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3. Data and Methods

3.4 Testable hypotheses

Tal como se empezó a vislumbrar en el punto anterior, la demanda del pueblo mapuche trasciende lo cultural y comienza a tomar un tinte político, más complejo, y que atraviesa las estructuras de la sociedad chilena en su conjunto, lo que es identificado y respaldado de manera consensual por los/as entrevistados/as.

 “Me di cuenta que existían dos grandes, no las únicas, pero al menos dos grandes demandas. Una demanda más culturalista y una demanda más política. Yo creo que las demandas más políticas son más interesantes en el sentido que radicalizan las democracias, en cambio las demandas más étnicas no logran avances tan sustantivos en la autodeterminación y tienden a ser un poco, como te dijera, excluyente de otros grupos. O sea, el autonomismo es mucho más interesante, plantea estatutos autonómicos en el que por ser indígena convivirán, coexistirán pacíficamente, eso me parece mucho más interesante”.

 “Entonces dan más recursos para celebrar el We Tripantu, más recursos para seguir enseñando la cosmovisión en las escuelas, pero no se abordan los temas estructurales, que sería más político, que sería abordar la situación de tierras, de despojo de tierras, o de espacios políticos o de participación política. Entonces lo que se ha estado conversando en el último tiempo es generar más espacios de participación política a nivel municipal, regional y, bueno, nacional a nivel parlamentario y es la vía política”.

Que las medidas avancen hacia “lo político” tiene relación con varios conceptos identificados en el discurso de los participantes. Los que, a nuestro juicio, tienen más relevancia y son mencionados en mayor medida por los/as entrevistados/as son: derechos políticos (civiles y diferenciados), reconocimiento, participación y autodeterminación. Partamos el análisis con el primero de ellos.

En cuanto a los derechos políticos, existe consenso en que el acceso a ellos es un objetivo básico de la demanda mapuche. Se entiende como un primer acercamiento para enfrentar las desigualdades propias de una sociedad donde una cultura dominó a otra, y para comenzar a rearticular la noción de ciudadanía.

“Por tanto, yo creo que el Estado, para que ellos ejerzan una ciudadanía plena, tienen que haber derechos diferenciales, que es como un momento, te fijas, es como cuando se piden cuotas para mujeres como si las mujeres fueran seres más frágiles, sí, lo son, lo son no porque naturalmente lo sean sino porque han tenido menos oportunidades; yo creo que hay un momento en que la ciudadanía intercultural supone emparejar la cancha y para emparejar la cancha yo creo que hay que dar derechos diferenciales a ciertos grupos, derechos especiales a ciertos grupos”.

Ahora bien, cabe mencionar que los académicos mapuche no hacen mención a derechos diferenciados, sino que abordan el acceso a derechos con mayor vehemencia apelando a derechos civiles, considerando su estatus de nación y, por tanto, comienzan también a asociarlos a conceptos como autodeterminación y plurinacionalidad.

 “Me parece que la lucha de los derechos civiles, esta idea del derecho a decidir permite que, tanto los indígenas que están en el sur, como en la ciudad puedan ejercer derechos dentro de una República que tal vez tenga que pensar desde la plurinacionalidad, antes que la uniculturalidad, creo que por ahí puede haber un oxígeno a este desencuentro”.

 “Nosotros también queremos tener derecho sobre nuestro destino, por qué tienen que ser no indígenas los que decidan sobre nuestro destino, por qué tiene que ser una persona no indígena la que define esto es lo que le van a enseñar…yo creo que de eso se trata un poco, por eso es que digo que es una lucha de derechos civiles”

Siguiendo con el hilo discursivo, el acceso a derechos políticos sería consecuencia de reconocer al pueblo mapuche como nación, con sus elementos propios, y como sujeto de derechos. Esto conllevaría específicamente un reconocimiento constitucional, que haga especial hincapié en el carácter plurinacional del Estado chileno, que trascienda, además, su institucionalidad.

 “La incorporación en parlamentos, la ley de cuotas, la creación del ministerio, van en la dirección correcta para fortalecer la nación, pero los mapuche estamos pensando ¿en fortalecerá la nación o ser otra nación?

Sinceramente todavía creo que somos pocos los que creemos, los que estamos pensando en otra nación”.

 “Al interior del Estado deberíamos tener otra nación, Chile sería un Estado plurinacional, o sea en su interior convivirían más de una nación, eso me parecería una fórmula interesante, y eso es arriesgado porque en el fondo implica siempre confiar en el otro que tu consideras como Estado”.

Si bien existe una clara responsabilidad del Estado en este proceso de reconocimiento de la nación mapuche, es la sociedad en su conjunto la que tiene que legitimar la condición originaria de los pueblos, su historia de despojo y sus demandas.

“Y ese es un riesgo que creo hay que correr porque no es fácil que un campesino pobre en Temuco al no ser mapuche no tenga los mismos derechos que un campesino pobre que es mapuche, bueno, uno dice mala suerte no más, así es la cosa, en el fondo los que fueron despojados de sus tierras y homogeneizadas sus culturas fueron los mapuche, no fueron los chilenos. Porque yo creo que ahí el enfoque no puede ser de pobreza asistencialista, tiene que ver con lo cultural y lo político, yo creo que es un tránsito que no es fácil y que es conflictivo porque supone reconocer política y culturalmente a grupos que no son tan distintos del campesino”.

Otro concepto que se relaciona con los anteriores, es la necesidad de abrir espacios de participación, política y vinculante, acorde con las demandas propias del pueblo, a partir de su calidad de nación.

 “Entonces yo lo entendería como generar espacios diferenciados de participación para los grupos, en este caso indígenas, que no han tenido esos espacios, como acciones afirmativas en lo que es participación y la toma de decisiones, y eso pueden ser muchas ideas, muchos proyectos, pero una sería la vía institucional, generar más espacios de participación, políticas afirmativas en los espacios de toma de decisiones a nivel local, regional o nacional; generar más condiciones para que gente no indígena conozca lo indígena, que eso sería el espacio de encuentro, en el fondo si tu no conoces al otro o lo menosprecias, y toda tu vida te han enseñado eso, sino llegas a conocer vas a seguir menospreciándolo”.

 “Yo creo que un camino posible es la participación política del mundo indígena, hay distintas formas, yo he escuchado muchas propuestas de partidos políticos indígenas, escaños reservados en el parlamento para indígenas, con cuotas digamos, en fin, un montón de formas que me parecen todas atendibles”

Si bien existe consenso sobre la necesidad de contar con estos canales de participación, ya sea a nivel local o nacional, mediante, por ejemplo, acciones de discriminación positiva, este término se traslapa con la demanda de autodeterminación de los pueblos. Si bien, no se manifiesta una perspectiva práctica de lo que significa la autodeterminación, sí se reconoce como la más clara de las alternativas de participación política.

 “Pero no necesariamente descentralización es autodeterminación, autodeterminación quiere decir que responde a los derechos humanos de los pueblos originarios, a mí me parece que hay una tensión ahí”

 “Yo creo que esa es una cuestión, la autodeterminación respecto del modo que quieren desarrollar sus territorios y también yo creo que quieren participar en política, el Estado tiene una manera de participación política, yo creo que ahí podrían participar los indígenas”

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