CHAPTER 2: OUTBIDDING COMPETITORS WORLDWIDE: IMPERFECT
2.2 The Model and Testable Hypotheses
2.2.2 Testable Hypotheses
A medidados de la centuria emerge con particular fuerza una monografía manuscrita –y aún inédita– que bajo el título Origen de los excelentísimos señores
Condes-Duques de Benavente y del apellido Pimentel signó don Domingo de
Ascargorta, oficial al servicio de la Casa durante buena parte de su vida435. Existen de esta obra al menos dos ejemplares, uno con indicios razonables de ser el princeps, y que se conserva en el archivo toledano de la Nobleza436, y un apógrafo, completado de otra mano, que esclarece el devenir de la estirpe hasta el año 1696 –es decir, cuarenta años después de la fecha en que Ascargorta finalizara
434 Ibidem, Fol. 231r.
435 No son muchos los datos que se conocer acerca de Ascargorta. Al menos desde la década de los 50 –fechas en las que compone los Orígenes– se encuentra al servicio del Conde de Benavente, empeño en el que permaneció –como pronto– hasta principios de los 70, a juzgar por la declaración firmada de su puño que se contiene en el Libro Becerro del sexto titular del condado. El perfil de su familia, tal y como acontece con un buen ramillete de ellas, es el de una estirpe ligada a los destinos de la Casa por largo tiempo, y así, su bisnieto don Manuel, todavía figura, destacadamente, como uno de los administradores generales de la casa de Osuna a mediados del siglo XVIII. ARCHIVO PARTICULAR DE LA FAMILIA MARTÍNEZ–CUBELLS–IRALOLA (A.P.F.M-C.I), Libro Becerro fols. 345-348; DE CADENAS Y VICENT, V., Pleitos de Hidalguía
que se conservan en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, III. Madrid: Hidalguía,
1981. Pág. 212; FERNÁNDEZ-CORTÉS, J.P., La música en las Casas de Osuna y Benavente
(1733-1882). Madrid: Sociedad Española de Musicología, 2007. Pág. 75.
436 Encuadernado en piel, con una vistosa decoración heráldica y correctísima caligrafía y ordenación, su data original está fijada en Córdoba en el año 1656. Alcanza en este códice la unidad de letra hasta el folio 42v., en que se trata del undécimo conde y se da noticia nominal de sus descendientes. El 43r., que ya no está foliado, incluye una sóla línea de la letra anterior “Doña
María Pimentel” que se completa de otra: “monja en sn Verdo de Benavte”. Los dos folios
siguientes contienen breves apuntes que alcanzan hasta el matrimonio del Conde de Luna –don Antonio Francisco– con doña María Ignacia de Borja, hija de los Duques de Gandía, que se celebró el 10 de julio de 1695. A.H.N., Nobleza, Osuna, C. 4210, D. 2.
la versión original– que figura en el catálogo de manuscritos de la Biblioteca Nacional de España437.
La importancia de estos manuscritos –más allá de la reducida parte de verdad que respecto a datos fiables sobre origen y emblemas de los Pimentel pudieran aportar– reside sin embargo en su naturaleza, pues la obra de Ascargorta se erige con todo derecho en un “falso cronicón” al servicio del engrandecimiento linajístico de sus promotores, dado que reúne, con particular claridad, los caracteres de este genero pseudo–historiográfico tan genuinamente español438.
En primer lugar, por su fisionomía de obra breve; no está de más recordar que, a pesar del contenido minusvalorativo que en castellano aporta el sufijo -on, la etimología de la palabra se corresponde con la griega Χρονικών, neutro singular, que conduce a un relato de dimensiones inferiores al referido por el neutro plural correlativo, Χρονικα, obra no de mayor calidad o veracidad, sino simplemente más extensa439. En segundo lugar por su carácter de obra radicalmente moderna, moderna en el sentido de post-renacentista. Tal y como indicó a mediados de los ochenta del siglo pasado el profesor don Pedro Córdoba, no pueden concebirse los “falsos cronicones” españoles sino como una nueva visión de los métodos historiográficos que procede directamente de la potenciación del valor de las fuentes clásicas operada durante el Renacimiento. De la concepción medieval de la historiografía como un ejercicio conservacionista, el humanismo transita hacia una visión más abierta, a la historia “interpretable” que los cronicones hispánicos cruzan, de largo, hasta llegar –sin sonrojo– a la invención de los más destacados falsarios del XVII ibérico, don Jerónimo Román de la Higuera y don Juan
437 La copia se encuentra inserta en un volumen general de carácter misceláneo, en el que le añaden otros documentos de diversa naturaleza, también relativos a la casa, casi todos del XVII. B.N.E., Mss. 11.569 fols. 122v-164v.
438 Con gran exactitud retrató, a nuestro entender, don Luis Salazar algunas de esas actitudes tan extendidas entre los eruditos y genealogistas de la época, cuando refiriéndose a la gran mayoría de cuantos habían intentado hallar con, más o menos, éxito los estadios originales de la Casa de Lara señaló: “ [estos] inutilizaron justamente su solicitud, en satisfacion de la impertinente curiosidad;
con que no contentos con setecientos años de sucesiones continuadas, quieren, á costa de leves indicios, disponer á su arbitrio mas antiguos progenitores”. DE SALAZAR Y CASTRO., Historia Genealógica de la Casa de Silva. Madrid: Melchor Álvarez y Mateo de Llanos, 1685. Pág.
25.
439 Cfr. LIDDELL, H.G., y SCOTT, R., A Greek-English Lexicon. Oxford: Clarendon Press. 1996. Pág. 2008.
Tamayo de Salazar440, por cuya senda ronda sin titubeos Ascargorta, como se deduce del soneto que antecede a sus indagaciones y que dedica al undécimo titular de la Casa:
“Si en cosas grandes basta aver querido disculpa tienen ir mi atrevimiento, pues le anima y prediçe el pensamiento,
que goçara el indulto de atrevido. Por sobras de mi afecto conoçido, logrense faltas de mi entendimiento admitiendo en lo grande de mi intento
el corto estilo con que os e servido. Nombre os a dado en sus principios Roma
El Çesar sangre, su solar Galiçia y Portugal Corona en la Caveza mas oi la mano Cordova le toma que vuestra fama, celebrar codiçia, con el realçe de tan gran nobleza” 441
.
Así pues a través de esta obra –cuyos primeros atisbos de veracidad sobre los Pimentel portugueses proceden de la exactitud que pueda hallarse en el Livro
de Linhagens– Ascargorta completa la notoria tarea de proporcionar un desarrollo
palpable y pretendidamente histórico a los dos inicios del linaje que hasta entonces se habían propuesto: de un lado, el principio de los Pimenteles en la casa romana de los Pimentarios o Pigmentarios, popularizado por la historiografía de la primera mitad del XVI, es decir, primero por Lucio Marineo Sículo y luego por
Damião de Gois; de otro, la continuación de esta estirpe después de la Restauración de España en los Novaes, primero gallegos y después portugueses, a
través de los cuáles los Pimentel habrían descendido de la monarquía goda,
440
CÓRDOBA, P., “Las leyendas en la historiografía del Siglo de Oro: el caso de los “falsos cronicones”. Criticón, 30. Toulouse: Université de Toulouse II–Le Mirail, 1985. Págs. 235-253. 441 A.H.N., Nobleza, Osuna, C. 4210, D. 2.
afirmación contenida con trazo grueso en las principales obras nobiliarias de la segunda mitad del quinientos ibérico, y que, como señalamos, Ascargorta perfila a partir de las genealogías inventadas en el siglo que le precedió, planteamiento que necesariamente afectará al modo de interpretar las representaciones heráldicas de la familia442.
En el empeño por ordenar estos entronques –cuya certeza se da por supuesta antes siquiera de tomar la pluma en la mano– Ascargorta sigue, como hemos dicho, el iter marcado por las principales figuras de la invención de su tiempo, tratando de apuntalar el desarrollo de los hechos y emparentamientos que se proponen a través de obras de diversos autores de la antigüedad romana y de la doctrina histórica, nobiliaria y genealógica del renacimiento y el post- renacimiento español, cuando no simplemente a través de la literatura épica. El objetivo es transparente: enraizar el linaje de su señor con el patriciado romano, con la élite política y militar de la República y del Imperio, trasunto y crédito originario de la posición de privilegio de que gozaba la Casa de Benavente a mediados del siglo XVII. Ejercicio este ni mucho menos singular en el contexto histórico de que se trata, pero sí destacado por la profundidad443 –que no
442 Señala doña Isabel Beceiro la contrariedad que se percibe entre la ausencia de una búsqueda de antepasados en la antigüedad clásica en algunas obras del XV, y la importancia que esta tiene en la elaboración de una genealogía peninsular desde la crónica de Alfonso X. Sin embargo no debe olvidarse la ascendencia romana de Pimenteles, Castros, Fonsecas, Silvas, Polancos, Padillas, Melos, Coroneles, etc… adelantada por Lucio Marineo Sículo, y, rescatada, a principios del XVI por Damião de Goes. BECEIRO PITA, I. “La conciencia de los antepasados… Pág. 338.
443 Fray Prudencio de Sandoval, por ejemplo, trata de enhebrar algunos linajes desde la
Restauración –con éxito desigual– y recopila versiones variadas sobre el origen remoto de los
mismos que habían propuesto otros eruditos de los siglos inmediatamente anteriores a su época, y que resultan, escasamente detalladas y fundadas en las razones más inverosímiles. En el tramo final del XVIII, siglo y medio después del texto de Ascargorta, encontramos algún texto de caracteres semejantes, como el Elogio fúnebre en que se da una idea cabal de las circunstancias,
virtudes y premios del Excmo. Sr. D. Pedro Téllez Girón, 8º Dque de Osuna y de sus gloriosos progenitores” que elaborara don Tomás Fernández de Mendoza en 1787 y en el que se da
minuciosa cuenta del devenir de los Girón desde un tal Pelayo Peláez, señor del Páramo de Foceya, pasando por don Rodrigo González, caballero del tiempo de Alfonso VII, y –también– de los Guzmanes, cuya prosapia enlazaría con los príncipes de Asturias y Cantabria en la época de Jesucristo y, también con la nobleza troyana. Por las indicaciones que da don Luis de Salazar es muy posible que el Origen verdadero y descendencia de la Casa y Linage de Silva, de João
Baptista Labanha, constituyese un ejemplar de mejor calidad que la mediocre obra de Ascargorta,
en el género de que se trata. DE SANDOVAL, P., Chronica del ínclito emperador de España don
Alonso VII. Madrid: Luis Sánchez, 1600. Págs. 187 y ss; B.N.E., Mss. 10.494; Cfr. ATIENZA
HERNÁNDEZ, I., “La construcción de lo real. Genealogía, Casa, linaje y ciudad: una determinada relación de parentesco”. Familia, Parentesco y Linaje. Murcia: Servicio de Publicaciones de la
precisión– de su desarrollo y parejo en cuanto a pretenciosidad a otros anteriores, puesto que Ascargorta no se conforma con evocar un pasado glorioso en la antigüedad romana, sino que termina por hacer a los Pimenteles deudos de Julio César444, al estilo de lo que la propia gens Julia había hecho diecisiete siglos antes, promoviendo en la virgiliana Eneida el enlace entre la dinastía llamada a dirigir los designios de la Roma y la antigua monarquía troyana445.
La interpretación de las fuentes llevada a cabo por Ascargorta no se revela como un desafío, partiendo de la base de que cualquier aportación servirá al fin que hemos señalado, extremo que puede comprobarse desde los primeros párrafos del manuscrito en los que invoca la autoridad de una decena larga de doctas opiniones para atestiguar que los Pimentel “traen su origen delos pimentarios de
Roma […] y después han conservado su Grandeza y autoridad, siendo dela sangre Real de Portugal y Galizia”446
. Solo con un gran ingenio podría llegarse a la conclusión de tal parentela regia sobre los textos de “el autor dellos linajes en
su libro que dedico al Duque de Osuna” –que identificamos con Jerónimo
Gudiel– y de “el que escribio en berso la historia del emperador carlos quinto”, es decir, don Luis Zapata447.
Confía el testimonio de esta ascendencida de Jullio Pimentario “de la
sangre de Jullio Cesar” a Juan de Mena en “los versos que compuso a los linajes”, pero ni en Las Trescientas ni en La coronación del Marqués de Santillana, ni en sus apuntes (en prosa) sobre algunos linajes de Castilla, ni en las
Universidad de Murcia, 1997. Págs. 45-49; DE SALAZAR Y CASTRO., Historia Genealógica
de la Casa de Silva… Págs. 26-38; ANTONIO, N., Bibliotheca Hispaña Nova, I.. Págs. 647-648;
444
Caso paradigmático resulta el de los Osorios, traídos por el propio Sandoval y a quién algunos –apoyándose en la crónica de Ocampo– hacen descender de Osiris, los linajes, hoy perdidos, que había compuesto el Marqués de Santillana, de la silla imperial de Constantinopla, Rodríguez del Padrón de la monarquía inglesa y mosén Diego de Valera de la troyana y otros de Nabucodonosor.
Ibídem. Págs. 253-255.
445 DE MOXÓ Y MONTOLIÚ, F., Sacra Progenies. Aspectos genealógicos de la antroponimia
religiosa. Madrid: Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, 1996. Pág. 22;
IGLESIAS MONTIEL, R.M., “Roma y la leyenda troyana: legitimación de una dinastía”. Estudios
Clásicos, 104. Madrid: Sociedad Española de Estudios Clásicos, 1993. Pág. 31.
446 B.N.E., Mss. 11.569 fol. 139r.
447 Ya hemos visto como Gudiel bebió, en este punto, directamente, de Aponte y del conde Barcelos, y no aporta información ulterior a la siguiente: “son Gallegos del lugar de Nomaes (sic),
y passaron a Portugal”. En la conocida estrofa del don Carlo Famoso, se sabe que la referencia
tampoco trasciende lo que fija este tenor: “[…] Galicia y Portugal tanbien Castilla […]”.GUDIEL, G., Compendio de algunas historias de España… Pág. 134v; Vide nota 397.
Coplas de ¡Ay panadera! –obviando cualquier discusión sobre la autoría de estas–
encontramos nada que se refiera a este particular, aunque en este punto precisamente no deberíamos descartar que Ascargorta conociese alguna obra de Mena de la que ahora no se tenga noticia448. Otro tanto acontece con “Gil
Ramírez” [de Arellano], del que ni siquiera se da razón de su obra, aunque con
poca probabilidad podrá referirse a otra que no sea el Memorial del Conde de
Aguilar, en la que tampoco se aprecia detalle alguno que se refiera a Pimenteles y Pimentarios449, caso que puede predicarse igualmente de la referencia al fantasioso Catálogo Real y Genealógico de España de don Rodrigo Méndez Silva
448
A la magna obra de Mena, a su gran poema alegórico, nos referiremos más adelante, con ocasión de la parte que en él ocupa el malogrado don Juan Pimentel, primogénito del segundo conde, don Rodrigo. Nada en ella, en todo caso, puede inferirse en este sentido. Respecto al breve, fragmentario y preparatorio compendio de linajes que dejó en prosa –sobre el que se han formulado, también, no pocas dudas de autoría– poco cabe decir, en tanto los Pimentel no son uno de los catorce linajes que se tratan, y, entre los cuáles solo uno se dice venir de los romanos, los Silvas “mui antiguos e nobles caballeros e fijosdalgo de alta guisa porque dizen unos escritores
que vienen de los reies de albalonga “. Fomenta, a nuestro juicio, las dudas de paternidad y
datación la identidad narrativa entre el linaje de los Reinas o Reinosos que contiene este breve compendio y el popularizado por la falsaria Historia de don Servando. B.N.E., Mss. 3390 fols. 116v y 121v; STREET, F., “La vida de Juan de Mena”. Bulletin Hispanique, LV. Bordeaux: Univesité Michel de Montaigne, 1953. Págs. 149-173; HEUSCH, C., “La pluma al servicio del linaje. El desarrollo de los nobiliarios en la Castilla trastámara”. E–Spania, 11. Paris: Université Paris-Sorbonne, 2011; PÉREZ PRIEGO, M.A., Obras completas de Juan de Mena. Barcelona: Planeta, 1989. Pág. 416 y ss; MAXIMILIAAN, P.A., y KERKHOF, M., Laberinto de Fortuna de
Juan de Mena. Madrid: Castalia, 1997. Pág. 17.
449
Aunque en el catálogo de la Biblioteca Nacional de España la obra figura como correspondiente al propio Marqués de Aguilar de Inestrillas, don Felipe Ramírez de Arellano, parece que existe un acuerdo bastante generalizado respecto a que – si no la autoría completa– al menos el trabajo de fondo y su espíritu fueron aportados por su docto pariente, don Gil (*1547-† 1618), colegial de San Salvador de Cuenca, licenciado en leyes y catedrático en Salamanca, del Consejo Real, de la Cámara de Castilla y del hábito de Santiago. Salazar y Castro en su Casa de Lara, pone de manifiesto la fortuna que el conde don Felipe tuvo al contar con la erudición de su pariente al tiempo de la composición de dicho memorial, y Nicolás Antonio, que lo pondera muchísimo, no cita de él más que dos obras Ad. Tit. D. de privilegiis creditorum y el citado Memorial de la
Grandeza del conde de Aguilar Señor de los Cameros. B.N.E., Mss. 12.575; SALAZAR Y
CASTRO, L., Historia genealógica de la Casa de Lara, I. Madrid: Mateo de Llanos y Guzmán, 1696. Págs. 398-399; ANTONIO, N., Bibliotheca Hispaña Nova, I… Pág. 7; SANCHO RAYÓN, J., Colección de documentos inéditos para la Historia de España, CIX. Madrid: Imprenta de la viuda de Calero, 1894. Pág. 175; MADOZ, P., Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de
España, XV. Madrid: Imprenta del Diccionario, 1850. Pág. 122; DE SALAZAR Y ACHA, J., y
DE CEBALLOS ESCALERA Y GILA, A., La Divisa, Solar y Casa Real de la Piscina. Madrid: Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, 1993. Págs. 14 y 34; GASCÓN DE TORQUEMADA, G., Gaçeta y nuevas de la Corte de España desde el año 1600 en adelante. Madrid: Real Sociedad Matritense de Heráldica y Genealogía, 1991. Pág. 48; VIDAL Y DÍAZ, A.,
Memoria histórica de la Universidad de Salamanca. Salamanca: Imprenta de Olivay Hermano,
1869. Pág. 552; MORENO RAMÍREZ DE ARELLANO, M.A., “Claves para la fundación de un convento franciscano extramuros de la villa de Nalda”. Berceo, CXX. Logroño: Insituto de Estudios Riojanos, 1993. Págs. 83-102.
rematado en 1637, compendio de estrambóticas parentelas que comienzan en aquel “viernes 25 de marzo” que la tradición medieval había fijado como fecha de la creación del padre Adán y que recorre algunos de los personajes más destacados del Imperio, con sus aportaciones correspondientes a la vida hispánica, entre las que por supuesto tampoco se halla mención alguna a los antedichos
Pimentarios450.
Más atinada, aunque acreedora de idéntica veracidad, es la indicación – también más extendida– de que tal origen había sido confirmado tanto por Lucio Marineo Sículo, como por Bernabé Moreno de Vargas y por la Nobleza Lusitana de Damião de Gois, lo cual equivale a decir que el tercero siguió al primero y el segundo a los dos anteriores451. De Lope de Vega apunta la constatación de dicho entronque en La hermosura de Angélica, lo cual quiere decir en La Dragontea452, donde efectivamente se alude a Pimenteles y Pimentarios, pero sin otro valor que exceda el de la pura licencia literaria453.
450
Se dice de Julio César que “introduxo en ella [España] el comunicarse los amigos por villetes,
cabelleras postiças, correr toros á cavallo, celebrar Cortes, y el oficio de Reyes de Armas”.
MÉNDEZ SILVA, R., Catálogo Real y Genealógico de España. Madrid: Imprenta de doña Mariana del Valle, 1656. Fols. 5v-10v; GARCÍA PICAZO, J., Sacro chronologico enigma
descifrado con la Mathematica, II. Madrid: Imprenta de la Causa de la V.M. sor María Jesús de
Ágreda, 1754. Pág. 157.
451 Ni Sículo, ni Gois, aclaran cosa alguna sobre sus fuentes o sobre la pretendida casa romana de los Pimentarios –“Domus Pimentelorum” o “Romana Pimentariorum familia”–, por el contrario, Moreno de Vargas sí que supone identificar a estos Pimentarios con un Attius Pigmentarius que se cita, incidentamente, en sus Epistulae ad familiares (Lib. XV. Ep. XVII). A GOES, D., Hispania. Lovanii: Rutgerus Rescius, 1542. S.f.; TVLLII CICERONIS, M., Epistolarvm ad diversos, XVI. Lipsiae: Svmtv Io. Frid. Gleditschii, 1749. Págs. 809-810; GLANDORPIO, I., Onomasticon
Historiae Romanae. Francofvrdi: Apud Andrae Wecheli, 1589. Pág. 4.
452 La denuncia y prohición acontecida sobre la edición valenciana de La Dragontea (1598) obligó a Lope a introducirla intercalada en la impresión posterior de La Hermosura de Angélica –con otras obras poéticas– que se publicaría en Madrid en 1602 en la imprenta de Pedro Madrigal, edición a la que, sin duda, se refere Ascargorta. Cfr. PEDRAZA JIMÉNEZ, F.B., Lope de Vega.
Pasiones, obra y fortuna del “monstruo de la naturaleza”. Madrid: EDAF, 2009. Págs. 102–103.