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Temporal and spatial patterns of overgrowing forest around limestone cliffs in the northern

La fi mosis es una estrechez del anillo prepucial, que no permite descubrir el glande, e impide la retracción del prepucio. Puede ser congénita o adquirida.

La fi mosis en los adultos puede dar lugar a una infl amación crónica y predispone al carcinoma.

La parafi mosis es la incapacidad de reducir el prepucio retraído que está debajo del glande del pene a su posición natural. La constricción por el anillo de un prepucio retraído, puede conducir rápidamente a edema e ingurgitación venosa del glande y del prepucio. Como la condición progresa, puede conducir a necrosis del glande secundaria a una oclusión arterial.

La fi mosis y la parafi mosis pueden ocurrir a cualquier edad, la incidencia más alta se ve en la infancia y adolescencia. La incidencia en EE.UU. es aproximadamente 1% de los varones mayores de 16 años.

Tipos:

1-Fimosis congénita: El prepucio no puede ser retraído proximalmente. La fi mosis congénita es fi siológica en niños jóvenes y adolescentes, y no causa problemas de obstrucción urinaria, hematuria, o dolor prepucial.

2-Fimosis adquirida: Es el resultado de la higiene pobre o de la balanopostitis crónica, que eventualmente conduce a la formación de un anillo fi broso cerrado en la abertura del prepucio.

3-Parafi mosis: Es la incapacidad de reducir un prepucio retraído a su posición natural. La constricción por un anillo fi broso del prepucio, puede conducir rápidamente a edema e ingurgitación del glande y prepucio.

La causa más frecuente es la iatrogénica y ocurre después de la retracción del prepucio durante el examen detallado del pene, limpieza, cateterismo uretral, o cistoscopia, balanopostitis crónica dando lugar a fi mosis y eventual parafi mosis. La actividad sexual vigorosa puede predisponer a la parafi mosis.

Clínica:

La parafi mosis puede cursar con dolor local, infección y tumefacción del glande del pene. La porción distal del pene puede ponerse isquémica y hasta necrótica.

En la población pediátrica, la parafi mosis puede presentarse como una obstrucción urinaria aguda Se asocia con edema del prepucio y del glande.

Exploración física:

En la parafi mosis, el glande del pene está agrandado y congestionado con un prepucio edematoso en collar. Se observa una constricción por una banda de tejido debajo de la cabez del pene (glande). El resto del pene sin hallazgos notables. En el hombre adulto, a menudo existe un catéter uretral permanente, y al retirarlo puede ayudar a corregir la parafi mosis.

Tratamiento:

Puede ser médico o quirúrgico. El tratamiento médico en la parafi mosis consiste en la inyección de hialuronidasa en el prepucio edematoso. Retirar la sonda de Foley si existiese. Reducción de la parafi mosis con maniobras manuales.

El tratamiento quirúrgico consiste en una incisión dorsal del anillo fi broso de constricción, y circuncisión diferida.

El tratamiento de la fi mosis es siempre la circuncisión.

La circuncisión previene el cáncer de pene y cáncer de cervix. Con la circuncisión existe una prevalencia baja de infecciones urinarias y de VIH.

Entre las complicaciones potenciales de la circuncisión se destaca: hemorragia, infección y acortamiento de la piel del pene.

FRENILLO:

El frenillo del pene es una banda de tejido que une la línea media ventral del glande con la mucosa prepucial (superfi cie interna del prepucio). Normalmente el frenillo del pene es bastante largo y suave, tiene su vascularización, e inervación propia, permite una retracción completa del prepucio sin tensión hacia atrás cuando el pene está en erección, dejando el glande al descubierto.

El frenillo del pene es similar al frenillo de la lengua, el cual está constituido por una banda de tejido pequeña entre la parte inferior de la lengua y la mucosa bucal inferior. También es similar al frenillo del labio superior (éste se une con la encía dental y produce una separación de los dos dientes centrales).

El frenillo del glande es muy corto o atrépsico debido a una banda de tejido elástico corta en la cara ventral del glande que limita los movimientos del prepucio. El frenillo corto a menudo se puede desgarrar durante la actividad sexual, produciendo dolor intenso y hemorragia incoercible. No es lo mismo frenillo corto que una fi mosis. Esta condición será tratada por el urólogo o andrólogo, mediante una sección longitudinal a lo largo del frenillo (frenulectomía), seguida de hemostasia y sutura de la herida longitudinalmente con puntos entrecortados utilizando material reabsorbible.

El frenillo y la superfi cie interna del prepucio contienen células de Langerhans con receptores de HIV. El frenillo, es un lugar común para traumatismos, lesiones infl amatorias, úlceras, verrugas y otras infecciones de transmisión sexual. Tanto el frenillo como la mucosa prepucial son los lugares más probables para la entrada de la infección vírica primaria de HIV en el pene de hombres no circuncidados.

Por lo tanto, cuando el paciente presenta fi mosis, es recomendable hacer la circuncisión y la frenulectomía al mismo tiempo para reducir el número de las células de Langerhans disponibles en estas dos áreas del pene, ya que después de la intervención se produce sequedad y queratinización de la mucosa restante, que hace que las células de Langerhans sean menos accesibles.

ESMEGMA:

El esmegma es una sustancia blanquecina o blanco-amarillenta espesa y maloliente (olor parecido al del queso fuerte), producto de secreciones grasientas que se acumulan entre el prepucio y el glande, tanto en los varones incircuncisos como en las mujeres (clítoris), procedente del recambio celular del glande y la porción interna del prepucio junto con el sebo proveniente de las glándulas de Tyson. El esmegma está compuesto por grasas neutras, ácidos orgánicos (láctico, butírico, y propiónico), esteroles y otros lípidos además de restos celulares. En menor proporción aceite natural producido por las glándulas sebáceas. Ésta sería la composición del esmegma “fresco”, pero si se deja acumular en la cavidad del prepucio, se altera, fermenta en sustancias de olor más “desagradable”. Tales cambios se deben a la rotura química (fermentación) de las grasas del esmegma causada por la acción de las bacterias de la piel. Además se puede añadir material externo al depósito de esmegma en forma de polvo, pequeños restos de tejidos, orina o semen.

El esmegma se produce de forma continua, las células de la piel del prepucio crecen constantemente hacia el exterior y cargadas de grasas se desprenden y forman esmegma nuevo. Incluso los circuncidados mantienen una escasa capacidad de producir esmegma. La cantidad varía con la edad y entre los individuos siendo más abundante entre los 20 y 40 años. Sí el pene no se limpia minuciosamente, la presencia de esmegma puede causar irritación e infl amación (balanitis o balanopostitis).

El esmegma se ve como granitos blanquecinos que parecen perlas debajo del prepucio. El esmegma es normal en los niños y no es motivo de alarma.

El esmegma, básicamente lubrica la cavidad entre el prepucio del pene y el glande, permitiendo un movimiento suave entre ellos durante la relación sexual. Actúa de aceite natural para lubricar el roce continuo entre el prepucio y el glande y así proteger esta delicada región del órgano genital masculino. Se supone que actúa de forma similar en el clítoris. En los hombres mayores puede ser un factor de riesgo de padecer cáncer de pene (según algunos estudios, el esmegma puede contener sustancias cancerígenas, y muchos médicos creen que es más fácil que un varón desarrolle cáncer de pene si no mantiene una higiene adecuada).