar de la conveniencia de plantar coca en vez de plantar cítricos u hortalizas, los productores recibían hasta los años ’80 menos del 1% del valor de la cocaína refinada cuando llega a los mercados de destino (USA y Europa).
Esto estaba relacionado con:
- la falta de organización de los campesinos y - venta de hojas de coca o pasta básica a los carteles
La presencia de las organizaciones guerrillas intermedia entre los campesinos y los narcos. La intervención guerrillera produce varias consecuencias:
1. Suben los precios de la producción de hoja.
2. La guerrilla se transforma en un nuevo actor intermediario. La derrota de Sendero Luminoso permite el deterioro de la producción peruana. El éxito de las FARC fortalece la producción en el sur colombiano.
3. El proceso se politiza. Los campesinos comienzan a ser interlocutores permanentes de la política nacional (movilizaciones, organizaciones, enfrentamientos, internacionalización). 4. Los narcos se alejan del mercado de producción, dedicándose a la comercialización. Esto
significa que abandonan el control territorial en el mercado de producción, dejando la disputa por recuperar el control territorial en manos del Estado nacional.
5. En Bolivia el rol intermediario es ejercido en forma organizacional propia, llegando a la formación de un partido político y un nuevo liderazgo: el MAS de Evo Morales. Renace Sendero Luminoso en Perú.