Chapter 3 Unravelling the morphological and molecular properties of soft coral early
3.4.3 Temporal gene expression patterns compared to adults
Tanto la ética como la tragedia consideran la praxis, la vida humana, pero de
formas y desde ángulos muy distintos
21“(...) la vida de los animales se define por su capacidad de sensación; la de
los hombres por su capacidad de sensación y de pensamiento
. Para explicar esta diferencia,
consideremos la siguiente cita de la Etica a Nicómaco:
ē
parece, por tanto, que la vida consiste principalmente en sentir y pensar
mismas,
naturaleza y buena para el hombre bueno: por eso parece agradable a todos;
pero no debemos aplicar esto a una vida mala y corrompida
vida así es indefinid
24)
Una cosa es una vida buena y otras, de un lado, una vida mala
corrompida, destruida –una vida no virtuosa sino viciosa–, y de otro lado una vida
llena de sufrimientos
definido
buena sería definida pues ha alcanzado su fin, aquello que le da sentido, definición,
la felicidad. Las otras serían indeterminadas precisamente por lo contrario. Al no
haber alcanzado el fin de la vida humana, no han llegado a completarse.
En particular, una vida llena de sufrimientos sería vivida como indeterminada
pues, naturalmente, nadie desea actuar para alcanzar algún mal. Es decir, si se
actúa y se obtienen sufrimientos de tales acciones –sin ser ellas necesariamente
viciosas o malas–, no se alcanza el fin que uno se ha propuesto pues nadie desea, al
menos conscientemente, obtener algún mal por medio de sus acciones. Del mismo
modo, se puede llegar a obtener lo que uno se había propuesto pero lo alcanzado
puede perderse irremediablemente debido a la mala fortuna (los seres queridos
21 “Además, no es lo mismo la corrección de la política que la de la poética; ni la de otro
pueden morir repentinamente, perdemos nuestros bienes materiales, etc.). En
cualquier caso, no se habrá alcanzado el fin que le da sentido a la vida.
“Pues la felicidad requiere, como dijimos, una virtud perfecta y una vida
entera; pues ocurren muchos cambios y azares (túchai) de todo género a lo
largo de la vida, y es posible que el más próspero caiga a la vejez en grandes
calamidades, como se cuenta de Príamo en los poemas troyanos, y nadie
estima feliz al que ha sufrido tales azares y ha acabado miserablemente.”
(EN, 1100a3-9)
El tema de la ética es, principalmente, cómo lograr una vida buena, una que llegue
a su determinación. El tema del vicio y de la suerte, dos factores que podrían hacer
que una vida termine sin alcanzar la felicidad, se tratan solo tangencialmente en la
Ética a Nicómaco. De ese modo, si bien Aristóteles reconoce la necesidad de ciertos
bienes exteriores para ser feliz –bienes que no dependen enteramente de uno
mismo y, por lo tanto, pueden no obtenerse o perderse– el asunto de la ética no es
la buena suerte sino la virtud en la praxis.
La tragedia griega, por otra parte, tampoco hace suyo el tema del vicio, la maldad.
Los héroes, e incluso el resto de personajes, no actúan motivados por maldad. Al
contrario, el héroe es un personaje, en general, virtuoso, y la trama nos lo muestra
así y nos muestra también su felicidad –o nos cuenta sobre su pasada felicidad.
Pese a su virtud, la trama se desarrolla de manera tal que vemos cómo el héroe cae
en algún error grave que desencadenará su desdicha y, con ella, el cumplimiento
de la tragedia. Es en ese sentido que Aristóteles distingue la comedia de la tragedia
pues la primera imita hombres “de baja calidad” (phaulos), mientras que la segunda
imita caracteres “esforzados” (spoudaios), hombres mejores que los reales
22.
Por otra parte, las tragedias tampoco pretenden hacer suyo el tema de las vidas
inocentes e indefinidamente sufrientes, como la de Job en la tradición cristiana,
pues lo trágico consiste, precisamente, en el paso de la dicha a la desdicha
desencadenado por algún error del héroe mismo. Los héroes son, como hemos
dicho, felices y la trama conduce a ver cómo, si bien el héroe pasa de la felicidad a
la infelicidad por un error suyo, lo hace de manera aparentemente irremediable. Lo
particular de la tragedia es, pues, que en ella los personajes son superados por la
acción, son jugados.
Es, pues, fundamental que el héroe sea un personaje problemático, complejo. De
otro modo, su caída no provocaría la compasión (éleos) y el temor (phóbos) del
espectador, sino otras emociones. Ya he mencionado antes cómo el mismo
personaje es tratado de formas tan distintas en la tragedia y en la épica. Homero
puede hacer de Orestes un ejemplo a seguir, pues ha vengado a su padre y
eliminado a los usurpadores de su casa, mientras Esquilo lo presenta básicamente
como el asesino de su madre.
23Entonces, si bien una vida que termina siendo infeliz, como la del héroe trágico,
sería indeterminada (aóristos) en la medida en que no habría alcanzado el fin que le
da sentido a la vida humana en general, la felicidad, la del héroe se nos presenta
como una vida más bien paradigmáticamente determinada. Es decir, desde el inicio
de la obra vemos que la trama transcurre hacia el cumplimiento de la acción
trágica, el cumplimiento del juego en el que el héroe se verá jugado. En palabras de
Aristóteles, vemos la desdicha “de los destinados (hōrisménōn, determinados) a la
dicha o al infortunio” (Poét., 1452a31-32).
En efecto, como se decía en el acápite anterior, Aristóteles recomienda a los poetas
que imiten a los buenos retratistas. Es decir, que representen a los caracteres que
revisten sus tragedias como modelos (parádeigma), “un modelo de dureza es
Aquiles, cual lo presentaron Agatón y Homero”
.23Cf. nota 12, p. 95, supra. Siguiendo la corriente que enfatiza el surgimiento de la tragedia
en el contexto de la también naciente democracia, Goldhill interpreta el tratamiento que hace la tragedia de sus personajes como propio del espíritu democrático de apertura y cuestionamiento. “Tragedy depicts the hero not as a shining example for men to follow, but as a difficult, self-obsessed and dangerous figure for whom transcendence is bought only at the cost of transgression”, Love, Sex & Tragedy, o.c., p. 231. El conocido libro de Christian Meier da una visión bastante detallada y comprensiva del vínculo entre tragedia y democracia. Cf. Meier, Christian, The Political Art of Greek Tragedy, traduccón al inglés de Andrew Webber, Baltimore: The Johns Hopkins University Press, 1993.
que actúan, ciertos caracteres son conducidos hacia el cumplimiento de su fin de
manera que los espectadores vemos cómo la trama representa una acción que, de
un lado, supera a los caracteres individuales, y de otro lado, al hacerlo los conduce
a alcanzar su fin, aquello que les está determinado.
En otras palabras, así como el poeta perfecciona, refina la trama para imitar una
acción completa y entera, de manera que no sobre ni falte nada –pues de otra forma
se trastoca el todo–, debe también perfeccionar a los caracteres que actúan, o
actualizan, la acción. Los perfecciona para que, de manera verosímil y necesaria, el
héroe caiga en desdicha por un error (hamartía) suyo que no es atribuible a su
ingenuidad o a su maldad, sino al hecho de que, si bien es él quien yerra, está
destinado a hacerlo. De ese modo, la acción se cumple y se logra, mediante tal
mímesis, el efecto que la tragedia se propone: la compasión y el temor de los
espectadores.
En consecuencia, como decía anteriormente, tanto la ética como la mímesis trágica
hacen suyo el tema de la praxis, la vida humana. Pero ambas lo hacen desde
perspectivas muy distintas. En efecto, ambas, de acuerdo con Aristóteles, lidian con
modelos, paradigmas. En la ética, ellos son referentes para saber cómo actuar
virtuosamente en comunidad
24. En la tragedia, ellos nos ponen ante los ojos la
determinación de lo indeterminado. Es decir, el desarrollo, uno, completo y entero
(determinado) de una acción que imita o mima la praxis, la vida.
La tragedia nos muestra una vida en su indeterminación, un héroe cuyas acciones
toman un rumbo que no era el que había previsto, a quien le sucede que se da
cuenta de que había desconocido la identidad de las personas en relación con las
que actuaba, y quien, así, comete algún error que termina conduciéndolo hacia el
24 “Por tanto, las acciones se llaman justas y morigeradas cuando son tales que podría
hacerlas el hombre justo o morigerado; y es justo y morigerado no el que las hace, sino el que las hace como las hacen los justos y morigerados. Con razón se dice, pues, que realizando acciones justas se hace uno justo, y con acciones morigeradas, morigerado. Y sin hacerlas ninguno tiene la menor probabilidad de llegar a ser bueno.” (EN, 1105b5-12).