SRA. M. PINARDI
Hasta 1974 el hombre había sido el único huésped natural comprobado del Mycobacterium leprae. Se habían descrito otras micobacteriosis similares a la lepra en Indonesia en búfalos de agua en 1934 y en Bolivia en sapos, en 1954, pero las micobacterias de estas lesiones nunca fueron clasificadas con respecto a sus características biológicas y bacteriológicas.
En octubre de 1974 Walsh y colaboradores trabajando en el Gulf South Research Institute en Nueva Iberia, Louisiana, detectaron una enfermedad similar a lepra lepromatosa en un armadillo que había sido capturado poco antes en la Isla de Weeks, estado de Louisiana. En 1975 estos mismos investigadores presentaron un informe sobre los primeros 7 armadillos en los cuales se había diagnosticado lepra natural. Aparentemente el armadillo había resuelto el problema de la transmisión de la lepra a otro huésped fuera del hombre muchos años atrás y sin intervención humana.
En 1977 el grupo de Walsh, Storrs, Meyers y Binford publican varios trabajos analizando detalladamente la lepra natural encontrada en 50 armadillos de los cuales 49 eran originarios del estado de Louisiana y uno de Tejas.
Posteriormente, Anderson en 1978 describió las lesiones encontradas en un armadillo en el Zoológico de San Diego; este armadillo había sido capturado en el estado de Tejas. Ese mismo año, Smith hizo una investigación independiente en 20 armadillos capturados en la zona sur del estado de Louisiana, encontrando 2 armadillos infectados con la misma enfermedad.
Estos dos trabajos fueron muy importantes y oportunos, ya que vinieron a confirmar los hallazgos anteriores en manos de dos investigadores totalmente no relacionados con el grupo anterior. El hallazgo de los armadillos infectados había suscitado grandes controversias y acusaciones entre diversos grupos de leprólogos, quienes no querían aceptar la posibilidad de la enfermedad natural.
Entre los trabajos del grupo de Walsh y la investigación posterior de Smith, se llegó a la conclusión que había una prevalencia del 10% de la enfermedad en los armadillos de Louisiana.
Los estudios histopatológicos de las lesiones de estos animales demostraron BAAR en los histiocitos, células reticulo-endoteliales del hígado y bazo, células del epitelio de los alveólos pulmonares, células vasculares endoteliales y células de Schwan. En algunos tejidos los macrófagos estaban llenos de BAAR con numerosos globi. No se observaron células epitelioides o células gigantes en estas lesiones.
La serie de fotografías que mostraré a continuación fueron tomadas de las lesiones de un armadillo con lepra natural encontrado en el estado de Louisiana:
1) Lesión con bacilos.
2) Reacción giganto celular en bazo con bacilos. 3) Nervio ciático con globi. 4) Hígado, hepatocitos y macrófagos invadidos por M. leprae.
5) Pulmón, bacilos en los septos interalveolares e interfoliculares. 6) Glomérulo renal con pequeños grupos de bacilos. 7) Túbulo renal.
8) Ganglio linfático, infiltración macrofágica casi haciendo desaparecer los folículos linfoides.
9) Bazo, con invasión del parénquima. 10) Bazo, aumento mayor.
Se observó un amplio rango de gravedad y diseminación de las lesiones, algunos animales tenían una que otra lesión, otros una diseminación amplia. Al comparar las lesiones de lepra natural con las que se producen en la lepra experimental se vio que la diseminación de las lesiones es bastante parecida.
En fotografías tomadas con el M.E. se observa que los bacilos de la lepra experimental y lepra natural son muy parecidos. Las características de las bandas así como la existencia de estructura espumosa permitió a Nishiura, en el IND, identificar a la dos bacterias como iguales.
A partir de las lesiones estudiadas no se puede determinar la forma de infección en estos armadillos, ya que no hay evidencia que demuestre cuáles han sido las lesiones primarias en estos animales.
Las micobacterias encontradas en estas lesiones fueron estudiadas por los métodos disponibles en la actualidad para identificar el Mycobacterium leprae, o sea, cultivos en medios para microbacterias, en los cuales el M. leprae no crece; extracción con piridina de la capacidad para teñirse con coloraciones ácido- resistentes, en la cual el M. leprae es la única micobacteria que sufre este efecto y actividad de DOPA-oxiadasa, que es positiva en el M. leprae. En todas estas pruebas las micobacterias aisladas de las lesiones de lepra natural se comportó en la misma forma que el M. leprae aislado de lesiones humanas.
Finalmente, la prueba más generalmente aceptada como método de identificación del M. leprae, que consiste en utilizar las bacterias para preparar un antígeno de lepromina y luego inyectar este antígeno en enfermos lepromatosos y tuberculoides, se realizó con estas bacterias en cuatro centros de estudio de la lepra en diferentes partes del mundo. Esta Tabla está tomada de un trabajo de Walsh y colaboradores y nos muestra que en todos los casos el antígeno preparado con las micobacterias de lepra natural se comportó en la misma forma que el preparado con micobacterias de lepra humana.
El armadillo no es un animal originario de los Estados Unidos; se piensa que ingresó al país alrededor de 1930, migrando desde México. En México el problema de la lepra natural en armadillos se ha estudiado sólo muy super-
ficialmente, pero hay muchos proyectos al respecto y será muy interesante ver si se encuentran armadillos infectados y en qué zonas del país.
Los estudios realizados en diversos países de Latino América buscando lepra natural en armadillos autóctonos no han dado ningún caso hasta el momento. En Brasil, Paraguay, Colombia y Argentina hay grupos de investigadores interesados en este problema y esperamos que sus esfuerzos se mantengan hasta aclarar si existe o no lepra natural en esos países.
En Venezuela también hemos buscado esta enfermedad en las distintas variedades de nuestros armadillos, sin éxito. Sin embargo no olvidemos que hay una antigua creencia entre la gente de los llanos de Venezuela de que "quien come cachicamo le da lepra ..." Estimularemos esta creencia con el
objeto de preservar nuestros animales de experimentación y seguiremos con nuestros intentos de determinar si existe lepra natural en nuestro país.
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