Dado que los efectos de las lesiones en la cabeza pueden ser potencial- mente irreversibles, incluso después de un traumatismo en apariencia menor, el médico deportivo tiene la obligación de potenciar e iniciar medidas preventivas con el objetivo de reducir la gravedad de los trau- matismos en la cabeza, reduciendo al mínimo los daños encefálicos secundarios, producto del incidente inicial, y reduciendo la incidencia de lesiones recurrentes en la cabeza (40).
Complementos que reducen la gravedad de la lesión inicial
El uso de complementos protectores, como protectores bucales y cascos, reduce el grado de las lesiones encefálicas causadas por una fuerza dada y también proporcionan protección contra lesiones asociadas de cráneo, rostro, cuero cabelludo y mandíbulas (ver capítulo 24).
Protectores bucales
● Protegen los dientes, los huesos faciales y la mandíbula. Además mantienen abierta la articulación temporomandibular (más las dobles que las normales) y, por tanto, reducen la fuerza transmitida a la base del cráneo por un golpe en la mandíbula.
● Los protectores bucales hechos a medida y obtenidos mediante un molde son mejores que los estándar.
● Se recomienda llevar un protector superior a medida para la prácti- ca de deportes de contacto, y los protectores dobles (arriba y abajo) para los deportes de lucha.
● Los protectores convencionales son probablemente mejor que nada.
Cascos
Hay dos tipos básicos, blandos y rígidos (a menudo con un forro inte- rior blando). Se ha demostrado que los cascos blandos reducen las lesiones ciliares y de cuero cabelludo, pero queda por probar su eficacia en la pre- vención de las lesiones encefálicas. Hay muchos tipos de cascos rígidos que proporcionan protección sustancial al rostro y la cabeza. Como principio general, se recomienda el empleo de cascos rígidos (y en algu- nos deportes es obligatorio) a menos que haya razones convincentes para no llevarlos, como posibles lesiones infligidas a otros deportistas.
1. Los cascos aumentan el volumen de la cabeza, por lo que permiten dar-
se golpes que de otro modo no se producirían. El aumento del diáme- tro de ésta también aumenta el componente rotacional de los golpes.
2. Los cascos pueden interrumpir la visión (sobre todo si no ajustan
correctamente) con lo cual estorban las maniobras de elusión.
3. Los cascos pueden transmitir una sensación falsa de seguridad, ani-
mando a los deportistas a actuar con mayor temeridad.
Selección y preparación física de los deportistas
● La selección y preparación física de los deportistas de un deporte concreto y el papel que cada uno desempeña se dirigen mejor selec- cionando un físico apropiado para cada deporte y puesto concretos, y mejorando la condición física general.
● No es posible preparar el cerebro para resistir fuerzas externas; al contrario, los daños causados por traumatismos repetidos, aunque sean mínimos, tienden a acumularse.
● En ciertos deportes y posiciones sobre el terreno de juego es mayor el riesgo de sufrir lesiones de cabeza; los ejercicios para el fortaleci- miento del cuello tienen un efecto protector al reducir la aceleración de la cabeza cuando sufre un golpe ésta o el cuerpo, así como al pro- tegerla contra las lesiones de la columna cervical.
Reglas que sistematizan el juego y la participación individual
Una de las funciones de los médicos deportivos es incoar el cambio de reglas con el fin de reducir la posibilidad de que los jugadores sufran lesiones de cabeza. Estas reglas se elaboran para reducir las lesiones ini- ciales y prevenir la recidiva al regular el juego y la participación con- creta de cada deportista.
● Siempre que sea posible se almohadillará todo objeto duro que haya en el terreno de juego.
● Se aconsejan reglas que exijan el uso de complementos protectores. ● Es preferible que haya reglas en los deportes de alto riesgo que exi-
jan la presencia de personal que sepa primeros auxilios.
● Es esencial que haya reglas que permitan la asistencia inmediata a los deportistas lesionados.
● Es esencial que haya reglas que impidan que los deportistas con le- siones de cabeza vuelvan a jugar de inmediato sin un examen discri- minatorio adecuado.
● Es deseable que haya reglas que obliguen a imponer períodos de exclusión obligatorios cuando hay lesiones de cabeza documentadas. ● Es deseable que haya reglas que prohíban el contacto con la cabeza como un objetivo legítimo en los deportes de contacto. Los deportes de lucha que favorecen los golpes en la cabeza como el boxeo y las
artes marciales platean un dilema moral. ¿Deben los médicos depor- tivos que asisten a estos deportes evaluar y tratar los traumatismos en la cabeza a pesar de que condenen estas prácticas?
Formación de deportistas y árbitros
Los médicos deportivos no sólo cumplen el papel de médicos y asesores descrito arriba, sino que también tienen la responsabilidad de formar a los que intervienen de alguna forma en el deporte sobre sus riesgos, el reconocimiento de las lesiones de cabeza y sus consecuencias, así como los procedimientos para su evaluación y tratamiento.
Bibliografía
(1) LB Lehman, SJ Ravich. 1990. Closed head injury in athletes. Clin Sports Med 247-1. (2) H Seward y cols. 1993. Football injuries in Australia at the elite level. Med J Austral
159, 298-301.
(3) SG Gerberich y cols. 1983. Concussion incidences and severity in secondary school and varsity football players. Am J Public Health 73, 1370-5.
(4) RC Cantu. 1992. Cerebral concussion in sport: Management and prevention. Sports
Med 14, 64-74.
(5) LA Bruno y cols. 1987. Management guidelines for head injuries in athletics Clin
Sports Med 6 17-29.
(6) G McLatchie, B Jennett. 1994. Head injury in sport. BJM 308, 1620-4.
(7) T Ingebrigtsen, B Romner. 1996. Routine early CT-scan is cost saving after minor head injury. Acta Neurol Scand 93, 207-10.
(8) PR McCrory y cols. 1997. Retrospective study of concussive convulsions in elite Australian rules and rugby league footballers: phenomenology, etiology, and outcome. BMJ 314, 171-4.
(9) AJ Ryan. 1991. Protecting the sportsman's brain (concussion in sport). BJ Sports Med
25, 81-6.
(10) JM Moriarty, SM Simons. 1994. Sports neurology. En RJ Johnson, J Lumbardt (dir.).
Current review of sports medicine. Current Medicine, Philadelphia.
(11) JC Maroon y cols. 1992. Assessing closed head injuries. Physician Sports Med 20, 37-44. (12) ED Bigler. 1990. Neuropathology of traumatic brain injury. En ED Bigler (dir.) Trau-
matic brain injury Pro-ed, Austin, Tx.
(13) B Jennet, G Teasdale. 1981. Management of head injury. FA Davis, Philadephia. (14) RW Rimel y cols.1982. Moderate head injury: completing the clinic spectrum of brain
trauma. Neurosurgery 11, 344-51.
(15) HS Levin y cols.1989. Mild head injury. Oxford University Press, Nueva York. (16) P Wrightson, D Gronwall. 1980. Time off work and symptoms after minor head injury.
(17) Quality Standards Subcommittee, American Academy of Neurology. 1997. Practice parameter: The management of concussion in sport. Neurology 48, 581-5.
(18) JP Kelly, JH Rosenberg. 1997. Diagnosis and management of concussion is sports.
Neurology 48, 575-80.
(19) G Teasdale, B Jennet. 1974. Assessment of coma and impaired consciousness, a practical scale. Lancet II, 81-4.
(20) M McCrea y cols. 1997. Standardized assessment of concussion in football players Neu-
rology 48, 586-8.
(21) R Roos. 1996. Guidelines for managing concussion in sport: A persistent headache.
Physician Sports Med 24, 67-74.
(22) D Gronwall, P Wrightson. 1975. Cumulative effects of concussion. Lancet 2, 995-7. (23) RC Cantu, R Voy. 1995. Second impact syndrome: A risk in any contact sport.
Physician Sports Med 23, 27-34.
(24) EA Shores y cols. 1986. Preliminary validation of a clinical scale for measuring the duration of post-traumatic amnesia. Med J Austral 144, 569-72.
(25) D Maddocks y cols. 1995. The assessment of orientation in following concussion athle- tes. Clin J Sports Med 5, 32-5.
(26) HS Levin y cols. 1979. The Galveston Orientation and Amnesia Test: a practical scale to assess cognition after head injury. J Nerv Ment Dis 167, 675-84.
(27) M F Mendez. 1995. The neuropsychiatric aspects of boxing. Int J Psych Med 25, 249-62. (28) G Forrester, G Geffen. 1995. Julia Fare Centre–Post Traumatic Amnesia Scales Manual.
Glenelg Press, Adelaide.
(29) G Forrester y cols. 1994. Measuring post-traumatic amnesia (PTA): An historical review. Brain Injury 8, 175-84.
(30) D Wechsler. 1981. Wechsler Adult Intelligence Scale–Revised. Psychological Corporation, Nueva York.
(31) D Gronwall. 1977. Paced auditory serial-addition task: A measure of recovery from concussion. Percept. Motor Skills 44, 367-73.
(32) A Baddeley y cols. 1992. The Speed and Capacity of Language Processing Test. Thames Valley Test Company, Bury St Edmunds, Reino Unido.
(33) A Smith. 1982. The Symbol Digit Modalities Test. Western Psychological Services, Los Ángeles.
(34) AD Hinton-Bayre y cols. 1997. Mild head injury and speed of information processing: A prospective study of professional rugby league players. J Clin
Exp Neuropsychol 19, 275-89.
(35) AD Hinton-Bayre y cols. Impairment and recovery of speed of information proces- sing after mild head injury: A prospective study of rugby league players. Int Perspect
Traum Brain Injury. 1997. J Ponsford, P Snow, V Anderson (dir.). Australia Acade-
mic Press, Melbourne págs. 291-8.
(36) D Maddocks M Saling. 1996. Neuropsychological deficits following concussion.
(37) SN Macciocchi y cols. 1996. Neuropsychological functioning and recovery after mild head injury in collegiate athletes. Neurosurgery 39, 510-14.
(38) EA Montgomery y cols. 1991. The psychobiology of minor head injury. Psychol Med
21, 375-84.
(39) KM Guskiewicz y cols. 1996. Effects of mild head injury on postural stability in athle- tes. J Athletic Training 31, 300.
(40) AP Garnham. 1992. Injuries to the head, eye and ear. En J Bloomfield y cols. (dir.)
APÉNDICE A.
LESIONES DEPORTIVAS PREVIAS EN LA CABEZA: