2.2 Text mining
2.2.1 Text mining applications
La escaleta de continuidad es un listado ordenado de todas las escenas. Permite una lectura de gran ayuda para imaginar el modo de representación audiovisual y los trabajos de la producción.
Presentamos, a continuación, una escaleta de continuidad del filme ¡Ay Carmela! dirigido por Carlos Saura, con guión de Rafael Azcona y Carlos Saura, sobre una obra teatral de José Sanchís Sinisterra. Recibió trece premios de quince nominaciones en la V edición de los premios Goya, la del año 1991.
Esta escaleta ya está desarrollada como tratamiento.
1. Música y títulos sobre imágenes de destrucción, carteles rotos etc.; vista de una camioneta.
2. La voz de Paulino (Andrés Pajares) anuncia el espectáculo de «Carmela y Paulino, varietés a lo fino», se ve el cartel de la camioneta en plano detalle. 3. Vemos el espectáculo: Carmela cantando para un público miliciano,
mujeres y hombres poco formales y muy del pueblo. Cuando va a actuar Paulino se escuchan aviones, se hace el silencio y la cámara «vuela» sobre el público sobrecogido, hasta que pasa el peligro. Paulino recita a Machado y, por fin, el público le pide el escatológico número de los pedos.
4. Paulino, Carmela y Gustavete comen en la furgoneta; se observa la esca- sez y la miseria. También vemos que Gustavete es mudo y que utiliza una pizarra para comunicarse. Paulino recuerda lo bien que comía cuando era seminarista, especialmente el día del cumpleaños del «santo Rector». 5. Los tres duermen hacinados en una sala llena de gente. Les echan de las
6. Carmela protesta por la situación y propone irse a Valencia. No tienen gasolina, pero Gustavete señala una furgoneta del ejército sin conductor; se van a robar la gasolina pero hacen un ruido que advierte a un soldado que duerme en otro camión.
7. Carmela entretiene al soldado, sube al camión y se deja tocar los pechos hasta que sus compañeros finalizan la operación.
8. Se van en la furgoneta con intención de llegar a Valencia en medio de una intensa niebla. Paulino se duerme y están a punto de tener un accidente. Se coloca al volante Gustavete, mientras que Carmela y Paulino van acos- tados en el interior de la furgoneta. Paulino intenta echar un «Uruguay», pero Carmela está muy cansada y lo aplaza para Valencia.
9. Gustavete se despierta con el cántico que llega de una columna militar que se acerca; sale de la furgoneta.
10. Un capitán y un soldado se le acercan a caballo. Le preguntan de dónde viene y él lo escribe en su pizarra. Al ver que viene del frente republicano el soldado le apunta con su pistola y con malos modos le empuja hacia el camión.
11. Salen Paulino y Carmela y se encuentran encañonados. Paulino saluda al ejército republicano y es golpeado en la mano con la pistola. El capi- tán y el soldado son del otro bando.
12. Los tres están ante un oficial dando explicaciones. Éste está comiendo opíparamente y les dice que en la España de Franco no hay nada que temer, ellos toman las palabras al pie de la letra y se despiden, pero a un grito del oficial se detienen y éste da la orden de que los lleven a la escuela.
13. La escuela es una prisión donde están gentes del pueblo y prisioneros de las milicias internacionales, entre los que hay un grupo de polacos. 14. Vista de los presos durmiendo sobre los pupitres. Paulino se despierta
porque escucha voces, se levanta. Las voces son de Carmela y de un polaco que conversan animadamente. Ella le enseña a decir «España» y a decir «Carmela».
15. Entran los fascistas con uno del pueblo al frente, que va señalando a los presos que quiere; por fin, llega al alcalde del pueblo y le dice que se le acabó el joderle.
16. Los hombres señalados son fusilados instantáneamente en el patio. 17. Llaman a los cómicos y se los llevan en una furgoneta; el conductor es
ella lo quiere para casarse con Paulino por la iglesia, porque ya están casados por lo civil, pero eso no vale. Piensan que les van a matar. 18. Los tres ante un oficial italiano que les ofrece la vida a cambio de actuar
para los nacionales bajo su dirección. Les hace explicar en qué consistía el número que realizaban con la bandera republicana que ellos disfrazan de parodia bufa.
19. Los tres atiborrándose de comida, vigilados por un soldado italiano. Carmela dice que si los fascistas comen así cada día ellos tienen la guerra perdida.
20. El teniente italiano les deja que cojan lo que quieran para confeccionar el vestuario. Paulino descubre una cama, distrae al soldado vigilante y se lleva a Carmela para echar un «Uruguay» pero ella ve el retrato del alcalde al que vieron fusilar y se enfría. Paulino, sin embargo, la conduce de nuevo a la cama y hacen el amor sobre la cama del alcalde.
21. Carmela intenta convencer al teniente de que elimine el número de la bandera, pero éste le argumenta en italiano y ella no se entera.
22. Paulino come como una bestia. Ahora, un conejo que Gustavete asegura que es gato. Carmela hace referencia a un número con la bandera repu- blicana que es una putada, especialmente si, como dicen, al espectáculo irán los polacos que están condenados a muerte.
Ensayos tras el telón, llegan los polacos y son situados en el gallinero. Ella les ve por un resquicio de la cortina y dice que no hará el número de la bandera, Paulino le pide que lo haga por sus vidas y que, además, se casará con ella por la iglesia.
23. Comienza la función. Ella canta muy bien, con éxito, pero dedica su actuación a los polacos. Paulino, nerviosísimo, deja caer los papeles. Paulino recita maravillosamente un poema fascista con la técnica de Pepe Marchena, con pequeña parte cantada al estilo de Víctor Manuel. Ella llora de emoción y sale a cantar, emocionando al público, pero al acabar vuelve a hablar de los pobres polacos. Para evitar que siga hablan- do, Paulino inicia de improviso el número de «Uruguay» y la arrastra a ella.
Los italianos hacen un numerito, con un comentario de dos oficiales españoles que dicen que estos italianos son una panda de maricones. Carmela y Paulino tienen que hacer el número de la bandera tremen- damente zafio y grosero. Ella está cada vez más incomoda y, en vez de actuar, grita; en el número se quita la ropa y queda envuelta en
la bandera. Los polacos empiezan a llamarla «puta» y «guarra» y los nacionales suben a reprimir el alboroto a culatazos de fusil.
Carmela, desesperada, pide que no les peguen y grita con ellos.
Un militar pega un tiro en la frente a Carmela. Gustavete grita el nom- bre de Carmela.
Paulino y Gustavete se despiden de Carmela. En su tumba, como epi- tafio, queda su nombre y fechas escritos por Gustavete en su pizarra. Suena la música de ¡Ay, Carmela!