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CHAPTER 6: CONCLUSION, LIMITATIONS AND FUTURE RECOMMENDATIONS

7 Termination

La estrategia del conjunto de apoyo es una regla heurística* que con frecuencia permite acelerar el proceso de obtención de ¨. En otros casos, quizá no lo ace- lera, pero puede ser útil para detectar que, si el razonamiento que se intenta validar es correcto, lo es porque sus premisas son inconsistentes.

El porqué de esta recomendación es el siguiente: por un lado, el método de re- solución está basado en la estrategia de reducción al absurdo. Para validar el ra-

La estrategia del conjunto de apoyo se materializa en la recomenda-

ción siguiente: a la hora de aplicar el método de resolución, es necesa- rio empezar por elegir cláusulas que formen parte de la negación de la conclusión.

No se puede continuar.

Ci Bi

Hay que replantearse la última decisión n Ci Bi Ci+1 Bi+1 Cj Bj Cj+1 . . . No se puede continuar.

Hay que replantearse la última decisión Repetición

Conjunto de apoyo

Conjunto de apoyo es el nom-

bre que se da al subconjunto de cláusulas obtenidas de la negación de la conclusión.

* Una regla heurística es una regla que es correcta la mayoría

de las veces.

Además de la imposibilidad de encontrar una cláusula que elimine el literal de más a la derecha de la última cláusula troncal, hay dos situaciones más que obligan a replantear la última decisión:

1) La aparición de un teorema como cláusula troncal:

2) La repetición de una cláusula aparecida previamente en el mismo árbol,

como vemos a continuación:

Cuando se han considerado todas las alternativas y no se ha llegado a encon- trar ¨, entonces se puede afirmar que el razonamiento no es correcto.

5.3.3. La estrategia del conjunto de apoyo

La estrategia del conjunto de apoyo es una regla heurística* que con frecuencia permite acelerar el proceso de obtención de ¨. En otros casos, quizá no lo ace- lera, pero puede ser útil para detectar que, si el razonamiento que se intenta validar es correcto, lo es porque sus premisas son inconsistentes.

El porqué de esta recomendación es el siguiente: por un lado, el método de re- solución está basado en la estrategia de reducción al absurdo. Para validar el ra-

La estrategia del conjunto de apoyo se materializa en la recomenda-

ción siguiente: a la hora de aplicar el método de resolución, es necesa- rio empezar por elegir cláusulas que formen parte de la negación de la conclusión.

No se puede continuar.

Ci Bi

Hay que replantearse la última decisión n Ci Bi Ci+1 Bi+1 Cj Bj Cj+1 . . . No se puede continuar.

Hay que replantearse la última decisión Repetición

Conjunto de apoyo

Conjunto de apoyo es el nom-

bre que se da al subconjunto de cláusulas obtenidas de la negación de la conclusión.

* Una regla heurística es una regla que es correcta la mayoría

zonamiento A1, ..., An ∴ B se intenta validar el razonamiento A1, ..., An ¬B ∴ ¨ porque el primero es válido si, y sólo si, el segundo también lo es. Por otro lado, si las premisas son consistentes (A1, ..., An ¨), por sí solas no permitirán llegar a ¨. De este modo, es razonable pensar que si el razonamiento es cor- recto, lo que permitirá llegar a ¨ será la mezcla de las premisas con la nega- ción de la conclusión. Cuanto antes empecemos a utilizar las cláusulas de la negación de la conclusión, antes se llegará a ¨.

Desde un punto de vista práctico, la estrategia del conjunto de apoyo puede aplicarse de la forma siguiente: se elige como cláusula de inicio la primera del conjunto de apoyo. Si esta cláusula no permite llegar a ¨, debe intentarse con el resto de las cláusulas del conjunto de apoyo. Con esto, se llegará a una de estas dos situaciones:

a) Se obtiene ¨. Esto quiere decir que el razonamiento es válido. Si sólo

estamos interesados en demostrar su validez, ya no es necesario hacer nada más. Si además queremos saber si la validez del razonamiento se deriva de la inconsistencia de las premisas, será necesario estudiar, a parte, esta posi- bilidad.

b) Ninguna de las cláusulas del conjunto de apoyo permite obtener ¨. En este

caso se tiene una de estas dos situaciones: • El razonamiento no es válido.

• El razonamiento es válido, pero porque las premisas son inconsistentes. A priori no puede decirse cuál de las dos situaciones se da realmente. Para sa- berlo, será necesario determinar si las premisas del razonamiento son o no in- consistentes.

Ejemplos

1) Se quiere averiguar si el razonamiento P Q R, R S, Q ∧¬S ∴¬P es válido.

El conjunto de cláusulas resultante es { ¬P ∨¬Q R, ¬R S, Q, ¬S, P }. El con- junto de apoyo contiene sólo la cláusula P.

Para saber si las premisas de un razonamiento son inconsistentes, puede utilizarse el método de resolución. Como conjunto de cláusulas se con-

sidera sólo las cláusulas de las premisas, sin hacer intervenir ninguna cláusula de la negación de la conclusión. Si se llega a obtener ¨, las pre- misas son inconsistentes. En caso contrario no lo son.

La estrategia del proceso demostrativo

Empezar a resolver a partir de cláusulas de la negación de la conclusión es equivalente a se- guir una estrategia dirigida por la conclusión: es ésta la que guía el proceso demostrativo.

Notación

En estos ejemplos, se va a uti- lizar la letra negrita para des- tacar las cláusulas que forman parte del conjunto de apoyo.

zonamiento A1, ..., An ∴ B se intenta validar el razonamiento A1, ..., An ¬B ∴ ¨ porque el primero es válido si, y sólo si, el segundo también lo es. Por otro lado, si las premisas son consistentes (A1, ..., An ¨), por sí solas no permitirán llegar a ¨. De este modo, es razonable pensar que si el razonamiento es cor- recto, lo que permitirá llegar a ¨ será la mezcla de las premisas con la nega- ción de la conclusión. Cuanto antes empecemos a utilizar las cláusulas de la negación de la conclusión, antes se llegará a ¨.

Desde un punto de vista práctico, la estrategia del conjunto de apoyo puede aplicarse de la forma siguiente: se elige como cláusula de inicio la primera del conjunto de apoyo. Si esta cláusula no permite llegar a ¨, debe intentarse con el resto de las cláusulas del conjunto de apoyo. Con esto, se llegará a una de estas dos situaciones:

a) Se obtiene ¨. Esto quiere decir que el razonamiento es válido. Si sólo

estamos interesados en demostrar su validez, ya no es necesario hacer nada más. Si además queremos saber si la validez del razonamiento se deriva de la inconsistencia de las premisas, será necesario estudiar, a parte, esta posi- bilidad.

b) Ninguna de las cláusulas del conjunto de apoyo permite obtener ¨. En este

caso se tiene una de estas dos situaciones: • El razonamiento no es válido.

• El razonamiento es válido, pero porque las premisas son inconsistentes. A priori no puede decirse cuál de las dos situaciones se da realmente. Para sa- berlo, será necesario determinar si las premisas del razonamiento son o no in- consistentes.

Ejemplos

1) Se quiere averiguar si el razonamiento P Q R, R S, Q ∧¬S ∴¬P es válido.

El conjunto de cláusulas resultante es { ¬P ∨¬Q R, ¬R S, Q, ¬S, P }. El con- junto de apoyo contiene sólo la cláusula P.

Para saber si las premisas de un razonamiento son inconsistentes, puede utilizarse el método de resolución. Como conjunto de cláusulas se con-

sidera sólo las cláusulas de las premisas, sin hacer intervenir ninguna cláusula de la negación de la conclusión. Si se llega a obtener ¨, las pre- misas son inconsistentes. En caso contrario no lo son.

La estrategia del proceso demostrativo

Empezar a resolver a partir de cláusulas de la negación de la conclusión es equivalente a se- guir una estrategia dirigida por la conclusión: es ésta la que guía el proceso demostrativo.

Notación

En estos ejemplos, se va a uti- lizar la letra negrita para des- tacar las cláusulas que forman parte del conjunto de apoyo.

Si elegimos P para empezar a resolver, se obtiene el árbol de resolución siguiente:

El razonamiento queda así validado. Si además se quisiera saber si la validez es fruto de la inconsistencia de las premisas, sería necesario también ver si el con- junto { ¬P ∨¬Q R, ¬R S, Q, ¬S } permite llegar a ¨. En este caso, la respuesta es negativa porque ningún árbol de resolución permite obtener ¨.

• Empezando a resolver con ¬P ∨¬Q R:

• Empezando a resolver con ¬R S:

Si elegimos P para empezar a resolver, se obtiene el árbol de resolución siguiente:

El razonamiento queda así validado. Si además se quisiera saber si la validez es fruto de la inconsistencia de las premisas, sería necesario también ver si el con- junto { ¬P ∨¬Q R, ¬R S, Q, ¬S } permite llegar a ¨. En este caso, la respuesta es negativa porque ningún árbol de resolución permite obtener ¨.

• Empezando a resolver con ¬P ∨¬Q R:

• Empezando a resolver con Q:

• Empezando a resolver con ¬S:

2) Se quiere descubrir si P → Q ∧ S, ¬(T → Q), ¬P → ¬T ∴ S → P ∧ ¬T es un razonamiento válido o no. El conjunto de cláusulas que resulta es el siguiente: { ¬P ∨ Q, ¬P ∨ S, T, ¬Q, P ∨ ¬T, S, ¬P T }.

• Si se elige S como primera cláusula, no puede hacerse nada, porque en el conjunto no hay ninguna aparición del literal ¬S.

• Si se elige ¬P ∨ T como primera cláusula, tampoco se llega a ¨:

• Empezando a resolver con Q:

• Empezando a resolver con ¬S:

2) Se quiere descubrir si P → Q ∧ S, ¬(T → Q), ¬P → ¬T ∴ S → P ∧ ¬T es un razonamiento válido o no. El conjunto de cláusulas que resulta es el siguiente: { ¬P ∨ Q, ¬P ∨ S, T, ¬Q, P ∨ ¬T, S, ¬P T }.

• Si se elige S como primera cláusula, no puede hacerse nada, porque en el conjunto no hay ninguna aparición del literal ¬S.

Llegados a este punto, ya puede afirmarse que el razonamiento sólo puede ser válido si las premisas son inconsistentes. Para ver si lo son o no, se intentará llegar a ¨ a partir del conjunto { ¬P ∨ Q, ¬P ∨ S, T, ¬Q, P ∨ ¬T }:

Ahora ya sabemos que el razonamiento es válido y que lo habría sido con cualquier otra conclusión porque las premisas no eran consistentes. Obser- vad la demostración siguiente por deducción natural:

3) Se quiere saber si el razonamiento P Q, Q S, S P es o no válido. El conjunto de cláusulas resultante es { ¬P ∨ Q, ¬Q ∨ S, S, ¬P }. Si se intenta iniciar

la resolución con la cláusula ¬P no puede hacerse nada porque el literal P no aparece en ninguna otra cláusula del conjunto.

Ya puede afirmarse que el razonamiento no es válido o que, si lo es, lo es por la inconsistencia de las premisas. Sin embargo, el conjunto { ¬P Q, ¬Q S, S } no permite llegar a la cláusula vacía.

• Empezando a resolver con ¬P ∨ Q:

(1) P → Q ∧ S P (2) ¬(T → Q) P (3) ¬P → ¬T P (4) T ∧ ¬Q ED 2 (5) T E∧ 4 (6) P MT 3, 5 (7) Q ∧ S E→ 1, 6 (8) Q E∧ 7 (9) ¬Q E∧ 4 (10) S → P ∧ ¬T QS 8, 9

Llegados a este punto, ya puede afirmarse que el razonamiento sólo puede ser válido si las premisas son inconsistentes. Para ver si lo son o no, se intentará llegar a ¨ a partir del conjunto { ¬P ∨ Q, ¬P ∨ S, T, ¬Q, P ∨ ¬T }:

Ahora ya sabemos que el razonamiento es válido y que lo habría sido con cualquier otra conclusión porque las premisas no eran consistentes. Obser- vad la demostración siguiente por deducción natural:

3) Se quiere saber si el razonamiento P Q, Q S, S P es o no válido. El conjunto de cláusulas resultante es { ¬P ∨ Q, ¬Q ∨ S, S, ¬P }. Si se intenta iniciar

la resolución con la cláusula ¬P no puede hacerse nada porque el literal P no aparece en ninguna otra cláusula del conjunto.

Ya puede afirmarse que el razonamiento no es válido o que, si lo es, lo es por la inconsistencia de las premisas. Sin embargo, el conjunto { ¬P Q, ¬Q S, S } no permite llegar a la cláusula vacía.

• Empezando a resolver con ¬P ∨ Q:

(1) P → Q ∧ S P (2) ¬(T → Q) P (3) ¬P → ¬T P (4) T ∧ ¬Q ED 2 (5) T E∧ 4 (6) P MT 3, 5 (7) Q ∧ S E→ 1, 6 (8) Q E∧ 7 (9) ¬Q E∧ 4 (10) S → P ∧ ¬T QS 8, 9

• Con ¬Q ∨ S no se puede empezar a resolver porque en ningún lugar aparece el literal ¬S.

• Con S no se puede empezar a resolver por la misma razón. Luego el razonamiento no es válido.

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