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La Marcha por Jesús fue iniciada por Graham Kendrick, un joven compositor británico y líder de adoración; Roger Forster, fundador de la Comunión Cristiana Ichthus; Gerald Coastes, fundador de los Ministerios Pioneros; y Lynn Green de YWAM. Una «marcha embriónica improvisada», para usar las palabras de Graham Kendrick1, a través del notorio distrito de Soho, Londres, en 1985, comenzó a batir [p 157] los jugos creativos de estos cuatro innovadores un tanto iconoclastas.

Lo que vieron claramente se resume de forma colorida por Graham Kendrick: «Gran parte de lo que sucede en la iglesia sucede tras puertas cerradas. La una vez poderosa iglesia visible ha lle- gado a ser prácticamente invisible. Tengo una visión para que la iglesia llegue una vez más a ser visible, una “novia en exhibición” por así decirlo. Es tiempo para que la esposa de Cristo deje de esconderse y se muestre».2 Esta es otra manera de decir que la Iglesia no sólo debe orar por la comunidad, sino que también debe orar en la comunidad.

La primera Marcha por Jesús se anunció para mayo de 1987 en Londres. Los organizadores esperaban que unos 5.000 podían aparecer para proclamar su fe. Cuando resultó ser un día mise- rable y lluvioso rebajaron mentalmente sus expectativas. Pero unas sorprendentes 15.000 persona se unieron en la marcha y los reportes fueron tremendamente positivos. Ellos sabían que tenían algo especial.

El año próximo la Marcha londinense por Jesús atrajo no menos de 55.000 personas. En 1989, decidieron descentralizarla y se organizaron marchas en 45 ciudades grandes. En 1990, en 700 ciudades y pueblos en el mismo día a través del Reino Unido se estima que marcharon unos

1

Graham Kendrick, Gerald Coates, Roger Forster y Lynn Green con Catherine Butcher, March for Jesus, Kingsway Publications, Eastbourne, Inglaterra, 1992, p. 26.

2

George Jones, «Graham Kendrick: Taking Worship Into the Streets», Ministries Today, noviembre-diciembre 1991, p. 48.

200.000. En 1991, hubo un resultado parecido. Ese año también, Tom Pelton organizó la primera Marcha por Jesús a nivel de ciudad en los EE.UU. en Austin, Texas, en donde 15.000 cristianos de 120 iglesias se unieron en alabanza pública. También se sostuvieron marchas espontáneas en Ar- gentina, Japón, Zimbabwe, Guatemala, Brasil, Australia y, como he descrito, en Nuremberg, Ale- mania.

Un día para cambiar al mundo

En mayo de 1992, la primera Marcha por Jesús coordinada internacionalmente, planificada en prin- cipio para Europa, [p 158] se esparció a través del Atlántico a los EE.UU. también. Esta habría de ser la precursora de las marchas internacionales en junio de 1993, lo que se está llamando «Un día para cambiar al mundo», el 25 de junio de 1994. Esta masiva iniciativa de oración, coordinada por el Curso Unido de Oración 2000 A.D., ha promovido muchas actividades de oración a gran escala para ese día auspiciados por casi todas las redes internacionales de oración cristianas.

Se anticipa que hasta 30% de los cristianos comprometidos en el mundo han de participar el 25 de junio de 1994, en oración sincronizada, coordinada e instruida para sus comunidades y nacio- nes y para los pueblos de la Ventana 10/40. La pieza central del día serán las Marchas por Jesús en casi cada ciudad capital de casi cada nación del mundo, incluyendo varios cientos de otras ciu- dades. El comité 2000 A.D. de Seúl, Corea, ha establecido una meta de 2 millones de cristianos coreanos participando ese día sólo en la ciudad de Seúl.

Si el 23 de mayo de 1992 es indicación alguna, hay gran esperanza. En ese día, la Marcha por Jesús se desarrolló en 200 ciudades, 40 en Europa y 160 en los EE.UU. y Canadá. Participaron más de 600.000 personas. Las marchas fueron todas diferentes, pero iguales.

He aquí como Graham Kendrick describe una de las Marchas por Jesús: «Un bosque de estan- dartes se levantó y comenzó a moverse como algo vivo, tan lentamente como comenzó la gran procesión. Los niños en sus coches o en los hombros; los inválidos avanzando en sus sillas de ruedas; personas de todas las edades, colores y clases unidos de brazos. Aquí y allá los más ági- les comenzaban danzas circulares espontáneas mientras los músicos procuraban andar y tocar a la misma vez. Nuestros corazones se derritieron juntos a medida que la preocupación de todos era darle gloria a Dios».3

[p 159] Jesús vive

Ciudad tras ciudad el 23 de mayo de 1992, se animó a los creyentes en su fe y su testimonio, se alcanzaron nuevos niveles de unidad cristiana y los espectadores descubrieron que la Iglesia de Jesucristo estaba viva y muy viva en sus comunidades. He aquí algunos de los informes oculares:

Erica Youngman de Londres, Inglaterra: «Una colorida muchedumbre de más de 45.000 marchó por Jesús desde el Parque Battersea hasta Hyde Park en Londres. La atmósfera fue mu- cho más gozosa que las marchas anteriores, con cristianos de toda la gama denominacional, inclu- yendo muchos de las iglesias de las Indias Occidentales. Hubo una cobertura positiva en las dos cadenas nacionales de televisión, ¡un adelanto!»

Quanrud de Tirana, Albania: «La marcha comenzó con 300, pero se expandió a más de 2.000 al final. Las personas apreciaron la libertad de poder tener la marcha, y había un verdadero senti- miento de bendición en la nación».

Tobías Gerster de Berlín, Alemania: «Juntos, a pesar de las diferencias denominacionales, 60.000 personas caminaron las calles confesando de forma pública su fe. Con el sol brillando mar- charon a través de la Puerta de Brandeburgo, el símbolo de la separación de Alemania mediante la influencia comunista. La marcha fue una señal impresionante del cambio en Alemania».

Tom Pelton de Austin, Texas: «Un estimado conservador de la participación este año es de 20.000. Antes de la marcha estuvimos cubiertos por lluvia torrencial durante seis días. El día de la

3

marcha tuvimos cielos azules y temperaturas en los 80°F. Se recibió una ofrenda de $20.000 y se le entregó a la Ciudad de Austin para el Hospital Infantil».

Dougie Brown de Moscú, Rusia: «500 personas marcharon del punto de reunión 3 kilómetros del Kremlin con coloridos estandartes, cintas y banderas proclamando a Jesús. Hubo tremenda adoración fuera del Parque Gorky y otros 100 se unieron al grupo. Unas 15 personas hicieron ma- nifestación de fe».

[p 160] Garry Martin de Menfis, Tennessee: «En esta ciudad, conocida por la segregación ra- cial, un pastor blanco y uno negro trabajaron juntos como organizadores. La localización que eligie- ron fue un lugar en donde los negros habían sido subastados como esclavos hace más de 100 años atrás. La marcha fue mitad negra y mitad blanca, un poderoso testimonio público del amor de Jesús».

Zdzislaw Weyna de Wroclaw, Polonia: «4.500 personas tomaron parte en la marcha en Wro- claw, llegando a la ciudad de diferentes regiones de la nación. Muchos comentaron acerca de la magnífica atmósfera de oración y la buena cooperación de la administración de la ciudad. Vimos derrumbarse murallas de desconfianza entre los líderes y los creyentes de diferentes denominacio- nes. Los creyentes ahora aguardan de forma gozosa la próxima marcha».

Añada testimonios parecidos de participantes en 193 otras ciudades, y comenzará a aclararse el impacto de estas marchas públicas de alabanza.