Erase una vez una madre. Era una madre muy buena y muy consciente, y hacía todo lo que podía por cuidar de sus dos hijos pequeños y darles de comer, vestirlos, asearlos y responder a la totalidad de sus muchas preguntas.
Tal vez al lector le gustaría saber qué fue del padre. Desgraciadamente, nadie supo decirle al narrador qué fue de él. Sencillamente, no figura en el presente relato.
En cualquier caso, a medida que los niños se iban haciendo más grandes cada vez eran más difíciles de manejar. Eran traviesos y exigentes, lo cual era absolutamente natural, y sobre todo hacían muchas preguntas. A medida que se iban haciendo mayores y más despabilados [streetwise, que tenían más mundología], hacían unas preguntas cada vez más difíciles.
La madre hacía todo lo que podía para responder a todas y cada una de las preguntas con las explicaciones oportunas, pero inevitablemente llegó el momento en que se dio cuenta de que no tenía todas las respuestas. Así que, dado que era lo que la gente solía hacer en aquellos tiempos, decidió llevarles al “sabio de las montañas”.
De modo que llegado el día señalado, con el pañuelo bañado en lágrimas la triste madre les dijo adiós a sus dos pequeños al verlos partir, con sus pañuelitos llenos a su vez de lágrimas y cogidos de la mano, para reunirse con el sabio de las montañas. Por supuesto, la madre no estaba demasiado triste porque sabía que volverían para las vacaciones trimestrales.
Pero volviendo al grano, las cosas les fueron muy bien a los dos niños y al sabio de las montañas. Los niños hicieron muchas preguntas detalladas e intrincadas, y se quedaron impresionados y fascinados por las respuestas que les dio el sabio.
Pero a medida que iba pasando el tiempo, comenzaron a irritarse levemente por la aparente omnisciencia de su mentor. Se sintieron frustrados cuando empezaron a tener la impresión de que no quedaba ningún espacio [there was no space for] para que ellos pudieran pensar, cuestionar, predecir o aventurar posibles respuestas. O bien para aprender del reconocimiento honesto de los propios “errores”.
Por lo que decidieron tramar algo. Se devanaron los sesos durante muchas semanas buscando una forma segura de socavar y poner en entredicho la sabiduría del sabio. Descartaron muchas posibilidades y aprendieron muchas cosas a lo largo del proceso. Gracias a ello, se fueron creando entre los dos niños unos fuertes lazos de amistad y de fraternidad.
Finalmente, una idea cobró forma en la cabeza del mayor. Le dijo a su hermano pequeño: “Escúchame, se me ha ocurrido una idea. Podemos cazar un pajarillo. Lo sujetaré con cuidado entre las manos para que nadie pueda verlo. Después iremos a ver al sabio de las montañas y le diremos: ‘Oh, gran sabio, dinos, dinos, dinos por lo que más quieras, el pajarillo que tengo entre las manos, ¿está vivo o está muerto?’
“Y si el sabio contesta: ‘Está muerto’, abriré las manos y lo dejaré escapar. Y si contesta: ‘Está vivo’, ¡lo mataré aplastándolo de la siguiente manera!”, dijo apretando fuertemente las palmas de las manos una contra otra.
Los niños estaban muy emocionados. Hicieron una trampa para cazar a un pajarillo y esperaron pacientemente durante días hasta que su presa cayó en la trampa. Y con un entusiasmo y una excitación apenas disimulados, fueron en busca del sabio.
El hermano mayor le dijo al sabio: “Oh, gran sabio, dinos, dinos, dinos por lo que más quieras; el pajarillo que tengo entre las manos, ¿está vivo o está muerto?”.
El sabio miró profundamente a los ojos de los dos niños durante un largo rato antes de decidirse a hablar.
Finalmente, respondió midiendo sus palabras con el máximo cuidado y compasión: “La respuesta a vuestra pregunta, mis jóvenes amigos, está enteramente... enteramente... en vuestras propias manos”.
Fuente primaria: Jane Revell y Susan Norman, In Your Hands [En tus manos], Saffire Press * * *
LIDERAR
________________________________________________________________________
Este relato cuestiona la naturaleza del liderazgo y la relación entre profesor y alumno. Sin lugar a dudas, el profesor es muy hábil, sabio y erudito, y tiene a los muchachos claramente impresionados. Pero éstos sienten que no les queda ningún espacio [they have no space for] para descubrir las cosas [para hacer sus propios descubrimientos] por sí solos, para poner las cosas a prueba y cometer sus errores, para entrar en contacto con su identidad interior y poder desarrollarla. Los valores y la metodología del profesor entran en conflicto con los de los muchachos. Por lo que empiezan a sentirse impotentes y frustrados. Ello es consecuencia de un liderazgo deficiente.
Por otro lado, se podría alegar que el sabio está llevando deliberadamente a los muchachos a recorrer las diferentes etapas de su desarrollo y les está mostrando diferentes tipos de metodologías. El sabio genera una situación y un entorno en el que los niños se ven en última instancia “forzados” a asumir el control de sus propias vidas y desafiar a la autoridad. Forma parte esencial de su proceso de aprendizaje a medida que van creciendo en dirección a la madurez y a los niveles de responsabilidad personal que ello requiere.
INFLUENCIAR
_________________________________________________________________________
La frustración conduce a los muchachos a tramar una travesura, después una intriga y en última instancia a jugar a ser Dios con la vida o la muerte de un pajarillo. Por ello, si bien el profesor puede tener su culpa en un principio, son los muchachos los que al final van demasiado lejos. Y si bien los muchachos son muy educados, corteses y respetuosos en un primer momento, al final el que demuestra ser muy educado, cortés y respetuoso es el sabio.
Objetivo [outcome, resultado que se busca]: ayudar a que los muchachos puedan realizar su potencial.
Conciencia: no les estoy dejando [not giving them] el suficiente espacio. Tengo una parte de responsabilidad en el hecho de que anden intrigando.
Flexibilidad: cambiar de metodología. Dejarles [give them] un espacio para que puedan averiguar [descubrir] las cosas por sí solos. ¿Qué es lo único que podría decir que pudiera ayudarles a recuperar el contacto con su sensibilidad interior y con sus valores personales?
Buena relación [rapport]: acoplarme [match] a sus valores, dejarles [give them] un espacio para que puedan explorar, descubrir y asumir su propia responsabilidad personal.
MOTIVAR
______________________________________________________________________________