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3. Methods

5.3 Temporal Changes in SPK1 Content

“Al llegar la época republicana, San Francisco había llegado a ser el centro poético de una barrio santiaguino.”

– Eugenio Pereira Salas, La Iglesia y el Convento Mayor de San Francisco (1954), p.12 –

Según lo establecido en el capítulo anterior sabemos que a inicios del período colonial los franciscanos se instalaron definitivamente en la Ermita del Socorro luego de disputar estos terrenos con los mercedarios, intercambiándose entre ambas órdenes desde la Ermita del Santa Lucía. En este punto es fundamental comprender que la Orden, al trasladarse de la Ermita del Santa Lucía a la zona del límite sur de Santiago, fue probablemente visionaria al comprender que era más factible crecer en un área suburbana con mayores posibilidades de expansión, donde la lógica de crecimiento estaba determinada por las chacras rectangulares con orientación norte – sur.

Si observamos la panorámica de Santiago realizada en 1821 por William Waldegrave (fig.108), pareciera mantenerse la misma situación urbana de la zona descrita en el plano de Frezier cien años antes. Llama la atención la continuidad edificatoria representada entre la iglesia de San Francisco, que aparece con su antigua torre al centro, y la iglesia de San Diego, volumen menor a la derecha. Entre ambas iglesias no se distinguen calles ni subdivisiones,

403 Como ejemplos de estos casos podemos nombrar la Recoleta Franciscana y la Recoleta Dominica

hacia el norte, y desde el poniente hacia el oriente, configurando el eje Alameda – Providencia – Apoquindo, el Seminario Conciliar, la Divina Providencia y San Vicente Ferrer.

147 configurándose lo que parece ser un conjunto armónico. En este sentido, podemos confirmar que los procesos de reducción y contracción del sitio del convento son mucho más complejos que la comprensión de un gran paño que se reduce de manera homogénea en el tiempo. Esta división tiene que ver, por ejemplo, con el hecho de que las primeras posesiones corresponden a La Ermita del Socorro, donde se ubicó el Convento Máximo, mientras que el Colegio de San Diego en cambio se fundó en el siglo XVII en unos terrenos donados para tal efecto. Tanto Frezier como Waldegrave coinciden en magnificar la influencia de los franciscanos en el total de la ciudad. Como vimos en el capítulo anterior, a fines del siglo XVIII los franciscanos poseían tres paños no contiguos entre las calles San Francisco y San Diego que se extendían de La Cañada hacia el sur, hasta el Zanjón de la Aguada. El primer paño lo conformaba el Convento Máximo de la Alameda, el segundo el Colegio de San Diego de Alcalá y el tercero el Conventillo, propiedad de unas quince cuadras ubicado en la actual Av. Matta.404

Con todos estos antecedentes podemos comprender mejor las pertenencias franciscanas a inicios del siglo XIX, período elegido, en parte, gracias al hallazgo en el Archivo Franciscano de una serie de tasaciones que proyectaban posteriores ventas de terrenos ocurridas en torno a 1820 y correspondientes a los terrenos de la Alameda y a los terrenos del Conventillo. Esto demuestra que fue una fecha clave para la Orden y además directamente relacionada con el proceso político de la Independencia. Estas ventas son confirmadas por documentos encontrados en el Fondo de Notarios del Archivo Histórico Nacional donde se registran las transacciones firmadas por O’Higgins y por el Provincial de la época Padre Guzmán.405

404 Ver esquemas de evolución del sitio franciscano en las portadillas de los capítulos 1 y 2.

405 Fondo Notarios de Santiago, Escrituras públicas: 1799-1930, Vol.058, fs.173-175. Archivo

Nacional Histórico de Chile (ANHCh). Destaca en el documento la firma del Director Supremo Bernardo O’Higgins y del Provincial de la Orden Fr. Javier de Guzmán

Fig.108: Dibujo de William Waldegrave, Litografía de Agostino Aglio, Desde el

Llano del Maipo al Colegio de los Agustinos (1821), fragmento.

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A pesar de que por parte del Convento Máximo existía una continua venta de sitios y terrenos, fue durante el siglo XIX cuando, debido a la crisis de la revolución y especialmente a la crisis interna y económica de la Orden, se produjo la mayor venta de terrenos franciscanos registrada en documentos.406

El hecho que la venta tanto a privados como al nuevo Estado chileno fuera paulatina y por lotes, determinó la aparición de una nueva morfología de la trama urbana que dejó registro de las preexistencias del sitio franciscano, de sus vías rurales, de sus predios agrícolas y de sus terrenos cultivables. Los religiosos, disminuidos en cantidad y con problemas financieros, optaron por vender gran cantidad de terrenos del convento al Director Supremo Bernardo O’Higgins, quien ya consideraba dentro de sus planes la construcción de la Alameda de las Delicias. Este proceso de ventas tuvo otra incidencia en el crecimiento de la ciudad debido a la creación de la chacra de La Granja a partir de los terrenos donados en 1821 por el Director Supremo a los franciscanos.407

Según Iturriaga, la chacra de 70 cuadras de tierra en los llanos de Maipú “se entregó a cambio de la huerta que poseían en el centro y cuya expropiación se hacía necesaria para el desarrollo de la ciudad.”408 Normalmente la mayoría de

los conventos se auto sustentaban gracias a la existencia de terrenos cultivables, por lo tanto, la posesión de huertas y terrenos cultivables fue fundamental para su sistema de organización económica. Debido a que la ubicación del Convento Máximo se había vuelto central y el sitio había sido englobado por la ciudad, ya no era posible mantener terrenos agrícolas en tal situación de centralidad.

406 Ver en esta tesis “Anexo 2: Documentos Originales de Archivo,” pp.303-346.

407 Según Iturriaga, la Granja se origina para cubrir las necesidades del convento grande cuando el

gobierno, después de la Independencia, obliga a parcelar los terrenos de la Alameda en 1822. Era una granja que surtía de alimentos a la comunidad y en la cual, el año 1898, se construirá un templo y se abrirá una escuela. En Casas, Misiones y Lugares, p.46.

408 Iturriaga, Casas, Misiones y Lugares, p.46.

Fig.109: Instituto Geográfico Militar, “Plano de Santiago, zona de La Granja” (circa 1910), fragmento.

149 En la figura 109 podemos ver un plano de la zona de La Granja (circa 1910) que se componía sólo de una calle con el municipio al centro y una capilla, probablemente de los franciscanos, y que dio origen a la comuna que conocemos actualmente.409 En ese convento el arquitecto italiano Ignazio

Cremonesi proyectó la iglesia de San Francisco de La Granja en el mismo período en que realizaba la transformación de la Catedral Metropolitana410

(fig.110).

En el Volumen 6 de los Asuntos Varios del Archivo Franciscano encontramos los documentos originales que acreditan 39 tasaciones y ventas de sitios e hijuelas, destacando entre ellas una venta realizada directamente a Bernardo O’Higgins (fig.111) que nos ayuda a comprender la implicancia política y no sólo física, que estas transacciones tuvieron. En todas las tasaciones se indicaba que por disposición del gobierno se obligaba a la orden a edificar o vender parte del terreno que servía de huerta por razones urbanísticas, “con el fin de que esa parte de la ciudad quedase condecorada por edificios y más acompañada la población.”411 La venta donde figura el Director O’Higgins indica un sitio en la

calle Angosta (actual Serrano) con frente oriente a La Cañada, demostrando el interés por desarrollar un borde construido para enmarcar el nuevo paseo público de la Alameda de las Delicias, que se convirtió en uno de los planes urbanos emblemáticos de la República, operación que se puede comprender no sólo como una maniobra política sino más bien como una especulación inmobiliaria frente a la necesidad de un nuevo desarrollo de estos barrios en la ciudad del siglo XIX.412

Fray Javier de Guzmán y Lecaros, provincial de la Orden durante la Independencia y fiel colaborador del Director O’Higgins nos confirma en su texto la participación de los franciscanos en esta operación inmobiliaria:413

“Él entonces [refiriéndose a sí mismo] repartió a beneficio del público proporcionados sitios para la fabrica de casas a la frente de la cañada; dio mas anchura a la calle angosta; aumentó la población con la repartición de diecinueve sitios que se diera en ella y a espaldas del convento grande a varios particulares, y

409 Este hecho reafirma el sistema de crecimiento urbano a partir de piezas religiosas planteado por la

tesis.

410 “Debido a instrucciones del Gobierno, la Provincia se vio en la necesidad de lotear y enajenar sitios

de lo que fue la huerta del convento de la Alameda, adquiriendo en cambio una chacra ubicada en lo que después se llamaría comuna de La Granja, resto de la cual es el actual Santuario de la Inmaculada Concepción.” Ver Iturriaga, Disposiciones del Convento de San Francisco, p.123.

411 Iturriaga, Crónica de 1810, p.27.

412 Ver en en esta tesis “Anexo 2: Documentos Originales de Archivo,” pp.303-346, Fondo Notarios de

Santiago, Escrituras públicas: 1799-1930, Vol.058, fs. 175. Archivo Nacional Histórico de Chile (ANHCh). Destaca en el documento la firma del Director Supremo Bernardo O’Higgins y del Provincial de la Orden Fr. Javier de Guzmán.

413 Olivares confirma la relación entre ambos personajes históricos: “El Padre Guzmán murió dos años

antes de O’Higgins. Ambos dos descansan ahora a la sombra humilde del hábito franciscano. Cada uno de ellos, en su propio estado, amaron grandemente a Chile. El militar y el religioso, unidos por el vínculo de una misma fe y de un idéntico patriotismo, nos hablan de un mismo lenguaje desde el vetusto templo de la historia.” En La Independencia en la Obra del P. J. J. Guzmán (Santiago: Publicaciones del Archivo Franciscano, 1990), p.28.

Fig.111: Archivo Franciscano, “Alameda: tasación” (1821) y detalle.

Fig.112: Archivo Franciscano, “Alameda: tasación” (1820).

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construyó finalmente a su costa para escuela de la juventud un hermoso cañón de treinta varas de largo [sic].”414

La mayoría de estas tasaciones corresponden a la zona de huertos del convento donde además de los terrenos se tasaban los árboles frutales, como indica un documento original: “Tasación del tercer Sitio de la Huerta del Sitio de Sn Franco. a continuación del segundo, con su frente a la calle Angosta […] En dicho sitio se hallan tres nogales, tres manzanos, un naranjo agrio, un ciruelo, y durasno… [sic].” Estos terrenos no se hallaban edificados, pero para tener una imagen a partir de las descripciones que aparecen en las tasaciones, los sitios se encontraban cercados por paredes de adobe con base de piedra: “La demolición de las veinticinco vs. de pared, de adobe, con su cimiento de piedra, que se hade quitar pa. ampliar la calle… [sic].”415 Estas ventas determinaron también que el

Convento Máximo de la Alameda conservara sólo el interior de la gran manzana franciscana y vendiera todos sus bordes con acceso directo a las calles. Como hemos dicho anteriormente, los terrenos franciscanos se extendían entre los conventos de San Francisco y San Diego. Hacia el sur no hay claridad exacta de sus límites, pero la mayoría de los autores coinciden en ubicarlos en la actual Av. Matta, que en esos tiempos aún no existía y donde se ubicaba el Conventillo franciscano. Una vez que O’Higgins adquirió los terrenos de la orden hacia el sur, el sitio de San Francisco fortaleció su orientación hacia el nuevo paseo urbano de las Delicias, momento en el que el templo se vuelve un referente indiscutido, un paradigma de escenario urbano. El otro hito franciscano que sufrió transformaciones luego de la revolución de la Independencia fue el Colegio de San Diego, ubicado en calle San Diego con la Alameda y que fue utilizado en su momento como cuartel militar para luego convertirse en la Universidad de Chile.

De esta manera, el estudio del sitio se concentra en sus piezas arquitectónicas configuradoras: el Convento Máximo que logró permanecer y se vuelve un referente urbano, el Colegio de San Diego que fue transformado en universidad y colegio estatal y finalmente el Conventillo, que desapareció. A continuación analizaremos la transformación de cada uno de estos hitos franciscanos.

414 Continúa la cita: “Entonces o poco después fue cuando ordenó y dispuso que se diesen iguales

terrenos en la huerta de la recoleta francisca, los que prontamente se apresuraron a tomar varios vecinos, y poniendo estímulo con sus hermosos edificios a otros mas paisanos que poblaron a competencia aquella deliciosa calle de la recoleta, hasta ponerla en estado de hermosura en que hoy se ve.” José Javier de Guzmán, p.634 v.2.

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2.4 La Triada Franciscana: El Convento Máximo, el Colegio de San

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