4. Subjective Audio Testing with the MUSHRA Method
4.7 Part 2: Subjective Test on intelligibility
4.7.1 Test Task Design
En este capítulo el drama llega a su momento más crítico y emocionante, incluyendo el pasaje más popular del libro. Mardoqueo se entera del edicto y llora (vv. 1–3), Ester es informada y pide más detalles a Mardoqueo (vv. 4–8). Ella [página 223] explica el peligro de ir al rey Asuero, sin ser llamada (9–11), Mardoqueo exhorta a Ester a arries- garse (vv. 12–14), Ester pide intercesión de parte de los judíos en Susa (vv. 15–17).
Señales de dolor 4:1
En Ester 4:1 se menciona que Mardoqueo “rasgó sus vestiduras, se vistió de cilicio y de ceniza, y se fue por la ciudad gritando con fuerza y amargura”.
En nuestra cultura occidental, muchas veces se nos enseña a ocultar nuestras emociones. Se nos alienta a “ser fuertes” y “controlarnos”. A los hom- bres hispanos se les enseña que “los hombres no deben llorar”. No sucede lo mismo en la sociedad oriental donde es común aún en nuestros días mos- trar el dolor con señales externas.
En el AT, “rasgar las vestiduras” era una costum- bre común para el pueblo de Israel; y aun llegó has- ta la época del NT. También se hace referencia a esta práctica entre otras naciones (Isa. 15:3, Eze. 27:30– 33).
La costumbre de vestirse de “cilicio y ceniza” in- cluía los siguientes pasos: primero se rasgaba la ro- pa, luego se cubría con una túnica tosca e incómoda hecha de pelo de cabra o camello; y finalmente, se echaban cenizas sobre la cabeza. Este atuendo se usaba especialmente como señal de duelo.
Al enterarse Mardoqueo del edicto promulgado por Amán con el respaldo del rey, sentía doblemente un profundo dolor (v. 1). Además de la angustia que sentiría por el pueblo destinado a la extinción, él, y nadie más que él, era el responsable por haberse negado a rendir reverencia a Amán y estaría sintiendo el peso de la culpabilidad por ese hecho. “Rasgó sus vestiduras...” describe una costumbre antigua de lamentar que in- cluía romper los vestidos, vestirse de ropa áspera y echar cenizas sobre la cabeza (comp. Dan. 9:3; Job 2:12; etc.).
En esta forma, y “gritando con fuerza y amargura”, iba por toda la ciudad de Susa, llegando “hasta la puerta real” (v. 2). Aparentemente, quería informar a Ester de los su- cesos y ver si ella, siendo reina, podría hacer algo. En ropa de duelo, él pudo llegar sólo
hasta la plaza abierta de la ciudad que estaba frente a la puerta del palacio real (comp. v. 6). Allí Ester podría verlo o, por lo menos, enterarse de su duelo. Los judíos en todo el reino, al enterarse de su destino, siguieron la costumbre de duelo, agregando la prác- tica del ayuno (v. 3). Además de la vestidura de cilicio y la ceniza sobre la cabeza, el autor describe el [página 224] dolor expresado con “gran duelo, ayuno, llanto y lamen- tación”.
Aunque el autor no declara específicamente que los judíos, al oír del complot contra ellos, oraron cuando ayunaban, lloraban y se lamentaban, casi con seguridad que lo hicieron. ¿Cómo no clamarían a Dios? El propósito del saco de cilicio, el ayuno y el la- mento estando en angustia era dirigir el pensamiento a la misericordia de Dios.
Cuando Ester se enteró de que alguna tragedia había sucedido, o que iba a suceder, sin saber lo que era, se alarmó y comenzó a lamentarse también. Ella envió ropa a Mardoqueo a fin de que él pudiera venir y hablar personalmente con ella (v. 4), ocu- pando su puesto en la puerta real, pues se consideraba que uno vestido de cilicio sería inmundo. Pero Mardoqueo se negó a vestir la ropa que Ester le había enviado, quizás con el propósito de señalar a Ester que su duelo no era un asunto particular.
Semillero homilético
Llamados para esta hora 3:5–4:16
Introducción: Dios nos puso a cada uno en esta hora y nos llama a trabajar para lograr un cambio.
Es una hora de grandes crisis (3:5, 6).
La escena: la situación de los judíos en Persia. La crisis: La decisión de Amán de exterminar a los
judíos.
Los personajes: Amán (el villano), Mardoqueo (el héroe judío).
La crisis actual. Nuestra hora también es de grandes crisis. Sólo basta leer el periódico del día para recordar las crisis económicas y políticas que nos toca vivir. Pero hay otro tipo de crisis que pue- den acarrear resultados tanto o más devastadores que estas: son las crisis morales, las crisis familiares o individuales que se originan por la desobediencia a Dios y a sus mandatos.
Una hora de grandes crisis requiere del poder de Dios (4:15, 16).
Al reconocer la situación de crisis, Ester pide que el pueblo se una para clamar a Dios. Ella sabía cómo era su Dios. Él era el Dios de las cosas difíciles. No- sotros también sabemos que sólo un Dios grande y poderoso puede traer la solución a las crisis tan grandes como las que nos toca vivir. ¿Cuándo fue la última vez que como familia o como iglesia clamaron y ayunaron pidiendo una intervención especial de Dios?
. III. Una hora de grandes crisis requiere del poder de Dios, pero también de grandes sacrificios de parte de sus hijos (4:16). Ester se tuvo que jugar el todo por el todo. Había llegado su hora. Primero buscó la dirección de Dios, y luego estuvo dispuesta a hacer su parte. Puso en el platillo todo lo que tenía, y Dios la usó. Hoy también Dios demanda este tipo de en- trega. Cristianos que estén dispuestos a “jugarse to- do” por el Señor. Quizás estás sintiendo que Dios te pide que hagas algo, pero tienes miedo. No quieres dejar la comodidad de la rutina diaria. Recuerda: esta es tu hora. Lo que el Señor pide de ti no lo pide de nadie más. ¿Qué vas a hacer? ¿Cómo le vas a responder al Señor?
Conclusión: Ni tú ni yo elegimos el tiempo ni las cir- cunstancias para nuestro nacimiento. Dios nos puso en el mundo en esta hora y para esta hora. ¿Qué marca vas a dejar de tu paso por el mundo? ¿En qué van a mejorar las personas o las circunstancias que te rodean debido a tus acciones?>
Desde que Mardoqueo no podía acercarse a ella, Ester buscó la manera de obtener la información que necesitaba (vv. 5–7). Envió a Hatac, uno de los eunucos asignados para servirle, para preguntar a Mardoqueo el porqué de su “llanto y lamentación”. Al informar a Hatac de las intrigas de Amán, Mardoqueo enfatizó la gran [página 225] suma de dinero que aquél ofreció al rey para conseguir su apoyo a su plan. El hecho de que Mardoqueo mencione la suma exacta de la oferta probablemente significa dos co- sas: él tenía contacto directo con alguien dentro del palacio real, y Asuero esperaba re- cibir esa fortuna, a pesar de la negativa inicial (comp. 3:9–11).
Mardoqueo informó a Hatac verbalmente del plan general y de la oferta hecha por Amán al rey. Para que Ester se diera cuenta de la enorme gravedad del edicto, Mardo- queo le mandó una copia del decreto del exterminio del pueblo judío (v. 8). Juntamente con la copia del decreto, mandó decir a Ester que entrara y suplicara la intervención del rey para salvar al pueblo judío.
A partir del v. 9, Mardoqueo y Ester mantienen conversaciones por medio de mensa- jeros. Sabemos de la existencia de una ley que prohibía el ingreso a la sala de audien- cia del palacio, con riesgo de perder la vida. Sin lugar a dudas, esta ley era para la pro- tección del rey y para evitar molestias innecesarias.
Parecería que el afecto del rey por Ester estaba decayendo un poco, puesto que ella no había sido llamada en 30 días. Realmente, Ester no sabe si será llamada otra vez. Es conmovedor ver como ella recordaba exactamente cuántos días había esperado con incertidumbre.
Realmente, había tres maneras de entrar a tener audiencia con el rey: recibir una invitación por iniciativa del rey; solicitar audiencia y recibir una respuesta positiva; arriesgarse y entrar directamente a la presencia del rey y esperar que él extendiera el cetro y, si no, recibir la sentencia de [página 226] muerte. Ester no había recibido una invitación por iniciativa del rey y probablemente no quería solicitar audiencia porque, en tal caso, tendría que especificar el motivo. Ella no querría anunciarlo de antemano, porque Amán estaría con el rey, o por lo menos el rey consultaría con él antes de tomar una decisión. Si Amán supiera el motivo de la visita de Ester, hubiera convencido al rey
a no darle audiencia. Ester sabía que la única opción abierta para ella sería la tercera, la más peligrosa.
El ayuno
Al pedir que su pueblo ayunara con ella, Ester demostró dos cosas: (1) Que necesitaba que todo el pueblo le mostrara su apoyo; (2) que necesitaba la intervención poderosa de Dios.
A través de todo el AT se puede ver la importancia que los judíos le otorgaban al ayuno, aunque la ley establecía que los israelitas ayunaran solamente un día en el año, el Día del Perdón. En Isaías 58:1–8, un hermoso pasaje que habla sobre el ayuno, se mues- tra el valor del verdadero ayuno. El principio que rige el ayuno es que la importancia de la petición hace que la persona esté tan preocupada por su co- munión con Dios respecto a la situación, que deja de lado temporalmente sus necesidades físicas.
En el NT hay evidencias de que los primeros cris- tianos continuaron la práctica del ayuno unido a la oración para buscar el favor de Dios (ver Hech. 14:23).
Hasta el día de hoy, los cristianos de todos los tiempos ayunan como un medio por el cual la perso- na abandona sus propias necesidades para enfocar- se únicamente en su relación con Dios y en clamar la intervención divina.
En los vv. 12 al 14, se ponen de relieve dos de los temas centrales del libro que son la tensión entre dos lealtades, es el punto crucial en la vida de Ester en esta circuns- tancia crítica. Ella es una judía pero también es la reina persa, ¿a quién dará su prime- ra lealtad, a su esposo el rey o a su propio pueblo?
El mensaje del libro a todos los judíos en el exilio es este: No interesa cuán rico o poderoso llegue a ser un judío en un país extranjero, es primeramente un judío. Por lo tanto, su lealtad primera no debe ser a los gobernantes sino al pueblo judío. Ellos eran conscientes que muchos se asimilaban a la cultura extranjera y las identidades étnicas se estaban perdiendo. Los edomitas, por ejemplo, no sobrevivieron a la conquista y go- bierno babilónico aunque no [página 227] habían sido deportados. Los judíos para so- brevivir como nación debían mantenerse unidos.
Mardoqueo y Ester saben bien que ella por un tiempo podría continuar viviendo sin peligro en el palacio (v. 14). El tema, sin embargo, es que cuando una raza está en peli- gro cada individuo de esa raza también lo está. Además había personas dentro del pa- lacio quienes sabían que Ester era judía.
Comentaristas y otros están muy intrigados de que no se haga mención de Dios en el v. 14. Casi parece que Mardoqueo está evitando mencionar a Dios. Mardoqueo, como buen judío, es casi cierto que tiene en mente que la ayuda y la liberación es de parte de Dios. Él también cree que por la providencia de Dios determinados individuos están colocados en determinados lugares en determinado tiempo.
La mejor explicación que podemos dar en cuanto a por qué Mardoqueo no menciona más explícitamente a Dios en su lenguaje es que él quería enfatizar la iniciativa y res- ponsabilidad humana. A las personas no se les debe permitir huir de sus responsabili- dades por creer que Dios realizará su voluntad con o sin la ayuda del individuo. Ester no tiene que ir delante del rey. Ambos saben que Dios puede salvarlos por otros me- dios, Mardoqueo tiene confianza en esto.
Ester no obstante ha sido puesta en esta [página 228] posición de poder, en ese punto particular en la historia, para que de esta forma pudiera ser usada por Dios. Si va delante del rey puede morir, si no va a su presencia podría ser que se salvara. Aun- que ella pueda salvarse, tendrá que vivir con el conocimiento de que había fracasado en su responsabilidad frente a Dios y a su pueblo.
Semillero homilético
La fórmula perfecta 4:15–17
Introducción: Son innumerables los beneficios que se obtienen cuando se mezclan sustancias de diversa naturaleza, pero en proporciones y condiciones ade- cuadas. Veamos algunos de esos beneficios: Produc- tos medicinales que son efectivos gracias a la com- binación de ingredientes en la medida justa. Paste- les, tortas y platillos de comida que resultan delicio- sos gracias a la combinación de ingredientes en la medida justa. Materiales explosivos, como la dinami- ta y el TNT, que resultan útiles gracias a la combi- nación de ingredientes en la medida justa.
Para que estos y otros elementos logren su mayor efectividad, se debe seguir exactamente una fórmula predeterminada. De otro modo, los resultados serían desastrosos.
De la misma manera, hay una fórmula perfecta para el actuar de Dios en la vida de los individuos, y en el mundo en general. Ester la conocía y la practi- caba.
La fórmula perfecta incluye hacer todo lo que está de nuestra parte.
Cuando Mardoqueo le explicó el peligro en el que se encontraba el pueblo judío y le solicitó su interven- ción, Ester estuvo dispuesta a correr el riesgo y hacer lo que se le pedía. Y no solamente eso, sino que usó de todo su ingenio y creatividad para encon- trar la mejor manera de lograr el objetivo (5:1–4). Dios nos ha dotado con habilidades especiales y la
capacidad de pensar y ser creativos en el uso de ellas. Él espera que, frente a una necesidad específi- ca, hagamos todo cuanto está de nuestra parte para satisfacerla.
que nosotros no podemos.
Al pedir que todo el pueblo judío se uniera a ella y sus criadas en un tiempo específico de clamar a Dios mediante el ayuno, Ester reconoció que la situación requería una intervención especial de parte de Dios. La tarea y el resultado que se esperaba eran dema- siado grandes para ella sola.
A lo largo de nuestra vida vamos a encontrar situa- ciones que requieren más de lo que nuestras fuerzas y habilidades pueden dar. Son los momentos para que los hijos de Dios reclamemos las preciosísimas promesas de su Palabra. Él está esperando que se lo pidamos.
. La fórmula perfecta requiere la combinación de ambos elementos.
Ester lo supo, lo hizo, y pudo disfrutar de la victoria contra el poderoso enemigo. Si queremos lograr la victoria en las situaciones difíciles que se nos pre- sentan, recordemos esta fórmula. Si actuamos sola- mente con nuestras fuerzas, el resultado será la de- rrota. Estaremos mostrando una confianza desmedi- da en nosotros mismos, y una actitud de que no ne- cesitamos a Dios.
Pero por otro lado, si nos cruzamos de brazos y esperamos que Dios lo haga todo, tampoco lograre- mos la victoria pues él no va a hacer lo que nos co- rresponde hacer a nosotros.
Lo que Dios espera es que cada uno hagamos nuestra parte, usando las fuerzas, la inteligencia y las habilidades que él nos ha dado; y él promete hacer el resto. La historia de Ester es una prueba de la efectividad de esta fórmula.
Conclusión: La historia bíblica y la historia del cris- tianismo hasta nuestros días están repletas de ejemplos de la efectividad de esta fórmula.
Permite que tu vida se sume a estos ejemplos pa- ra que puedas disfrutar de la victoria y “para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano de Jehovah es poderosa” (Jos. 4:24).
Desde este tiempo (v. 15), Ester toma el control de la situación. Irá ante el rey aun a riesgo de su propia vida. De hecho, ella estaba arriesgando su vida en dos sentidos di- ferentes. Primero, podía ser matada inmediatamente por entrar a la sala del trono sin permiso. Segundo, se arriesgaba a morir en el genocidio por revelar su identidad como judía.
Ester manifiesta un sentimiento de solidaridad con los judíos al pedir que ayunen con ella por tres días antes de ir a la presencia del rey (v. 16). Nuevamente, aquí no se menciona que oraban, mientras ayunaban, pero es difícil concebir que el autor de Ester pensara que sus lectores no entenderían que la oración y la búsqueda de la misericor-
dia de Dios podían ser ajenas al motivo del ayuno. Ester decidió hacer lo que Mardo- queo recomendó (v. 13), es decir, entrar a interceder por el pueblo judío ante el rey de Persia. Por otro lado, Mardoqueo obedece lo que pide Ester y organiza a todos los judíos en Susa para realizar un gran ayuno completo por tres días, intercediendo ante el “Rey de reyes y Señor de señores”.