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1.2 Problems and Delimitations

1.2.5 Text, Image and Identity Formation

1 . LAS C O N F E R E N C I A S D E E S T O C O L M O Y O X F O R D A . L a C o n f e r e n c i a d e Estocolmo ( 1 9 2 5 )

Si en Estocolmo destacó una figura, no cabe duda que fue el arzobispo de Upsala, Nathan Sóderblom. De él se ha dicho: "Si no hubiera existido Sóderblom, no habría habido Estocolmo 1925; y si no hubiera existido Estocolmo 1925, el Consejo Ecuménico de Iglesias no habría existido, al menos en su forma actual". Sus palabras en la sesión de apertura de la Conferencia, determinaron el carácter y la orientación de la misma : "Cuando el Espíritu de Dios visita a la humanidad, es la misma llama que enciende los corazones humanos, aunque la tierra y el agua nos separen (...) Dios garantiza que las llamas prendan en nuestros corazo- nes, y éstos puedan ser purificados y unidos aquí en un fuego de amor y justicia que debe ilu- minar a la cristiandad con una nueva claridad de la eterna y divina verdad y que caldeará las almas y a la Iglesia misma con ardiente compasión".

El único pronunciamiento oficial de la Conferencia fue el "Mensaje de la Conferencia Cristiana Universal de Vida y Acción", texto minuciosamente elaborado que enuncia muchos de los temas ecuménicos que iban a ser desarrollados en el futuro. Sus palabras finales iban a resultar proféticas: "Solamente cuando nos volvemos a Cristo podremos lograr una unidad real de mente y espíritu. En la medida en que nos aproximamos al Crucificado, en esa medi- da nos acercamos unos a otros (...) Bajo la Cruz de Jesucristo nos damos la mano. El Buen Pastor debe morir en orden a reunir a los hijos de Dios dispersos. Sólo el Señor crucificado y resucitado da esperanza al mundo".

B. La C o n f e r e n c i a de Oxford ( 1 9 3 7 )

De los documentos que componen las actas de esta Conferencia, los textos presentados por dos secciones adquirieron una especial relevancia: el de la sección primera, titulado "Iglesia y comunidad" y el de la sección V sobre "La Iglesia universal y la comunidad de nacio- nes". Ambos significaron, bajo el influjo de los teólogos K. Barth y R. Niebuhr, la orientación hacia una ética teológica.

Atrás había quedado el optimismo que envolvió a la Conferencia de Estocolmo. Este nuevo encuentro se celebraba, como afirma el mismo Mensaje Final de la Conferencia "en un tiem- po en el que la humanidad está oprimida". Tiempo de ascenso del nazismo que hacía presa- giar lo peor y que significaba un peligro para la Iglesia. Las palabras de J. H. Oldham en su Informe presentado a la Conferencia recogen la urgencia del momento: "El problema religio- so fundamental de hoy (...) es (...) el problema de la relación de la Iglesia con todas las pre- tensiones de la vida humana. Es el problema de 'cómo la religión sobrevive en una única comunidad que no es ni la Iglesia ni el Estado, que no reconoce límites formales, pero que abarca la totalidad de la vida y pretende ser fuente y meta de toda actividad humana' (...) La cuestión que nos reúne hoy aquí es (...) la cuestión de la relación entre la Iglesia obedecien- do a una autoridad supramundana y el cuerpo que es la comunidad-estado o el estado-comu- nidad. El tema esencial de la Conferencia de Oxford es la vida y la muerte luchando entre la fe cristiana y las tendencias seculares y paganas de nuestro tiempo".

La declaración de independencia de la Iglesia frente al Estado, expresada en el Mensaje Final de la Conferencia, permanece como un clamor: "La primera obligación de la Iglesia ante el Estado es ser Iglesia, es decir, testimoniar a Dios, predicar su Palabra, confesar la fe ante los hombres, enseñar a los jóvenes y ancianos a cumplir los mandamientos divinos, y a servir a la nación y al estado proclamando la voluntad de Dios como el ejemplo supremo al que todo ser humano debe someterse y que debe conformar su conducta. A estas funciones del culto, la pre- dicación, la enseñanza y el ministerio la Iglesia no puede renunciar, lo consienta el Estado o no".

2 . LOS D O C U M E N T O S D E V I D A Y A C C I Ó N T R A S S U I N T E G R A C I Ó N EN EL CEI

A. Iglesia y S o c i e d a d ( G i n e b r a 1 9 6 6 )

Con su integración en el CEI, Vida y Acción se convierte en la Comisión Iglesia y Sociedad. Una de las tarea principales de esta Comisión fue estudiar el significado de la fe cristiana en el mundo de la ciencia y la tecnología han tenido una resonancia especial.

Los cristianos en las revoluciones técnicas y sociales de nuestro tiempo [Ginebra 1966). Esta

importante Conferencia de Ginebra tuvo por finalidad:

1) Examinar las siguientes realidades del mundo contemporáneo y sus consecuencias sobre las relaciones humanas; la evolución técnica acelerada de nuestra época; la liberación de pueblos de distintas formas de dominio, en relación con sus aspiraciones nuevas para alcanzar urja vida más completa; la separación creciente entre países ricos y pobres; los inte- reses opuestos y los constantes conflictos de poder entre naciones, en un mundo cada vez más interdependiente.

2) Determinar en qué manera estos cambios revolucionarios ejercen una influencia sobre la condición cristiana en el mundo moderno.

3) Examinar a la luz de este estudio el valor del Evangelio para la reflexión y para la acción social; para presentar al examen de las Iglesias proposiciones que ayuden al robustecimien- to y a la renovación de sus ministerios en la sociedad; para ayudar al Consejo Ecuménico a determinar las líneas de conducata que manifiesten la preocupación cristiana sobre la solida- ridad, la justicia y la libertad humanas en un mundo en transformación revolucionaria.

B . S O D E P A X ( 1 9 6 5 - 1 9 8 0 )

En el plano de la colaboración entre el Consejo Ecuménico de Iglesiasd -perspectiva de Vida y Acción- y la Iglesia Católica, cabe destacar el programa SODEPAX (Comisión para la Sociedad, el Desarrollo y la Paz), creado en 1965 y finalizado en 1980. El punto de partida de su mejor proyecto - "En busca de una nueva sociedad" [1976)- decía así: "El problema de cómo vivir juntos en este pequeño planeta Tierra, nuestro hogar común, se ha vuelto real- mente una preocupación fundamental para mucha gente. Análisis recientes muestran que el inquietante contraste entre el mundo pobre [la mayoría) y el mundo rico [la minoría) se está haciendo cada vez mayor, a pesar de la cooperación internacional y de la ayuda al desarrollo. En los últimos años, el problema del rápido agotamiento de los recursos de la tierra, agua, aire y materias primas del planeta y la desigual distribución de las disponibilidades de alimento ha ayudado a percibir con mayor profundidad esta grave situación. Un número cada vez mayor de gente está también conmovida por el incremento de la producción y el comercio de armas, por el fortalecimiento de los regímenes militares en muchos países y por los informes sobre violación de los derechos humanos. Aún es más importante el que se está perdiendo la espe- ranza y en el corazón de muchos, incluso de creyentes, está ganando un sentido de aliena- ción y hasta de cinismo y de apatía". Ante este sombrío panorama, SODEPAX proponía el aná- lisis de los temas de la lucha de los pobres, y del poder transformador de Jesucristo y del Reino de Dios como nueva creación.