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Chapter 2 Newspapers as constructors of ideas

2.3 Components of reporting

2.3.3 Text

La voluntad de gobierno de la circulación solo se efectiviza mediante un conjunto de técnicas particulares, como hemos visto, la Red Federal de Fibra Óptica es la infraestructura que per-

mite la circulación de datos, y el MorphoRapID el aparato que permite la captura y autentifi-

cación de datos en el espacio abierto.

Ahora bien, ¿cómo abordamos, desde una perspectiva relacional, la relación entre espacio y técnica?

El camino que consideramos conveniente es aquel que anula las preguntas “¿qué hace el poder con el espacio?” o “¿cómo influye el espacio en las relaciones de poder?”, y si bien pudiera ser más cercana en sus intereses, tampoco es atinada aquella que se pregunta “¿qué espacios produce el poder?”. Por eso para nosotros espacio será una categoría analítica. Ahora bien, es importante que podamos establecer a qué llamaremos espacio. Y puesto que a esta investigación la abordamos desde una perspectiva relacional, nuestra definición de espacio será potente en tanto designe algo que no sea anterior a las relaciones de poder, ni

Eje temático: Procesos y transformaciones socio-territoriales

191 algo que sea su resultado. La definición de espacio que adoptemos tiene que servirnos como

herramienta metodológica para analizar al poder, por lo cual debe hacer referencia a parte de su funcionamiento.

A la hora de pensar una construcción conceptual para abordar al proyecto SIBIOS, considera- mos importante partir de la premisa según la cual “[t]oda investigación sobre las relaciones entre espacio y poder recae así dentro de una fórmula que no conoce sólo los dos términos (espacio y poder), ni una relación entre ellos, sino la más estrecha coimplicación” (Cavalletti, 2010, p. 7). Y en ese sentido “sólo una historia de los espacios que sea al mismo tiempo una historia de los poderes podría abrirse un horizonte ya no reconducible a un concepto político- espacial” (op. cit., p. 11). Intentaremos entonces esbozar algunas definiciones que nos permi- tan avanzar en este camino. Desde este lugar la categoría analítica “espacio” hará siempre referencia a “una espacialidad inmanente a las relaciones de poder” (op. cit., p. 10).

Un buen punto de partida para tratar la cuestión nos parece la propuesta de Tirado y Mora (2002, p. 19-20):

“No basta con afirmar que el poder al articular visión y enunciado, se torna productivo.

Hay que esclarecer que su acción es generación de espacio. Éste se torna, por tanto, una zona bisagra entre estas entidades, en las que ambas pierden sus límites y se vuelven in- discernibles”.

Decimos que es un buen punto de partida puesto que en ella encontramos una definición espacial que hace referencia a un entrecruzamiento entre visión y enunciados, y estas dos categorías son centrales para pensar al poder desde nos estamos parando. Régimen de enun- ciación y régimen de visibilidad son las dos instancias que conforman al saber en tanto estra- tificación de las relaciones de poder. La visibilidad y la enunciabilidad “se capturan” porque no son lo mismo, ni se encuentran armónicamente. Se encuentran en torno a una relación de fuerzas, en torno al poder (Deleuze, 2013).

Para instrumentalizar esta perspectiva nos parece provechoso tomar a las enunciaciones como racionalidad política. Es decir, como una problematización que no busca soluciones a problemas que le preceden, sino como una construcción conjunta de la conducta a con- ducir y la racionalidad que la problematiza y la “prepara” (la dispone) para ser intervenida (Miller y Rose; 2008). Según Rose y Miller “[s]i la conducta de los individuos o colectividades parecen requerir ser conducidas, es porque algo en ellas resultó problemático para alguien” (op. cit., p. 14).

Un régimen de visibilidad

“no se refiere a una luz en general que iluminara objetos preexistentes; está hecha de líneas de luz que forman figuras variables e inseparables de este o aquel dispositivo. Cada

dispositivo tiene su régimen de luz, la manera en que ésta cae, se esfuma, se difunde, al distribuir lo visible y lo invisible, al hacer nacer o desaparecer un objeto que no existe sin ella. No es sólo la pintura, sino que es también la arquitectura” (Deleuze, 1990, p. 155).

V Congreso Nacional de Geografía de Universidades Públicas ‘Geografías por venir’

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La visibilidad es todo el conjunto de afectos y sensaciones que pueden sentirse en una época dada. Los regímenes de luz no son reductibles a este sentido:

“Pues si las visibilidades solo secundariamente están relacionadas con la vista, no están re- lacionadas con ella sin serlo también con los demás sentidos, con el tacto, con el oído, etc. De modo que las visibilidades, lejos de ser datos del órgano visual, son complejos multi- sensoriales, ópticos, auditivos, táctiles... De hecho, son complejos de acciones y reacciones, complejos multisensoriales de acciones y reacciones, de acciones y pasiones” (Deleuze, 2013, p. 99).

Si la espacialidad inmanente a las relaciones de poder está dada por la captura entre las enunciaciones y las visibilidades, entendidas como complejos multisensoriales, las máquinas sensibles de la cibernética son un elemento central para pensar el espacio. Ellas posibilitan la captura de datos biométricos del SIBIOS.

Ahora cabe hacerse la pregunta ¿qué es la técnica? Y es acá importante el concepto de má- quina técnica, en tanto “la máquina técnica es el medio entre dos sujetos” (Deleuze y Guatta- ri, 2010, p. 463), si es que por sujetos no entendemos solamente a las formas-humanas, puesto que en todo caso la máquina técnica es una organización de la violencia que circula entre todo tipo de formas de acuerdo a una finalidad útil.

La técnica, o las máquinas técnicas son formas que organizan la violencia, le dan un sentido, una periodicidad, una confluencia, una duración. Es decir, operan como formalización de las capacidades de afectar y ser afectadas de las fuerzas “a través” de las materias formadas.

“[L]a tecnología permanece incomprensible en sí misma, es decir que la historia de las he- rramientas y de las máquinas no existe por sí misma. ¿Por qué? Porque así como (...) toda época ve todo lo que puede ver y dice todo lo que puede decir según sus medios, cada época tiene exactamente todos los instrumentos y todas las máquinas que sus dispositivos y su diagrama –siendo los dispositivos actualizaciones del diagrama- exigen y soportan. ¿Qué quiere decir esto? Que toda técnica material presupone una técnica social” (Deleu- ze, 2014, p. 164-165).

En esta cita de Deleuze puede interpretarse a la técnica como una materialización de las relaciones de poder que se organizan en un dispositivo. Y si entendemos a la técnica como materialización, formalización y estabilización de las relaciones de poder, la misma entra en un juego muy particular en relación la espacialidad inmanente de un dispositivo, en tanto también constituye la instancia formal en la que se capturan las enunciaciones y visibilidades en torno al poder.

De esta manera podemos decir que un dispositivo tendrá una espacialidad inmanente, en tanto captura en torno al poder de lo visible y lo enunciable, y una tecnicidad inmanente, en tanto materialización de las relaciones de poder.

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