aparece en un escrito de Filón de Bizancio, ingeniero griego que vivió en Egipto el siglo III a.C. y en China en el siglo II a.C. Consiste en dos aros concéntricos cuyos ejes forman ángulo recto, lo cual permite mantener la orientación de un eje de rotación en el espacio aunque su soporte se mueva. Esta forma de suspensión supuso un gran avance en la navegación ya que el cabeceo e inclinación de la nave debido al oleaje hacía que las brújulas convencionales no se pudieran utilizar durante los temporales. Gracias al sistema de suspensión cardan la brújula permanece horizontal, sea cual sea la posición de la nave. Sobre el invento chino “Inventos y hallazgos de una antigua civilización”. El
Correo, año XLI, Unesco, 1988, p. 11. Sobre Filón de Bizancio y su cita sobre este tipo de suspensión
VERNET GINÉS, J., “Un par de notas sobre la ciencia y la técnica de la España musulmana”, Revista de
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Esta línea de fe que se encontraba dentro del mortero estaba alineada con la línea central del buque, permitiendo al timonel alinear el centro del buque con el rumbo deseado en la rosa del compás.
Aunque no aparece ninguna otra mención de modificaciones posteriores hasta la época del gran desarrollo de la navegación oceánica, la aguja o compás magnético fue mejorando su apariencia y funcionamiento, certificando que el invento no fue causa de un solo descubrimiento sino que sufrió pequeñas modificaciones a lo largo del tiempo, modificaciones que derivaron en importantes mejoras tanto en su fabricación como en la utilización del mismo.
A finales del siglo XVI y a lo largo del XVII encontraremos nuevas mejoras y autores que merecen reseñarse.
Robert Norman fue un artesano, capaz de diseñar y fabricar una nueva generación de instrumentos astronómicos, que después de trabajar más de veinte años en la mar, aportó muchos conocimientos.
Sobre el año 1580 comenzó a fabricar compases además de otros instrumentos y cartas de navegación. Acostumbraba a asegurarse de que la aguja y la rosa estuvieran perfectamente equilibradas con la rosa en posición horizontal, antes de imantar la aguja. Pero comprobó que después de imantar la aguja el extremo septentrional de la rosa se inclinaba y permanecía inclinada. Debido a la insistencia de un amigo que utilizaba sus agujas para cálculos de declinación magnética le animo a publicar los resultados obtenidos por sus investigaciones y en el año 1581 lo publicó, The Newe Attractive, Showing the Nature, Propertie, and
Manifold Vertues con dedicatoria a su amigo William Borough [95]. Norman en su
libro no solo se ocupaba de la inclinación magnética sino también de la declinación.
Ya para entonces se conocía la existencia de la declinación así como una línea en la mitad del Atlántico que carecía de ella que hoy denominamos línea agónica.
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Figura 2.17: Dibujos del libro The Newe Attractive, Showing the Nature, Propertie, and Manifold Vertues.
Otro inglés que introdujo nuevas mejoras fue el archiconocido William Barlow (… 1625) que publicó en 1597 un libro en el que enumeraba las mejoras que había realizado en los instrumentos de navegación [9].
En 1616 escribió otro, casi a continuación del anterior sobre la magnetita y las agujas del compás [10]. En ambos libros escribió una aguda crítica sobre los malos compases por imprecisos y su mala construcción. Después de este estudio de las agujas defectuosas se propuso cambiar este problema y diseñó compases nuevos. Explicó las diferencias entre agujas de hierro y de acero, etc., así como el método para imantar las agujas con un trozo de magnetita. También diseñó un compás de azimut para comprobar la declinación, que era como un perfeccionamiento del diseñado por Norman. Este último instrumento fue utilizado para la navegación durante más de doscientos años.
Pese a los autores enumerados, los mayores avances en el periodo se deben a la figura de William Gilbert (inglés, 1544-1603) que retomó el tema del magnetismo cuando éste se había relegado al olvido.
Gilbert, después de situarse como médico de la reina Isabel I, en 1601 hasta su muerte, tuvo una posición privilegiada con el suficiente tiempo libre, que dedicó al estudio del magnetismo, redactando un profundo estudio del mismo y que en 1600 se tradujo en un compendio de seis libros que constituyen el “De Magnete,
Magneticisque Corporibus, et de Magno Magnete Tellure” (Estudios sobre el imán y los
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es conocido por “De Magnete” y está considerada como la primera gran obra de física experimental.
Figura 2.18: William Gilbert.
Fuente:https://es.wikipedia.org/wiki/William_Gilbert
Lo escribió en latín que era el idioma universal de las ciencias.
La hipótesis central que Gilbert consideró, era el comportamiento de la Tierra como imán gigante que es, e invirtió mucho tiempo para probar esta hipótesis de un modo innovador, a partir de un experimento modelo. Para hacerlo se sirvió de una esfera de magnetita, conocida como terella o “pequeña tierra”, y de la aguja de una brújula de pequeño tamaño que podía girar libremente sobre un pedestal (o
versorium).
La observación de Norman sobre la inclinación de la aguja, ya era conocida en el lugar donde fabricaba sus compases. Pero desconocía cuál podría ser el valor de la inclinación en otro lugar de la Tierra. Con el fin de dar respuesta a esta incógnita, Gilbert analizó la variación angular del versorium en diferentes posiciones alrededor de la terella. A partir de este modelo, propuso una ley para determinar la inclinación de la aguja magnética en todos los puntos del planeta, que aparece en el quinto libro de “De Magnete”. Su Tierra magnética puede considerarse el fundamento del Geomagnetismo, la rama de la Geofísica que estudia el campo magnético terrestre.
37 A partir de las terellas de Gilbert se empieza a generar un interés, a tiempos parciales, que en cada momento surge algún precursor que va añadiendo mejoras sobre una aguja seca que era de uso común en toda la zona europea.
En esta época era ya conocida la relación entre el campo magnético terrestre y la influencia del mismo en la fabricación de agujas magnéticas. En la Figura 2.19 del libro “De Magnete” se ve claramente a un artesano forjando una aguja magnética mirando hacia el norte, septentrión, con el fin de que la aguja adquiera su magnetismo permanente en la dirección del norte magnético.
Figura 2.19: Arriba: Forjando una aguja magnética en la dirección del campo magnético terrestre; del libro "De Magnete" de William Gilbert, (1600).
Ya en el siglo XVIII, el doctor Knight (inglés, 1713-1772) inventó un sistema artificial, más efectivo que los imanes naturales, para imantar las agujas magnéticas que se utilizaban en las navegaciones, es decir para producir acero fuertemente magnetizado. Se negó siempre a destapar su sistema de imantación, evitando por tal motivo la posible pérdida de las ganancias que le reportaba el mismo, ya que se trataba de algo único en la construcción e imantación de las agujas de la época.
Después de su muerte su amigo y albacea, el doctor John Fothergill desveló los secretos del método de Knight8.