El desarrollo humano es entendido como el proceso de expandir las capacidades y las oportunidades de los individuos (Roura y Cepeda, 1999). El concepto de desarrollo humano hace énfasis en el carácter instrumental del acceso a bienes y servicios, concibiéndolos únicamente como un medio para poder alcanzar un plan de vida o una realización individual plena; donde el acceso a bienes abre un conjunto de capacidades, y son éstas las que impactan sobre el bienestar (López- Calva, F y R. Vélez. 2003). Este concepto adoptado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), pone énfasis sobre la generación de las condiciones externas que permitan a las personas desarrollarse como son las de contar con un nivel de ingreso adecuado, servicios de salud y educación, principalmente.
De acuerdo con esta concepción del desarrollo, las políticas públicas han estado orientadas a favorecer la participación, el empowerment (potenciar las capacidades de decisión de las personas) y todo lo que tiene que ver con una mayor libertad personal para elegir (Escribano, 2004). De este modo, el desarrollo humano consiste en la libertad y las condiciones apropiadas que gozan los individuos o personas para que construyan otras opciones y formas de vida. Los factores fundamentales que permiten a las personas ser libres en ese sentido, son la posibilidad de alcanzar una vida larga y saludable, poder adquirir conocimientos individual y socialmente valiosos para explicar su mundo, y tener la oportunidad de obtener los recursos necesarios para disfrutar un nivel de vida decoroso (Roura y Cepeda, 1999)
30
Esta concepción del desarrollo humano propuesta por Amartya Sen aún cuando considera a la ampliación de capacidades de las personas como un elemento muy importante para promover el desarrollo de la sociedad (Sen, 2011), centra más su atención en el plano individual, donde a las personas son a las que se debe capacitar en base a objetivos preestablecidos por el estado-gobierno o la empresa con el fin de que sean más productivos y haya crecimiento económico, a cambio de recibir los beneficios de una buena atención médica, servicios de educativos, un salario suficiente para satisfacer sus necesidades y otros servicios. Estas condiciones básicas son las que capacitan a las personas para tomar ciertas decisiones que permiten a su vez mejorar su situación de vida.
En los últimos años, el propio concepto de desarrollo humano se amplía más allá de lo propuesto por Sen, para introducir en la dimensión individual y social, el ejercicio de sus capacidades humanas de crear y trascender su mundo, que le permitan decidir su destino y de crear las condiciones del entorno ecológico- societario que favorezcan su desarrollo. De esta manera surgen conceptos como el propuesto por Niño (1986) citado por Vivar (2007) quien por su parte concibe el desarrollo humano de las personas, como el proceso que:
“consiste en el cultivo, en cada individuo, de las capacidades propiamente humanas de crear y de trascender su mundo. Este cultivo se logra por medio del ejercicio sistemático de esas capacidades y usando como instrumentos la información y la participación, que implican, por una parte, la actividad investigadora, la sistematización de información y la elaboración del conocimiento y, por otra, la comunicación y la discusión entre personas para hacer conclusiones, discusiones y acciones”.(Niño 1986, citado por Vivar 2007:74).
Después de 1990, de acuerdo con la PNUD, el desarrollo de un país no puede ser entendido sólo desde la perspectiva del crecimiento económico. El propósito final del desarrollo de un país se encuentra en cada uno de sus habitantes y en las posibilidades que ellos tienen para elegir una vida en la que puedan realizar a plenitud su potencial como seres humanos(Roura y Cepeda, 1999)
31
El ser humano, menciona Niño (2000), es un “ser natural” (Homo sapiens). También dice que el ser humano naturalmente es libre; con los poderes, las capacidades, las potencialidades y las tendencias que le son propias por serle naturalmente inherentes, todas las cuales se manifiestan en la persona como necesidades y como tendencias a ejercerlas como un medio de satisfacerlas y de realizarlas.
El ser persona, “hombre” o “mujer”, es “una construcción natural, socio-cultural”. Este ser se caracteriza por la forma y el contenido de sus comportamientos y por la forma y el contenido de las relaciones socioculturales que cada mujer y cada hombre establecen y realiza consigo mismo y con su exterior, así como por la forma y el contenido que toma la satisfacción de sus necesidades (Niño, 2000).
Por otra parte, Chinoy (1974), menciona que el individuo es siempre un “foco de afiliación de grupos”. Pertenece a un número mayor o menor de grupos cuyo tamaño y carácter puede variar desde la familia y el grupo informal de los amigos hasta la nación. Cada una de esas afiliaciones lleva consigo un rol, un conjunto de expectativas relativas a la conducta que pueden ser incorporadas por el individuo o impuestas desde afuera por distintos tipos de sanción social.
El individuo no es la mera reproducción de la cultura. La personalidad no es un racimo de atributos derivados de la experiencia social, sino una peculiar estructura de hábitos, valores, actitudes, motivos e impulsos con su organización y dinámica características. El individuo debe verse como un ser activo que se comporta en forma más o menos estandarizada, pero que también posee capacidad de innovación y que puede influir e incluso cambiar en forma significativa la naturaleza de la cultura y de la sociedad, a través de sus acciones (Chinoy,1974).
Por su parte Niño (2008) señala que la persona es un ser integrado, desde que nace construye su personalidad que es irrepetible. Contiene los tres elementos: ser natural, ser social y ser cultural. El ser social se origina en el conjunto de posiciones que el sujeto ocupa en la estructura social; en tanto que el ser cultural se origina en el aprender, asimilar y compartir una cultura.
32
Las actitudes y las acciones socio-culturales se originan de los poderes, las capacidades, las potencialidades, las necesidades y las tendencias humanas naturales; y estas a su vez están condicionadas por las finalidades, los objetivos y las tendencias, de origen socio-cultural (Niño, 2008).
Por ello el concepto de participación se encuentra en estrecha relación con el de grupo u organización social, para algunos sinónimo de estructura social, y al cual podemos tomar como cualquier sistema interrelacionado de roles y estatus. Entendiendo por status la posición en relación con otras posiciones; y el rol como la pauta de conducta que se espera de las personas que ocupan un status determinado (Chinoy,1974).
4.6. Participación campesina condición indispensable del desarrollo