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CHAPTER 2: BACKGROUND

2.5 Factors Affecting Cavity Evolution

2.5.1 Temperature Effect on Cavity Evolution

El método de ordenación por rodales supone una clara ruptura con los métodos de tramos explicados en el apartado anterior, aunque es preciso aclarar desde el primer momento que no han nacido como respuesta a fracasos en las ordenaciones de tramos, sino que ya desde el siglo XIX se viene empleando. De hecho está incluido tanto en las Instrucciones de Ordenación (IGOMA) del año 1970, como ya en documentos similares, y vigentes en la actualidad, de ámbito autonómico. Así, hoy en día es un método que está cobrando una notable popularidad en distintas Comunidades Autónomas (Cataluña, País Vasco, Navarra, etc.), pero este empleo presenta una característica novedosa: mientras que tradicionalmente este método estaba unido a masas con una producción destacada de madera, justificándose así este método para aplicar una selvicultura más precisa que redundara en una mayor

eficiencia en cuanto a la citada producción, actualmente este método se emplea cuando los objetivos son otros y diversos, ya que se asume que el grado de flexibilidad que presenta permite abordar con mayor precisión aspectos asociados al uso múltiple de los sistemas forestales (González et al., 2006).

Para definir este método, resulta conveniente aclarar que la división inventarial que se diseña para realizar la gestión no tiene nada que ver con los métodos abordados en los epígrafes anteriores. Así, en el método de ordenación por rodales la unidad de gestión son los rodales (no se agrupan en tramos o en tranzones), presentando la característica de ser unidades últimas de inventario, selvícolas y dasocráticas. Esto hace que los rodales puedan ser simplemente unidades temporales, con límites no permanentes y que no se señalen sobre el terreno. Obviamente, esto no ocurrirá si el cantón contiene a un solo rodal. En definitiva, en un caso extremo la gestión se puede particularizar para cada rodal, aunque como se verá a continuación es habitual que distintos rodales puedan observar los mismos tratamientos selvícolas y, por ejemplo, el mismo turno. En principio no existen limitaciones para que cada rodal pueda tener una selvicultura, método de beneficio, turno, etc., distintos de los rodales contiguos, en función de aspectos como la calidad de estación, la existencia de masas mezcladas o restricciones asociadas a la conservación de la biodiversidad. Esta máxima flexibilidad en cuanto a la gestión es una de las fortalezas que se atribuyen a este método, aunque ello pueda conducir a dificultades a la hora de plantear las actuaciones previstas a un nivel tan desagregado. De todas formas, y como bien afirman González et al. (2006), el auge de las tecnologías de la información pueden mitigar de alguna forma problemas asociados al seguimiento de los proyectos de ordenación diseñados con este método.

Por otro lado, conviene insistir en que con este método se realiza de forma simultánea la división inventarial y la división dasocrática. A diferencia de otros métodos, la regeneración puede ser natural o artificial y el turno de transformación en principio no se puede determinar a priori. Así, el Plan General es visto como una sucesiva concatenación de Planes Especiales, aunque todavía existen objetivos, como buscar un cierto equilibrio de las clases de edad, que se deben de plantear no a una escala de planificación táctica, sino a más largo plazo. Es, por tanto, en el método de ordenación por rodales donde el Plan Especial cobra mayor importancia, ya que se asume que la planificación se debe focalizar a medio plazo, esto es, hasta 20-25 años como mucho.

Una vez que, como en cualquier monte, se ha realizado la división dasocrática a escala cantón es necesario para la aplicación de este método proceder a identificar, caracterizar, inventariar y agrupar los distintos rodales. Los criterios para identificar los rodales pueden venir dados por aspectos selvícolas, características de la masa, etc. Una vez definidos cartográficamente es preciso describirlos y tomar una decisión sobre el inventario a emplear en cada rodal. A continuación, el siguiente paso consistiría en agrupar los rodales con características parecidas con el fin de facilitar la planificación del monte. Todos estos pasos constituirían la denominada fase de rodalización (González et al., 2006).

Llegados a este punto, y una vez fijados los objetivos de la gestión, ya se empezaría a tomar decisiones propias de la fase de planificación. La primera sería establecer la duración del Plan General, que presenta un carácter meramente orientativo, y la del Plan Especial, que suele oscilar entre los 10 y 20 años. A continuación, y para cada agrupación de rodales previamente definida, se definirán aspectos como la selvicultura a aplicar, el turno, o las características propias que definen un modelo de gestión en masas irregulares, si fuera el caso. Asimismo, habrá que realizar el cálculo de la posibilidad. Aquí se recomienda (González et al., 2006), sin perjuicio de obtener informaciones de posibilidades históricas, calcular por un lado una posibilidad teórica y, por otro lado, una posibilidad selvícola. La posibilidad teórica se calcularía utilizando las fórmulas clásicas de la gestión forestal centroeuropea (Karl, Tasa austríaca, etc.), mientras que la posibilidad selvícola está asociada al cumplimiento íntegro de las actuaciones previstas en la fase de rodalización. La comparación de ambas posibilidades dará pistas al gestor sobre cuál utilizar como posibilidad final, pero también es preciso tener en cuenta el balance de clases de edad. La casuística puede ser todo lo amplia que se pueda pensar, así que el gestor deberá decidir en función de las características del monte, de los objetivos y de la información disponible. Por último, en la tabla 17, se recopilan ese conjunto de decisiones necesario para aplicar este método.

Por otro lado, y como se ha podido apreciar en los párrafos anteriores, este método requiere de una gestión más intensiva, dado que es preciso actuar en superficies generalmente más pequeñas, y con un horizonte de planificación más reducido que en los métodos anteriormente mostrados. Además, una de las cuestiones que subyacen a la aplicabilidad de un método de ordenación que o bien sea novedoso, o bien apenas se ha utilizado durante décadas, es que no se pueden hacer valoraciones, sustentadas en la experiencia, de los problemas surgidos en su aplicación. El método de ordenación por rodales sería un claro ejemplo de esta última circunstancia. No obstante, en Cabrera (2008) se señalan dificultades presentes en la aplicación de este método si bien, como recalca el autor, algunas de las cuales son también propias de otros métodos de ordenación.

Finalmente, no abundan todavía las aplicaciones de este método en los montes castellano-manchegos. Cabe reseñar el trabajo de Lucas et al. (2008) que plantean la opción de emplear este método en el monte “Los Palancares y Agregados”, pero con una modificación, consistente no en realizar la gestión a nivel rodal, sino a nivel tramo, valiéndose de la división inventarial vigente hoy en día. Es decir, se asume que la agrupación de rodales se realiza de tal forma que coincida con los tramos existentes.

Tabla 17. Principales decisiones en el método de ordenación por rodales.

Decisiones fundamentales Casuística

Rodalización Definición, identificación, realización inventario, y agrupación de los rodales

Duración Plan Especial 10-20 años

Selvicultura, turno A nivel rodal o de agrupación de rodales

Posibilidad Posibilidad teórica, posibilidad selvícola, posibilidad histórica