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The V. T.A had been represented on one or two Trades Hall and Literary Institute Committees since early in

2 more until 1869, when the Telegraph was first published.

La labor de divulgación científica y técnica del ingeniero industrial jerezano, Francisco de Paula Rojas, alcanzará el cénit durante su desempeño de las cátedras de Construcciones Industriales (1865) y de Física (1880), en la Escuela Industrial de Barcelona. En un artículo biográfico publicado en 1909, Rodríguez Mourelo describe a Rojas como el más acabado modelo de profesor, entre cuyas aficiones se encontraba instruir a los artesanos, y la de ser un afamado conferenciante del Ateneu Barcelonès.

Aunque el Libro de registro de socios de dicha entidad, no aclara la fecha de alta de Rojas, en cambio, indica que estaba inscrito en la Sección de Ciencias Exactas, y que en 1874 era miembro de la Junta directiva de éste, causando baja como asociado en 1890 [Ref. Arxiu: AB/AS15]. Con anterioridad ya había formado parte como socio del Ateneo Catalán, integrando las juntas directivas de la Sección de Industria: en 1869 era Presidente de sección; en 1871 y 1872, Vocal de la junta de sección. Ya con el nuevo nombre de la entidad, Ateneu Barcelonès, será Vocal de sección en 1873-1874, y Presidente de la sección en 1876-77. [Ref. Arxiu: AC: JA9]

El Ateneu Barcelonès había premiado su obra, Termodinámica, su historia, sus aplicaciones y su importancia, en el certamen celebrado en 1876. En ella pretendía continuar la senda divulgativa emprendida por Vicuña y Echegaray sobre la nueva disciplina. Éste último, al publicar Teorías modernas de la física (1873) se había apoyado en las obras de Tyndall sobre el calor, para vulgarizar el principio de conservación de la energía, dentro de una estrategia de legitimación social de la física-matemática.

Rojas, para ilustrar en su obra la transformación de trabajo en calor en las máquinas magneto- eléctricas, describe el experimento de Foucault resaltando el modo brillante en que Tyndall lo había presentado en sus conferencias, alojando en el interior de un tubo de latón una aleación sólida que se fundía al calor producido por las corrientes de inducción. De forma mimética con la interpretación Tyndalliana, la Termodinámica de Rojas, recoge la génesis del descubrimiento del principio de conservación de la energía, rebatiendo las palabras del británico Tait en demérito de Mayer y favorables a Joule; tal como anteriormente lo había hecho Tyndall, reivindica la autoridad de Helmholtz, para zanjar definitivamente la polémica. Por su claridad expositiva y rigor científico, Mourelo compara, La Luz eléctrica y sus aplicaciones, autoría de Rojas, con la Historia de una candela de Faraday; por idénticos motivos, establece grandes similitudes entre la Electrodinámica de Rojas y la obra de Tyndall, El calor.

Un pliegue manuscrito de dos hojas conservado en el Ateneu, contiene el Programa de las conferencias experimentales de acústica que propone Rojas a la junta directiva de la entidad. El programa versa y resume la teoría a exponer, y los experimentos que se practicarían en el salón de actos de la misma *Ref.: Arxiu AB/J.C. 4 carpeta 23, núm. 19/209+. El Llibre d’actes de la junta directiva (en sesión celebrada el 7 de diciembre de 1877, p.25) hace constar la entrega por parte de Rojas de su “Programa de las lecciones de acústica” y la conveniencia de que en el futuro los demás conferenciantes y oradores hagan lo propio. [Ref.: Arxiu AB/JA2]. Asimismo consta en el archivo mencionado que, el 3 de febrero de 1877 impartió una sesión sobre “El

120 sonido como fenómeno físico, fisiológico y psíquico”; y el 19 de febrero de 1877, daba fin al desarrollo del tema anterior: “Marcadísimo interés en oírle”. Tras las lecciones públicas sobre “Acústica experimental”, dictadas por Rojas en el Ateneu, habían comenzado a surgir las analogías entre ambos divulgadores:

“Las ideas más exactas, los conocimientos más recientes, la precisión más exquisita en los experimentos practicados, unido todo a una manera de decir tan simpática como eminentemente original, cautivó por tres noches la atención de todos… Desde este día D. Francisco de Paula Rojas, se conquistó el nombre de <el Tyndall español> “.277

Fig. 13. Francisco de P. Rojas.

La Revista Contemporánea recogerá en el tomo correspondiente a noviembre-diciembre de 1878, las dos conferencias sobre “El Sonido” impartidas por Rojas en el Ateneu Barcelonès. 278 En tono eufórico, y no exento de claros tintes de un cientificismo utilitarista, rodeado de su espectacular parafernalia instrumental, señalará : “el siglo XIX brillará en la historia de la humanidad por los descubrimientos que ha llevado a la práctica, producto de sus semillas propias y de anteriores semillas científicas”; nombrando, a continuación, los ejemplos del telégrafo eléctrico, la fotografía, la aplicación del vapor a la locomoción terrestre y marítima, y la contribución al progreso científico de “de los Rumford, de los Joule y de los Mayer”.279 Hasta aquí, sus palabras nos remitían al discurso retórico de Tyndall. El filósofo krauso- positivista y discípulo de Salmerón, Urbano González Serrano, nos refrescaba la memoria en un artículo titulado “La psicología novísima”, y publicado por la Revista de España en 1884.

“Tyndall ha dicho exactamente que si estuviéramos ciertos de que el amor es un movimiento en espiral hacia la derecha y el odio un movimiento en espiral hacia la izquierda de ciertas fibras cerebrales, seguiríamos ignorando la naturaleza del amor y del odio, mientras no los hubiéramos sentido y observado”.280

277 [Acta de la Sesión Pública celebrada en el Salón de Cátedras del Ateneu Barcelonés, 20 de diciembre

de 1878, p. 20]

278

Revista Contemporánea, año III-IV, tomo XVIII, Vol. IV, 283-305 y 413-431.

279 Tras explicar el proceso físico-fisiológico del sonido, incluida su transmisión hacia el centro cerebral

acústico, donde se elabora la imagen cerebral sensible del mismo, aclara:Aquí termina el fenómeno fisiológico (en el centro cerebral acústico), y empieza el fenómeno psicológico. Aquí termina, señores, el terreno que el hombre puede conocer, y empieza el misterio”.

121 El eclectismo científico adoptado por Rojas le va a permitir distanciarse de interpretaciones materialistas, incompatibles con su estaus social, ante “la consideración de la clase de este auditorio”, que se compone “de muchas y diferentes especialidades científicas”:

“La teoría atómica, que es la que profeso en física, que es la que tuve la honra de exponer hace algunos años al Ateneo, que es en mi concepto la clave para explicar todos los fenómenos del mundo inorgánico, me conduce lógicamente a afirmar que lo que percibimos no es otra cosa que el movimiento molecular del centro cerebral acústico (…) Eso es lo que se percibe. ¿Quién lo percibe? El alma.

(…) El materialista odia la metafísica, no quiere hacer metafísica; pero tendrá que hacer archimetafísica en cuanto empiece a raciocinar”.281

¿Estaría con sus planteamientos antimaterialistas tratando de legitimar socialmente las emergentes disciplinas de la “Electrotécnica” o la ”Acústica” como Echegaray, Vicuña y él mismo hacían con la “Termodinámica”?

4.4.3 La Real Academia de Ciencias de Barcelona: Eduardo Lozano, Bartolomé Felíu,