Chapter III. Combining Monte Carlo Simulations
II. The basic model
Desde 1492 comenzó nuestro origen como raza, donde se han visto involucrada innumerables culturas y consigo muchas costumbres también. De partida debemos admitir y aceptar nuestro origen y nuestra sangre y, fundamentalmente, conocer nuestro pasado y a nosotros mismos. El nacimiento de nuestra raza es el resultado de una mezcla entre españoles e indígenas y, también, una compleja combinación de ambas culturas, sin olvidar la participación del negro. Sin embargo, esta cohesión de culturas y de ideas religiosas no solo se dio en el ámbito del Virreinato del Perú, sino que fue el rasgo característico de este suceso histórico. Mostramos a continuación ejemplos de ello:
La Virgen de Copacabana
La Virgen de la Candelaria de Copacabana, Nuestra Señora de Copacabana o Virgen de Copacabana, es una de las advocaciones más antiguas de la Virgen María en América, venerada en Copacabana, Departamento de La Paz, Bolivia. Su fiesta se celebra el 2 de febrero y también el 5 de agosto. El 1 de agosto de 1925 fue coronada y declarada "Reina de la Nación”. El culto a la Virgen de Copacabana se inició en 1583 en el pueblo de Copacabana, a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, y a 139 km de la ciudad de La Paz, y recostado sobre una colina, donde la península de Copacabana se adentra en el lago Titicaca, lugar que
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corresponde a Bolivia, acercándose a las islas del Sol y de la Luna, antiguos lugares sagrados para los aimaras e incas.
Su veneración se extendió desde sus inicios a diversos países de América, como Argentina, Brasil, Colombia y Perú; y también a países de Europa, como España. Asimismo, varios lugares llevan el nombre de Copacabana en Argentina, Brasil y Colombia.
Durante la colonia, Copacabana, que era parte del Collao o Provincia de Chucuito, fue evangelizado y catequizado por los padres dominicos desde 1539 hasta 1574. Con este propósito establecieron una doctrina en Copacabana y en los otros pueblos vecinos como Pomata, Chucuito, Acora, Ilavi, Juli, Zepita y Yunguyo. Los dominicos, aparte de propagar la fe cristiana católica, como orden mariana, propagaron también una profunda devoción a la Virgen María en toda esta región. Además de propagar el rezo del Rosario, cabe recordar que los dominicos eran desde 1530 los custodios de uno de los santuarios marianos más importantes de España, el Santuario de Nuestra Señora de la Candelaria de las Islas Canarias.
En el pueblo de Copacabana, alrededor de 1580, sus habitantes vivían divididos en dos grupos, los Anansayas y los Urinsayas. A pesar de haber recibido la fe cristiana vivían apegados a su religión primigenia. Las malas cosechas y otras desventuras los obligaron a pensar en atraerse los favores del cielo y resolvieron los Anansayas erigir una cofradía y ponerla bajo la advocación de la Virgen de la Candelaria. Mientras que los Urinsayas se opusieron alegando que ellos tenían pensado dedicarla a San Sebastián, pero al final no se hizo nada.
Un hombre llamado Tito Yupanki, descendiente del inca Wayna Qhapak, no abandonó la idea y concibió el proyecto de labrar una imagen de la Virgen pensando que una vez hecha y trasladada al pueblo sería más fácil establecer la cofradía propuesta. Este escultor aficionado, ayudado por su hermano Felipe, trabajó la imagen de la Virgen en arcilla, de una vara de alto, por los resultados, esta imagen debió representar la buena voluntad
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alejada de las gracias naturales de María. Fue colocada a un lado del altar por el Padre Antonio de Almeida, que hacía de párroco. Al dejar Copacabana don Antonio, se hizo cargo de Copacabana el predicador bachiller don Antonio Montoro, quien al ver esa imagen desgarbada, tosca y sin proporciones, mandó sacarla del altar y llevarla con el desaire a un rincón de la sacristía.
Humillado Francisco Tito por este contratiempo y aconsejado por los suyos, marchó a Potosí, que contaba con destacados maestros en escultura de imágenes sagradas. Llegó a adquirir en el taller del Maestro Diego Ortiz, cierto dominio en la escultura y en el tallado de la madera. Con esos conocimientos se resolvió trabajar la imagen definitiva de la Candelaria. Buscó por todas las iglesias de Potosí una imagen de la Virgen que pudiera servirle de modelo, encontrando en el Convento de Santo Domingo a la Virgen del Rosario. Se fijó en ella con suma atención para grabarla en su mente y antes de comenzar su trabajo, hizo celebrar una misa en honor de la Santísima Trinidad, para obtener sobre su obra la bendición divina.
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Los Urinsayas, en principio, admitieron fundar la cofradía, pero no aceptaron la efigie labrada por Yupanqui. Por lo que éste empezó a buscar comprador. En La Paz, la imagen llegó a manos del cura de Copacabana quien decidió llevar la al pueblo. El 2 de febrero de 1583, la imagen de María llegó a la población de Copacabana, lo que hace de este santuario mariano uno de los más antiguos de América, junto al santuario de Guadalupe en México. Todo el pueblo salió gozoso a recibirla y con gran alegría la condujeron a la Iglesia donde se celebró una misa en su honor y se entronizó la imagen de la Virgen.
Nuestra Señora de Guadalupe
Nuestra Señora de Guadalupe es una advocación mariana de la Iglesia católica, cuya imagen tiene su principal centro de culto en la Basílica de Guadalupe, en el norte de la ciudad de México. De acuerdo a la tradición mexicana, la Virgen María se apareció cuatro veces a san Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac. Según el relato guadalupano conocido como Nicanmopohua, tras una cuarta aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga. Juan Diego llevó en su ayate unas rosas ―flores que no son nativas de México y que tampoco prosperan en la aridez del territorio― que cortó en el Tepeyac, según la orden de la Virgen. Juan Diego desplegó su ayate ante el obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, morena y con rasgos mestizos. Sin más dudas, el Obispo mandó construir un templo en el nombre de la llamada Virgen de Guadalupe, en esa época también conocida como Tonantzin o madre de todos los Dioses. Al llegar a su casa, Juan Diego pudo presenciar el primer milagro de la Virgen morena: su tío Juan Bernardino se había curado. Las mariofanías tuvieron lugar en 1531, ocurriendo la última el 12 de diciembre de ese mismo año.
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El Tepeyac era el centro del culto a la diosa de la tierra antes de la llegada de los españoles. Desde la época prehispánica, el Tepeyac había sido un centro de devoción religiosa para los habitantes del valle de México. En esta eminencia geográfica localizada en lo que fuera la ribera occidental del lago de Texcoco se encontraba el santuario más importante de la divinidad nahua de la tierra y la fertilidad. Esta diosa era llamada Coatlicue (cóatl-cuéitl, ‘señora de la falda de serpientes’, en náhuatl), que por otros nombres también fue conocida como Teteoinan (téotl-nan, ‘dios madre’, o madre de los dioses, en náhuatl) o Tonantzin (to-nan-tzin, ‘nuestra adorable madrecita’, en náhuatl). El templo de Tonantzin Coatlicue fue destruido completamente como resultado de la Conquista.
Conocedores de la importancia religiosa del santuario indígena del Tepeyac, los franciscanos decidieron mantener en el lugar una pequeña ermita. La decisión de mantener una ermita ocurrió en el marco de una intensa campaña de destrucción de las imágenes de los dioses mesoamericanos, a los que se veía como una amenaza para la cristianización de los indígenas. Uno de los primeros registros sobre la existencia de la ermita corresponde a la década de 1530. Los indígenas se dirigían al lugar siguiendo la tradición prehispánica. Dos décadas más tarde, no solo los indígenas acudían a la ermita del Tepeyac a venerar -según documentos de la época- la imagen aparecida de la Virgen María. En efecto, a mediados del siglo XVI, la devoción hacia la imagen se había extendido entre los criollos.
La tradición católica cree que la aparición de la imagen de la Virgen de Guadalupe fue en el año 1531, diez años después de la caída de México-Tenochtitlan en manos de los españoles. Esta fecha aparece registrada en el Nicanmopohua, uno de los capítulos que integran el Hueitlamahuizoltica, obra en lengua náhuatl escrita por Luis Lasso de la Vega y que la tradición atribuyó al indígena Antonio Valeriano. En 1555, Montúfar ordenó la remodelación de la ermita y la confió al clero secular.
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Los primeros registros de la aparición de la imagen mariana en la ermita corresponden precisamente a los años de 1555 y 1556. Entre otros testimonios tempranos del suceso se encuentran los Diarios de Juan Bautista y los Anales de México y sus alrededores.
Con el tiempo el edificio dedicado a la Virgen evolucionó hasta convertirse en la Basílica de Guadalupe, construida por el gobierno mexicano. A partir de ese momento todos los 12 de diciembre se concentran en el atrio de la Basílica cerca de 6 millones de personas.
Aunque el día del festejo es el 12, todo comienza el 11 a la madrugada. En la celebración se cantan las infaltables mañanitas desde el altar mayor, donde se reúnen algunos de los tradicionales y más populares cantantes del país. Las mañanitas es la canción mexicana que se canta en los cumpleaños y es una forma de acercarse a la Virgen morena y verla como una figura más humana y real. Pero no todo es canto, también hay grupos de danzantes que bailan durante todo el día, ofrendas y miles de velas encendidas.
5.3 Presencia de Pachacamac desde la Colonia hasta inicios de la