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V 1 Switch Voltage (V)
4.2 Techniques for Reducing the Major Losses
Ante la pregunta planteada: ¿Qué noción de Pecado hay en la Teología de Alberto Múnera, s.j.?, podemos señalar que el camino recorrido ha sido, enriquecedor para nuestra formación Teológica, porque se ha podido reflexionar sobre la manera como la Iglesia Católica y la Teología Moral abordan el tema del Pecado en el creyente. Y aunque sus postulados parezcan diferentes al hablar de Pecado, en ambas posturas se reconoce el Pecado como esa “fuerza negativa” que hay en el hombre y la mujer que lo impulsa a obrar el mal.
La realidad de Pecado, en la que vive el ser humano, es concreta y está en intima relación con la estructura del ser humano, como lo está la Gracia, de ahí que Múnera señale una tensión constante en la creatura, dada por esta realidad dual. Ya que el hombre y la mujer al optar por cualquiera de estas dos realidades (Gracia y Pecado), genera en su existir un proceso de acuerdo a su opción, es decir, si opta por el Pecado, se genera un proceso negativo, de no aceptación, de no realización conforme al plan de Dios, y si opta por la Gracia, su proceso es de aceptación de configuración, de plenificación de acuerdo al plan trazado por Dios.
La Palabra habla frecuentemente de esa realidad pecaminosa que existe en el ser humano y lo designa de múltiples maneras: falta, iniquidad, injusticia, rebelión, etc. La revelación más sorprendente es la misericordia de Dios con los pecadores, expresada tanto a través de la palabra como de los hechos (Lc 7,36-50; Jn 8,1-11).
Mostremos ahora, lo que Múnera, trabajo en torno a la Teología de Pecado; él señala un grupo de autores: Piet Schoonenberg, karl Heinz Weger, Leo Scheffczyk, Ludovic Robberechts, Wilhelm Van der Marck, Charles
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Baumgartner, Pierre Grelot, Flick – Alszeghy, quienes empiezan a reflexionar sobre el Pecado Original como una realidad netamente humana. Ellos señalan el Pecado en términos de una situación concreta en la realidad de la persona, como un existencial sobrenatural negativo que se sobrepone a la naturaleza y decisión de la ser humano, como una no vinculación con Cristo en la que el hombre y la mujer desean realizarse fuera de Cristo, como una parálisis en el proceso divinizante del hombre y de la mujer, en donde se genera una distancia comparativa entre el termino humano y divino, llegando a una privación procesual de la Gracia, lo cual trae como consecuencia una afección sicopática.
Basado en el trabajo de estos autores, y en la reflexión que durante años de estudio y de docencia ha vivido junto a grandes teólogos contemporáneos como: “P. Carlos Bravo s.j., P. Pedro Ortiz s.j., Kalr Rahner, Josef Fuchs, P. Häring y el P. Marciano Vidal”166, Múnera concibe el Pecado como una realidad constitutiva al ser humano de no ser hijo de Dios, hasta que la Gracia no se realice plenamente en su ser; camino que el hombre y la mujer están llamados a asumir desde su plena conciencia y libertad.
El tema Pecado que Múnera aborda desde la teología moral actual, se plasma desde una realidad concreta, desde la historia del hombre y la mujer de hoy, desde su cultura, su situación económica, política y social, no desde conceptos abstractos o celestes, sino con la mirada puesta en lo terreno, en los problemas concretos de la humanidad.
Esto sigue siendo un reto para la Teología Moral hoy, porque la mentalidad de los creyentes sigue siendo otra, una mentalidad anclada en el cumplimiento por la obligación, en el “no hagas”, en el ver los actos contrarios a Dios, como fuerzas externas y sobrenaturales que obligan a actuar violentando la ley, el mandato Divino, llevando a generar sentimientos de culpa de dolor y autoacusación.
166 Ver anexo A. p. 114.
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El Pecado que se expresa como: fuerza externa, tabú, mancha, desorden, transgresión, culpa o autoacusación, esta llamado a superarse. La Teología debe liberarse de este tipo de formulaciones, tanto en sus contenidos, como en su lenguaje, ya que el mantener este tipo de argumentos, no permite al ser humano crecer en la relación con el Señor, sino que esta “noción de Pecado supravalora el orden heterónomo por encima de la autonomía de la persona”167, además, el Pecado expresado desde estos conceptos, lleva muchas veces a las personas a ver su propios defectos, sus imperfecciones, su miseria, con dolor y sin posibilidad de superarse.
La Teología, en fidelidad al mensaje salvífico, ha propuesto una Teología Moral, donde se trate con misericordia, al sujeto que peca, al hombre y a la mujer que emiten actos contrarios a la opción fundamental que han hecho, porque el Pecado y la persona no van por caminos separados, sino que, esos caminos se entrelazan se unen, formando una sola cosa.
Es en este sentido, que se entiende la Gracia, cuando el hombre y la mujer hacen la opción fundamental, están permitiéndole a su vida, hace un proceso de aceptación de la Gracia, de configuración con Cristo, y esto los lleva a obrar en unidad al la Palabra divina, no de acuerdo al mundo, por tanto, aquel que en su vida tiene clara su opción fundamental, debe actuar concorde a los valores propios del Evangelio, porque el Espíritu Santo, que habita en él y en ella, no lo va a llevar a expresar obras contrarias a su voluntad.
La Teología Moral, tiene un camino amplio por recorrer, insertándose cada día más en la cultura, la política, la economía y la sociedad, porque se debe ser fermento en medio de esta masa, que busca respuestas más claras y contundentes a los problemas actuales que aquejan a la humanidad.
167 Apuntes de Clase. Nociones Incorrectas de Pecado. Practica de la confesión. I Sem del
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Frente a esta urgencia que la Teología hace, es que podemos encajar el pensamiento del Padre Múnera, un hombre que inquietado por encarnar el Evangelio en la humanidad y en la sociedad, ha llevado a reflexionar sobre el papel que tiene la Moral en los diferentes ámbitos: la educación, en la sexualidad, en la injusticia social, en el conflicto eclesial, en la sacramentalidad, siempre con una mirada antropológica, es decir, afrontar las problemáticas morales desde el hombre y la mujer, no como contextos aislados, para proponer nuevos caminos, nuevas maneras de abordar las situaciones, nuevas expresiones, las cuales sean lo más comprensibles y humanamente posibles. Las categorías de Conciencia y Libertad, son fundamentales para entender la realidad del Pecado Original y Personal, puesto que son parte integral a la existencia humana; no se puede concebir un ser humano privado de estas facultades, todo hombre y mujer tiene la capacidad de optar por orientar su vida con plena conciencia y libertad, hacia una vivencia concreta de los valores propios del Evangelio.
Por último, termino citando estas palabras de Múnera, “Todos estamos llamados a aportar a la gente para generar un cambiar de mentalidad, por eso, necesitamos tener una teología muy bien solida, muy bien fundada, para ir enseñándole al cristiano esto, que es el Evangelio”168.
168 Ver anexo A. p. 124.
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ANEXO A.