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3. Methodology

3.2 Data collection

3.2.2 The action phase

¿Cuáles fueron los proyectos de vida que nuestros informantes mantuvieron durante y en su niñez?

Los “cursos de vida” que direccionaron las experiencias de nuestros actores, permiten comprender como sus trayectorias no suponen ni enmarcan una determinada velocidad (Blanco 2001), sino que se adscriben, además, a expectativas y proyectos de

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vida, sustentados en “ sueños que todo pibe tiene para triunfar cuando grande” (Vanesa 2012). Cabe resaltar que los proyectos de los tres, por más de que difieran in estrictu senso

de los tiempos de la “ruta de la monedita”, persiguen la lógica de la confesión de Christian del “Yo no quiero estar más en la calle”.

Según relataba Daniel, su mayor expectativa cuando niño era dejar de lado las “salidas a la calle para laburar”, para así, poderse concentrar en “ser alguien”. Su significación la constataba en su deseo de “estudiar dibujo”, más aún cuando “yo me gané la beca, me la gané, pero como no tenía para el colectivo y los materiales, entonces no”. Haber logrado la beca traslucía la base imaginaria de la consecución de un proyecto de vida que, a su temprana edad se alejaba de las calles, a pesar de la falta de acceso a recursos económicos. El proyecto de Daniel, a la par, se fundamentaba en otro “sueño”: “bailar en un teatro, pero … mis padres lo veían mal, pensaban que no era normal para un chico ir a bailar en un teatro y que dibujara, tampoco les gustaba”. Desde la óptica generacional, este proyecto se veía, asimismo, obstaculizado por la falta de apreciación de los padres. Por eso, para Daniel, lo que resultó de ambos proyectos fue “que ambos proyectos quedaran colgados”.

A pesar de ello, afirma que, el proyecto que logró sacar hacia adelante fue el terminar el secundario, aun cuando la edad de finalización haya sido en etapa adulta. En concordancia con esto, Sandro, destacó en varias oportunidades que su proyecto de vida cuando niño estaba centrado en apoyar a su madre y hermanos. “Sé que para conseguir este sueño me era difícil, pero creo que lo he conseguido”. Paralelamente a este, se encontraba el canto y el uso de los propios “vestiditos” para los shows que él hacía.

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Es que yo ya de pibe bailaba y cantaba, hacía mis propios shows… no sé porque pero admiraba a mi madre, y pues mi sueño era ser como ella, así que bueno, un día dije quiero ponerme vestiditos y, bailar como mina. Ese era mi sueño sabés, y pues, sin saberlo lo he visto como mi proyecto de vida, desde nene”.

“Bailar” se configuraba así en la base de un recorrido para ambos que, por más de que haya tenido desenlaces diferentes, enlazaba expectativas con proyectos de vida. Al preguntarle a Vanesa acerca de su proyecto de vida cuando era niña, ella afirmó que: “quería seguir apoyando a mi abuela y pues salir de Monte Chingolo, porque veía que ahí vos no progresás. El trabajo no me molestaba, porque sabía a quién ayudaba”.

El argumento que se entreteje en esta afirmación de Vanesa deja en claro que el estar trabajando no constituía un impedimento para construir su proyecto de vida, ya que, como se puede inferir, éste se centraba en la vida que llevaba con su abuela. Caso particular al respecto, lo desentraña el hecho de que, como parte de su proyecto vital, esté la declaración de “salir” del barrio, a raíz de que en éste “no se progresa”.

Al indagar acerca de su significado, el no progresar trasluce la idea de que “seguís en el mismo camino de ellos, mis padres”; lo que manifiesta una postura generacional que, entrando en conjunción con la crítica al conformismo de los padres por parte de Daniel, mantiene como afinidad el cuestionamiento a las forma de vida de la generación de sus padres, en cuanto la asimilan como forma de estancamiento de clase a nivel social. Es está afinidad, lo que consagra a su generación como hijos, cuya consciencia generacional, en términos gramscianos, puede definirse con base en la apuesta de lucha hacia el cambio de un orden, establecido por la civilización de los padres, estructurante en y de las relaciones inter-generacionales.

Siendo esto así, uno de los elementos constitutivos de los tiempos biográficos de estos chicos ha sido la revisión de la forma en que se producen y reproducen los vínculos

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familiares, y las sanciones que estos establecen en el ámbito de lo doméstico y de lo públicos. Las aspiraciones y trayectorias de vida que de chicos nuestros colaboradores realizaron permiten ver, así, sus afectividades y formas de agencia dentro de espacios sociales generacionalmente marcados: la familia, los escenarios laborales, etc.

En este sentido, cabe resaltar que, frente a las condiciones estructurales en las cuales se postularon las formas de “trabajo infantil” de estos jóvenes cuando chicos, sus recorridos de vida no sólo dejan entrever un conjunto de actividades propias de la economía informal, cuya lógica se sustentaría en los procesos de reproducción de fuerza de trabajo no convencionales como la “ayuda”, como lo sostendría Maureira (2002), sino también las formas en que se producen subjetividades en contextos de ambivalencia y cohesión como el familiar y el laboral, incursionado a temprana edad, tal como se ha pretendido demostrar a lo largo de los capítulos segundo y tercero.

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JÓVENES EN RECORRIDOS INFORMALES LABORALES