Key findings from the cross-sectional survey
3.2 Findings from the cross-sectional survey
3.3.1 Teaching and learning approaches
Con el ingreso de Turquía en la UE, se evidencian fenómenos que están relacionados con el cumplimiento de los criterios de Copenhague. Una de las principales es la geopolítica de la región, al igual que su geoestrategia72.
Eventualmente, las fronteras de la UE extenderán hasta el próximo oriente y del Cáucaso con el acceso de Turquía. Turquía aumentará los nexos de la UE con las regiones del mar negro, Cáucaso, Asia Central y Próximo Oriente. Esto hace
71 Echeverría, Carlos (2006). El Factor Geoestratégico de la Adhesión de Turquía a la UE, en Política Exterior. ISSN 0213‐6856, Vol. 20, No. 110. Págs. 121‐130.
72 Geopolítica; Estudia factores Físicos, Económicos y Demográficos en la constitución de políticas dentro del
pensar no solamente en un papel meramente económico sino también político. Turquía tiene como uno de sus objetivos ser un puente político entre los países del próximo Oriente y la UE, esto con el fin de estabilizar la región a favor de los intereses europeos y también de los EEUU por medio de la OTAN. Dentro de este mismo aspecto podrá ser económicamente un puente ya que geográficamente está cerca a dichas regiones. Sin embargo, las relaciones entre los países árabes y Turquía han sido cercanas por razones históricas, también mantiene buenas relaciones con Israel, basadas en cooperación y asistencia en programas técnicos73. Manteniendo así un equilibrio entre árabes e israelíes, lo cual le ha servido como plataforma para poder establecerse como mediador entre EEUU y Siria, ó entre Siria e Irak por diferendos limítrofes. Un claro ejemplo es el comportamiento comercial que posee Turquía con el mundo árabe, del cual importa productos para el consumo interno como manufacturas y materias primas que incluyen algunos energéticos, que en su mayoría son adquiridos a Rusia debido a la amplia red de ductos que transportan estos energéticos74. Estos casos, puede dar algunas ideas sobre las relaciones entre Turquía, Europa y los países árabes, las cuales estarán delimitadas bajo el marco de la política de buena vecindad establecida en Niza 2001 y en los lineamientos de la Política Exterior Europea de Seguridad Común PESC75. No obstante Turquía se abogará el papel
de ‘puente’ entre Europa y los países árabes con el fin de mantener una estabilidad entre los intereses europeos y los propios.
73 El contexto de las relaciones Turco‐Israelí están delimitadas por intereses de las grandes potencias e igualmente de los procesos históricos, George E. GRUEN, “Recent Developments in Turkish‐Israeli Relations”, American Foreign Policy Interests, vol. 24, núm.4, Agosto 2001‐02, pp.301‐321.
74 Balat, Mustafa. (2006, Abril) “The Case of Baku‐Tbilisi‐Ceyhan Oil Pipeline System”, en Energy Sources Part B, Economics, Planning & Policy, Vol. 1 Issue 2, p117‐126, 10p, 2 charts, 1 diagram, 1 graph; DOI: 10.1080/009083190881517; (AN 23220100)
75 La Política Exterior Europea de Seguridad Común, es uno de los pilares constitutivos de la Unión Europea
establecido en el Tratado de la UE TUE (1992), la cual exhorta a los países miembros a generar un proceso de establecer una política de bloque.
Más allá de los desafíos, Turquía significa una entrada para las potencias occidentales en los antiguos territorios soviéticos, fundamentales para poder manejar el tablero geopolítico mundial76. Este acceso puede darse por medio de
su función como puente entre los países túrquicos (Azerbaiyán, Kirguizistán, Uzbekistán, Kazakstán, Turkmenistán), ya que comparten las raíces lingüísticas y culturales, por lo cual tienen relaciones muy fuertes. Un claro ejemplo es el reconocimiento mutuo de Azerbaiyán y Turquía, que se consideran “una nación, dos Estados”. Turquía tiene bastante influencia sobre estos países. Es el caso de Azerbaiyán que relegó el alfabeto Ruso para sus principales transacciones económicas, implementando el latino junto con el auxilio financiero por parte de países de la UE, gracias a la recomendación de Turquía. Como bien sabemos, Asia Central es muy rica en recursos naturales y tiene un mercado grande e importante. Siendo socio, Turquía podrá facilitar el acceso político y económico de la UE a dicha región77.
La adhesión turca teniendo en cuenta las razones anteriores, se ha convertido en un factor importante para la seguridad de Europa por ser miembro de la OTAN y por su posición geoestratégica. Es válido resaltar que una parte de la estrategia de seguridad es el manejo de la diplomacia con potencias vecinas de las cuales dependan proceso propios de la UE, como lo es Rusia, país con el cual desde 1999 se ha venido llevando acercamientos políticos a partir del Acuerdo de Cooperación y Apoyo -Partnership and Cooperation Agreement – PCA en sus siglas en inglés-, válido hasta el 2004, que estableció hasta el presente gran parte las relaciones comerciales. En medio de lo negociado, el peso político de Rusia se
76 Esta anotación es inspirada del texto de Brzezinski, Zbigniew (1997). The Grand Chessboard: American
Primacy and Its Geostrategic Imperatives, New York: Basic Books, ISBN 0‐465‐02726‐1. El cual muestra que los factores culturales y similitudes históricas son significativas para poder manejar un marco óptimo en las relaciones político‐sociales. Esta hace que los intereses de las potencias sean expresadas por medio de sus agentes, para acceder al control sobre territorios fundamentales para sus objetivos.
77 Tenemos en cuenta las principales implicaciones del ingreso turco a la UE, ya que dentro de los estudios
sobre el mismo los intereses inmersos en el mismo proceso son compartidos por los principales centros de estudios y por parte del autor.
impuso en gran parte contra los intereses geoestratégicos europeos mimetizado bajo la bandera de lo económico. Por lo cual este tratado y su ratificación no trascendió a ser un simple acuerdo económica de compra y venta de energéticos, dejando por fuera las posibilidades de una acuerdo mixto en los cuales se agregara seguridad, cooperación en programas de ayuda política y derechos humanos. El pacto fue una posibilidad de los europeos en afectar la política interna de Rusia y tratar de permear sus intereses en la región que son sin lugar a dudas encontrados. La diplomacia europea es fuertemente comercial, pero con falencias en lo político. Dentro de este último punto, es clara la intención de Europa en poderse consolidar como bloque político, esto incluye un contenido de defensa, en la cual Turquía ee igual forma podría tener en una posición relativamente fuerte para contribuir al desarrollo las fuerzas armadas y de seguridad de la UE, establecidas en la PESC, debido al gran número de efectivos militares con la que cuenta su ejército. La avanzada capacidad militar turca ayudará a la UE en su lucha contra algunas amenazas como el terrorismo, e igualmente la protección de los procesos económicos hacia otros Estados que le generen inestabilidad78 (Sánchez Pereira, 2003).
Otro aspecto que va más allá de los criterios, es el alto nivel de contenido religioso de los mismos. Como bien sabemos la sociedad europea es nominalmente cristiana enmarcada dentro de los preceptos de la democracia liberal y del Estado de Derecho. No obstante Turquía esta compuesta por una sociedad musulmana, que tiene valores arraigados como producto de los procesos culturales y sociales entorno a la defensa de los principios religiosos. La necesidad europea de poder establecer un Estado de Derecho en Turquía, es indispensable para generar la sensación de una unidad a los valores comunes que dieron origen a la UE. Claro está que más allá del control a las actividades religiosas por parte del Estado,
78 Sánchez Pereira, A. (2003). Geopolítica de la Expansión de la OTAN. Ciudad de México: Centro de
Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades. UNAM. Muestra de los posibles escenarios en el tema de seguridad en Eurasia, principalmente Europa.
estas son insuficientes, ya que los valores sociales se encuentran arraigados en el ideario del común. La libertad religiosa y poder llevar a cabo un proceso de laicismo en medio de la sociedad turca, es algo que debe estar más allá de la terminología jurídica que se ha empleado sobre el tema. Si bien el derecho permitiría unos parámetros de acción por parte del Estado, no regiría directamente sobre la gran mayoría de la población la cual defiende como pilar fundamental de nación los principios musulmanes.
Este fenómeno cultural, ha trascendido a una connotación más compleja, la cual es producto de los nacionalismos europeos frente al caso turco. La inmigración de africano y asiáticos ha sido uno de los puntos a tratar más allá de lo estipulado en Copenhague, ya que lejos de ser un problema de la PESC ha sido tomado por cada uno de los Estados de forma particular y sin consenso comunitario. Si bien Turquía es paso obligatorio de los inmigrantes de Asia para arribar a los países de la UE, este tiene una gran población migrante en la región. Lo anterior junto con los fenómenos nacionalistas, han generado que dentro de las perspectivas sociales el ingreso de Turquía a la Unión, se torne más complejo en la actualidad. Ya que los compromisos adquiridos en la actualidad en manera de seguridad y migración son insignificantes frente a las rígidas posturas de los gobiernos de Francia, Italia y Reino Unido. Otros por su parte, manejan cautelosamente este tema como el caso de Alemania, Países Bajos y Dinamarca, los cuales hablan de los problemas que la migración trae, pero no ejercen políticas duras contra estas poblaciones, ya que en su mayoría mueven el mercado laboral.
10. CONCLUSIONES
Lejos de cómo logren culminar las negociaciones de Turquía con la UE, es significativo el avance en los primeros años de inicio de las negociaciones entre 1997 y 2002, ya que estas podrán modificar mucho en la realidad actual Europea. En primer lugar, sin el ingreso de Turquía, la UE podría caer en un proceso de estancamiento tanto político en un simple bloque económico, ya que quedaría en evidencia que las instituciones comunitarias estarían sujetas a las voluntades particulares de los Estados y no obedecería las necesidades de la comunidad. En segundo lugar, estaríamos hablando de una Europa que hoy día se encuentra en una crisis política luego de los resultados negativos del referendo aprobatorio de la Constitución Europea en 2005. Este es un momento complejo que no ha sido superado luego de la ratificación del Tratado de Simplificación de Lisboa, por lo cual Turquía a pesar de haber adquirido compromisos con los órganos de la UE postergaría su entrada al selecto grupo de miembros. En tercer lugar, teniendo en cuenta la evolución del proceso, ya estaríamos hablando de una Turquía que cuenta con una aceptación mayor, con una imagen más occidental. Esta podría mejorar con el cumplimiento de los criterios establecidos para el ingreso formal, al mismo tiempo que de los trasfondos políticos que conllevan estos por si mismos.
Debemos tener en cuenta que el ingreso de Turquía rompería una relativa homogeneidad política, económica y cultural, pero no tendría una mayor complejidad en materia de decisiones comunitarias. Ya que en la Europa de los veintisiete, se han presentado inconvenientes mayores como lo ha sido la consolidación de la misma en una entidad de tipo supranacional, como ejemplo los
resultados negativos del referendo para la aprobación de la Constitución Europea. El proceso de la UE no ha sido uniforme, a pesar de las similitudes de los países miembros, en los aspectos que los contradictores a Turquía resaltan. Evidentemente con la adhesión turca, habrá un cambio notorio en los órganos de la UE, algunos cederán terreno en sus aspiraciones en manejar el liderazgo y otros tendrán mayor relevancia frente a los considerados ‘grandes’.
Las negociaciones con Turquía tienen presente el debate sobre la definición geográfica de Europa con grandes complicaciones para la UE. Frente a esto Europa no tiene una frontera delimitada con Asia, ya que esta cuenta con comunidades los cuales tienen como marco de referencia Europa y Occidente. Los órganos europeos han evitado pronunciarse sobre dónde acaba Europa geográficamente, debido a que también cuentan variables históricas como el caso de Chipre, país asiático geográficamente pero con cultura europea occidental. Las consecuencias de estas interpretaciones son ahora previsibles, si se han abierto negociaciones con un país como Turquía cuyas fronteras rebasan el límite de lo que tradicionalmente se ha llamado Europa, aquellos que sí están claramente dentro de éstas fronteras como todos los países balcánicos que aún no han ingresado exigirán que tienen más derecho a ingresar en la UE, siendo que en un corto periodo algunos de ellos lo consigan en poco tiempo como el caso de Croacia, Serbia, Montenegro y Macedonia.
De igual forma Turquía debe propender por consolidarse como Estado-Nacional, no como una copia de los modelos europeos sino crear su propia concepción frente a Europa. Este punto es relevante, ya que se cuenta con unos procesos históricos con casi un milenio de existencia, en la cual se tiene una visión y una concepción de la realidad que no puede ser modificada por unos acuerdos puntuales. Turquía ha implementado un sistema político de elecciones y con una
‘meclis79’ de tipo europeo que no ha satisfecho los intereses europeos, ya que
posee atributos limitados y que no determinan otros espacios de la vida nacional. Es claro que lo político debe estar relacionado con la realidad del país, pero en el caso de la adhesión las voluntades políticas han fragmentado a la nación en dos segmentos opuestos que conviven con el objetivo de ser parte de Europa.
Las talanqueras económicas han tenido más relevancia que las políticas en los procesos de ingreso de nuevos países a la UE. Estas se han guiado por la conveniencia política más que por los logros económicos que los países puedan generar, como son el caso de Rumanía, Bulgaria, Chipre, Malta, Letonia, Lituania Estonia, Eslovaquia y Polonia, quienes poseyendo economías débiles casi nulas en el sector industrial, tenían un gran peso político. Una importancia más allá de ser antiguas Repúblicas dirigidas por el comunismo soviético, sino que significaban un avance geoestratégico en la búsqueda de una mayor maniobrabilidad frente a las amenazas en Eurasia y poder controlar de forma óptima el comercio.
Para el caso turco tenemos posiciones divididas, ya que tenemos argumentos a favor de su ingreso con el fin de estabilizar la región a favor de los intereses occidentales, ya que un eventual no ingreso turco significaría la posibilidad de un avance de los gobierno fundamentalistas musulmanes en detrimento de las repúblicas de tipo occidental. Estaríamos hablando que si Turquía no hace parte Europa, buscaría su pertenencia a un bloque regional que satisficiera sus necesidades económicas, de estar presente dentro un grupo regional podría acceder a toma de decisión en los principales temas que se debate en el sistema internacional. Probablemente se estaríamos refiriéndonos a un bloque económico, político y cultural de Repúblicas Islámicas que complejizarían el escenario actual tanto para Europa como para otras potencias con intereses en Eurasia.
Finalmente, el cumplimiento de los Criterios de Copenhague no será tan definitivo para el futuro europeo de Turquía como lo sería el juego de intereses que se plantea entorno a la misma. Ya que depende de cuales son los intereses de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido frente al nuevo miembro, y las expectativas de los EEUU en materia de estabilidad regional y de la conformación de una fuerza militar-política europea fuera de su instrumento de injerencia en los asunto de la UE, la OTAN. Una Turquía en la UE, sería un claro ejemplo de avance en los principios demarcados en Copenhague y en los postulados teóricos de la integración internacional, porque hablamos de un bloque unido por medio de la diversidad.
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